EL PRECIO DEL SACRIFICIO

1184 Palabras
Juliana y yo llevábamos un año juntas, con nuestra relación en secreto. En la universidad estábamos en exámenes finales. A ella le faltaba muy poco para graduarse y yo estaba por terminar el segundo año. Mi nuevo look y quizás mi semblante actual despertó la curiosidad en algunos chicos. Uno de ellos era Daniel, un compañero de Juliana. Un rubio alto, atlético de ojos azules. Por más que lo rechazaba amablemente, seguía insistiendo y Juliana comenzó a mostrar molestia por eso. Una mañana en un receso, se me ocurrió salir de la rutina y le escribí. «Hola amor, espero que no estés muy ocupada. ¿Qué tal si pasas por mí al mediodía y hablamos? Avísame». A los pocos minutos recibí su respuesta. «Hola pelirroja hermosa, estoy un poco ocupada pero seguro que me desocupo pronto. Ok, te recojo al mediodía. Te avisaré si me toma más tiempo». Seguí en mis clases hasta que llegó la hora de irme. Juliana estaba afuera esperándome. Le pedí que pasáramos por Burkery Kiev, pedí dos sándwiches y le dije para ir al parque un rato. Nos adentramos y nos sentamos bajo un árbol para escapar del sol. Inicié la conversación mientras comíamos. __ Cariño perdón por lo de Daniel, te juro que lo he rechazado mil veces, pero sigue insistiendo. __ Lo sé, pero muero de celos cada vez que se te acerca. Ya estoy harta de negarle tu número. El muy imbécil cree que te estás haciendo la difícil. Cómo me gustaría restregarle en la cara que estás conmigo. __ Cariño ya hablamos de esto. Sabes que te amo - tomando sus mejillas y dándole un beso - pero recuerda que la nueva rectora es una bruja moralista y nos perjudicaría el que supiera lo nuestro. Ya pronto te vas a graduar y no nos va a afectar su Código de Ética. Créeme que yo también muero de celos cuando Lesly o Misha te hablan, las muy idiotas se babean cuando te ven. __ Hasta que por fin lo admites pelirroja - sonrió- Está bien Helena, sólo un mes más. __ Te prometo que en lo que te gradúes lo hacemos público. De verdad ya no quiero ocultarme más. Lástima por tus amiguitas y demás admiradoras que se les va a ir la ilusión. __ Para mí sólo hay una mujer y la tengo enfrente – me miró – vámonos ya que está oscureciendo, te llevo a tu casa preciosa. El viernes a Juliana le tocó ir a la universidad a entregar un informe y se encontró a Daniel y Vicente. __ ¡Hey, Vargas! Ya que no me quieres dar el número de tu amiga, consígueme una cita. __ Ya no sigas con eso Dan – con fastidio - de haber querido hubiera aceptado ya ¿No crees? Lanza tu anzuelo a otro pez. __ Joder, ¿Qué se ha creído la pelirroja insípida esa? Tampoco era para tanto, sólo quería acostarme con ella. Tiene una pinta de que le gusta calentar… Y una cara de frígida… o hasta tortillera debe ser… Quizás terrible en la cama. Juliana que se había girado para dejarlo hablando solo, cuando escuchó este discurso se llenó de ira. Miró al suelo, volvió hacia él y sin avisar le dio un puñetazo en toda la cara. De un solo golpe le rompió la nariz y le comenzó a sangrar. Él la miró totalmente desconcertado, no lo vio venir. __ ¿Pero qué carajos te pasa? ¿Por qué me has golpeado? ¿A tí que más te da? __ No vuelvas a hablar de ella así en mi presencia – Le dijo apretando los dientes. Daniel enojado empuñó la mano y sin avisar le propinó un puñetazo a Juliana, tirándola al piso. Luego aprovechó y le pateó las costillas. Iba a patearla nuevamente, pero fue detenido por Vicente. __ Qué te pasa Dan. ¿Cómo le vas a pegar así? Es una mujer… __ ¿Qué no te das cuenta? La insípida esa no acepta salir conmigo porque seguro anda con esta desviada. Sino ¿Cómo explicas que se haya puesto así? Además, ella me golpeó primero, yo sólo le di su merecido. Vicente negó con la cabeza, miró a Juliana avergonzado y se lo llevó arrastrando. Ella quedó en el suelo con la cara rota y adolorida por la patada. En eso venía pasando Hannah y cuando la vio, corrió a auxiliarla. __ Por Dios Juliana ¿Qué ha pasado? Acabo de tropezarme con Dan y tiene la nariz rota. No me digas que… ¿Fuiste tú? __ Ese imbécil se atrevió a decir cosas horribles de Helena y me cegué. Si no es por Vicente me hubiera ido peor. __ Odio decírtelo, pero acuérdate que su papá tiene muchas influencias en esta universidad, por eso él es tan arrogante… Ven, vamos a la enfermería. Hannah llevó a Juliana a la enfermería. Le limpiaron la sangre y le colocaron unos puntos mágicos en la ceja derecha. Le inyectaron un calmante y le vendaron las costillas. __ Dame tus llaves – ordenó Hannah - Yo conduzco. Vamos a la farmacia a comprar estos medicamentos y te llevo a tu casa. Cuando iban a salir, Juliana fue llamada a la Rectoría. Daniel Cáceres había puesto una queja contra ella por agresión física. Asumió la culpa, porque de defenderse perjudicaría a Helena. En vista de que fue un incidente único y Juliana no tenía en su historial ninguna mancha y tenía buenas calificaciones, fue penalizada con un año sabático, no iba a perder el semestre, pero no se graduaría aún. Hannah llevó a Juliana a su casa, le dejó las pastillas y las indicaciones, estacionó el auto y se fue en un taxi. Juliana llamó a Helena varias veces, pero le desviaba la llamada al buzón de voz. No tenía el número de Kevin y en las condiciones como estaba no podía conducir. (mismo día) El viernes nos fuimos a hacer trabajo de campo. Estuvimos toda la mañana en la Clínica Psiquiátrica Objzienka Nol leyendo las historias médicas de los pacientes. En la tarde fuimos a una escuela de niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista) y así nos fuimos familiarizando un poco con los tipos de autismo. Salí de ahí y me sorprendió que mi teléfono no haya sonado. Recordé que me lo mandaron a apagar. Lo encendí y vi varias llamadas perdidas de Juliana. Enseguida la llamé, no había hablado con ella en todo el día. __ Hola amor, vi que me estuviste llamando. Estuve en trabajo de campo ¿Cómo te fue hoy en la universidad? __ Mal amor, me obligaron a tomar un año sabático- con pesar en su voz - No me graduaré en un mes como lo tenía planeado. __ ¿Y eso por qué? – pregunté asombrada. __ Golpeé a Daniel y me denunció en la rectoría. No me quedó de otra que aceptar el castigo. Además, él también me golpeó. __ ¿Qué tú hiciste qué? – no cabía en mi asombro - Voy para allá y me cuentas. Tomaré un taxi.
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