Llegué a la casa de Juliana y me dolió verla así. Tenía la ceja derecha partida con un moretón y no podía erguirse por el golpe en las costillas. Nos fuimos al cuarto y Juliana comenzó a contarme, mientras le colocaba hielo en el golpe.
__ Ese desgraciado – dije molesta - ¿Cómo se atrevió a pegarte? Lo hubieras ignorado en primera instancia.
__ Sabes como soy de volátil amor y reaccioné al instante. Él quedó peor – rió – le rompí la nariz. No podía ignorar las cosas que dijo de ti.
__ Qué lindo que me hayas defendido, pero mira cómo te dejó. Tienes que aprender a tolerar. ¿Qué crees que pasará cuando todos sepan de nosotras? No pensarás golpear a todo el mundo ¿O sí? Tienes que medirte cariño. Además, te penalizaron y no es justo, amor.
__ Siempre tienes razón pelirroja. Lo sé pero mira el lado bueno, te tengo aquí conmigo.
__ Y me tendrás, vendré a verte lo más que pueda. Pero la próxima semana me toca trabajo de campo y voy a estar un poco ocupada. Ten paciencia.
Me quedé con Juliana hasta el domingo al mediodía que me fui a casa. Tenía que madrugar el lunes y entregar un ensayo que no había hecho aún.
Los días pasaban lentamente. El mundo no dejaba de girar, pero para Juliana se había detenido. Se sentía tan mal por no poder ir a la universidad, le faltaba tan poco para obtener su título de Contaduría y ya tenía un puesto asegurado en la empresa donde trabajaba de forma externa.
En vista de que Helena estaba tan ocupada en sus estudios, no había ido a verla. Y Juliana se sentía como ese veintiún de febrero cuando Helena se marchó de su vida sin despedirse. Con la pérdida de sus padres desarrolló «anestesia emocional», adormeciendo sus emociones; pero eso cambió cuando conoció a Helena.
A ella le entregó todo, incluyendo su alma rota. A veces dudaba de su amor, sentía que no era en la misma medida.
Ya que no podía salir, pidió a Hannah que le comprara algunos comestibles incluyendo dos botellas de Vodka. Se sentía muy triste. Apenas llegó, destapó una y comenzó a servirse trago y trago. Al cabo de un rato ya se había acabado una botella y estaba ebria. Hannah la llevó hasta el cuarto para acostarla. Juliana la haló hacia ella y comenzó a besarla. Al principio correspondió, ya que aún la amaba, pero luego cayó en cuenta y se separó. Juliana la estaba confundiendo con Helena, la nombró varias veces en ese momento.
__ Juliana has bebido mucho, trata de dormir. Debo irme.
__ Por favor Hannah no te vayas. No quiero estar sola hoy, por favor.
Ambas se quedaron dormidas. Hannah era abrazada por Juliana.
Ya era sábado. Fui a Burkery Kiev y compré un par de sándwiches para desayunar con Juliana. No le avisé que iba, quería sorprenderla para levantarle el ánimo. Entré sigilosamente para no despertarla. Amaba verla dormir, se veía tan angelical. Cuando entré a su cuarto, me hirió lo que vi. Se me cayó la bolsa con los sándwiches. ¡Estaba durmiendo con Hannah! Me dolió tanto que se lo reproché al instante, comencé a llorar y tenía una mezcla entre rabia y decepción.
__ Juliana ¿Cómo pudiste? – le grité.
Ella despertó de golpe sobresaltada y trató de explicarse.
__ Helena mi amor, ¡No es lo que estás pensando!
Apenas dijo esto salí huyendo. No quería escuchar lo que tenía que decirme.
Juliana se sentía terriblemente. Intentó varias veces comunicarse conmigo, pero yo le colgaba las llamadas y no respondía sus mensajes. Me estaba muriendo, pero no podía perdonar su traición. Nunca pensé que Juliana me haría eso… Yo confiaba en ella ciegamente, le había entregado todo de mí. Ella simplemente pisoteó mi amor. Me vino a la mente lo que Anaís me había dicho cuando estábamos en secundaria.
«Pensé que había cambiado, que había dejado atrás todos esos errores. Pensé que yo era la única, pero al parecer no fui suficiente. Una semana sola y ya se va a los brazos de su ex. Que ingenua y estúpida fui, ella sigue siendo igual».
Comenzó la semana siguiente. Me encontré a Hannah en la cafetería. Verla sólo me hizo recordar aquella escena traidora. Intenté irme del lugar, pero me tomó del brazo para obligarme a oírla, ¡Qué desfachatez!
__ Helena tienes que escuchar lo que tengo que decir – se apresuró Hannah.
__ Si Juliana te mandó, dile que perdió su tiempo. No volveré a creerle nada.
__ Ella no sabe que estoy aquí. Mira, quiero explicarte lo que viste hace unos días. Todo ha sido una confusión, las cosas no son lo que parecen. Juliana había bebido mucho esa noche y estaba vulnerable. Me quedé con ella porque la vi muy mal.
__ ¿Ahora pretendes decirme que creer? ¿Qué clase de idiota crees que soy? Me vieron la cara de imbécil por última vez.
__ Helena, sé racional. Tú más que nadie sabe que Juliana está emocionalmente rota, es muy voluble. Te seré sincera: yo la amo y aún me preocupo por ella. Es por eso que estoy aquí para convencerte que entre ella y yo no ha pasado nada. Ella sólo te ve a ti, está enamorada de ti hasta los huesos. Además, mira esto – mostrándome en su teléfono los últimos estados de w******p que había colocado hacía una hora – este es el que más me perturbó. Luego de escribir esto, no se ha conectado más. Eso fue hace 10 minutos. Intenté llamar y me envía al buzón.
«Me siento tan sola como cuando perdí a mis padres. He perdido la cabeza, la necesito. Sin ella nada tiene sentido, nada importa»
Ese mensaje me dio mucho en que pensar. Me decía mentalmente «Juliana, no vayas a hacer nada estúpido por favor». «Dios mío, no permitas que le pase nada a mi amor». Talves no se merece que me preocupe por ella, pero no pude evitarlo. La amo.