La relación de Amira y Nicholas no tuvo más que algunos encuentros apasionados y poco más. Su relación fuera de las cuatro paredes de su habitación no traspasaba más allá de la intimidad. Ella se dedicaba a su trabajo y él evitaba tener que verla. La verdad era que cada vez que Nicholas la veía, se sentía peligrosamente atraído por ella. La deseaba locamente y no podía más que fantasear con volverla suya más de una vez . Pero lo que más le perturbaba, era lo que sentía después. Luego de hacerla suya, Nicholas ansiaba verla dormir, en silencio. Anhelaba con todo su ser ese preciso momento en el que despertaba en él una paz que jamás había experimentado antes con otra mujer. Porque Amira despertaba todo tipo de sentimientos en él y, que muchas veces, para nada le gustaba sentir. Y lo pe

