Jordan.
El primer paso para recibir el perdón de Brooke sería encontrar a Sara, y eso iba a ser todo un desafío, necesitaba hablar con ella pero como quería estar sola iba a esconderse. Y ella era una experta en eso.
Hablé con varios contactos en el ejército e inteligencia y nada, nadie sabía de ella y otros simplemente no hablarían, incluso intenté contactar con su padre el General Smith y muchos compañeros solo me decían que estaba fuera de mi alcance. Pero no pensaba darme por vencido, aún había alguien, mi último recurso obviamente, se negará a decirme pero estoy dispuesto a suplicar.
Hasta el tercer tono me atendió.
Me sentía que en cualquier momento se me caería el celular de lo nervioso que estaba —¿Aló?— respondió y mi garganta se secó un poco.
—¡No cuelgues por favor!— rogué inmediatamente —tengo que encontrar a Sara, ayúdame, te lo suplico— dije con desesperación.
—¡Púdrete! ¿Por qué te ayudaría? ¡MENTIROSO!— estaba bastante molesta y como no, había herido a su mejor amiga y estaba interrumpiendo su luna de miel.
—¿Quieres insultarme? Bien, hazlo. Sé que lo merezco— Respiró profundamente y por un momento pensé que no lo haría, pero me equivoqué.
—¡Eres un m*****o imbécil! Ella es lo mejor que te podía pasar en la vida y tú vas y lo arruinas ¡estúpido!. Eres un m*****o cabrón hijo de p***a, ¡quiero golpearte en las bolas por cada lágrima que le hiciste derramar, idiota!— bien, eso ya era suficiente.
Dios, ¿quién le habrá enseñado a maldecir así?
Creo que su esposo ni siquiera imaginaba que tanto podría salir de su boca ya que lo escuché decir wow a través del teléfono.
—¿Ya estás más tranquila?— su respiración se escuchaba irregular y sólo pudo decir ajá —Debo encontrar a Sara y estoy seguro que eres la única persona en este mundo que sabe donde está—.
—Te mandaré la ubicación y más vale que arregles las cosas o si no, te encontraré y me importa un carajo si eres un puto Seal, te voy a matar— fue lo último que dijo antes de terminar la llamada.
Diez segundos después recibí la ubicación.
Estaba bastante lejos. Tuve que conducir por más de dos horas sin detenerme para poder llegar.
Prohibido entrar, propiedad privada.
Si violas la entrada tengo derecho de disparar a matar.
Joder, que buena bienvenida.
Las palabras que se leían en la entrada asustarían a cualquiera, pero a mí no me importaba correr el riesgo.
Salté como pude la cerca, estaba muy alta y al bajar casi caigo de cara y muero. Intenté caminar lo más sigiloso que podía para así no perturbar su paz.
—Das un paso más y te mueres— su simple voz sonaba letal, pero lo que más me daba miedo era la punta de pistola que tenía en la nuca.
—Sara, soy yo, el Teniente Jordan Matthews— me identifiqué.
Pero ella me siguió apuntando —lo sé— creo que ella disfrutaba esto.
—Tenemos que hablar— levanté mis manos en señal de rendición para poder girarme y verla de frente.
Estaba distinta, se podría decir que se veía apagada. No la había vuelto a ver, en cuanto regresamos de la misión se dio de baja en el ejército. No parecía ella misma, sabía lo importante que había sido Andrew en su vida pero, hasta ahorita veo cuanto le impactó su pérdida.
—Púdrete— hoy todos amanecieron con esa palabra en la boca dispuesta para mi.
—Baja el fusil, hablemos por favor— intentaba hacer que bajara el arma pero ella no retrocedía.
—Hablaremos, pero el fusil se queda, sin mi fusil no soy nada— Sara siempre iba a ser un soldado —es mi mejor amigo, nada mentiroso, deberías aprender de él— me sonrió de forma muy socarrona —andando Teniente—.
Me iba guiando para poder llegar a una cabaña, entramos pero ella no dejó de apuntarme en ningún momento. Por lo que alcanzo a ver, se está quedando aquí.
—Siéntese Teniente— me ordenó, a penas lo iba hacer cuando escuchamos como alguien se acercaba.
Sara tomo con más fuerza su fusil y yo saqué la pistola que llevaba escondida en la pierna. Porque yo también siempre iba a ser un soldado.
Sara está dándome la espalda y tiene su fusil abajo —Brooke—ambos pronunciamos su nombre al ver que es ella quien a entrado.
Está de pie en el centro frente a nosotros y parece bastante confundida por vernos juntos.
—¿Cómo rayos me encontraste?— preguntó Sara pero ni siquiera escuchó una respuesta, bufó molesta cuando se dio cuenta quien la había delatado —¡pude haberte matado tonta! No puedes entrar aquí como si nada—.
Brooke aún seguía algo desconcertada —Claro que si, la puerta estaba abierta, no tenía llave.— ¿por qué no se me ocurrió revisar? — y si me vas a disparar está bien, tal vez lo merezco— empezó a dar pasos cortos directos a Sara —muchas de mis palabras fueron injustas, de verdad lo siento, tú también lo perdiste. Sé que no fue tu culpa lo que le sucedió a Andrew, estuvo mal lo que dije— Sara mostraba una cara de alivio. Incluso pude ver cómo relajaba sus hombros.
—Gracias por decirlo Brooke, que tu lo digas es importante.— Sara hizo a un lado su fusil y tomó las manos de Brooke —Lamento como te traté, es sólo que no he podido seguir adelante, me ha costado muchísimo, la culpa no me ha dejado vivir— ambas parecían estar a punto de llorar —por eso no entendí como es que tú podías seguir adelante— pero ella negó con la cabeza —está bien Brooke, tienes que hacerlo. Lamento que el dolor no me dejara ver con claridad— terminó de decir y ambas se fundieron en un gran abrazo. Sara fue la primera en soltarse y rápidamente me volvió a apuntar.
—¿Qué era lo que querías Jordan?— me preguntó mientras recargaba su arma.
—Intentaba ayudarlas para que llegaran a un arreglo, pero ustedes ya lo hicieron— me expliqué, luego me puse de frente a Brooke —era mi primer paso para buscar tu perdón—.
—Púdrete Jordan—me respondió Brooke molesta. Sara bajó su fusil para reír abiertamente.
—¿Todas ustedes se pusieron de acuerdo para llamarme así? Sabes que, no importa, puedes llamarme así todas las veces que quieras, pero por favor Brooke permíteme arreglarlo— supliqué estando de rodillas.
—No— me respondió de forma cortante.
Sara volvió a apuntarme —Ya la escuchó Teniente, ahora váyase de inmediato porque si no le voy a meter tantas balas que ni Dios podrá reconocerlo— me dio un ultimátum.
No tenía caso seguir ahí así que me fui, nuevamente sabía que mi única alternativa estaba con Alissa y si ella me quería golpear lo iba a permitir, todo con tal de que me ayudara.
* *
PVN.
Sara y Brooke se quedaron hablando un rato más después que se fue Jordan, necesitaban decirse mucho. Estaba oscureciendo y Brooke sabía que era hora de marcharse.
Con el perdón que ambas se habían dado, Sara veía una luz al final del oscuro túnel.
Hasta que recibió aquella llamada.
Fort Hood, Texas.
Decía el remitente.
—¿Quién habla?— contestó de inmediato. Debía ser algo realmente importante para que la llamaran, dado que había decidido cortar definitivamente toda relación con el ejército.
Bueno, aún le quedaba un último hilo.
—Capitana Smith, habla el General Miller— dijo la voz del otro lado de la línea.
Sara suspiro aliviada —Jesse, que placer hablar contigo— una voz amiga siempre era bueno ¿no? —¿a qué debo tu llamada?— preguntó curiosa.
—Tienes que venir a Texas de inmediato, es sobre tu padre— Sara al saber que se trataba de él, se le cortó la respiración. Podría tratarse de cualquier cosa, pero no una buena.
—Prepárame Jesse, ¿qué me espera en Texas?— preguntó aún no queriendo.
El General al otro lado de la línea dudo por un momento, pero sabía que tratándose de Sara debía ser directo.
—Lo lamento Sara, tu padre se suicidó—.