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2644 Palabras
Mau estaba en el sitio de siempre con las mismas ropas de la última vez, también esperaba que las cosas fueran menos efímeras que la última vez, aunque le encanto como le hizo el amor a su vampiresa, nunca pensó sentir tantas cosas por una chica, admiraba el collar que le había regalado Helena, era muy significativo, un crucifijo y también un arco dentro de la cruz, los cazadores siempre eran protegidos por Dios, pero nunca seguían a la orden de las iglesias, eran rebeldes sin causas. —¿Mau porque estas tan pensativo? Como era de costumbre La druida tomaba posesión de su cabeza por sus palabras de madre consoladora, sin embargo una madre muy inmoral y relajada. —No nada.—Afirmo tajante. Ella resoplo como si conociera al Lobo de siglos atrás. —Sé qué te pasa algo, hasta tus sentimientos están algo pesados, deberían estar un poco más ligeros, pero exudas a un olor terrible. Y no hablo del corporal. Mau lo tomo como una broma y rio fuertemente. —Bueno entonces según tu ¿que tengo? —Estas como divergente. —MMM. —No me hagas sacarte las cosas Mau, dime de una buena vez cuál es tu preocupación recuerda que soy consejera de la corte del bosque. El frunció el ceño. > Mau suspiro profundo. —Solo creo que necesitamos una fuerza más grande para contener a nuestros enemigos, mañana iré a hablar con el dragón de ultra tumba a ver si quiere formar parte de la coalición. Vanesa inmediatamente sintió un escalofrío. —Esos no hablan Mau devoran. —Estás hablando como el padre de Helena.—Corrigió a la druida. —Cierto—Luego se echó una carcajada— quieres que mande centuriones para que te protejan. —No. Seguramente yo me las arreglare solo. Ella volvió a procrastinar, entonces las cosas eran parejas para todos, pero el lobo tenía un talante siempre que dejaba de hablar. Le gustaba ser independiente. —Mau creo que tu independencia y orgullo te llevara a la tumba. El lobo rio, recordó las palabras de su padre, que eran casi exactas a esas. Sin duda Vanesa era como la madre que nunca tuvo. —No pienso que sea así. Pero si resulta ser, asegúrate de enterrarme bajo una piedra de mármol para que recuerden al primero, que inicio la revolución del país de la libertad. Vanesa guardo un poco silencio. —No me gusta que digas eso pareces que fueras a morir. —No lo sé, pero el camino es peligroso y oponerse a los reyes y feudos, seguramente conlleva problemas podemos morir en cualquier momento. —Lo se…—murmuro la druida. —¿Y qué paso con el chico con el que hablas y mantienes relaciones? ¿No está despierto? —Está dormido… el pobre hizo mi trabajo por toda la mañana y me dejo tan conmovida que quise darle una sorpresa para cuando despertara, pero no la conseguí hacer. —¿Cómo se llama? Ella dudo un poco. —Darius… él es un Nefelim mitad demonio, mitad ángel, pero encerrado en el cuerpo de un humano, y sus padres fueron como tú y helena. El lobo pensó un poco. —Entonces una druida con un Nefelim, parece una buena combinación.  El país de la libertad se caracteriza por una base de diversas culturas y parejas. Y qué mejor que la ministra para eso… Ella rio. —¿Ahora soy ministra? —Vale eso lo ordenaremos cuando estamos todos reunidos para darle su parte a cada uno. Mau escucho algunos pasos por los matorrales y luego dejo de hablar con Vanesa pensando en Helena. —Vanesa te hablare después, viene Helena. —Vale. Y la voz de la druida se desvaneció de la cabeza de Mau. El Lobo se paró en la roca de siempre para admirar a su vampiresa, los ruidos se acercaban más a donde él estaba sentado, pero escucho dos voces, entonces se puso alerta, saco sus garras, filosas y relucientes, ayer las había afilado para cumplir con su misión. Enseguida pudo ver una cabellera verde saliendo de los matorrales, acompañada de Víctor, la chica miro contemplando las cosas, el ambiente, la casita cerca del rio, el rio, todo. Era fantástico. Cuando vio a Mau pudo reconocerlo. Era idéntico a la descripción de Helena. Ella se sintió segura. Mau bajo de la roca con un salto y se puso al frente de ella. —¿Quién eres? —Olfateo un poco— y ¿Por qué hueles a Helena? Ella inmediatamente busco los aretes, y se los mostro a Mau, este los tomo entre sus manos y los olfateo y luego comprobó que si eran los de ella. —¿Porque los tienes tú?—Mau aún no guardaba sus garras. Víctor intercedió… porque la pequeña Uki no podía hablar aterrorizada de Mau. —No la asustes viene a decirte algo de parte de Helena, yo la salve de un comandante que la quería violar. Mau resoplo. El olor de esta tal Uki, era más que inseguridad miedo, y seguramente le incomodaba que unas garras casi del duro  como el acero, y más afiladas que una espada, saliendo de sus extremidades, le diera confianza, entonces Mau recapacito, y guardo su arsenal. —¡Habla!—Fue más una orden que una petición. —Helena ha sido descubierta, por el comandante Paco, la encerraron en una torre y ustedes están en peligro, quieren matarlos. Mau cerró los puños y se acercó a un árbol, lo golpeo con tanta fuerza que lo hizo caer. Y este quedo en el rio, parando la corriente de agua por unos segundos. —¡Diablos!—Mascullo enojado. —Calma Mau…—Pidió Víctor. —¿Helena está bien?—Ahora la angustia se apoderaba del lobo, no podía pensar si algo le hubiera pasado. —Sí. Víctor volvió a intentar. —¿Mau que hacemos? El resoplo del timbo al tambo. —Lo único que podemos hacer… Ir por ella. —¡No!—Exclamo Uki. Mau frunció el ceño algo intimidador. —¿Porque? —Ella dijo que te quedaras calmado. Y que saldría por su cuenta, no vayas a formar un alboroto porque entonces saldrá más caro de lo que ya está. Mau no hizo caso a las indicaciones de la elfa, seguramente eran los seres más obedientes del mundo, pero los lobos corrían por donde quisieran aunque significara soledad. —No esperare que algo le pase a Helena. Víctor Reúne a todos los seres que vivan en la aldea, iré por el dragón. —¿Tienen un dragón?—Pregunto impresionada Uki. —Eso espero.—Espeto Víctor un poco preocupado, luego guio a Uki a la aldea de los duendes. Llamo a Vanesa con su mente y espero que la voz de la druida contestara su llamamiento, sin embargo tomo su forma lobo corriendo hasta el sur, donde debía estar una cueva profunda y oscura, donde escondía a un criatura ancestral corpulenta y escamosa.   El dragón de más de ochocientos años. Seguramente estaba aletargado, pero le importaba una mierda, lucharía por helena y lo haría hoy, mañana y siempre. —¿Que pasa Mau?—Vanesa entraba en el juego. —Secuestraron a Helena y la aprisionaron en una torre, ayúdame. La druida maldijo y se quejó, seguramente estaba golpeando el piso de la plataforma desde donde vigilaba el bosque. —Nos declararon la guerra Vanesa. —Si lo sé. Mau salto unos troncos que habían derrumbados por los vientos huracanados, como no tenía tanto tiempo uso su Black Lightning  y se elevó por el cielo, extendió los brazos para ubicarse y enrumbo su cuerpo en una caída en picada hacia el sur, así llegaría mas rápido, si podía atacar en el amanecer cuando los vampiros no podían defenderse mejor, solo necesitaba sacar a Helena de allí nada más. Tenso su mandíbula lleno de ira. Los vampiros se la iban a pagar caro.  —Mau—Hablo Vanesa— tengo cien guarda bosques listos para ti, no son muchos, pero su fuerza es comparada con cien hombres por cada uno. —¡Bien! —También por la mañana llegaran las nuevas criaturas que Víctor busco, creo que son trecientas, y por ultimo tenemos a tus lobos, y el posible dragón que estás buscando. Mau seguía cayendo en picada desde el aire, en su forma de lobo. —Dales espadas y armaduras, también otras cosas… que sean necesarias, los duendes también combatirán en el campo de batalla. Mau se acercó más a una de las montañas que más se elevaban de la tierra, entonces se preparó para el impacto, y luego… —Lo único que sé es que correrá sangre. Cayendo al piso, aulló fervientemente, que los vampiros supieran, los lobos le iban a atacar, por haber cometido el peor de los pecados. Estropear su amor. Corriendo con mucha velocidad se internó a las profundidades de las montañas, la cueva era muy parecida a  la de su manada. Se internó en sus fauces, las paredes estrechas no permitían la movilidad de su lobo, entonces volvió a convertirse en un humano, adentro de la cueva hacía calor, se quitó la capa y la arrojo por allí, siguió adentrándose, la oscuridad era tan prominente que uso sus ojos de cazador con el cuerpo humano, eso le gustaba mucho energía,  Mau mascullo algunas veces, antes de llegar a una encrucijada, ante la duda, entonces uso aquellas habilidades que poseían los lobos para encontrar grupos grandes de ciervos, era una habilidad que permitía, reconocer criaturas vivientes a una distancia considerable. Sin embargo un dragón contenía muchas energías, y podía ser captado a centímetros o metros bajo tierra, o a metros sobre el nivel del cielo, Mau cerró los ojos para localizar la señal, concentrándose pudo captar la energía acumulado debajo de sus pies, tan abajo que parecía ser un túnel, inmediatamente busco una bajada por la cueva y si no la encontraba usaría sus poderes para hacer un hueco y llegar directamente. Por suerte, uno de los corredores apuntaba hacia abajo y pudo adentrarse más en la cueva. Corrió con sus piernas de humano, siempre se cansaba más, los pulmones de los lobos eran siete veces más grandes que los de un humano, por ende podían moverse mas rápido y correr largos viajes sin cansarse prácticamente nada, sin mencionar que sus músculos y huesos eran casi el triples de fuertes, era una r**a muy avanzada, pero esclavizada por sus grandes dotes físicos. La cueva parecía que era habitada por noblims, una r**a parecida a los duendes pero malignas, aunque tampoco vio ninguno. Ni siquiera un trasgo. La cueva era tan oscura que hasta los ojos de Mau fallaban en ocasiones, a la distancia pudo ver una pequeña hendidura que parecía brillar, tal vez era… Mau corrió más fuertemente y encontró oro, un tesoro gigante, entro por esa pequeña hendidura, que se trasformó en una puerta gigantesca por donde podía caber un ogro, y la luz brillante lastimaron sus ojos dilatados, Mau rápidamente dejo de usar sus dotes de lobo y quedo como un humano normal, pasando las manos por los ojos para recobrar la visión cegada se encontró con el personaje que ansiaba ver, aunque habían pasado años desde que no le veía por ahí. Estaba en su letargo. Y lo más importante para un dragón era que no lo despertaran. Mau trago saliva, y poco después avanzo algunos pasos, el dragón se movió de posición, provocando una fuerte tembladera en las paredes. Mau temió, y a la vez pensó que era un terremoto. ¿Cuánto poder tenia esta criatura ancestral? la única vez que Mau lo vio, fueron hacer más de cincuenta años, se lo encontró dormitando en el bosque, desde esa ocasión no le había vuelto a ver, hasta hoy. Cogiendo una tremente bocanada de aire, Mau grito para despertarlo. Pero no funciono. —¡Tiene el sueño pesado!—Mascullo. Se trasformó en lobo y le mordió la cola, pero fueron los dientes de Mau quienes salieron lastimados y descarto el volverlo a morder. Mau intentó golpearlo con las garras pero el movimiento hacia que los constantes temblores regresaran y terminaba siendo el quien salía lastimado. —¡Joder despiértate!—Exiguo Mau pero el dragón siguió durmiendo plácidamente encima de su oro. Inmediatamente invoco a Vanesa. —¿Cómo hago para despertarlo? —No lo sé, nunca he visto a un dragón pensaba que ya estaban extintos. —¿Y cómo llegaste a ser druida entonces? —No lo sé, solo me invitaron y ya estas, me convertí en la  cuidadora de todo el bosque con criaturas míticas. No es mucho que decir. Mau cerró los ojos para calmarse, es que estaba rodeado de personas que no le servían para casi nada, una Druida que solo podía invocar armas, y gente resignada, tenía que ver mejor con quien se rodeaba, seguramente terminaba siendo uno de ellos. El dragón tenía una nariz gigantesca, por donde emitía un ventarrón cada vez que exiliaba, tal vez si intentaba algo… Mau entonces se acercó a él, y luego examino las vías respiratorias del dragón. —¡Bingo!—Dijo con malicia. Espero a que volviera a inspirar y justamente allí, tomo dos pelillos del dragón, que eran tan largos cono su cabellera y los froto contra la piel de la nariz, El dragón movió la cabeza un par de veces, luego se levantó de su letargo y estornudo, pero fue tan potente que casi derrumbaba las paredes de la montaña, furibundo rugió, y fue tan potente que los oídos de Mau casi estallaron. Mau inmediatamente se puso en la parte de arriba de su nariz, era tan espaciosa que podía caber una casa con facilidad. —Me escuchas soy el hombre lobo de hace cincuenta años… Mau de los de la montaña del norte, ¿recuerdas?—EL dragón ladeo la cabeza. Luego guardo silencio y bajo lentamente su hocico, sus ojos eran amarillos en su totalidad, y también tenía múltiples cicatrices, que no quería saber con qué se las hizo, porque tenían que ser armas letales para atravesar esa gruesa capa de piel. —Se quién eres…—Vocifero lento y ronco, el tono de su voz rebotaba en las paredes de la cueva y hacían un eco espeluznante. —Gracias por despertar guerrero. Vengo porque necesito pedirte un favor. El dragón se desapareció en un segundo, formando una nube de color negra, esa nube empezó a divisarse y se acumuló en un solo punto de la cueva, Mau permanecía atento, luego de esa nube de color n***o, salió un cuerpo humano casi desnudo, alto de cabello oscuro y de ojos amarillos. —En esta forma hablaremos mejor.—Mau asintió con la cabeza— ¿dime Mau que quieres que haga por ti? —Ayúdame a liberar a una vampiresa. El dragón frunció el ceño, arqueo una ceja y luego se echó una carcajada amistosa, camino alrededor de su oro como queriendo ver si algo faltaba, pero solo lo escrutaba y no decía nada, luego volvió a mirar a Mau, pensando en sus palabras inciertas. —No me parece propio de un lobo salvar a un vampiro… Utopía. Mau esbozo una sonrisa. —Pensé que no la conocías. —Tengo novecientos años claro que conozco la historia, era un buen escritor,  en fin quieres que te ayude a recuperar a tu amada vampira, pero ¿tienes algo que ofrecer? Mau se detuvo a pensar, los dragones eran muy avariciosos, le gustaba el dinero, las riquezas, las mujeres y también el oro. Siendo el ultimo el más preciado para ellos, el oro y las joyas.
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