Mau sabía que las cosas en la familia de Helena eran fuertes, desde su padre que tenía que ser un borde de primera hasta sus empleadas, ¿Cómo pudo sobrevivir allí por todo ese tiempo? Con una banda de tipos como su padre, seguramente le esperaba la total deserción de su clan, era mejor ser desterrado que conservar una relación con tipos como ese, Vladimir volaba cortando el aire, Mau se las arregló para atar una silla de montar a caballo en el cuello del dragón para poder montarlo. Aunque Vladimir se molestó mucho eso, parecía que era una ofensa para sus clanes, el clan de los gloriosos dragones casi extintos, por la tierra los corceles que Vanesa convoco corrían tan veloz como los centauros, cuatrocientos setenta personas que iban a seguir el plan perfecto para atacar a los vampiros, Mau miro al horizonte este, el alba se acercaba, era el momento perfecto para atacar a sus oponentes, vacilando un poco ordeno a Vladimir que se detuviera antes de llegar al castillo para rondarlos un poco, quería llamar su atención, que supieran que el rey del reino de la libertad, estaba bien dotado de aliados.
Si no hubiera pelea fuera mejor.
Los vampiros se dieron cuenta de la presencia de un dragón afuera de su castillo e informaron al comandante encargado. Como paco no se presentaba legislaron a otro nuevo, el aviso al conde rápidamente, y luego se dirigió a las murallas del castillo, cargo las ballestas mecánicas y las catapultas, y espero que las cosas fueran más hostiles para usar la fuerza, a sabiendas que estaban en desventaja porque el día casi iba a llegar, sin permiso, entonces Vladimir encendió su garganta y lanzo llamaradas de fuego verde por la boca, Mau puso los ojos en blanco, y luego le hablo por la telequinesia.
—¡Vaya que eres un presumido!
—¿a qué mola?
Mau siguió distrayendo a los guardias mientras que los chicos se acercaban más al castillo, por el pasillo donde Helena escapaba todas las noches, Uki rezaba a los dioses que fueran para no ser atrapada en la entrada con las manos en la masa. Víctor la acompaño siempre en todo el camino, y por primera vez en la vida, —Cosa extraña en ella— quiso quitarle la ropa y comérselo, no solo con la mirada, los hombres siguieron las ordenes discretas de Víctor aconsejado y guiado por la tímida Uki, bueno es que estar con criaturas que te podían matar de un solo golpe tampoco es que era muy cómodo, y menos darle una orden, sabía que el en clan de vampiros podía hacer lo que le diera la gana, alguna falta a su autoridad y se lo haría informar al conde, para que algunos de los oficiales, fuera a darle una tunda al aludido, sin embargo estar rodeada de gente que no conocía ni pensaba que lo haría, la dejaba al margen allí una altanería provocaría que las garras de alguna de esas criaturas la degollara en menos de lo que decía la palabra ¡Vampiro!, mientras tanto Mau se encargaba de ser la carnada.
La fuerza revolucionaria fue entrando sin problemas al castillo, la alcantarilla resultaba ser una buena vía de entrada o salida para los que buscaban irrumpir de la zona, o escapar para verse con su amor prohibido del otro clan que se odia con su familia a muerte.
Los barrotes fueron arrancados por completo cuando los hombres más robustos trataron de pasar, e igualmente tampoco nadie en el mundo estaría tan loco para meterse a buscar problemas o aventuras en una comunidad vampiro, menos sabiendo que se lo van a devorar, literalmente, Vladimir siguió echando llamas hasta que los primeros rayos de luz ya se podían ver, Mau sabía que era una buena noticia contenidos en sus paredes las cosas serían más fáciles para la fuerza de la vanguardia, si los vampiros no podían volar entonces sería una ventaja estratégica, pero tampoco se podían fiar tenían esclavos y escuderos dispuestos a morir por ellos, Uki pudo movilizar la mayoría de personas hasta los adentros del castillo, donde fueron descubiertos por un guardia del castillo y llamo a la fuerza terrestre, sin dudar Víctor los ataco y les degolló formando un escándalo… un grito de guerra se escuchó y todos tomaron sus armas, Uki también tomo sus cuchillos, Víctor la miro y tal vez compartió una mirada especulativa, pero sabía que una chica tan linda y refinada como ella no iba a matar a los vampiros que le dieron la educación que tenía.
—Mejor quédate atrás linda puede ser peligroso—En un tono burlón.
Uki se enfadó y poniéndose roja en su totalidad agarro los cuchillos y dando agiles saltos, intercepto a dos vampiros en vuelo y les clavo las cuchillas en el cuello, lastimosamente no eran estacas para que terminaran desapareciendo en el aire tras una explosión espontanea. Víctor miro asombrado, un vampiro tomo a Uki desde atrás, y la estaba asfixiando, pero jugando sucio la elfa lo tomo de los brazos cambiándolo de posición y luego le dio una patada entre las piernas. Justamente donde la armadura no le cubría. Como no era hombre no debía preocuparse por jugar limpiamente, le enseñaría a Víctor que podía ser tan sucia como una víbora pero sin dejar de ser linda como una rosa. Víctor hizo una mueca de dolor mutuo, y aunque los vampiros no eran sus razas favoritas también sabía que un dolor como ese no se podía digerir tan fácilmente.
—Vale pero no te descuides Uki.
Ella se puso a su lado y luego descargo todas las energías que sus hombros, los elfos tenían la única habilidad de siempre tener aquellas energías y visión que los humanos envidiaban.
—¿Pero qué demonios está pasando? ¿El comandante Paco donde esta?—El conde derrumbo todas las cosas que estaban sostenidas en la mesa, enfurecido, o doblemente enfurecido hacía de las suyas en todas las partes del castillo, los guardias lo seguían a cada segundo, los mejores militares estaban a su lado, rápidamente se trasladaron a la sala de guerra en donde el comandante de turno, un n***o importado de los países calientes, trataba de contener el ataque del dragón y los rebeldes que entraban por la alcantarilla.
—¡Conde!—Hizo una reverencia— estamos haciendo lo posible, pero nuestros hombres están asediados por la llegada del sol.
Amadeus resoplo.
—¿Dónde está Paco?
—No lo sabemos salió a la media noche y no ha regresado aun.—El conde mascullo algunas palabras y maldiciones.
—¿Es el lobo que mande a buscar…? ¿Están aquí por mi hija?
—Eso parece mi lord.
—Malditas bestias. Os daré de que comer, soldados preparad las armaduras completas, si el sol no nos da estamos seguros.
—¿Mi señor usted debe quedarse dentro del castillo?—Amadeus abofeteo al comandante, y lo regaño con ímpetu, quería demostrar quien mandaba.
—Yo soy el conde aquí, solo yo decido que hacer. Rápido soldados he hablado o el que quiera morir dígalo, porque le sacare el corazón de inmediato. —Todos permanecieron callados.
Los soldados salieron a buscar las armaduras que demandaba el lord, creaciones hechas especialmente para las guerras de vitalidad que debían librar en el sol, como los vampiros no podían estar en contacto directo con el sol, entonces alguien invento un sistema de protección para los susodichos, poniendo más capas de protección bajo el hierro laminado de las corazas, fue un genio que llevo a los vampiros a ganar muchas contiendas, pero… ¿serian suficiente para mantener a raya a los hombres lobos?
El conde cubrió con una de estas armaduras su cuerpo.
Estaba dispuesto a morir para demostrar que los vampiros no eran ningunos cobardes, pero era mejor matar al enemigo sacándole el corazón, que era lo que haría con aquel niño lobo hormonado, que quería hacer de su hija a una chica lobo. Sacando los colmillos del enojo, cogió un florete de su armería y se puso la última pieza que faltaba en su armadura, el casco de romano. Con el puesto, mando a abrir la puerta del castillo, una barrera tan espesa que no podían cuatro hombres para abrir una sola, y ante la ineptitud de sus lacayos, entonces la empujo con la telequinesis y finalmente dejo que el sol mañanero penetrara en el castillo, desintegrando a los chicos que estaban en la puerta, solo un alarido fue lo último que se supo de ellos.
Los guardias mejor adiestrados y jóvenes, —SI es que cien años contaba como jóvenes— entonces acompañaron a su lord afuera.
Eran como las ocho de la mañana, sin embargo el conde no se limitó y tomo a dos hombres humanos que no eran de su ejército y los mando a volar usando su telequinesis. Saco su espada y emprendió vuelo, desde adentro de su casco podía ver el campo de batalla, los hombres entraban por una alcantarilla, eran tan variados que no podía contabilizarlos, confundido entre tantos, guarda bosques, hombres lobo y duendes, bajo hasta donde estaban ellos de golpe y atravesó su espada a uno de ellos. Sin piedad tomo a los duendes y los estampo contra la pared, dejándolo asfixiados, aunque no había luna llena sus poderes no mermaban.
Los demás guardias también le siguieron.
El conde con su rapidez pasaba entre sus enemigos y los mutilaba, un hombre lobo se lanzó hacia él, y lo mantuvo apresado en el suelo con los brazos extendidos mientras le ofrecía un gruñido desgarrador y atemorizante, pero el conde apenas se inmuto, y con sus garras atravesó la piel del lobo y le saco el corazón, luego movió el cuerpo del animal y lo lanzo a la pared con sus poderes, finalmente volvió a mirar el corazón del lobo que aun palpitaba y lo exprimió hasta hacerlo explotar.
Víctor al ver la escena se fue contra él, en su forma humana siempre era más fuerte que siendo un animal y combinado con sus técnicas de artes marciales podía contenerlo, y esperar que no le arrancara el corazón como lo hizo con su amigo lobo.
De un salto entro a la batalla casi desarmando, esquivo los estoques que intentaba hacer el conde, para luego desarmarlo, saco sus garras y empezó a tratar de desgarrarlo, pero el conde también sabia técnicas de combate cuerpo a cuerpo y tras un salto y una patada dejo a Víctor en el suelo, pero este rápidamente se levantó con algo de estilo callejero y se cuadro para pelear con ese soldado, que no sabía que era el conde del castillo. Lo único que sabía era que tenía que apuntar a la cabeza.
Helena consiguió escabullirse del último guardia con la ayuda de su Hada del bosque mandada por Mau a su rescate. El sol ya había salido y las ventanas hacían que moverse fuera más difícil, pisando mal un escalón se derrumbó por las escaleras derramándose por el espiral, cuando estuvo más abajo volvió a levantarse, con ayuda de Mickjabel, ella acudió a ver qué pasaba.
—¿Princesa estas bien?—Poco a poco con sus poderes la fue levantando.
—Mejor que nunca bebe.—Dijo acomodándose el pelo desordenado en una coleta de caballo.
Helena siguió descendiendo, pero como el sol la hacía pararse en cada ventana decidió correr sin pensar en las consecuencias, cogiendo una bocanada enorme de aire, se llenó de voluntad y corrió por ese intrincado camino con abundante luz del sol, aunque Helena sentía como varias partes de su cuerpo estaban siendo quemadas por el sol, y que le ardía todo su cuerpo desde los hombros para abajo, corrió lo más rápido posible para llegar a la oscuridad del pasillo que venía.
Pensando que tenía alguna extremidad amputada por el sol, entonces salto hacia la oscuridad de aquel cruce en el pasillo.
Levantándose nuevamente se inclinó para comprobar que todo estaba como debería, y además que ninguna parte le faltaba.
Así fue.
—¿Princesa quieres que haga una capa?
—Puedes hacerla.
—Sí. Deme un segundo.
El hada midió el cuerpo de la vampiresa y luego invoco una capa muy ornamental, pero cumplía las funciones, Helena inmediatamente se sintió como en la noche, era refrescante y también cómodo.
—¿Qué tal quedo princesa?
—Muy bien…
El hada se sintió complacida, luego embarcaron un viaje a la armería en donde Helena se armó con una espada, tenía que buscar a Uki y también a los demás, esperaba que su padre no estuviera en el campo de batalla peleando como era de costumbre.
Los vampiros estaban tan distraídos que olvidaron preocuparse por la vampiresa que escapaba de casa como en el cuento de hadas, subió hasta su cuarto y tomo la ropa y también todas la joyas, los adornos y cuadros que tenía y les dijo a Uki que los hiciera pequeños en un saco que tenía con aquella magnifica utilidad, seguramente las hadas del bosque eran de las más útiles que habitaban en esa era.
Luego el par de amigas bajaron nuevamente para encontrarse con una devastación total en el patio, Helena al no poder usar el pasillo por temor a ser encontrada, entonces bajo por el pasadizo secreto, la ciudadela estaba tomada por completo por los soldados del ejército de Mau, cuando entro a la biblioteca y saco los libros, los guardias entraron para esconderse, Helena rápidamente con el corazón en la mano, entro al hueco y cubrió el escondite con los libros, luego siguió avanzando hasta que llego al establo, salió con extremado cuidado y con la espada adelante para protegerse de cualquier incontinencia, luego, observo como los caballos estaban intranquilos y se aseguró que el establo estaba seguro, inmediatamente se coló por la puerta y abrió una rendija para poder ver lo que pasaba afuera, los caballeros con armaduras completas atacaban a los duendes, y estos los contenían. Helena tenía que hacer algo rápidamente, pero no sabía que, entonces trato de pensar en un plan.
—Mickjabel puedes invocar una ventisca eso pondría a los vampiros en aprietos ya que no los dejaría volar bien.
—¡Vale!—La ligereza de las palabras hacia que Helena entrara en miedo, estos seres tenían mucho poder, en su interior.
En un momento un pequeño remolino apareció en el campo de batalla desordenando los vuelos agiles de los vampiros y mandándoles a la pared.
Helena abrió la puerta rápidamente sin que nadie la viera y fue a la pared, el hada siempre la seguía a donde ella iba su misión era protegerla, Vanesa le había ordenado que si fuera necesario diera su vida para salvarla, pero en una de sus mejores hadas, sabía que eso no sería necesario, luego se escabullo por la sombra hasta que puso llegar a la alcantarilla. Pero esta estaba cerrada, los vampiros la habían inmovilizado para que las tropas de Mau no entraran por allí. Seguramente Uki los guio por este pasadizo.
—¿Entonces a donde vamos princesa?
—La otra alcantarilla…
Estaba detrás del castillo por los jardines, pero tenía que apurarse, el sol estaba por ponerse más caliente, toda esta guerra se había generado por ella, y si escapaba Mau retiraría las tropas del campo de batalla, evitando más muertes y caos. Helena con un vendaval de emociones se echó a correr.
—Vamos Vladimir déjame en la cúpula del castillo.
El dragón gruño y se escuchó en todo el campo de guerra.
—No, odio los riscos la última vez que hice una hería que tardo diez años en sanar.
Mau creyó que ese tiempo era imposible para una herida, pero tampoco se iba a poner a discutir con él, solamente por la honestidad de sus palabras.
—Entonces acércame al castillo lo más que puedas.
Cumpliendo la orden Vladimir se acercó hasta las paredes del castillo, y Mau uso su Black Lightning, convirtiéndose en un rayo n***o y entro por una ventana al castillo, pudo distinguir como las ballestas le disparaban a su mejor guerrero.
Mau se levantó rápidamente del suelo para encontrarse con dos guardias que estaban escondidos en la oscuridad, ellos empuñaron sus espadas, pero no fueron rival en rapidez para el lobo, que ya los había degollado y sacado el corazón con sus garras largas y filosas como el acero.
Mau siguió por el pasillo, busco en todas las habitaciones y no encontró a Helena, luego recordó que Uki le dijo que estaba en una torra.
—Vanesa por favor donde está la torre en donde tienen presa a Helena.
—Joder Mau soy druida no Oráculo… —Mau gruño.
—Vamos no estoy para juegos.
La druida proporciono al información.
—Está en la torre del norte. Capto su energía allí.
Con rapidez Mau fue a donde le decía Vanesa, corriendo todo lo que podía en su forma de hombre, el lobo era muy grande para usarlo en ese cuarto tan estrecho, con pericia se abrió paso entre las abundantes puertas y mesas, luego consiguió entrar a unas escaleras que conducían a una torra, llego hasta el final abrió la puerta y… Nada, ella no estaba allí.
—¡Maldición!—Mau rasgo los barrotes de la cela, pero olía mucho a su ser. Mau se acercó a la ventana para ver cómo iba la guerra.
Y desde las alturas vio a una pequeña vampiresa con una capa tratando de abrir una alcantarilla en el jardín de lirios.
—Helena—Musito entre un susurro. El sol estaba saliendo más rápido que antes, para él y sus aliados no había ningún problema pero… para su amada.
De la nada alguien más entro a la torre, detrás apareció una silueta masculina con una ballesta en la mano, Mau apenas le dio tiempo de girar y para cuando vio el vampiro le había disparado al pecho, Mau resistió pero sus piernas tambalearon un poco por el impulso y se desmayaron haciendo que el peso de Mau lo empujara a la caída, tras un paso en falso el lobo cayó al suelo con una rapidez temeraria, Helena se giró cuando Mau estaba cayendo desde la torre de la cárcel, ella al verlo le ordeno a Mickjabel que invocara algo para ayudarlo, y el hada lo hizo, del piso emergieron una hojas gigantes de lirios que evitaron un golpe contra la piedra. Helena sin importar si el sol le estaba dando o no, corrió verlo con la preocupación en su pecho.
Cuando llego a donde estaba tendido ella lo examino.
—¿Mau estas bien?—La flecha relucía en su pecho. La sangre brotaba de su boca y de su pecho, justamente en todo el medio.
El soldado desde arriba quería volver a disparar, pero Helena se interpuso entre ellos y extendió los brazos. el guardia reconoció a la princesa enseguida y luego aparto la ballesta de la mira, y se adentró al castillo.
—Mau debemos irnos. —Ella miro a su hada— ¿Mickjabel puedes hacer algo?
El hada negó con la cabeza. Helena gimió de dolor. Ver a Mau casi moribundo le recordaba aquella noche que la trajo, pero no se comparaba ahora la sangre salía muy rápido por su brecha.
Mau en su mente pudo comunicarse con Vanesa y también con Vladimir, el ultimo llegando de primero al jardín donde yacían los lirios más blancos que jamás había visto, Mau lentamente alzo la mano para acariciar el rostro de Helena, pensó que nunca la podría ver debajo del sol, pero… allí estaba casi llorando porque tenía en el pecho clavado una flecha, si hubiera estado en su modo lobo, seguramente ya se la hubiera quitado, pero su humano era muy débil y quizás nunca podría soportar tanta presión. La miro a los ojos fijamente, como si nada más en la vida importara.
—Te ves hermosas entre tantos lirios.
Helena lloro, pero tampoco tenía que dejarse llevar por el dolor.
—Has algo Mickjabel.—Exigió Helena tratando de hacer que Mau no perdiera la conciencia, el hada pensó cuales era las posibilidades.
Vladimir llego haciendo una sombra espeluznante, Helena entro en pánico y también su hada que corrió a ocultarse detrás de Helena.
Vaya compañera.
—Es el dragón princesa…—Helena entonces entendió.
Inmediatamente Vladimir tomo su forma de sirviente y se puso a un lado de ellos, Helena estaba tan asombrada que no se podía mover.
—La flecha lo atravesó hasta el fondo. Pero veo que el corazón está bien. Hay que llevárnoslo rápido sube a mi hombro con él, los llevare al bosque.
—¡No!—Helena se negó inmediatamente—Debemos sacarlos a todos, Uki, Víctor todos los guerreros.
—El país de la libertad puede continuar sin ellos, pero sin un líder no.
Helena se llenó de ira y se levantó del suelo para darle una bofetada a su interlocutor, sus palabras exudaban crueldad. Ese mal de dar cachetadas era de herencia familiar.
Vladimir se masajeo la mandíbula.
—No peleen.—Exigió Mau con una voz tan moribunda como la de los vampiros desintegrándose con el sol.
—No sé cómo te llames, pero llama a todos para que escapen por esa puta alcantarilla y mueve el culo para salvar a Mau—Parecía que la tendencia de dar órdenes también era un mal de familia— ¿escuchaste?
—¡argh! Solo porque eres la reina no te creas mucho nenita.—El mostro los colmillos amarillentos de su boca. Helena también mostro sus colmillos debajo de la capa.
Pero viendo como Mau se retorcía de dolor Vladimir lo cogió entre sus brazos y lo saco del castillo por la alcantarilla. Helena le seguía por detrás, pero vendría nuevamente para asegurarse que los guerreros salieran con vida y no fueran nada mas una carnada para los chupa sangre.
Dejaron a Mau con Mickjabel que se podía cuidar más que bien, luego regresaron y Helena le dio las órdenes al dragón.
—No sé cómo te llamas pero, deberíamos avisar a los demás para que vengan a escapar…
—Le estaríamos dando terreno a los vampiros.
—No… conozco este castillo, cortaron los arboles adyacentes, no tienen por donde ir si nos adentramos a los valles… solo unos cuantos tienen armaduras completas, y no serían tan tontos como para seguir a una caravana de hombres armados aunque fueran los mejores guerreros de la corte.
Vladimir reconoció que la chica era lista.
—Vale… los llamare.
—No solamente eso… tú jugaras en papel importante contendrás a todos con tu fuego, serás el salvador de los chicos.
El arqueo una ceja.
—Te pondrás afuera de la alcantarilla en tu modo dragón y lanzaras fuego a los vampiros para despistarlos con eso ganaremos tiempo.
—Vale.
Un golpe por arriba, pero lo esquivo con gran agilidad, Víctor uso sus piernas para hacerlo caer, y el conde cayo con gracia, pero se apoyó en el suelo y se volvió a levantar usando sus poderes para volar, entonces Víctor con sus garras trato de desmembrarlo pero no logro nada, la armadura estaba muy bien hecha, el conde volvió a darle un golpe al lobo en el pecho. Pero este lo resistió y cogió al hombre del cuello, o de lo que parecía ser el cuello, se aferró fuertemente, cerro sus puños y conecto dos golpes tremendos al casco del vampiro, este parecía más desubicado, Víctor le dio su espacio y luego le dio con una patada, el conde se estremeció de dolor, y jadeo. Víctor lo tomo de la nuca y lo lanzo a la pared.
—¡Joder peleas bien! No te rindes.
El conde volvió a levantarse tratando de tumbar a su oponente pero no lo consiguió, solo se le ofreció un forcejeo del más intenso y repercutiendo en sus actos, lo elevo en el aire, para luego bajarlo de golpe contra el suelo, Víctor desbocado y adolorido no pudo resistir el ataque contundente de Amadeus, quien lo golpeaba ferozmente como una bestia.
Inmediatamente Uki actuó no dejaría que le hicieran daño a su amado lobo, ella le debía la vida y ahora le iba a devolver el favor.
—Detente conde.—exigió Uki y se lanzó a él, clavando sus cuchillos en la espalda, el conde trato de sacársela de encima pero hoy no era su día, porque Uki pensaba en cobrarle todas las que le había hecho a Helena y cogió su cuello entre los brazos y lo empezó a asfixiar. Víctor se levantó rápidamente, y golpeo al conde entre las piernas. El sollozo de dolor y tambaleándose del timbo al tambo.— Vámonos. El patio de atrás Helena nos está llamando, debemos irnos todos.
Víctor aulló, esa era la señal de retirada.
Para que gastar tiempo tocando una corneta, solamente debía usar su garganta y tomando las manos de la chica elfa se internaron a los jardines traseros del castillo, con un montón de gente siguiéndole y también vampiros tratando de matarlos.
Cuando vieron a Vladimir en su modo dragón aguardando en aquella parte del muro entonces predijo que ese sería el lugar.
Todos corrieron hasta que pudieron acercarse, pisando los lirios blancos.
—Joder con tanto cuidado que les había puesto a mis lirios—Menciono Helena casi quejándose.
Helena fue recibiendo a los que conspiraban contra el maligno conde, y los fue guiando por la alcantarilla, cuando Uki estuvo más cerca entonces se dieron un abrazo. Víctor puso los ojos en blanco mientras más gente llegaba, detrás de los aliados estaban los vampiros, volando encima de ellos haciendo su escape casi imposible, pero solo casi porque Vladimir empezó a lanzar llamaradas por su boca.
—Tranquilos ya nos iremos solo debemos esperar al último.
—Nuestras hordas ya casi están listas, lamentablemente murieron varios.—Víctor se percató de la ausencia de cierto alfa— ¿Donde esta Mau?
Helena tardo en contestar.
—Ahora que estas aquí, mejor ve adelantándote con él y trata de sanarlo. Una flecha le ha impactado.
—Imposible somos casi de acero…—Espeto confiado.
—Estaba en su forma de humano.
Víctor mascullo y se metió rápidamente a la alcantarilla, una herida como un humano podía ser letal, Uki trato de seguirle pero, se quedó junto a Helena tratando de hacer más rápido la escapatoria.
Vladimir lanzaba llamaradas tan caliente como magma volcánica, hacia todos los vampiros que se llegaban para dar caza a los aliados.
Uki desde abajo guiaba a las tropas al escape.
Su padre llego volando desde el patio delantero.
Al verla la ira se desato en los ojos y finalmente intento llegar a donde estaba, pero las llamas de un dragón lo detuvieron y si no fuera por su telequinesis que era capaz de re direccionar le fuego hubiera quedado chamuscado tras dos mil grados de calor.
Helena sabía que si perdía el control no haría casi nada, entonces tendría que esperar que las mareas se calmaran un poco para salir volando con el dragón por los aires.
Siguió conteniendo a los ataques de los vampiros que quedaron levitando en el aire por no poder hacerle frente a las llamas de un dragón encolerizado, si tenía que putear más al dragón para ganar la batalla, seguramente pintaría sus uñas de rosa para aniquilar a todos los guardias del castillo.
Amadeus lleno de ira entonces uso su telequinesis para contener las llamas del dragón fuera del alcance de los vampiros.
Con su magia hizo algo parecido a un escudo y pudo acercarse paulatinamente a Vladimir, las llamas no el estaban afectando en mucho a los vampiros. Y todavía seguía llegando gente.
Helena pateo la cola de Vladimir.
—Vamos es que no tienes fuerzas maldita lagartija con alas.—Uki tembló al ver como el dragón pasaba sus ojos por donde estaba Helena.
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Vladimir tomo el insulto como personal y luego empezó a contener más fuego en su boca para lanzarlo disparado a una velocidad del rayo y a temperaturas tan calientes que hacían casi entrar en calor, a los aliados.
Por su parte casi todos los hombres que venían a la guerra ya estaban siendo desalojados, Uki siempre hacia grandes trabajos guiando a la gente.
—Uki apúrate que mi padre tiene que cara de que puede matar hasta a mis abuelos.
Uki tembló no era broma lo que decía, era completamente cierto.
El conde sacaba furia era su motor, era el combustible para la pelea, ese escudo estaba soportando tanta presión mágica que seguramente le debían dar un título, los vampiros de la guardia se fueron acercando a Vladimir para hacerle daño. Pero el dragón no les dejo si quiera tocarlo, uso un hechizo y se multiplico por diez, pero en tamaño más pequeño casi del tamaño del lobo de Mau.