Araceli Estupiñán, aún se preguntaba quien la habría mandado a meterse en aquel lio. Sí, lo sabía, era lo que tenía ser una buena amiga. No había rechazado el plan de su amigo de la infancia, Pablo, simplemente al ver que ella saldría beneficiada si todo aquello si las cosas salían bien. Cierto era que necesitaba a un modelo que la ayudara con su nuevo trabajo de diseñadora en las pasarelas canarias y que cuando había visto a Norberto en la fiesta le había parecido ideal para pasar tiempo trabajando con él. Era de lo más popular y su sola presencia haría que su firma pasara de boca en boca tanto como deseaba. Y por supuesto, la simple idea de tener algún idilio con el modelo tampoco le desagradaba, pues ¿quién sabe? quizás de ahí saliera algo más. Era muy exigente con los hombres, siem

