El timbre sonó de manera rápida y precipitada, sin duda era Berenice y su peculiar manera de llamar. -¡Buenos días mi Jimenita! ¿Cómo estás hoy?- saludó alegremente.- Uf que cara amiga... ¿una noche interesante? -No sé si se podría llamar interesante, yo la llamaría... extraña. La cara de atención de su amiga la instó a contarle los sucesos del día anterior con lujo de detalles. Berenice no cabía en su asombro y no dudó en expresar su opinión ante los hechos. -La que se está liando, y ¿sabes? Creo que todo es por culpa de tu indecisión y el hecho de que no quieras asumir la verdad de tus sentimientos. -¿Me estas echando a mí todas las culpas?- se asombró Jimena algo ofendida. - ¡Admítelo! Raúl no te gusta, pero aún así sigues quedado con él para saciar tus ganas de venganza, eres

