Ricardo decidió seguir a Berenice en su intento de localizar el paradero de Jimena. No es que él pensara que ella estuviera en alguna situación de peligro, sino todo lo contrario, pensaba que era el momento perfecto para que Norberto pudiera hablar con ella a solas. Viendo que la situación emergía, se dispuso a entretener a Berenice, quien estaba siempre al pendiente de que su amiga estuviera llevando bien el reencuentro. -Seguro que están bien. Mi amigo jamás haría algo que la dañara. A lo que Berenice le había lanzado una mirada significativa, recordándole los hechos de unos quince años atrás. Esa debía concedérsela, así que en respuesta solo pudo aceptar con la cabeza y darse por vencido ayudando en la búsqueda. -¡Amiga! al fin te encuentro, ya pensaba que te habías marchado sin mi

