*VALERIA* La percepción de la realidad se distorsionó y todo, absolutamente todo, me parecía posible. Cualquiera que fuera el futuro que me aguardaba, las pruebas que tuviera que enfrentar, los retos que se presentaran en mi camino, no serían, de ninguna manera, peores ni más dolorosas que las experiencias ya vividas, los sufrimientos ya soportados, el pasado que había dejado atrás. —No te vas a arrepentir, te lo prometo —le expresé con emoción, sintiendo cómo las palabras resonaban en mi pecho. —Siento que ya estoy arrepentido, esto no es un juego —respondió él—, su tono grave y serio me hizo dudar. —Lo sé. Me cuidaré por mi cuenta, no tienes que estar todo el tiempo supervisándome. —Pórtate bien, saldremos mañana. Iré a hacer unas diligencias, puedes empacar si deseas —dijo, dando u

