Mandy Había pasado unos días terribles. Sabía muy en el fondo de mi corazón que solamente yo tenía la culpa de todo esto. Si no hubiera dejado a Román, nada de esto estaría pasando. Pero también, si él me quisiera como dice, jamás hubiera regresado a Marisa a su empresa, mierda. Pero es que me siento tan confundida. Amo a Román como una idiota, pero si aceptaba que estuviéramos juntos, era aceptar que me seguiría humillando a mí misma, y eso ya no lo podía permitir. Había sido tanto tiempo amándolo y él repitiendo cada vez que le expresaba mis sentimientos que no podía amar a nadie. Y ahora, de la noche a la mañana, sin más, me ama como a nadie más. Suspiro porque de verdad me duele la cabeza de tanto pensar. De pronto, escucho que tocan a la puerta. — Adelante. Alex asoma su cabeza y

