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4374 Palabras
La extraña chica que desapareció tras llegar a China, era una amiga de Alison, así que tenía que hacer lo posible para encontrarla y hablar con ella, quería conocer los hechos. Entonces vertió su mañana sabatina en buscar en el ordenador, alguna pista de una chica que se llamara así. Posiblemente era de esperarse que no encontrara nada, pero tampoco se resignaba, era bastante Terco. ¡Vaya que sí! La mañana trascurrió rápidamente, Jess hizo lo posible por encontrar algo, pero no lo logro. Solo habían perfiles de chicas que eran mayores, y además ninguna estaba en lo descrito por Ali, Jess tomo un descanso para asegurarse que nada pasaba en la casa de Jazmín y además para descansar su vista de tanto ver a la pantalla, estaba por sufrir de una miopía intensa, Jess paso sus brazos por encima de sus hombros, estaba agotado. Y no era su culpa, todos los acontecimientos de la semana los había abyecto a una rutina temeraria. Cogió los binoculares que había dejado en el pequeño balcón y dio un corto vistazo, era excesivo.  Vigilo todo el barrio con un ojo de águila atento a cualquier cosa, —A Jess le empezó a gustar aquel trabajo decía que era emocionante, cuando se descubría algo pero aburrido el resto de la noche— entonces no vio nada comprometedor, desanimándose volvió adentro bajo a la cocina y se encontró con Coby. —Vaya que ojeras, ¿dormiste bien? El afirmo con la cabeza. —Tío, de verdad te ves mal, deberías dormir Jess. —Nada de eso, tengo mucho trabajo. Vine solo a pillar algo de comer. Volviendo al puesto de observación Jess paso las siguientes cuatro horas vigilando la casa de Jazmín. Los fines de semanas son idílicos para que una pareja de amantes se vayan a una escapada, un bar y miles de copas, dejando a su hija en el oficio de encargarse de la casa, con miles de platos sucios, las camas desordenadas, y la casa hecha un desastre. Y de quien se ocuparía ella, de limpiar todo lo que los infieles dejaron atrás. En resumen: hacer el trabajo sucio. Jess sintió rabia al pensar que Jazmín estaba como una esclava. No tenía tiempo para darse un descanso, tampoco es que él lo estaba haciendo, pero él era más fuerte  y resistía mejor. En cambio jazmín con su fragilidad. Jess apretó los puños, esos canallas iban a pagar caro por lo que le estaban haciendo, estaba decidido. Jess sin darse cuenta, Morfeo termino por darle una visita, y quedo dormido con los binoculares encima y recostado a la pared del balcón.  Estaba muy exhausto. Jess… Jess… Jess… escucho unas voces distantes  que lo llamaban. Enseguida despertó alterado, soltaba patadas al aire con ánimo pensaba que lo estaban atrapando. Pero al ver mejor. Era Coby quien estaba llamándolo. —Jess…Despierta, es Jazmín. —¿Eh? ¿Jazmín está aquí?—aún estaba aturdido por el sueño. —No, te llamo está esperando. Y por lo que veo es urgente. Enseguida Jess se incorporó de un salto, no pudo ir más rápido el sueño se lo impedía, pero bajo lo más rápido que podía por las escaleras. Enseguida Coby le siguió muy atentamente, esperaba que nada hubiera pasado. Enseguida descolgó el teléfono de la pared y la vos clara y diáfana de Jazmín se escuchó en la bocina. —Jazmín—Dijo Jess. —Jess… Ayúdame… por… fa…vor… No… agua…to… más… Jess… Estaba llorando, Jess apretó los puños y mordió sus dientes con tanta fuerza que los hizo chirrear. —Dime que paso por favor. —Mama y… ese tipo… se fueron… pero…. Jazmín no podía seguir, el dolor estaba completamente apoderado de su espíritu. —¿Dónde estás? —En casa. Jess colgó el teléfono, y salió corriendo. —¿Que pasa Jess?—Pregunto Coby. Jess no respondió, entonces él también se echó a correr. Jess paso la calle corriendo, lo más rápido que podía sus piernas, entonces bajo la calle y se acercó a la casa de Jazmín. Coby con un paso más lento le seguida. —Menuda velocidad, ¿Qué hace Jess para estar en esa forma física?—Pregunto jadeante. Coby aún no creía lo que sus ojos veían. Jess llego a la casa de una pasada, entonces salto las escalerillas que dividían el porche de la entrada. Y toco la puerta con violencia gritando el nombre de su amiga, entonces ella salió, y Jess vio su rostro llenos de lágrimas y un moretón. Coby llego más tarde pero sin perderse nada importante. Jess le dio un abrazo, la consoló calmándola. Ella se sentía asqueada y no se valoraba, nadie podía hacerle lo que le estaban haciendo, solo sintió desprecio y no por sus padres, sino por ella misma por no hacer nada, había puesto el respeto antes que el bienestar. —¿Que paso Jazmín?—pregunto Coby poniéndose enfrente de ella, justamente en donde estaba el porche de las casa. Coby vio el moretón en su cara. Como no verlo, una mancha gigantesca en su rostro claro y vampírico. Contuvo las ganas de golpear el borde de la puerta. Entonces las palabras de Jess se le volvieron a la mente. Acoso Familiar percataron en su cabeza. Estaba claro que le pegaban sus padres. No, no le pegaban, le estaban dando una tunda como lo harían con un sparring o un soldado griego iniciando sus oficios de cadete. —Mis padres…—Su voz era frágil y suave tenía miedo— me… —Schhh no tienes que decirlo.—Repico Jess— El entiende. ¿Verdad Coby?—Jess le ofrecio una mirada fulminante a Coby que este ni siquiera quiso analizar. Coby silencioso afirmo con la cabeza. >Pensó Coby. —Llevémosla a casa, allá estará mejor.—Sabiendo las consecuencias que traería, entonces Coby indico a Jazmín que buscara sus cosas, se iba de aquel cuartel general. Ahora tenía que informarse. Jess se sintió agradecido. No tuvo que decirle a Coby lo que necesitaba para que lo hiciera, eso hacía ver menos cabezotas a su hermano. ¡Vaya estaba mejorando! Jazmín hizo lo que le pidieron, y con miedo en su corazón busco las maletas, bajo rápidamente a la casa, no quería estar allí no un momento más, entonces tomo el camino que Jess le estaba dando. Una salida para su vida de tragedia, aun sin saber que la por batalla estaba por empezar. Salió de la casa con orgullo y espero que todo mejorara. Jess ayudo con las maletas y luego en un rato, estaban ya en su casa. Coby preparaba algo de comer para la nueva invitada, aunque nunca pensó en que seria una chica tan estropeada. Luego de hacer la comida él puso dos platos gigantescos en la mesa, uno para Jess y el otro para ella. —Bueno coman y beban, yo tengo que hacer algo… ya vengo. Tomando cartas salió de la casa y se fue a la parte más alejada de la  baya, entonces saco su celular y llamo a un número que tenía por nombre; Agente Ramírez. Llamo a ese número y después de tres tonos largos el agente contesto. —Tengo un problema… Jess no podía evitar ver la linda cara de Jazmín. ¿Cómo alguien podía hacerle algo así a una persona tan linda tan bella tan inofensiva? ¡No lo entendía! Quería romper el silencio. —¿Estas bien?—Pregunto él. —Si Jess estoy mejor. Gracias por todo. —No me lo tienes que agradecer, solamente tienes que sentirte bien mientras estemos viviendo aquí. Ya nos apañaremos. Recuerdas como en los viejos tiempos. —Si me acuerdo. —Dijo con gracia. Jazmín hizo un escrutinio completo de la sala y la cocina parecía que los años retrocedían enfrente de ella. —Casi no ha cambiado nada. —Nunca, Coby tiene esa manía de dejarlo todo como esta. Me impresiono que me llamaras. Pensé que no lo harías. —Jess, no sabes que es… —Si lo sé. Se lo difícil que es. —Interrumpió sin dejarla hablar. Coby entro en la sala cortando toda la conversa y dejo que las cosas estuvieran en su sitio, lanzo el telefonillo a la pequeñita mesa de centro en la sala y luego puso también las llaves. Exhalo de cansancio y se sobo la espalda. También estaba cansado. —Bueno. Creo que pasaras la noche aquí, mañana entonces tendrás que ir a donde tu familia más cercana Jazmín. —¿Que no se puede quedar con nosotros?—Jess pareció ofendido. —No cabezotas si la mantenemos aquí con nosotros nos pueden acusar de secuestro, piensa en poco cabezotas. —Jess resoplo ante la declaratoria. —Vamos entonces que hemos pasado todo para que se vaya a donde su familia, no sabemos quién de ellas este bien de la cabeza para dejarla a su cuidado. —Ramírez me dijo que solo la lleváramos a donde alguna tía o abuela cercana, sino mañana vendría una patrulla de policía a llevársela a casa, y el carro de mierda nos caería encima a nosotros. >>Decide Jess ¿quieres que ella este bien? O ¿Qué nos lleven preso por sacar a una menor de su casa cuando sus padres no estaban, y encima que nos tachen de violadores? Jess se quedó callado. —Claro que decido su bienestar.—Respondió con pericia. —Entonces hazme caso—Coby miro a Jazmín— entonces ¿tienes alguna familia cerca? Jazmín pensó un poco antes de hablar. —Solo una tía, me llevo bien con ella. Vive a dos manzanas de aquí. —Mañana muy temprano iremos allá y luego la dejaremos con su tía, la visitaras constantemente Jess. Eso es todo. Ambos afirmaron. Coby era muy bueno poniendo orden. La tarde paso con normalidad, Coby sospecho en porque no habían aparecido los padres de Jazmín. Pero también agradeció que no fuera así, se ahorraba un escándalo seguro. Los chicos se estaban acomodando en el cuarto, se las apañaron para caber en el cuarto pequeñito pero haciendo algunos esfuerzos ya todo estaba ordenado, mientras que Jess seguía buscando en su ordenador. —¿jazmín, cuando me llamaste que había pasado? —Bueno, mama estaba un poco desconcertada, y me agarro del pelo, porque solo no lave los platos. Yo me aleje como era de costumbre, pero parecía que ella estaba endemoniada, y me buco en el cuarto en donde me dio un puñetazo en la cara. Fue la primera vez que lo hace. —Sus ojos volvieron a estar un poco llorosos. —Tranquila.—Jess la abrazo y la consoló hasta ver que volvía a esbozar una sonrisa en su cara. —Jess gracias, de no haber sido por ti, seguramente me hubieran… —Ya. Calma. —Bueno. La noche trascurrió con tranquilidad, entonces jazmín por fin pudo conciliar sueño, un sueño de verdad. Porque se sentía con seguridad, no era aquellas pesadas y largas noches, en las que tenía que dormir con un ojo abierto para que ninguno de los dos le fuera a agredir. Ahora podía cerrar los ojos, aunque le costara otra vez. Jess se ausento un momento del cuarto, fue a informar a Karen todo lo que había pasado,  ella se sorprendió, le dijo que guardara un poco de silencio, no le contaría nada a Alison porque ella se angustiaría, entonces se pondría grave nuevamente, escondieron su ausencia en la mansión con la excusa de que Jess estaba trabajando en algo, nuevo. Jess agradeció al cielo que Karen fuera así.  Subió nuevamente, estaba acalorado, mientras que pasaban las horas se dio un largo baño y se vistió. Jazmín ya estaba dormido. Coby se encontraba en la sala tomando algo de champan para similar los hechos con calma. —¿Tomando otra vez? —Jess, ten en cuenta que no estamos en una situación fácil, todo esto es muy… —Lo sé. Pero teníamos que ayudar a jazmín, no creas que la iba a dejar así, con todas esos problemas encima, no soy un mal amigo. —Vaya, cabezotas creo que tengo el hermano más humanista del mundo. Coby se abalanzó sobre él y empezó un ataque de cosquillas. —Deja—Suplico Jess. Pero Coby no hizo caso. Coby dejo a su hermano cuando escucho tres fuertes golpes a la puerta, frunció el ceño. ¿Quién podía ser a estas horas? Eran casi las doce. —Quédate aquí.—Dijo Coby con tono autoritario.—¿Quién es?—Repico fuertemente haciendo que el salón se llenara de su voz. Coby abrió la puerta. Cuando un fuerte golpazo lo derribo al piso. —¡Bastardo!—Era una voz tosca y ronca, casi no se le distinguía nada.—Dame a mi hija.—EL hombre que seguramente era el padrastro de jazmín sacudió de los hombros a Coby, el sin dejarse golpear acertó un patada a su entre pierna. Dejando sollozante de dolor al hombre, casi que chillando como un animal. —¿Pero qué demonios?—Dijo una silueta femenina de cabello largo y ojos claros, era la mare de jazmín, la señora Amanda. —Señor Coby, le aconsejo que me dé a mi hija si no quiere que llame a la policía, no le he dado permiso para que venga a quedarse en su casa. —Señora Amanda, le aconsejo que no llame a la policía, porque entonces me veré obligado a contarle las cosas que usted y este señor le hacen a su hija. Sin contar el moretón espantoso que le dejaron.—Dijo en un tono sarcástico y amenazador. —Eso no es problema suyo, soy su madre y puedo hacer lo  que quiera con ella, además usted ya ha infringido varias normas de seguridad. Déjeme pasar. Amanda entro a la casa empujando a Coby. Es mujer volvía loco a cualquiera. Sin remedio entro buscando a Jazmín, la mente de Jess reaccionó al instante. —No puede entrar aquí. Es allanamiento de morada. —¡Cállate! Ignorándolo siguió buscándola por la cocina y la sala, dando espantosos gritos y jadeos, seguramente ya había despertado a Jazmín. El hombre se volvió a levantar del piso y no estaba seguro de que iba a charlar, sin dilaciones asesto un golpe en la cara de Coby y lo tiro al piso. Jess se asustó pero manteniendo la valentía subió al segundo piso para proteger a Jazmín. —Con que estaba Arriba. Amanda subió detrás de el con pasos acelerados. Coby libraba una batalla a puños con el caballero que decía ser el padrastro de Jazmín, lo miraba con aquel desprecio que hacía que las chispas saltaran de sus ojos para darle energías para patearle el trasero en pedacitos. Odiaba a los hombres, que le pegaba a las mujeres. Con firmeza apretaba los puños con más voluntad. —¿Fuiste tú el que le dejo aquel moretón a Jazmín en la cara cierto? —No es tu asunto canalla. —Vaya creo que será una ventaja estar sobrio. ¡Te voy a partir el culo maricona! Sin más palabras Coby saliendo de su sano juicio; en  el que nunca haría algo así, se le abalanzo encima, sin embargo tenía que hacerlo, vengar a Jazmín. Él también era su amigo, la conocía desde pequeña y era como una hermana más. Los dos hombres cayeron al césped donde agarrados de los hombros como dos fieras en una batalla a muerte se estaban dando una buena tunda. La gente empezó a salir de sus casas al ver aquel alboroto. Jess se encerró en el cuarto, sacudió dos veces la manta donde dormía Jazmín, ella despertó, estaba demasiado cansada. —¿Qué pasa? —Tu mama y tu pa… drastro también. Ella se sorprendió y de un brinco se incorporó a la escena. —¿Dónde está? La puerta sonó en tres golpes que aturdieron a los dos chicos. Jess miro a la puerta en contestación a su pregunta. —Lo sabía…—Dijo ella. —No salgas, la puerta tiene seguro. —Jess llama a la policía. —¡¿Qué?! —Como lo escuchas llama a la policía esto tiene que acabar. Tú mismo me lo dijiste. En ese momento los ojos de jazmín se crisparon, también estaban temblorosos y sus pupilas dilatadas. Era consiente de algunas cosas, pero sabía que si salía, le iban a dar una tunda más grande, de la que ya había recibido antes de estar en casa. Jess se negó. —Te van a… —Pegar… lo sé, pero no me esconderé, mas. Jess me diste valor. No volveré a temer más, tengo que hacerlo… Por mí. Ya no es por nadie. Jess estaba anonadado, el carácter de Jazmín cambio en horas, ya no era aquella chica que tenía miedo ante las situaciones de violencia. Algo cambio. Pero le sentaba bien. —Abriré la puerta entonces. Pero Jazmín no quiero que hagas nada loco ¿entendido? Alison afirmo con la cabeza. Jess se puso enfrente de la puerta y tomo la perilla, quito el seguro y cogió una bocanada de aire. Sabía que lo que estaba haciendo era una mala idea. Enfrentándose a ella, abrió la puerta y Amanda la empujo para terminar de entrar. Escupiendo un infierno por la boca. —Con que aquí estabas muchachita malcriada, te voy a dar una buena tunda. Amanda trato de golpear a Jazmín en la cara, pero la muchacha se adelantó en un destello y cogió su mano. —No. Ya, ¡basta! —¿Que…? La mujer intento zafarse pero no podía, Jazmín estaba sosteniendo su mano con fuerza, ya no estaba obligada a retenerse. Jess inmediatamente bajo corriendo a la sala mientras que busco el teléfono para llamar a Ramírez. Sus dedos temblorosos y dejo caer el celular al piso, luego como pudo lo recogió y marco el número.  Jess estaba hiperventilado y en pánico, una situación que lo traía con los ánimos por las nubes. Sentía de todo; miedo, locura, dolor, pánico era inexplicable. Al tercer tono respondió. —Ramírez por favor venga a casa rápido, están aquí ellos… se la llevaran, le están pegando a Coby. Ramírez ven. —Lo dijo tan rápido que Ramírez solo respondió después de un resoplido de aire. —¡Ya voy! Un doce diecinueve en la calle de Coby muchachos movámonos. Luego Jess fue a ver como estaba Coby, salió corriendo hasta el jardín. Allí estaba abarrotado de gente.  Coby estaba encima del borracho dándole a puño limpio. Nunca había visto a Coby tan molesto desde… ¡Nunca! EL rostro de su hermano estaba completamente rojo, y sus ojos lanzaban truenos por los ojos. Era como una fiera incontrolable. Muchas veces lo hizo enojar, y después de ver cómo le pegaba a ese hombre. Era su lado más salvaje, nadie se atrevía a sepáralo a pesar de que el otro hombre ya estaba desmayado, y ojala que fuera desmayado y no muerto, porque Ramírez ya venía en camino. Pensó un poco. ¡Nunca más lo volvería a hacer enojar a Coby! —¡Coby! Déjalo, ya está desmayado. Déjalo. Pero el no escucho. Parecía que estaba hundido en su furia. —¡Coby!—Grito Jess.—Déjalo… Hermano suéltalo. Jess al ver que iba a matar a golpes al padrastro de Jazmín se lanzó hacia él, y luego le suplico que no le hiciera nada de daño. Coby se detuvo, su respiración estaba alterada, puso sus manos en el pecho del hombre, sus puños cerrados le hicieron recordar cuando era maleante. Fue una etapa, en donde siempre caía la lluvia encima de él, el suelo manchado de sangre, y los jadeos de gente pidiendo misericordia, ante el horrible asesino de la mafia > era un recuerdo que nunca quiso recordar. Pero se le venía a la mente dos cosas. Jess pidiendo clemencia, como lo había hecho hace ocho años. Y el matando a un hombre solo usando sus puños. Coby miro al rostro de Jess, era igual que aquel día idílico, lo único que cambiaba era que la gente que le rodeaba era de la mafia, no vecinos. Las mismas facciones en su cara; tenia pánico y miedo, inseguridad. Pero mantenía una firmeza que lo hacía recapacitar. ¿Qué haría el sin Jess? Calmándolo un poco, tomo su pelo con una mano, y se apartó del hombre que estaba agonizando, le brindo una sonrisa y limpio las lágrimas que caían de los ojos del muchacho. —Vamos que no pareces Hombre. Deja de llorar, no soy ya el Red Rock que conoces. Solo soy tu hermano. Jess abrió los ojos, estaba Allí, era el, animado trato de decir algunas palabras, ya estaban alejándose del hombre. —Vamos al cuarto Jazmín. —Si entendido. Con algún tipo de culpa en su corazón, miro de reojo al cuerpo del hombre, hace mucho tiempo que no hacía nada de ese calibre. Sus puños estaban adoloridos, vaya había pasado mucho tiempo. Subieron rápidamente al cuarto, desde los escalones se escuchaban los gritos que desprendían las dos mujeres. Algunos forcejeos también se escucharon. Jess miro a Coby y él le hizo una señal tratando de decir que esperara allí. Entonces Coby hizo caso y se quedó quieto, exactamente al borde de la escalera. Coby entro al cuarto, Amanda estaba tratando de pegarle a Jazmín, ella se defendía con algunas cosas que tenía a la mano, pero tampoco pudo controlarse, estaba arañando los brazos de su madre para su propia protección. —Déjala.—Dijo Coby en un tono autoritario. —No te metas basura. —Más respeto Amanda no te estoy insultando.—Coby se puso delante de ella.—Suéltala no quiera estar contigo. Le pegas y el canalla ese también. —No es tu asunto. —Claro que sí, ella para mí es como otra hermana, tengo casi treinta años y nunca he visto que una niña sea tan buena con alguien. Ella es única y especial, y deben y tratarla así, no como a un perro o incluso peor. —Ya le dije señor Coby no es su asunto.—Ella siguió el forcejeo. —Vaya entonces tendré que tomar medidas. Llamare a la policía. —No me asusta, iremos a juicio. —Entonces así será, pero las pruebas son más que verdaderas. Señalo con la mirada el moretón de Jazmín. Ella estaba a un lado de la cama arrinconada, no podía hacer nada, estaba completamente asustada. No quería estar allí. Quería escapar muy lejos. Amanda y Coby siguieron conversando con temas que parecían herir al otro, ninguno de los dos bajo la guardia. Hasta que del pasillo se escuchó a Jess hablando con alguien más. En la entrada se posó la figura de un oficial de policías, alto y fornido, de piel oscura y encima con un arma apuntando a la puerta. —Ramírez—Dijo Coby.—Que bueno que llegaste. Tenemos que resolver unos asuntos con esta pequeña y su madre. —Me la llevare para que pase la noche en la comisaria, pero de verdad no dejes a los hombres de esa manera tan miserable. Los muchachos pensaban que estaba muerto, por suerte solo está tomado. Vaya Coby siempre me haces trabajar como en los viejos tiempos, gracias a Dios que ahora soy sub alterno, porque si no, estarías en unos problemas grandísimos. El agente Ramírez se acercó a Amanda. —¿Oiga espere no me vaya a arrestar? —SI señora eso es lo que voy a hacer. Ramírez se sacó las esposas de la faja, entonces se acercó a ella y se las puso, Amanda no tuvo tiempo de reclamar nada aún estaba enojada y soltaba un infierno por esa boca, Jazmín se decepcionaba. Que mal parada estaba quedando con su familia. —Vaya que lengua—Menciono el buen Ramírez— debería arrestarla por eso, en vez de por agresión a menores y allanamiento de morada. —Soy inocente—Recalco ella. —Eso dígaselo al juez no a mí. Echándola a patadas escaleras abajo, así Jazmín se despidió de su madre por ese día, esperaba que no estuviera enfadada con ella. Le daba igual si lo estaba o no. Jazmín se derrumbó sobre la cama estaba completamente cansada, estaba agobiada y también muy turbada. Solo quería que la noche acabara en silencio y además con un buen sueño, aquel que no había podido conciliar en meses. Se pasó sus manos por la cara frotándose un poco y luego se dejó invadir por el cansancio. —Jess vendrá en un momento. Voy para abajo. Me encargare del resto. Jess entro casi al momento, entonces luego, se acercó a ella y le dio un fuerte abrazo —¡Todo estará bien!—Dijo—Tranquila, ya mañana arreglaremos todo esto, vaya que nos ha tomado tiempo. —Vaya a que sí. Entonces Jazmín se recostó en la cama y hundió su cabeza en la almohada y empezó a dormitar. Jess se quedó a un lado de ella, viendo, como dormía tranquilamente, dándole el valor para volver a creer. Confiar en que podía cerrar los ojos sin tener que esperar a que alguien le hiciera daño. También admiraba aquella belleza. Jazmín desde siempre habida sido una chica bella, demasiado bella, pero nunca la pudo tener como novia. Y ahora con Alison menos. Deslizo sus manos por su  bella piel y la contemplo, su tez era suave, y también cálida, solo había un desperfecto y era aquel horroroso hematoma que tenía. Que idiota le pudo hacer eso, ojala le mandaran directamente a la cárcel. Ojala algún día, ella fuera feliz. Sin saber lo que estaba haciendo Jess cerró los ojos y le dio un beso en la frente, tomo su mano y la envolvió en la suya, estaba caliente, pero era reconfortante, el viento de la noche invadió el terreno, entonces Jess le hecho la cobija encima, por último fue a su oído. —Duerme tranquila, estoy aquí contigo. 
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