Aunque no estaba dormida del todo, Jazmín tuvo un chisporroteo intenso en su estómago y fingió estar dormida.
Sonrió, estaba un poco feliz después de todo esa… Como decirle… Odisea, era la palabra adecuada.
—Entonces Ramírez, ¿me dices que el juicio lo tenemos ganado?
—Claro Coby, y si no lo hacemos con el juicio, solo acudiremos a tu sabes dónde.
—No ya me deje de eso. Por cierto te debo una.
—No nada de eso Coby, te recuerdas muy bien, me salvaste la vida.
El señalo a la clavícula.
—Esa cicatriz me duele los días en que hace frio.
El agente Ramírez rio tan fuerte que Coby pensó que el salón se les iba a derrumbar encima de ellos.
—Por los viejos tiempos—Ramírez alzo la mano.
—Por los viejos tiempos Ramírez—Coby estrecho la mano del buen amigo Ramírez.
—Nos vemos luego Coby.
—Igual, cuídate.
El agente abandono la casa, y luego despejo a la gente que estaba a los alrededores de la casa.
La patrulla se fue, quitando los escandalosos ruidos de la sirena y las luces que estaban en todos los lugares.
Subió para ver cómo estaban los muchachos.
Pero al ver aquella pintoresca escena tan romántica, decidió no intervenir, sabía desde hace rato. Que jazmín se derretía por Jess y el muy cabezotas nunca le había hecho caso, ella debía estar disfrutándolo al máximo.
Coby sonrió y hecho una cobija encima de Jess, que casi se caía de la cama, acomodo un poco el cuarto y luego apago la luz.
Había sido un día largo.
Volvió a la concina, su champan estaba intacto, pero caliente, sorbió un poco de él,
—¡QUE ASCO!—Exclamo, caliente no era tan bueno.
Fue a la nevera y saco más champan, se sentó en el sillón más grande y con el espaldar mas elevado y tomo un sorbo, esta vez si gustoso con el sabor, devoro el champan saboreándolo de lado a lado.
—¡Estoy viejo ya!
Esbozo una sonrisa y luego se masajeo la espalda, allí estaba la cicatriz, adyacentemente también le dolía la espalda.
Desde hacía algunas lunas ya, que no le daba una buena tunda a un borracho, ni siquiera a un hombre en su sano juicio.
Recordó cuando era un poco más joven, aquellas noches de aventura cuando salía para ganarse la vida, de una manera no muy buena. Allí conoció al agente Ramírez, cuando apenas era un cadete, ahora ya era un sub alterno. Vaya como pasaba el tiempo. Coby trabajaba para una mafia, en esos tiempos, apenas tenía para vivir, y Jess estaba muy pequeño, de su ración compartía con Jess, pasaban hambre, fueron muchas las noches en las que tuvo que ayunar para dejarle algo de comer a Jess.
Esos hechos fueron posteriores a la muerte de sus padres, sumando el hecho que estaba devastado. Había una crisis económica y no se encontraba trabajo por ningún lado, entonces tuvo que recurrir a la mafia. Debía un par de favores y un préstamo llevo a otro, y una dirección a otra, finalmente un comentario y recomendación lo llevo a tocar una puerta donde—Por culpa de la crisis— tomo aquellos malos caminos. Los trabajos eran sencillos, solo tenía que dar una buena paliza a quien le indicara el jefe. Pero siempre se aseguraba de no matar a nadie.
Los primeros días fueron duros, más que duros un infierno, le temía a que la policía se lo llevara detenido.
Lo que aún no entendía era que el crimen organizado siempre guarda buenas relaciones con la policía, y de eso no se tenía que preocupar, mas nadie se lo dijo, lo descubrió unos años más tarde.—Para ser exactos tres años más tarde, Coby estuvo trabajando para la mafia por seis largos años—. Los ingresos iban llegando y cada vez entonces se podían permitir comprar mejores alimentos y ropas nuevas. Cosa que no habían hecho desde hacía tiempo, Jess aun iba a la escuela. Entonces por las tardes antes de regresar con la mafia, Coby hacia las tareas con él y se preocupaba por su higiene, —Tuvo que ser un padre cuando no tenía que serlo—, más tarde cuando él se quedaba dormido, cerraba la puerta con llave, y la aseguraba con una alarma que había comprado, y que estaba ligada con su teléfono celular, eso le permitiría saber que estaba seguro.
Todas las noches —Excepto los domingos, porque esos días los usaba para dedicarse a Jess— iba a ver a su jefe, para que le mandara a hacer algunos trabajos. Para ganarse el pan. La mafia lo trato muy bien, y como respuesta a eso, Coby hacia los trabajos excelentemente, los primeros días, se cortaba un poco; la idea de dejar a un hombre agonizando en la calle, después de una tunda, era escalofriante. Pero tampoco podía permitirse quedarse sin trabajo. Entonces solo cerraba los ojos, y rezaba para que el cristiano cayera rápido o se rindiera. A las semanas ya se estaba acostumbrando a dar buenos golpes y también a recibirlos.
A los meses se había creado una máquina de quebrar huesos y dejar moretones; eso sí como le dijo al jefe desde su primer día;—No golpeo a Niños ni a mujeres. Dejando eso en claro Coby entro a la mafia.
Des pues ejerció su trabajo con más confianza dado que todos los hombres con los que trataban, eran malos y criminales que debían un dinero o habían hecho una falta a la mafia, no tuvo compasión de nadie, y apretaba los puños con más fuerza. A los meses también entro a un gimnasio de defensa personal, en donde aprendió a defenderse aún mejor. El jefe complacido por sus trabajos y su rapidez; dado que no dejaba ni una sola pista de quien le había dado una tunda, aunque ya había aparecido en los periódicos como un golpe fantasma. Decidió ponerle el apodo de: “Red Rock” Porque se ponía rojo como un tomate cuando peleaba con alguien.
Coby ahora estaba trayendo más dinero a casa, con la excusa que le ponía a su hermano, que solo era por un trabajo en alguna disquera, que para el momento estaba empezando a reclutar a guitarristas.
—A Coby le encantaba tocar guitarra, pero dado a que empezó a trabajar con la mafia tuvo que dejarlo de lado por un tiempo—
Así envolvía a Jess con mentiras mientras traía pacas de dinero; no menos de cien, a la casa.
Conoció al agente Ramírez una noche de agosto cuando tuvo que darle una tunda a un hombre, Coby hizo el trabajo perfectamente, y como era temprano iba a regresar al edifico de la mafia. Pero en eso, un ladrón, robo a un señora y la arrojo a un lado, —Todo esto pasaba en la calle de al lado— entonces los policías se fueron detrás de él, un alto y fornido oficial n***o y un chico más bajito y endeble de color blanco. Coby estaba cerca, y entonces se quedó observando como correteaban al ladrón. Sostuvieron una pelea de almenos cinco minutos, el ladrón era bueno con los puños. Y entonces derrumbo al blanquito, después hizo lo mismo con el fornido, para eso ya Coby había actuado y se encontraba cerca de él.
Los policías estaban noqueados, y encima el ladrón le iba a disparar. Ya se habían despedido de sus esperanzas de vida. Cuando…
—¡Alto!—Le grito al ladrón queriendo apretar el gatillo. Al ver la escena el oficial, pensó que ese muchacho estaba completamente loco al enfrentarse a un ladrón armado al puño limpio.
El ladrón al ver su vestimenta se asustó. Sabía quién era, y en movimientos agiles Coby le quito la pistola y le dio una tunda tan fuerte que el ladrón no pudo moverse en tres días, el policía fornido separo a Coby y entonces arrestaron al maleante.
Coby sabía que no tenía que relacionarse con los policías, entonces trato de escabullirse, se dio media vuelta y camino un poco hasta dejar el callejón pero el oficial lo detuvo.
—Gracias… te agradezco que nos salvaras, déjame invitarte una cerveza. Soy el agente Ramírez. Y tú eres…
—¿Es un interrogatorio?—Ramírez se echó a reír.
—Bueno que buen humor, vale te invito una cerveza vamos. Que no te voy a arrestar.
Con una palmada en el hombro, Coby hizo un amigo en un largo tiempo que había pasado desde que entro a la mafia.
Coby siguió recordando muchas cosas desde que conoció a Ramírez y cuando trabajaba en la mafia.
También se recordó de ella.
Pero Morfeo también lo visito y entonces se dejó derrumbar por el peor enemigo que había tenido al componer música, el sueño.
Después del juicio —Que tardo más de lo esperado, pero que con facilidad ganaron— Jazmín estaba viviendo en la casa de su tía, en donde estaba mejorando poco a poco, Jess y Coby se encargaron en ayudarla con su trauma, la llevaron a un excelente psicólogo que les dio una recomendación de como debían tratarla, cosa que resulto muy fácil, los días pasaban y entonces jazmín empezaba a mejorar, y los horribles magullones y moretones ya habían desaparecido de su piel.
Jess iba todos los días, a ver a Jazmín en su casa, pasaba los apuntes para que no se quedara tan atrasada en la materia, y luego se quedaba un rato con ella, más tarde volvía a la rutina, iba a casa de Alison. Karen le dijo varias veces que necesitaba conocer aquella chica, había cruzado unos saludos con Jazmín un par de veces, pero solo eso. El resto era una relación de desconocidos más que una amistad, Jess dijo que esperaran un poco más.
Jess también estaba adelantado en su investigación, gracias a unos Proxys y algunos Hots pudo encontrar una Ana Ming en una red social poco conocido lo mejor era; que acertaba todas las descripciones que le había dado Alison. Sin perder tiempo, escribió un mensaje, Jess no sabía si traducir al c***o o solo escribirle en su idioma natal, pero se las arregló para hacer ambas, el mensaje tardo un poco antes de tener respuesta. Pero una semana más tarde, —Justamente cuando Jess perdió la esperanza porque pensaba que era un perfil viejo— la chica respondió, siguió contándole cosas, y efectivamente era Ana Ming.
Confirmo que Alison era su amiga, y encima que la había querido llamar pero nunca pudo, porque la maleta en donde estaban los documentos de su padre, nunca apareció. Con ella se había perdido su número de teléfono.
Jess no le había contado nada a Alison, se lo contaría después, ambos tanto Ana como Jess por vía de la mensajería instantánea. Planearon un reencuentro, una video llamada, entonces sería una sorpresa para Alison.
Jess confió en Ana, ella mando algunas fotos de cosas que sabía eran importantes para ambas, adyacentemente también logro hacer que unas cuantas preguntas furtivas a Alison, para sacarle información de Ana, así confirmar lo que la china decía.
Todo era exactamente igual.
Karen ya sabía de aquella sorpresa, que estaba preparando Jess. Le pareció divina la idea, y entonces también pregunto por la desaparecida Ana.
El contesto con algunas dilaciones, pero luego a ciencia cierta le dejo en claro que estaba perfectamente.
Ese mismo día presento a Jazmín, Karen estaba impresionada con la belleza de la chica era como una pequeña vampiro, blanca, tierna y seductora. En momentos pensó que sería una rival para su hija, tal vez ella era peligrosa.
¡No para nada! Apenas mataba una mosca.
—Hola—Dijo Jazmín en la cabina del carro. Parecía incomoda con la presencia de Karen pero Jess se había empeñado en que fuera a ver a Alison.
—Mucho gusto es un placer, soy Karen. Y seguramente vas a visitar a mi hijita Alison.
—Sí, Jess insistió.
—Vale tampoco así, pero si quería que se conocieran, sabes Karen Jazmín es mi mejor amiga desde hace mucho tiempo, creo que es como una hermana más que amiga.
Jazmín sintió como su corazón se rompía en miles de esquirlas pequeñitas, pero no tenía remedio, él estaba enamorado de Alison, tenía que conformarse con solo ser su amiga.
Karen vio aquel destello en las pupilas de Jazmín, sus dotes de madre y mujer le implanto una duda.
¿Le había dolido?
—Entonces vayamos a ver a Alison. Ella ya está completamente aseada, así que no te preocupes.
Jazmín se sintió ofendida como si fuera un perro con pulgas, quería salir del carro e ir a casa, pero conocía a Jess y entonces se enfadaría con ella, si no iba a la casa de Alison.
Karen como era de costumbre con movimientos toscos apretó el volante y puso dirección.
—¡¡¡Aquí vamos!!!—Grito Coby en lo que un fuerte empujón los impulsaba hacia atrás, Jazmín sintió miedo.
Karen piso el acelerador hasta hundirlo completamente. ¡Estaba como una cabra!
—Bienvenida a la cabina del terror Jaz—Grito Jess sujetándose de la guantera.
Karen solo sonrió ante la crítica.
Después de conducir con una velocidad atroz los chicos bajaron del carro; Jess enseguida volvió a respirar.
—Vamos que no seas exagerado, solo estaba conduciendo a ciento cincuenta.—Insinuó Jazmín muy tranquila.
—Ves Jess no conduzco radio.—Comento Karen con sarcasmo posteriormente choco los cinco con Jazmín.
—Lo que me faltaba… Dos… locas por la velocidad.—Mascullo Jess.
Jazmín se quedó detrás de Jess, el se acercó a la puerta, antes de entrar, él dijo algunas palabras.
—Jazmín, tu presencia aquí, seguramente va a ser extraña para Alison. Pero luego, seguramente ella se acostumbrara.
>>Por favor quiero que hagas amistad con ella. Siempre ha querido tener una amiga que este a su cuidado. Pero nunca la ha podido hacer… por lo de su… Bueno no tengo que contarte lo que ya has visto, ¡Jazmín!—Exclamo— si me quieres a mí, como tu mejor amigo, entonces quiérele a ella como la hermana de tu mejor amigo. ¿Vale? Porque al igual que tú, ha pasado por muchas cosas.
Jazmín pudo captar aquel brillo en los ojos de Jess, le gustaba mucho, como decirle que no, si se lo pedía de esa manera.
Aunque también tenía que resignarse en ser la segunda.
—Seguramente Jess. Lo hare no fallare ya verás.
—Entonces vamos.
Jess agarro su mano y entonces entro con ella a la casa. Jazmín le encanto la decoración y hablo un poco con Karen sobre los colores de las paredes y algunos cuadros. Jess fue arriba mientras hablo con Alison, ella estaba recién bañada. Entonces él le pregunto acerca de ver a Jazmín. Ella afirmo con valentía, Jess volvió a bajar y entonces aviso a Jazmín que se preparara.
La muchacha hizo lo que Jess le encomendó, estaba impaciente, no había visto a Alison desde lo del invernadero. Pero sí que sabía cómo era. Una dulce chica que estaba pasando por una mala situación, aunque le dio pena en cierto aspecto ahora se sentía agradecida de estar delante de ella. También llevaba una carga. Como lo hacía constantemente.
No era violencia domestica como tuvo que enfrentarla Jazmín en su más cruda realidad, pero también era una carga pesada lo que llevaba Alison en su espalda, como una mochila llena de rocas.
Cogió una bocanada de aire para asimilar aquello, nerviosa y ansiosa se determinó a hacerse amiga de Alison.
—Entonces vamos.
Jess la tomo de las manos y paulatinamente subieron las escaleras.
Karen observaba atenta pero manteniendo su distancia discreta. Quería ver otra vez la expresión de su hija al tener una amiga.
No lo recordaba muy bien desde los últimos años.
Jess toco la puerta de su habitación con los nudillos.
Alison le indico que pasara y…
—Alison te presento a tu nueva amiga. ¡Jazmín!
Jazmín era un poco tímida, y saludo con sus manos antes de ponerle un beso en la mejilla.
—Vaya que gusto en conocerte—Dijo Alison con excelente educación.
—Me gusta tu cuarto— Jazmín hecho un vistazo a las amplias paredes y un juego de muebles que se acomodaban en un semicírculo.
—Chicas voy a tener que ir afuera a hacer algo con Karen, mejor que las deje solas, ya es hora de que se vayan conociendo.
Jess giño el ojo al pasar por un lado de Jazmín y salió del cuarto para encontrarse con Karen… al verla no supo que decir. Pero se reincorporo rápidamente.
—Las deje a solas un rato quiero que se vayan conociendo.
—Vale.
> pensó mientras veía su endeble silueta.
—¿Ya comiste Jess?
—Sí.
—Vaya te ves muy flaco, ¿Coby te está alimentando Bien?
—No hables de mi como si fuera un perro…
Karen rio con parsimonia.
—Voy por la pc. Tenemos que darle la otra sorpresa a Alison.
—Bien.
Las chicas hablaban de temas interesantes, no tardaron mucho en hacerse conocidas, Alison le gustaba como jazmín estaba atenta a todo y ponía conversaciones interesantes, y Jazmín le encantaba hacer el tonto con ella hablando de cualquier disparate, porque mucho era ya lo que inventaba en sus cuadernos anteriores a una novela para luego empezar a hacerle historias a Ali. Pero le encantaba como ella escuchaba sin interrupciones.
Jess llego a la habitación minutos después.
—Alison tengo una sorpresa.
—Vaya que son muchas…—Repico ella.
—No para nada. Siéntate en la cama.
—Jess… no me gusta tu tono mandón.
—No es un tono mandón—Jazmín rio.
—Parecen una pareja de película…
—No
—No—respondieron al unísono.
Haciendo caso a Jess, Alison se sentó en la cama y espero que conectara la pequeña laptop al enchufe.
Posteriormente entro y tecleo algunas cosas en la computadora.
—¡Bien! Hay buena conexión será posible entablar la video llamada—Exclamo apretando un puño.
Alison miro a jazmín como queriendo decir;¿Qué se trae entre manos? Pero ella estaba tan sorprendida como ella.
—Alison recuerdas que hablamos de esa tal Ana Ming. Que era una de tus amigas. En la infancia.
Alison afirmo con la cabeza.
—Creo que la encontré… no creo, la encontré.
—No Jess…—La mirada de Alison se crispo en ilusión.
—Si Alison. Y tienes que hablar con ella, tienen muchas cosas que decirte, según ella había sido como una conspiración de la vida el no poder contactarte.
>>Así que no hay escusas, hablaras con ella en lo que se conecte. ¿Vale?
Atónita afirmó con la cabeza.
Paso un rato mientras la conexión se entablaba, Alison estaba un poco confundida, Ana, después de tanto tiempo.
¿Cómo la iba a saludar? ¿Cuánto habida cambiado? ¿Por qué no le había buscado antes? Todo colapso en su cabeza.
Paso una hora más antes de que Jess pudiera entablar conexión.
—Bien. Aquí esta, rápido Alison ven.
Alison se acercó, todos estaban sorprendidos detrás de la pantalla al ver a una chica asiática al otro lado de ella.
Al verla Alison no pudo contenerse, suelto unas lágrimas vagas. Sus ojos se llenaron de alegría.
—Mi hao.—Dijo en c***o— Hola Alison.
—Vámonos Jazmín. Ella tiene que hablar muchas cosas con Ana. Nosotros sobramos, salgamos por patas. Y Alison —Ella miro a Jess— Tomate tu tiempo.
Enseguida salieron de la habitación.
Alison como estaba en el suelo, pudo ver mejor las piernas blancas y estiradas de Jazmín y se dio cuenta de algo.
Frunció el ceño y esbozo una sonrisa.
Volvió a la pantalla.
Pasaron al menos tres horas antes de que volviera a llamar a los chicos, Jess estaba con los nervios de punta.
Al entrar a la habitación vio a Alison tendida en el suelo reposando, tenía los ojos rojos. Habían llorado—Supuso— pero no le pregunto qué pasaba.
—Vaya sí que tardaste.
—Cosas de chicas… —Dijo en sentido sarcástico— Jazmín ven y siéntate a un lado mío, tengo que contarte un secreto.
Jazmín acepto y luego hizo lo que le pidió.
Jess no entendía nada. Pero después de aquel susurro, los ojos de Jazmín se iluminaron de una forma exuberante. Y desde ese día, Alison tuvo dos amigas en su vida.