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4491 Palabras
  El tercer deseo de Alison tenía un poco más de complejidad, desde pequeña había sido sobre cuidada por su enfermedad, y solo la visitaban los doctores y su familia. Nunca tuvo el tiempo necesario para hacer una amiga, era lo que pasaba constantemente cuando cambiaban de casa para obtener un mejor tratamiento.  La loca vida fugaz y nómada de Alison le imposibilito en hacer una compañera siquiera en la escuela, cuando es que podía ir. Posiblemente tuvo una que otra chica que la acompañaba a la escuela, como aquella vecina que tuvo en portland que disfrutaba mucho con ella. Era de origen a******o y sus padres asistían un comercio, la chica se llamaba Ana, Ana Ming.  Posiblemente fue la primera amiga que ella tuvo en mucho tiempo, desde que era pequeña todos mantenían una cierta distancia por llevar una enfermedad contagiosa, pero luego la chica que era muy bien portada y educada se acercó con ganas de conocerla, según Ana, porque se veía muy solitaria en aquellos días. Fueron las primera palabras con las que entablaron relación: jugaban juntas a todo tipo de juegos, entre ellos, futbol y basquetbol en lo que sobresalía Ana por ser mucho más alta que Alison, luego jugaban a la cuerda en el patio del colegio, pasaron muchas tardes viendo el atardecer y pensando en que cualquier día, iban a encontrar al amor de sus vidas, alto de cabello rubio y con ojos azules y profundos. Piel tostada como una panquea y un cuerpo parecido al de un deportista, jugaban también a la PlayStation, aunque en esa época era raro ver a dos chicas jugando al GTA.  En menos de un semestre se habían convertido en las mejores amigas, y para el año casi se consideraban hermanas; iban juntas a clases disfrutaban de los placeres pequeños de la vida como: el café y galletas y las panqueas de Karen, Ana también tenía un problema en su cuerpo, y es que carecía de fuerza por una enfermedad extraña en los huesos. Tal vez por eso entablaron amistad y se entendían mutuamente.  Poco después dejarían en pausa con la esperanza de volverse a ver, Ana tuvo que regresar a china por unos problemas familiares y Ali, cambio su dirección en torno a un  lugar en donde posiblemente iba a ser curada. Alison lloro como si hubiera muerto su perro favorito, no pudo despegarse de ella, los padres de cada muchacha tuvieron que halar para poder separarlas, pero antes de que se fueran Alison le dejo una nota en su maleta, posteriormente Ana la vería cuando llegara a China. Ella se quedó viendo como el avión subía y se alejaba por las nubes hasta perderse de su vista. Le dolió tanto que no pudo dejar de llorar como por tres días y esperaba que una llamada siempre llegara a su teléfono, esperanzada que fuera Ana y que le contara como era china, pero los días pasaron y nunca llego esa llamada que tanto esperaba, más tarde Ana abrió la maleta del avión cuando llego a su residencia, y vio la nota que estaba escrita en el papel. “Forever Friends” Esas palabras escritas rompieron su corazón y luego intento llamar a Alison haciendo lo imposible para contarle como había sido el viaje, pero la maleta en donde viajaban todos sus documentos y cosas importantes para la familia habían desaparecido, el señor Ming  puso una protesta gigantesca contra la aerolínea y casi armo un escándalo de no haber sido calmado por la señora Ming. Ese pequeño error, dejo a las dos chicas con el corazón roto y sin esperanzas de volverse a ver, Alison no pensó más en ella. Tampoco la odiaba no pensaba que la había olvidado, pero sí que la había cambiado, por eso creció mas el dolor en su pecho. Casualmente hoy cuando despertó, recordó a Ana, sus coletas hechas con tanta dedicación y además su mirada tenebrosa y a la vez llamativa, ¿Qué habría pasado con ella, en estos diez años que pasaron? ¿Habría cambiado mucho? ¿Cómo sería ahora? ¿Ella pensaría en Alison mientras estaba en China?   Jess también estaba poniendo manos a la obra, el siguiente deseo era el más difícil de reponer, una amiga. En la sociedad actual era difícil conseguir una amiga digna de ser llamada así, ya que todos lo que buscan es un poco de diversión y nada más. Nadie da motivos para convertirse en alguien comúnmente factible. Entonces sería una tarea difícil para Jess. Dos de los sueños de Alison estaban cumplidos, solo faltaban dos más, y para lo que decía Karen los tratamientos estaban haciendo efecto en ella, con la felicidad adecuada y tranquilidad la medicina podía hacer más, que cuando estaba en aquel estado de depresión. ¡Vaya la alegría resulto ser una cura para el cáncer! Entonces también puso empeño y los dos adornos que colgaban entre su entrepierna con valentía, para buscar una compañera que fuera ideal para la muchacha. ¿Pero quién? Pensó. Sofy… Muy mayor, además solo llevaba meses conociéndola, desde lo del invernadero, y además no tenía ni la menor idea de cómo fuera con Alison, pero seguro que lo haría bien, desde que se enamoro perdidamente de Coby resultaba más fácil conseguirla en la casa que en el parque, y aleluya que dejo esa tendencia estúpida de ver hombres que tenían el musculo más grande que el cerebro. Detestaba esta parte de ella. Fue a clases pensativo en la calle abundaba un olor a lluvia, era de esos días nublados que las nubes tapaban por completos los rayos del sol y no dejaban que pasara ni un solo rayo ultra violeta, odiaba esos días lo hacían ponerse deprimido, como si no tuviera nada más que hacer. Se froto las palmas de la mano para calentarse un poco. Pensaba en quien sería la candidata perfecta para ser la amiga de Alison. En eso Jazmín llego por un callejón y se puso a un lado de él guardando extremado silencio. —Hola.—Dijo a sus oídos. Jess se sorprendió un poco asustado. Ella rio. —Vaya que eres miedoso. —No claro que no jazmín.—Vio a la chica de arriba abajo, pero también se fijó en la ropa que llevaba no era el uniforme empleado en clases.—¿No iras a clases? —No hoy tengo que hacer algunas cosas, pero iré mañana, justamente para eso quería verte. Sé que es algo egoísta—Se encogió de hombros— pero… ¿Me prestarías tus apuntes del día de hoy? —Bueno pero ni se te ocurra faltar más a clases, no va contigo eso… —Vale, vale no quiero un reproche, solo será por hoy,  ya sabes que tengo que hacerme cargo de la casa mientras mis padres no están. Y pues hoy no están. —¿Otra vez?—Espeto sin pensarlo se paró un momento y continuo— están faltando muy esporádicamente no crees. —Sabes cómo son… y bueno tengo que comprar las cosas, dejaron una lista. Jess miro la lista era colosal ahí que decir las cosas como son. —¿Sabes que es una lista muy grande verdad? —Me las apañare, entonces podre quedarme un poco en el centro y luego me dirigiré a la casa a leer algo. Jess lego a un borde donde el callejón se dividía en dos, probablemente era el momento despedirse por ahora, ella se despidió y siguió su camino hasta el centro, mientras Jess caminaba pensando en que Jazmín estaba cada vez más extraña. Bueno tampoco iba a meterse en los asuntos de su vida personal, estaría mal.  No porque lo que estaba haciendo con Alison era lo mismo, pero había un diferencia, Alison casi moría en su momento, mientras que Jazmín estaba sana y salva, pero le creaba algunas dudas en su cabeza. Preguntas sin respuestas que quedaban como una cana al aire, pequeños detalles que no cumplían con una estructura sólida. No era la primera vez que le pedía sus apuntes, desde hacía varias semanas lo estaba haciendo con más frecuencia, mientras daba pequeños toquecillos a el pupitre en donde tenía un cuaderno abierto y una pluma en sus manos. ¿Qué pasaba con Jazmín?¿qué estaba pasando con su vida? Estaban en ese etapa de la vida en que ninguna chica tenia estabilidad, pero tampoco era para estar tan distante como lo hacia ella. el resto de la clase Jess miro por la ventana, estaba distante como inmerso en aquellos  pensamientos que lo atormentaron toda la clase, abyecto a su falso conocimiento de aquella chica que por mucho tiempo había sido su amiga. A veces se preguntaba cómo podía en ocasiones ser tan estúpido para no darse cuenta por lo que los demás pasaban, pero no era su culpa, era incapaz de verlo… Maldijo un par de veces por ser tan despistado como podía hacerlo así, era de los menos precavidos que podía. Ese día las clases pasaron con tanta normalidad que seguramente estaba harto de lo mismo; la misma rutina, entrar al salón y ver a sus compañeros sentados en un pupitres escribiendo lo que decía el profesor, vaya si eso era estudiar, entonces cualquiera podía hacerlo. No era difícil para nada, más vale siempre sacaba del sistema central de la escuela, los exámenes que iban a hacer una semana posterior, entonces era una cosa simple, escribía algunos códigos en el ordenador, sacaba una copia de los exámenes para sí y sus amigos y los repartía al resto del curso, todos estaban preparados y ni aquel que faltaba más que nadie podía sacar una nota por encima de la necesitada. Era como un Robín Hood haciendo prueba que la educación era solo un matiz más de la sociedad. No era de lo más difícil y se quedaban atrás por siglos comparados con otros poetas y mentes que ni siquiera habían pisado una escuela o universidad, Pitágoras era el caso. También Homero e Eurípides, vamos que eran muchos y nunca tuvieron que estudiar en una escuela para ser una mente brillante. El día paso exactamente igual que el anterior, cuando salió del salón camino con rapidez hasta llegar a casa, llegaba el mejor momento del día, ir a ver a Alison, se preparó como era debido y le dijo a Karen que lo viniera a Buscar, entonces solo faltaba algunos minutos para estar en los brazos de su chica, mientras esperaba en el porche a que llegara con su auto a una velocidad implacable, fue raro ese momento, porque con una risa pasajera, dirigió su mirada a la casa de Jazmín. Una casa exactamente igual a la suya, pero con la única diferencia que era de color blanco y ventanas oscuras. Había estado varias veces en esa casa, por tareas o solo por pasar el rato, siempre habían mantenido una gran relación como amigos y hasta algo más, en sus tiempos un par de besos pasajeros. Unas goteras respingonas aparecieron en el cielo, la lluvia estaba por empezar a caer, Karen llego con aquella velocidad que la caracterizaba y luego se estampo contra el pedal del freno y planto el carro perfectamente en la entrada de la casa, el sonido del freno ruidoso hizo entrar en razón a Jess y lo arrebato de su mirada llena de incertidumbre,  dio unas largas zancadas para ponerse al frente del carro y abrió la puerta. —Vamos que no quiero que conduzcas a doscientos por hora, sabes que me gusta la seguridad. Karen sonrió con malicia —¿Es que no tienes huevos? —No es que carezco de valerosidad,  sino que quiero mantenerme vivo. Ella rio y empujo la palanca con un movimiento brusco. En poco tiempo llegaron a la casa, Jess paso todo el camino orando a Dios para que Karen no fuera a chocar con los carros que rebasaba en la auto pista, demonios si seguía así, tendría que coger el bus, estaría más seguro aunque llegara dos horas más tarde. ¿Dónde estaba Coby cuando lo necesitaba? Seguramente fajando con Sofy.  Las cosas como son. Alison estaba arriba esperando por su llegada,  más tarde paso algunos minutos reflexionando el porqué, pensaba en Jazmín pero desapareció cuando vio aquella sonrisa radiante de Alison. El entro y depósito un abrazo y un beso. Conversaron de todo lo que hicieron el día anterior. Las respuestas fueron breve. Poco después… —Jess, sabe tengo una amiga, que era de las mejores, se llamaba Ana Ming, si era chica,—Pareció adelantarse cuando vio el rostro asombrado de Jess— ella era de las mejores. Hoy en la mañana soñé con ella, me pareció extraño. Pero eso fue hace mucho tiempo ya. Sus palabras tenían cierta nota de nostalgia que Jess capto enseguida. —¿Y qué paso con ella? —Se fue a China y no sé qué más pasó. Creo que se olvidó de mí, o tal vez no. Quién sabe. —¿No la has buscado? —No para nada, pienso que las cosas tienen que acabar como comenzaron, son unos ciclos. La vida es así. El afirmo con la cabeza, se sentía algo pusilánime, y era porque no había encontrado alguien que calificara para una amiga de Alison. Era tan difícil tener un amigo. Solo uno, y era una faena increíble, se resignó un poco, hasta que bajara la frustración de su cuerpo. Alison vio que Jess estaba turbado así que se acercó a acariciarlo —¿Qué pasa te ves algo…? —No es nada—Se apresuró— solo cansancio he tenido que hacer demasiada tarea. —Oye hablando de eso adivina —¿Qué? —Jess ladeo la cabeza. —Empezare la secundaria la próxima semana, el doctor dijo que estaba lo suficiente mente bien como para ir a la escuela y además podía ya caminar, claro no me puedo forzar mucho, pero me da mucha emoción. —Mi niña va a estar rodeada de quince a veinte hombres, que seguramente se encapricharan con ella. No me parece buena idea.—Dijo con algo de sarcasmo. —Tonto. Solo tengo ojos para ti. Alison jugo con él y luego depósito un beso, más tarde antes de irse mostro su nuevo uniforme una pieza completa con pantalones holgados y una camisa muy linda, le quedaría súper seguramente. Jess al escuchar las noticias de su mejora se sintió cada vez más agradecido con Dios, y además le causaba una alegría incomparable.  Finalmente beso sus calurosos labios por última vez, con ganas de quedarse allí toda la noche y luego se despidió. Karen lo llevo a casa y el empezó a buscar en las redes a una tal Ana Ming. Era un genio de la informática claro que encontraría algo. Hasta que se quedó dormido en el escritorio nuevamente, ya era como una costumbre.   La mañana siguiente espero a Jazmín en el callejón de siempre, esta vez si que estaba uniformada, iría a clases y aprovecharía para sacarle alguna información que pudiera, para ver cuál era el motivo de su extraña ausencia en clases. Jess espero a que ella saliera de su callejón, al verla saludo con su mano haciendo un gesto tierno. Ella rápidamente se puso a la par, y lo saludo. —Hola Jess. —Hola Jazmín, hoy te espere porque ayer me dejaste algo confundido. —Perdona ya te dije que era porque tenía que hacer algunas compras.—Jess frunció el ceño aun sospechaba algunas cosas. —Vamos. Indico Jess y empezaron a caminar. —¿Cómo esta Alison?—Pregunto ella. —Bien la próxima semana ella ira a clases, ya puede caminar y está mucho mejor—Al ver aquellos ojos que chispeaban una alegría inconfundible le causo un punzada de dolor en el estómago. —Vaya que la quieres. —Si mucho. Jazmín se encogió de hombros y musito tan bajito que pareció que nadie la había escuchado. —Ojala yo tuviera alguien como tú—Sonrió. —¿Qué dijiste? —Nada—Disimulo el pánico. Jazmín siguió caminando por detrás de Jess con algo de parsimonia y pensando en que nunca se había dado cuenta que ella lo quería, pero no como un amigo sino… —Jazmín—Pregunto— ¿porque no vienes a casa de Alison un dia de estos, seguro que serían muy buenas amigas, nunca lo había pensado pero seguramente que se conocerán y llevaran una buena amistad? —Vaya… tendría que ver. La idea no pareció gustarle entonces Jess movió sus cartas. —¿Tus padres no te dejan? —En lo absoluto, pero es que tengo cosas que hacer, y sabes que mis padres son muy tercos. —Seguramente entonces tendré que ir a pedir algo de permiso, como en los viejos tiempos ¿no? Jazmín sonrió era de lo más tentador, pero tampoco podía hacerlo. —Te lo agradezco pero no. Aún no. Te avisare. Luego caminaron en un breve silencio, hasta que llegaron a la entrada del colegio, habían muchos chicos en la entrada, en la escalera bizantina que adornaba la entrada, Jess espero a que ella subiera como buen caballero. —Pasa tu primero. —No es necesario Jess. Pasa yo te alcanzo. Jess se negó, quería comprobar algo… que traía entre mente desde hace rato. —Vamos sube. Sube o te agarrare de la mano y diré que eres mi novia, para que todos los de los grados menores se bufen. Horrorizada por la idea de tener aquellos chiquillos insolentes bufándose de ella, entonces hizo aquello que Jess decía, pero le costaría la verdad. Al doblar la rodilla para subir el primer escalón, ella se contrajo espantosamente como si no pudiera mover la pierna. Y chirrió, trato de esconder aquel jadeo de dolor pero era tan intenso que exhalo quejándose. —Déjame ver. Jess se abalanzo sobre ella, inmediatamente le cogió de los brazos y le examino la pierna. —¡No!—repico Jazmín asustada. Había tantas personas en la entrada. Se sentía avergonzada. Casi lloraba. Jess subió la bota del pantalón hasta un poco más arriba de la rodilla, en donde pudo ver lo que quería. Jess volvió a bajar la bota del pantalón y disimulo que nada pasaba, pero se acercó a Jazmín ayudándola  a subir los escalones. Se acercó a su oído y susurro: —Hablaremos de eso más tarde no creas que te has escapado. Siguieron avanzando hasta que entraron a clase, Jazmín se sentía invadida de terror, alguien había roto aquella barrera que guardaba desde hace algunos años. Ambos se sentaron a un extremo del salón, solo para calmarse, Jess estaba en la esquina opuesta a donde ella. Solo porque no quería armar un escándalo, escrutando aquella cosa que vio y lo dejo atónito. ¿Por qué ella había guardado ese secreto? No debió hacerlo. Vio a jazmín, y determino que: estaba sufriendo, aunque pusiera una sonrisa tierna todos los días. Jazmín vivía un martirio constante como no pudo darse cuenta, claro que era un cabezotas como su hermano. Que mal amigo había sido por los últimos años, era tan evidente, cambio de faldas a pantalones holgados. Rebajo algunos kilos, sus piernas ya no eran las mismas, no corría por las mañanas como lo hacía frecuentemente. El lindo maquillaje en donde se tardaba horas arreglándose, una bella sonrisa, pero todo había cambiado, no era como la chica que le gustaba cantar en las tardes en el porche de su casa, ya no frecuentaba las tiendas de ropa buscando algún atuendo para un Cosplay y bailar sus canciones favoritas. Era obvio. Un idiota ensimismado. Apretó sus puños y contuvo las ganas de gritar por lo inútil que había sido. Un completo idiota. Las horas pasaron con rapidez, y entonces el timbre de salida sonó, los chicos despejaron en salón como la gente que sale de un tren. Él se acercó a ella, aún estaba guardando sus cuadernillos estampados de figuritas tiernas a su bolso. —Tenemos que hablar.—La voz firme de Jess hizo que se tambaleara, tenía algo de miedo, pero ya la había descubierto. Pusilánime afirmo con la cabeza. —Te lo contare en el parque. Entonces sin decir más palabras se fueron al parque, Jazmín caminaba pensativa y callada, mientras que Jess estaba impasible por llegar al invernadero. Al llegar echo el puentecillo abajo y luego entraron a la casita, alli estaban seguros nadie podía escucharlo. Era un tema importante. Ella suspiro con vehemencia y luego se sentó en la grama y con delicadeza la acaricio con los dedos de los pies. Jess espero un poco, pero luego harto de esperar, solo soltó el taco sin dilaciones. —Jazmín sabes que no me gusta meterme en los problemas familiares de los demás pero ¿te pegan en casa? La pregunta se tardó minutos en contestarla, pero seguramente ya estaba al borde del colapso para aguantarlo más. Tomo una bocana de aire y la sonrisa de mantenía cambio por un mueca de tristeza. Jazmín era fuerte. —Sí, Jess me agredieron y lo hacen cuando están de mal humor. —¿Por qué no me habías dicho nada? Se quedó en silencio, tal vez era verdad no era una realidad fácil de asumir, a todos los chicos de la escuela le pegaban sus padres, pero no del modo que se lo hacían a Jazmín, el solo hecho de dejar moretones era para poner una denuncia. En realidad era más fuerte de lo que esperaba, pensaba que huiría a casa escandalizada. —No quería involucrar a nadie, sabes son problemas personales, nadie tiene que chuparse una mandarina que no le pertenece. —Es que eres tonta. ¿Desde cuándo está pasando? —Desde que mi madre se tiro a un infeliz de algún bar. —Comento con desprecio—Me da asco. Pero ella solo dice que hay que obedecerle, y además se emborracha, a veces siento mucho miedo. Si mirada frágil le decía a Jess que si era así, que todo lo que estaba diciendo era verdad, vamos que no era de mentir, el tener una mancha de color morado en la canilla y en los muslos, que bestia era su madre. Una pincelada de rabia recorrió el cuerpo de Jess, tanto que quería liberarla con el estúpido que le había hecho eso a Jazmín. —¡Diablos! Qué situación, vaya que es algo difícil de actuar. —No lo hagas. No actúes, te lo ruego, si pasa algo entonces dirán que te conté todo y sabes que el chisme se puede crear, y no me gusta que la gente habla de mí. —No es así, y si… —Nada Jess. Y ya que estamos, por favor no vuelvas a mencionar esto. Me siento apenada. Que chica tan bella, tal vez ahora era cierto aquel dicho, las chicas lindas tienen poco cerebro, Jess se sintió resignado. No dejaba de mirar la silueta de Jazmín recostada en el césped verde y colorido, donde disfrutaba de escasos rayos de sol, abyecta a la brisa suave del estanque, tenía un brillo en los ojos color cobrizo y amarillos más como dorados. Esos ojos pendían a gritos ser rescatados.  A jazmín se le acababa el tiempo y se puso los zapatos y luego se levantó de la grama. —Gracias por tu interés Jess, pero dejémoslo así. —Está bien, hare lo que me pidas. Pero sabes que mi número de casa está a la orden para cualquier cosa que necesites. No me pienso rendir tan fácil. —Tonto. Jess se despidió de la chica. Ella se fue al instante, mientras que él se quedó viendo a los cisnes graznar a la distancia. Se sintió frustrado y resignado, apretó los puños y lanzo un puñetazo hacia el suelo, quería ayudarla. Ese morado, hacía que la hermosa y aterciopelada piel de  jazmín se viera horrorosa, que desgracia.  Disfruto del atardecer y luego, también fue a casa. En la noche no fue capaz de conciliar sueño, llamo a Karen para que supiera que tenía algo que hacer y no iría a ver a Alison, pero hablo con ella un buen rato, entonces pendiente de la casa de Jazmín y también siguiendo con su investigación. Ana Ming también estaba más cerca de lo que pensaba Alison, tan cerca como un clic de distancia. Jess suspiro. Todo estaba complicado, bajo a pedir ayuda a Coby siendo discreto. Él estaba en la cocina bebiendo algo de champan. Al verlo Coby dejo la copa en el mesa y lo atendió como era debido. —Coby… quiero que me digas algo. —¿Qué? —¿A donde se va cuando alguien es acosado por sus padres? —Derechos humanos—Dijo Con palabras vagas. —Gracias. —Eh un momento. —Lo detuvo de subir las escaleras—¿Por qué lo dices?—Pregunto. —No por nada, solo tarea.—Evadió con esa escusa y volvió a su cuarto, que estaba convertido en un puesto de observación y cuidado. Tenía que hacerlo, un plan para sacar a Jazmín de ese sufrimiento, sería otra de las cosas que haría por ella. Jazmín había sido una de las chicas con las que entablo amistad desde hacía mucho tiempo. No la dejaría sola.   Cuando tenían ocho años ellos eran vecinos, y entonces jugaban al escondite todos los días, también era una forma divertida de conocer a varias personas que Vivian en el vecindario cuando eso. Siempre jazmín llegaba con una sonrisa a la casa del árbol improvisada en el patio de Jess, entonces se metían allí para jugar parchís o Monopoly pasaron mucho tiempo junto, demasiado tiempo, porque hay de decir las cosas como son. ¿Quién sabe cuándo había cambiado las cosas? Pero habían sido los mejores amigos que pudieron ser. Ella lo animaba los días que estaba deprimido o peleado con Coby, de allí conocerlo muy bien, luego cuando se cambiaron de escuela. Se veía solo los fines de semana, esperando que llegara el verano o navidad para pasarla juntos todas las vacaciones. Hasta ese punto Jess creyó que se había enamorado de ella. Pero nunca mostraron señales de afecto. Más siempre la vio como una hermana. La brisa fría de la noche, cayó sobre los hombros de Jess, y el sueño lo fue invadiendo, tuvo que dejar de lado el binocular y el resto del equipamiento.     Capítulo 7   La mañana siguió con recelo, Jazmín fue a clases con normalidad, y Jess se encargó de vigilarla. La semana paso bajo la misma rutina, las ocupaciones de Jess lo empujaron a estar un poco más asunte de lo que siempre había mantenido. Pero con seguridad, estaba haciendo lo posible por mantener a Jazmín bien vigilada. Jess una mañana de agosto, —Ya había terminado el Verano— decidió por buscar un poco más acerca de Esta, Ana Ming. 
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