Era de lo más fino y no bromeaba.
Alison lo tenía como un tesoro y le presumía como tal aunque solo se lo presumía a unos cuantos trabajadores, porque muchos amigos no tenía aun.
También estaba moviéndose para eso, era uno de los sueños que estaban en la lista y para cumplirlos todos como él había dicho, tenía que conseguirle una amiga sincera y buena a Alison, de eso se encargaría más tarde.
Sin remedios las tardes de agosto se estaban haciendo más calurosas pero disponían de una puesta de sol magnificas con las que disfrutaban en cada ocasión en que Jess llegaba temprano a casa, la semana paso con rapidez tanto que los momentos se esfumaron como el humo de una chimenea en el aire, fugazmente las horas se fueron como un tren, pero sin boleto de vuelta.
La ternura de Alison complementaba el ser violento de Jess, la ternura era una de las enfermedades más complicadas con las que lidiar, Jess se dio cuenta de todo ello, nunca creyó en el amor, era como su escritor favorito. Pero un día el amor llego a su puerta, o a su camilla, y luego se apodero de él rápidamente.
Verdaderamente el amor es una enfermedad que no se puede curar, es más terminal que el cáncer.
El día de la tocada llego, finalmente el día tan esperado por Jess, Alison se mostraría en público, todos estaban contentos, Alison aguardaba indecisa, no podía conciliar sueño un revoltijo de emociones se había creado en su interior; amor, inseguridad, nervios, emoción y demás.
No podía controlarlo, era insipiente llegaba en el acto y luego desaparecía, como controlaba eso, pero más tarde se acostumbró.
—Solo era por el concierto.—Susurraba en la ventana mientras esperaba a que Jess llegara a la casa.
Jess ese día llego más temprano que nadie, a las ocho de la mañana, Alison ya estaba preparada, estaba vestida con una falda rosa, y una blusa de top bajo de color blanca, Jess resoplo al verla, su chica se parecía a un princesa. Para no quemarse con el sol, se puso unos guantes largos hasta los codos y llevaba un sombrero que usaría una condesa, Jess rio un poco al pensar que a donde iría solo habían personas vestidas con vaqueros rasgados en su mayoría. Aunque también le daba gusto poder presumir a su chica tan elegante al resto.
Alison al verlo corrió y lo jalo de la mano hasta luego besarlo. Jess la abrazo.
—¿Lista?
—¡Si!
—Entonces vámonos.
Jess la guio en dirección a la salida del dormitorio.
—¡Espera!
Alison se despegó de sus manos, Jess vio cómo se acercaba a la cama y cogía un pequeño bolso, en donde difícilmente cabria un celular pequeño. No sabía para que lo llevaba, pero seguramente era para complementar su estupenda vestimenta.
¡Vaya que mujer!
—Ahora sí, vamos.
Karen esperaba abajo con el carro encendido, Alison se subió primero, Jess abrió la puerta y la sostuvo para que no tuviera que hacer mucho esfuerzo.
Era un chaval muy romántico, ¡Que remedio!
Luego se subió en la parte de atrás del carro, en donde esperaba Maikel. También el iría a ver a su hija.
Cuando Karen se lo conto no se lo podía creer, flipo tanto que casi lloraba de la alegría, y usando sus dotes de mujer ella lo convenio para que Alison fuera sin ningún tipo de problemas. Jess estaba un poco incómodo por dentro, la presencia de Maikel era intimidante, vaya que sí, era como un mafioso que esperaba para matar a uno de sus rivales. Jess se persigno para que no hiciera nada que incomodara al padre de Ali.
Alison rio un poco, por el espejillo se veía un poco el ambiente algo radioactivo entre Jess y su padre. Ella esbozo una sonrisa pícara.
Karen arranco el carro y fueron al estadio, colosal.
Coby ya estaba en la escena, con la banda preparaba sus instrumentos, esperaba a por su telonera que abrirá el espectáculo.
En la entrada había una cola gigantesca para entrar al estadio, algunos encargados de la disquera buscaban a la gente que estaba colada y aquellos que no tenían una entrada.
—Karen bajaremos aquí.—Dijo Jess.
—Bien. Voy a aparcar el carro y luego los encontrare adentro, tengo el carnet que me diste.
—Vale.
Alison no sabía de qué hablaban.
Jess bajo del carro y entonces abrió la puerta de Alison y la ayudo a bajar, ¡que romántico! Entonces se abrieron paso entre las personas que estaban en la entrada. Alison al ver la magnitud de la fila miro a Jess insegura.
—¿Esperaremos tanto?
—Claro que no… imposible, los artistas entramos por la puerta grande.
Entonces llamo a un ordenador, y le mostro el carnet. Él se asombró y lo llevo a él y a Alison delante de la fila.
Todos miraban con desprecio. Nadie parecía ser amigable entre ellos.
—Así son los mayores, déjalos tiene envidia de que nosotros pasemos más rápido.
Jess se jactaba de sus actos, estaba siendo algo arrogante, pero igual le gustaba, además una cantante famosa no haría cola en ningún lado.
Alison rio un poco. ¡qué situación más idílica¡
Hace meses estaba postrada en una cama sin deseos de vivir, y luego estaban en un concierto colosal, en donde ella iba a ser la telonera. Que extraño, era como si todo fuera una fantasía. Pero tampoco se paró a pensarlo.
Era vivir y gozar hasta que pudiera.
Jess entro primero a las instalaciones, eran gigantescas, aquel estadio era el más grande de la ciudad, adentro ya estaba abarrotado, la gente se aglomeraba en las tiendas de bebidas, Jess ofreció uno a Alison. Pero ella no quiso.
Ella quería uno de sus besos calurosos no una fría coca-cola.
Luego siguieron hasta llegar al camerino en donde estaba Coby y su banda, el afinaba unas guitarras.
Aquel recuerdo del hospital volvió a reaparecer, ¿Cuál era el A.K.A de Coby? Nunca se lo conto, Jess se había olvidado por completo de eso.
—Vaya hermanito que si te ves más como un rockero que con tu ropa normal.
—Vamos cabezotas no hagas locuras. Alison Espero que estés preparada, cantaras antes que yo, claro si estas dispuesta.
Ella tenía miedo pero asintió con la cabeza.
—Entonces avisare a el manager para que guarde tu lugar, no preguntare que canción cantaras, porque se de antemano que será esa…
—Flying for you love. —Respondío Alison con una sonrisa.
—Debes sentirte orgullosa se volvió un Hit en menos de dos semanas, bueno es que mi hermano también tiene sus trucos de Masterización.
Ella sonrió con carisma. Mientras conocía al resto de la banda.
Jess se perdió un poco por las instalaciones buscando algún respiro de tanta cháchara odiaba cuando se ponían a hablar de cosas innecesarias, como presentarse y demás, solo quería entrar en acción, ver a su hermosa Alison cantar.
Aunque todos estarían viéndola con una antifaz, ridículo debería mostrar su belleza, exclamo a su mismo ser. Pero tampoco es que tampoco tenía que ponerse loco. Era la decisión de Alison más que suya, y en el fondo. Sabía algo. Esa canción la compuso para él, y por él. Así que ninguno de los demás podía sentir algo tan cercano a la canción como lo sentía el.
Y aunque nadie supiera que ella era su Alison, sabía que una chica idols, muy joven llamada por su seudónimo:
Le había dedicado un hit romántico.
Sin darse cuenta de que Alison ya estaba a un lado suyo ella susurro al oído con cuidado sin dejar que se asustara.
—¿Qué haces aquí tan solo?
—Nada.—Susurro tomándolo de la quijada con suavidad.
Rápidamente conecto su mirada en esos envolventes ojos.
—Solo pensaba…
—¿Qué piensas tanto?
—No lo sé, cosas.
—No me lo quieres decir ¿acaso?
—No. No es eso, solo que… déjalo, no importa. —Jess se inclinó un poco hasta lograr alcanzar sus labios y luego la beso.
Un caloroso beso.
Luego logro separase de sus caricias.
—Te veré atrás del escenario, ten confianza que siempre te estaré cuidando. Aunque este cansado y agobiado. Siempre te cuidare Alison.
Las palabras tan sinceras de Jess penetraron en su corazón, ella sintió un extraño pero placentero hueco en su estómago. Estaba enamorada de ese chico sin remedio alguno, iba a ser difícil regresar a casa siendo la misma después de hoy.
Ella envolvió sus brazos y cogió a Coby hasta estrujarlo, no lo dejaba respirar para nada, sus brazos largos y estirados siempre ponían en control la nuca del muchacho, sienta como se aferraban a él y se sentía muy bien.
Se sentía placentero y adictivo.
¿Qué tenía esa chica que causaba aquellos efectos tan enardecedores con solos sus caricias?
No era lo bastante fuerte para contenerse, y dejándose llevar, la beso acaloradamente otra vez.
Fueron interrumpidos por una bocina que llamaba a los artistas, era la hora, Alison cantaría, ella miro con nervios a Jess.
—Todo estará bien, canta. —Se relajó al escuchar a Jess, pero aun tenia nervios.
Ella asintió con la cabeza y buscaron a Coby.
Coby ya estaba por entrar a la tarima cuando Alison y Jess lo interceptaron. Era evidente que las cosas estaban algo movidas allí afuera, los espectadores estaban locos como una manada de tigres hambrientos.
—Alison ¿estas preparada te toca cantar?
—Sí. Solo…
—Bueno ven.—Coby arrastro a la chica hasta la tarima, Alison se puso el antifaz antes de que nadie la viera. Tampoco sabía en donde estaban sus padres, pero de seguro que se encontraban por allí regados con el público. Ahora era su momento de brillar, Jess esperaba detrás del espacioso escenario. Ella miro el amplia tarima, sentía nervios, las luces giraban por todas partes sin estarse quietas, había una abrumadora cantidad de gente delante de ella, y la oscuridad invadía todo el estadio, a excepción de la propia tagarina en donde estaba parada ahora.
Ella se impresiono mucho, Coby cantaría en todo eso, con todas esas personas. Alison empezó a ponerse más pálida de lo normal, tan solo con ver a sus espectadores ya estaba en pánico, estaba que saltaba por las paredes para escapar. > Se dijo a su mente. Claro que no, no podía, hiso chirrear sus dientes y apretó sus puños. No iba a escapar.
—No tengas miedo.—Espeto Coby entre las luces diáfanas—Solo canta, si quieres cierra los ojos, eso lo hacía cuando estaba comenzando. Vale.
Ella afirmo con la cabeza, pero también estaba como una niña en bautizo, nerviosa y en la vista de todo el mundo. Cuanta faena.
—No tengas miedo Alison, todos estamos contigo.
Coby la miro directamente a los ojos, trasmitiéndole algo de confianza, pero estaba angustiada, ¿y si se equivocaba en una silaba? O ¿no entonaba bien? ¿o ni siquiera cantaba por el pánico? ¿si se quedaba en blanco? Cuantas preguntas inundaban su mente, sus manos ya se encontraban temblando, pero Coby al verla y saber que era pasar por aquellos pensamientos que había tenido algún día cuando estaba empezando, apretó sus manos con fuerza y la volvió al mundo de los mortales.
—Ya sabes Alison no tengas miedo, brilla en esa tarima, hazlo por tus padres, por Jess e incluso por ti. No nos vayas a fallar.
Eso era una orden seguramente.
Entonces ella más calmada dejo de pensar en cosas que ni siquiera venían al caso y luego aclaro su mente. Su mirada la fijo en la tarima, era cierto. Era hora de brillar, que todos vieran como ella podía hacerlo.
Echo un corto vistazo atrás.
Allí estaba Jess. Ella sonrió y saludo con un dulce gesto.
El hiso lo mismo.
Decidida cantaría.
Los presentadores anunciaron la entrada de Coby y su telonera. Ella sintió la última punzada de traicioneros nervios que la hacían dudar. Sin remedio Coby y su banda entraron corriendo a la tarima, la gente hizo un grito espeluznante. Poco a poco las personas se calmaron más, mientras ellos preparaban sus instrumentos. Ahora le tocaba a ella, hacer su aparición.
Pero no saldría corriendo.
Entonces el presentador apago todas las luces, solo para hacerlo más traumático, en la oscuridad con un solo foco iluminándola. Debía ser una broma, Coby la miraba seguidamente de un aliento, no la dejaría sola.
Entonces Alison cogió una bocanada de aire y al escuchar su seudónimo en el micrófono entro suavemente a la tarima. Era como caminar hasta su sentencia de muerte, se sentía incomoda y su corazón no podía latir más fuerte. Era tan espeluznante que podía conectar el auxiliar de la batería a ella y haría un mejor ritmo y con buen volumen.
Camino lentamente hasta que llego al sitio donde debía estar, la banda tocaría la instrumental, estaba siendo coreada por todos. Ella se conmovió al verlo. Sintió como Coby se acercaba y le daba un micrófono. También susurro algo a sus oídos. Ella afirmo con la cabeza, estaba preparada.
Jess miraba ansioso como su chica había logrado acabar con ese pánico escénico, los fanáticos estaban al tope, colapsaban necesitaban escuchar música era una grandísima fiesta.
Alison agarro el último suspiro de aire, y luego la instrumental se escuchó.
Alison cerro los ojos y dejo que su espirito se invadiera de ella, hasta que empezó a cantar, susurrando el inicio de la canción.
Jess ya estaba embelesado en ella, empezó a esbozar sonrisas tiernas, y poco después se quedó mirándola por la pantalla, observando a una mujer bella y excepcional.
> Pensó mientras veía su silueta deformada en una pantalla que no parecía ser tan buena.
Alison ya sin miedo empezó a cantar y Coby dirigió a la banda, la música se elevó y los fans gritaron más alto.
Alison canto más alto todavía, mostrando una portentosa vos. Y luego bajo para hacer los coros.
La vos de Alison era angelical.
Maikel y Karen la observaban desde los asientos de los espectadores. Claro como se lo iban a perder.
Las bellas facciones del rostro de la muchacha se desfiguraban por momentos hasta que pudo hacer que las mismas sintieran dolor, estaba cantando con toda su alma, el antifaz se veía mono en ella, era completamente algo con estilo, era algo bonito que adornaba una silueta perfecta. Representaba a la inocencia.
Jess se quedó sin remedio viéndola, pensándola, escuchándola.
Como le gustaba ver a Alison feliz.
La canción iba en su clímax, la batería al máximo, el solo de guitarra y la luz que la iluminaba, la hacían ver como una profesional.
¡Vaya que chica!
Jess suspiro totalmente embobado.
Tal vez tenía razón, al verla bailar con cada movimiento rápido y elegante, solo le hacía pensar en tenerla en sus brazos y besarla como si no hubiera un mañana, ella se convirtió en una necesidad, en tan poco tiempo. Medio año para que el amor se colmara hasta la medula en el cuerpo de Jess, no obstante tampoco iba a dejar de sentir esas cosas tan fuertes, no lo iba a ser, ni por el mas mínimo cosquilleo en su estómago cuando ella lo tocaba hasta el calor intenso que sentía al deslizar sus labios por una boca suave y húmeda como la de Alison.
Estaba enamorado.
Echo la cabeza hacia atrás. Resignado e ilusionado.
¿Cuándo había pasado?
Se perdió en su sonrisa con tan solo verla, en su sensual boca cargada de deseo, y en su cabello espeso como la oscuridad de la noche. En sus ojos nobles y jóvenes y en su cuerpo delicado como el de una muñeca de juguete. Era fuerte, como nada que había sentido antes, solo con el dolor que sintió cuando su padre murió. Pero ahora eso que sentía no lo hacía sufrir solo lo hacía disfrutar, lo hacía enloquecerse y hasta querer salir a bailar con ella en la tarima. No le importaba lo que pensara el mundo, solo quería ver la sonrisa de Alison en so esbozor máximo. No le importaba el cómo.
Alison finalizo la canción con total éxito, y salió de la tarima para que Coby cantara, luego la música cambio de ruido.
Los fans gritaban con todas sus fuerzas el nombre de Ali, la adoraban era una buena cantante. Entonces luego se encontró con Jess, aún le temblaban las piernas, estaba completamente nerviosa pero con alegría. Ella venía con una sonrisa tierna en sus labios, se acercó a Jess y se fue a sus brazos como si fuera una necesidad, completamente llena de alegría. Jess sintió el sudor de su cuerpo, tal vez fueron los tres minutos más eternos que vivió en su vida. Alison lo abrazaba fuertemente, tanto que no pudo evitar buscar su boca para besarla. Luego de un beso acalorado, hablaron de varias cosas, pero hizo que ella se calmara. Estaba hiperventilada y un poco más pálida de lo común. Esos ojos eran demasiado envolventes para Jess. Su belleza era como una cadena que lo atraía, y su voz, bueno digan de una cantante.
—Bueno señorita creo que eres una cantante muy buena tienes que darme un autógrafo.—bromeo Jess.
—¡Ja! Si claro, como no. Pero espero que mi editor de mezcla este siempre a mi lado para hacer muchos más hits.
—Sí, pero no solo es eso, creo que tú fuiste la que dijiste que también lleva sentimientos.
—En efecto. Por eso—Lo beso— te necesito a ti.
Jess sonrío con un deseo incomparable y luego partieron a donde la fiesta estaba por comenzar aún tenía que hacer un poco más, tenía que bailar. Conoció de Karen que Alison no había bailado en mucho tiempo. Y que mejor lugar que un concierto para ello.
Jess y Alison con las manos agarradas fueron dejando atrás la música del escenario para bajar a donde estaban los espectadores. Querían descansar un poco, pero Jess no lo haría del todo.
Alison se quedó a gusto con aquellas personas que estaban disfrutando de la fiesta en los asientos de lujo.
Bueno era la primera fila claro que estaban más que bien. Jess no pudo evitar dejarse llevar por la música.
—¿Bailamos?—Aunque era una pregunta Alison lo tomo como una orden y entonces no pudo evitarse, le gustaba que Jess tomara un tono mandón encima de ella, la ponía como una cabra loca.
—Bien pero si te piso los pies no es mi culpa, tengo mucho que no lo hago.
Jess sonrió con parsimonia. Era un tonto, de verdad un loco enamorado, pero más aún era muchacho y quien mejor para amar que uno de ellos.
Alison rápidamente se puso en sus brazos y tomo si cintura, estaba lista, aunque la música era violenta. Y ellos bailarían como si fuera una balada tranquila, era por la enfermedad de Ali, Jess lo tuvo en mente todo el tiempo. Tenía que cuidarla no la iba a decepcionar.
—Parece ridículo es música pesada porque bailamos como unos tontos.—Refuto Alison.
—Vale no somos tontos, solo es que quería darte un poco de calma, no dijiste que estabas cansada.
Alison afirmó con la cabeza.
Pero tampoco era que quería bailar como una tonta todo el día, vale también quería saltar como el resto de los chicos, como lo hacían ellos.
Jess nunca se dio cuenta, estaba inmerso en ella solamente.
A Alison le gusto aquella actitud, aunque Jess no era del todo lindo, era muy guapo y atraía la mirada de varias chicas, aunque él era inocente de eso, cosa que le causaba tranquilidad a Alison, no la iba a engañar con una gata callejera.
No podía negar que también estaba viviendo tanto como lo había querido por mucho tiempo, pensando en el pasado se recostó a un lado del hombro de Jess, era tierno y blando, carente de musculo pero lleno de corazón.
Además un pequeño detalle que unas horas de gimnasio arreglarían.
La música era perfecta, parecía que se convertía en una balada ligera y dejaba atrás el rock pesado, ella imagino que estaba en una pista de baile, como la cenicienta. Pero los constantes gritos de sus ruidosos espectadores le sacaban de tal.
Coby también era muy bueno cantando, entendía porque siempre tenía a un chica distinta detrás de él. Persiguiéndolo como si fuera el gallo del corral. Su voz era ronca y en ocasiones era clara así que cuando cantaba los coros ponía aquella voz clara y lograba una buena combinación y estallaran emociones con cada letra de las canciones que componía. También le ponía el corazón en hacerlas, Alison lo sabía, tenía ese presentimiento.
Alison volvió a pisar a Jess pero esta vez parecía acostumbrarse, Jess sabía muy bien que no era un problema tan grave que pisara sus botas favoritas, pero tampoco era de esperarse nada además de que la chica no había bailado en años, el en su mente se preguntó ¿Cuándo fue la última vez que bailo? Una par de meses quizás, la última fiesta a donde fue, una tocada con Coby y eso era porque le rogo unas cuantas horas para poder conseguir que lo llevara, Coby sí que era estricto. Vaya que sí. Dándole por vencido frente al dolor de pies, dejo de bailar por un momento en eso Alison también paro.
—Sabes Jess me siento en trauma.
—¿Qué? En serio, ¿Te ayudo en algo? ¿Te sientes mal?—Jess se alarmo completamente.
—No para nada tonto.
—Vaya no me insultes—Jess quedo desconcertado— quería ayudar solamente.
—Diablos—Puso los ojos en blanco— solo quería decir que aún no me creo que haya pasado por esto. Es impresionante, me siento…—Las siguientes palabras dejarían a Jess sin aliento— viva.
El corazón del muchacho se partió y un nudo apareció en su garganta, no podía hacer nada, quería llorar con ella. Esas palabras desgarraron su frágil alma. Sabiendo que no podía derrumbarse, entonces contesto sin pensarlo con lo primero que aparecería en su cabeza.
—No tienes que decir estas cosas Alison.
—Es así Jess, antes estaba muerta, y luego desde que te conocí me he sentido más viva, más normal, más sana.
—Pues me contenta que te sientas así de sana, me contenta a más que nadie pero no digas cosas así vale.
Ella afirmo con la cabeza.
Jess vino y luego la estrecho en un fuerte abrazo, no quería perderla.
—Escúchame Alison, entonces esto es muy simple, no quiero que pases más malos ratos, por eso he decidido en cumplir tus sueños, ya te dije que iríamos a la playa y todo, pues solo tienes que esperar, ten fe en mí y además veras que las cosas van a tomar un rumbo bueno.
Jess tomo las manos de Alison—Estaban sudorosas— y las beso en su palma.
Esa caricia hizo que Alison se sintiera deseada.
—Tonto.
—Es lo único que vas a decir el resto de la noche.
—No.
—¿Y bien?
—También te diré que—Se acercó al oído del chico y susurro— Te amo.
—Yo también.
Dijo Jess sonriendo de una oreja a la otra.
Así siguieron bailando por momentos tranquilamente y disfrutando de la música de su hermano tocando su primer concierto en solitario. Los padres de Alison la buscaron desenfrenadamente cuando bajaron del escenario.
Karen cuando vio a Jess bailando con Alison en la primera fila disimulo y creyó que no vio nada, y le dio una cortina a Alison, tomo a Maikel y también bailaron. Le susurro a los odios palabras candentes que lo enardecieron y poco después ya estaban bailando con la muchedumbre.
¡La pasaron muy bien!
El reloj también sonaba, era imposible, como se había enamorado bastante de Jess, a lo largo del tiempo se dijo que no lo haría, que se mantendría alejada para no caer en aquellas provocaciones. Porque sabía que si algún día ella faltaba y muriera su amante la iba a recordar con deseo, entonces por eso se negó a combatir con sus sentimientos, pero desde que Jess llego a su vida era un desafío tener eso en mente. Hacia una cortina de humo que nublaba sus sentimientos y la hacían perder la cordura y su autocontrol.
Jess tomo su mano en un momento con ternura, la mantuvo así por un largo tiempo, s calor lo mantenía despierto y le mantenía calmado, era como un sedante, era completamente algo lindo. Quería que toda su vida fuera así. Si Dios se lo permitía…
Alison tomo un poco más de confianza, estaba unida con Jess, era más que un simple enamoramiento y también que un gustoso capricho. Entonces tenía que defenderle tal como lo hacía el. Se iba a esforzar un poco más; desde mañana sería una chica nueva, seria todo lo contrario a lo que había sido por los últimos siete años. Le iba a demostrar que, aunque el mundo le cayera encima ella saldría adelante como lo hacía el.
Y empezaría por una cosa que había pensado desde hace poco tiempo, si desde que ellos se conocieron en el hospital, era una sorpresa que mantendría guardada por un poco de tiempo para que todos quedaran sin aliento. Los ojos de Jess estaban llorosos, Alison inmediatamente se dio cuenta porque, también le gustaba estar allí así como estaban ellos, ahora mismo. Ella puso sus manos encima de la nuca del muchacho e hizo una clara invitación. Jess bajo un poco su mentón hasta llegar por la mitad de su cuello y beso a Alison que ya selo estaba pidiendo a gritos.
Cerró los ojos y disfruto de otro beso.
¡Gracias Dios! disfrutaba con cada beso a su chico.
Poco a poco la fiesta fue acabando, hasta que en el estadio solo quedaban algunas personas recogiendo algunos autógrafos de Coby y otras bandas, Karen y Maikel estaban ya por irse, Alison tuvo que partir con ellos a la casa.
—Nos vemos mañana Alison.
—Bueno nos vemos Jess, te espero en casa.
El asintió con la cabeza y le dio un beso en la mejilla.
—Ya dejen la besarse.—Dijo Karen en un tono algo gracioso—, nos vemos Jess.
—Nos vemos Karen.
Maikel se puso delante de él, su cara estaba arritada ¿es que no había disfrutado nada del concierto?—Si lo hizo— le tendió la mano y lo despidió con una señal en la mirada.
Vaya que era frio ese tipo.
Jess sintió un escalofrió con tan solo su parecencia.
Luego se marcharon todos a su casa.
Coby llamo a Jess para preguntar por Alison, Jess explico todo con lujo de detalles, entonces más tarde se dedicó a guardar los instrumentos con la banda.
Mucho más tarde llego a casa y se lanzó a la cama como un oso en internación, nada lo despertó hasta el otro día.