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4013 Palabras
El segundo sueño de Ali en orden cronológico, era ser una idols y cantar por el mundo con un grupo de amigas que estuvieran dispuestas a hacerlo. Bailar al song de la canción escrita y usar bellos vestidos cortos, que dejaran al descubierto sus largas piernas, cantando al unísono. Pero el problema era uno, no tenía amigas y tampoco salud. La mejora de Alison hizo que en la mansión hubiera un buen ambiente, ahora Alison hasta caminaba por los pasillos y corría en el jardín. Anteriormente Coby hizo que Alison escribiera un pequeño estribillo, pero nada más, ahora estaba dispuesto a sacarle una canción completa. Inmediatamente fue en busca de su hermano para que ayudara en una cosa que estaba fuera de serie. —Coby…—Grito desde su cuarto. —En la cocina. Jess bajo rápidamente —Quiero pedirte una cosa, —Coby frunció el ceño— tu disquera acepta siempre nuevos talentos. ¿Cierto? —Sí, pero creo que tú no tienes voz para una disquera cabezotas. Jess paso por alto la bufa, no le importaba lo mas mínimo, ahora su prioridad era Alison. —¿Aceptarían a Alison si mostramos un sencillo? —No lo sé. Hablare con alguien, pero… no te puedo asegurar nada, pero si te es de consuelo, pueden ponerla en el canal de YouTube de la disquera, muchas personas lo siguen, así que entonces creo que eso sería más o menos ser cantante, aunque sea aficionada. Los ojos de Jess se iluminaron en esperanza entonces abrazo a Coby fuertemente y subió a su cuarto a cambiarse. Coby estaba impresionado con la actitud llevadera de Jess, antes ni se acercaba a saludarlo y ahora hasta le daba abrazos. Alison lo estaba domesticando bien. Jess llamo a Karen para que viniera a buscarlo, ella cumplió y lo llevo directamente a los brazos de su quería Alison. Karen ya estaba emocionada al escuchar explicar cómo iban a hacer para que el segundo sueño de su hija diera frutos. Jess camino hasta donde estaba Alison, en el jardín de la casa, tenía el aparato de respiración para cuidar unos pequeños lirios que estaban naciendo. Jess inmediatamente fue a ella y la abrazo por detrás, tapando sus ojos a la vez con sus manos, teniendo mucho cuidado de no lastimarla. —¿Quién soy?—Jess puso una voz más ronca de lo común. —Un idiota que está enamorado de mí. —Hola Alison.—Jess se alejó pusilánime. Alison rio. —Hola Jess. Inmediatamente explico lo que iban a hacer, entonces se puso dispuesto a ayudar, llevo a Alison a su cuarto, la tomo de las manos y subieron las escaleras así mismo. Sin pena de los trabajadores de la casa, Jess la sentó en la cama mientras ella esperaba un beso acalorado, como el que le había dado en el invernadero. Pero no fue así, Jess saco de su escritorio unas hojas en blanco, más tarde busco una pluma y luego también algunas cosas que Coby utilizaba para grabar sus canciones; un micrófono, una laptop y una placa de sonido. Alison estaba sorprendida, no sabía para qué era tanto material. —¿Para que es todo esto Jess? —Garbaremos una canción. —Ay qué lindo, ¿de qué autor será? —Tu. Alison tambaleo al escucharlo, No podía ser así ella no sabía mucho de producción musical. Y menos tenía en mente una canción. —No… No… y no. Como que yo, jamás he escrito una, y quieres ahora que la escriba y que la grabe, vamos Jess piensa un poco. —Alison me dijiste que te ibas a esforzar por  seguir adelante. Ella procrastino. Más tarde Jess convenció a Alison que escribiera algo, pero ese día no terminaron la canción, Alison se quedó dormida temprano, a conveniencia porque no quería hacer un simple sencillo, Jess recogió todo y acomodo una manta encima de ella, mientras que salía de la casa. Karen lo llevo hasta casa y viendo que su sonrisa había cambiado quiso preguntar. —¿Porque la cara larga? —Alison no quiere escribir la canción —La convenceré.—Dijo decidida. —Sería de gran ayuda Karen. Bueno hasta aquí está bien, nos vemos. Jess bajo del carro y luego fue a su casa, Coby no se encontraba allí, había salido, entonces cerro con llave y fue a dormir un rato. Así pasaron los días, en la misma rutina hasta que Alison completo un párrafo, ya había pasado un mes y para jessy era una eternidad. Pero Alison estaba saludable y hasta su cara se tornaba en un color rojizo,  estaba contento, ella había mejorado. Entonces espero un poco más, pasaron dos meses en la misma rutina, hasta que Alison termino la canción. Vaya que le había costado tenía que ser sincera consigo misma. Pero valió la pena cuando Jess la escuchara se iba a quedar sorprendido. ¡No solo es una buena letra Jess, tiene que tener sentimientos! Pensó al ver en sus manos las hojas de papel llenas de letras. Ese mismo día, Jess llego a la mansión pusilánime pensando en que no había podido terminar la letra, estaba en ese estanque de autor que no permite avanzar. Para su sorpresa cuando llego a la habitación Alison le saludo con un tierno beso en la mejilla y lo sentó en la cama, allí le paso la canción, en la vio. Poco después se sorprendió, era una gran canción. —Grabemos— Dijo y empezó a sacar el material de su mochila. El resto de la tarde Jess pasaría editando algunas cosas para la chica, entre ellas su voz y algunos arreglos a las grabaciones. Gracias a la tecnología no necesitaron de una cabina en la cual grabar, además el cuarto de Alison era completamente acústico para que los sonido traspasasen las paredes y crearan rebotes, mas conocidos como ecos. Alison admiro como era que Jess ponía tanto esfuerzo en arreglar la voz y en editar todo, porque para ella era una verdadera locura lo que estaba haciendo. También valoro todo lo que era llevar aquellas cosas en su espalda solo para estar listo, entonces trato de ayudarlo. Se acercó a él por detrás, y le tomo la espalda fuerte y musculosa. Entonces deslizo una mano por su pecho acariciándolo suavemente y deposito un beso en su frente. —Gracias por todo— Susurro a sus oídos. Jess sonrío y acto seguido volvió a estar inmerso en la edición musical, que le había enseñado Tony una amigo de Coby que trabajaba en la disquera. Vaya que era una faena. Pero valdría la pena al escucharlo. Jess continuo editando la canción y la instrumental de pop en su casa, como era de costumbre Karen lo llevo. Jess estaba ya cansado así que sin pensarlo quedo dormido en la mesa de escribir, entonces Coby se dio cuenta. Con mirada interrogadora se acercó, vio la pc, entonces le quito los audífonos a Jess de sus oídos, Sonrió al ver una imagen tan delicada del chico lobo, era tierno en sentido. Le quito los zapatos y lo dejo en la cama, en ese orden. Luego se sentó enfrente del ordenador portátil. Escucho la música, Coby estaba impresionado. La voz de Alison era muy buena. No. No solo eso. También la edición había quedado como la de un profesional. —Vaya Jess con que no eras un vago después de todo.—dijo a la soledad de la noche Se echó detrás para la silla y vio a la luna, por la ventana. Sin pensarlo mucho tomo el ordenador entre sus brazos y se lo llevo a su cuarto. La mañana cayó sobre la ciudad, como de costumbre ya las cosas estaban en su lugar; gatos callejeros en los contenedores de basura buscando algo para el desayuno, los vecinos andando a sus trabajos los chicos preparándose para el colegio, los autos encendiéndose para perderse en la metrópolis, y Jess, aun dormitando cómodamente. Coby al verlo vagueando entonces entro al cuarto y le dio unas palmadas en las mejillas, casi que cachetadas para que despertara. Jess lanzo una mirada distante, veía borroso ya cuando se aclaró su visión entonces vio a Coby sentando a un lado suyo. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Ya era de mañana? —Jess vas a llegar tarde a clase, báñate y luego ve a desayunar. Jess afirmo con la cabeza y se volvió a meter entra las sabanas Coby rio. Jess se levantó de la cama con escasos ánimos y se dio un baño de agua fría, pensó en Alison mientras se vestía, cogió el uniforme y se lo puso bajo rápidamente a la cocina y comió un desayuno nutritivo. Mientras desayunaba. —Jess —Dijo Coby—¿Crees que eres buen editor musical? La laptop pensó. —¡Eh! —Mande el sencillo a la disquera, seguro lo aceptaran, pero no conocía lo bien que mezclabas voces, vaya que tienes talento tortolito. —¡La canción!—Fue lo único que pudo decir, sorprendido, luego sus ojos se iluminaron, casi soltaban chispas de emoción. Su cuerpo se echó para adelante lleno de emoción apenas podía contener las ganas de saltar. —-¡Sí!—Afirmo Coby. —¿La enviaste  ya?—Coby afirmo con la cabeza.—¿Cómo quedo? —Para serte sincero, parece que lo hubiera hecho un profesional ya te dije tienes talento, si quieres te llevare a la disquera después para que vean tu talento. Ahora vete a clases que llegaras tarde. —Si Coby se cuadro en un saludo militar. Luego salió disparado a clases. Las horas entre sus compañeros de clases y el profesor anotando algunas cosas en la pizarra mientras los demás hacían alboroto eran completamente una eternidad, lanzaba plegarias al cielo para que el timbre de salida sonara lo más rápido posible. Estaba ansioso quería ver a Alison Y tener noticias de la nueva canción. Más tarde llego a donde Alison, estaba esperando que ella fuera para su casa como habían acordado la noche anterior. Pero se quedó entretenida cuidando el jardín de plantas, claro estaba que le encantaban las flores. Jess llego como siempre después de clases, Coby no había llegado a casa, entonces estaba aún más inquieto. No pensó en contarle nada a Alison sobre la canción, solo le mostro como había quedado, en resumen un puto hit. Alison siempre estaba emocionada ¡su primera canción! La noche paso bien, jugaron comieron y contaron historias como lo hacían rutinariamente, luego Karen llevo a Jess a casa, esta vez el muchacho le dio un pastel de chocolate a la madre de su amada, ya que era lo único que podía hacer. Karen se impresiono y tomo el pastelillo como si no hubiera un mañana lo comió, ahora sí que estaba más a gusto Jess cuando le traía  esos regalos. Que Mikel no se enterara porque iba a ver guerra. Jess se bajó del carro y entonces fue a su casa, esta vez caminando lentamente, no quería ir a internarse en casa solo por hacerlo. Quería estar más tiempo con Ali, pero el día ya había terminado, tenía que respetar eso. Además como iba a interrumpir a su chica, durmiendo como un bebe. Un vendaval de recuerdos, llegaron a su cabeza; la imagen de Alison enferma, y moribunda. No, no lo quería en lo absoluto, no podía bajar la guardia ahora, sacudió la cabeza casi como lo haría un perro y más tarde entro a la casa. Coby está en casa y recibió a Jess. —Hala—Jess cerró la puerta— que bueno que llegaste temprano, tengo buenas noticias. —¿Qué es?—Los ojos de Jess consiguieron algo de esperanza vaga. —Tu canción le gusto a los editores, y algunos productores me dijeron —Se llevó las manos a la nariz y la apretó; hizo una vos muy chistosa— ¿Cómo han conseguido una mezcla tan nítida? Y luego me dijeron que era algo súper que nadie había escuchado antes. Les encanto en resumen. Quieren que vayas y que Alison vaya también. >>ya lanzaron la canción a las redes, será mejor que le digas a Ali, y pues también si ella quiere, puede cantar el mes que viene cuando yo estaré en el concierto en el estadio de la ciudad, será mi telonera si quiere. Aunque para cuando eso pase, te aseguro que ya tendrá su fama. Coby colapso en el mueble. Estaba hasta las nubes de ideas. Y su corazón seguía un ritmo loco > tres pagaron de un solo tiro. El deseo dos, fue fácil. No, claro que le había costado un mes y algo más conseguir aquellas cosas que pudo hacer desde el ordenador. No era suerte, era esfuerzo. Lo mejor es que Ali se pondría como una loca cuando supiese lo que estaba por pasar. Su salto a la fama. Pero tenía que hablar con Karen antes de eso. La mañana siguiente era sábado, como de costumbre llamo temprano a Karen para que viniera a buscarlo para ir a donde Ali. Jess se vistió con parsimonia y se puso sus mejores ropas, más tarde Karen llego. El esperaba en el porche de la casa, al ver el carro se acercó hasta entrar en la cabina y sentarse cómodamente en el asiento del copiloto. —Tenemos que hablar—Espeto sin disquera saludar. —¿Es grave?—Pregunto Karen. —Es importante. ¿Sabes la canción que grabamos en casa? —Claro cómo olvidarme, Alison estaba tan concentrada que hasta descuido su jardín por unos momentos.  Y ahora la pone todos los días en su equipo de sonido, tanto que ya estamos hartos de escuchar esa canción—Jess rio un poco. —Bueno mi hermano—Se encogió de hombros— llevo la canción a la disquera en donde siempre publica sus éxitos y entonces, ellos la aceptaron. Le gusto como canto Alison y dicen que quieren que canten en un concierto que será el mes que viene en el estadio de la ciudad. —¿En el de futbol?—Karen estaba anonadada. —Sí. —Jess que buenas noticias. —Lo meneo de los brazos, Jess no parecía compartir aquella alegría con ella.— Jess, entiendes prácticamente ella va a ser famosa, le causara alegría. —¿Y Maikel? —No te preocupes. Yo me encargare de eso. Mientras tanto tendrás que contarle todo a Alison. Jess afirmo con la cabeza. Karen puso la cuarta marcha en el carro y luego salió disparada a una velocidad espeluznante directo a casa. ¡También estaba emocionada! Jess llego a la casa, besaba el suelo al bajarse del carro. —Vamos no exageres solo  lo acelere a ciento cincuenta. —¿Y te parece poco Karen? Ella rio mientras se acomodó la cabellera. Jess se dio cuenta que la madre de su chica era hermosa, cuando estaba joven tuvo que ser aún más hermosa, la belleza la llevaban en la sangre, pues Alison era una viva imagen de Karen. Rápidamente subió al segundo piso, allí estaba ella.  Tirada en el piso, radiante de vida y salud mientras escribía en un cuadernito pequeño, >pensó Jess. Se acercó por detrás sin hacer ruido y camino en puntillas. —Ya te escuche Jess, respiras muy fuerte. —¡Ja! Bueno que te puedo decir. Jess se sentó a un lado de ella en el piso, viendo sus hermosos ojos. Soltaría el taco en cualquier momento. —Ali… ¡eh! ¿Recuerdas la canción que estábamos grabando? Ella afirmo con la cabeza. —Bueno, mi hermano el cabezotas de Coby, lo mando a la disquera, entonces ellos… pues…—Titubeo— aceptaron que fueras una cantante más de su firma. Alison no se lo podía creer. —¿Enserio?—Su voz era de lo más seria y sus ojos llorosos.— Jess me estás diciendo. —Canta. Solo eso, canta, puedes hacerlo, además hay un concierto, y seguramente serás la telonera de Coby. Alison estaba sorprendida. ¿Cómo? pero tampoco quería hacer preguntas que desperdiciaran su tiempo. Más vale tenía que idear una idea para salir de casa a cantar. —Tu mama ya lo sabe y me dijo que no te preocuparas por Maikel. —¡¡Jess!!—Sin darse cuenta ya lo estaba envolviendo en un abrazo tierno. Jess se sentía a gusto. —Tienes que divertirte así que iremos quieras o no. Alison no le gusto aquella forma en que tomaba posesión de su vida, pero le encantaba que se esforzara por hacerla vivir cosas Casi no pudo evitar ver aquellos ojos de Jess inmersos en seguridad confianza pero sobre todo felicidad radiante. Pero Jess miro a su cara con fijeza, estaba convencido con seguridad que Alison no estaba del todo contenta. Faltaba algo porque estaba siendo algo difícil que sacara una sonrisa radiante como la que le dio el día del invernadero. ¿Qué ocultaba la chica de cabello castaño miel? Jess sin parar a pensarlo mucho, soltó su lengua por los aires sin tener cuidado de nada, una particularidad que lo hacían ser él. —¿Pasa algo? ¿no te ha gustado esto? —Para nada me encanta.—Alison se reivindicó. Tomo un poco más de ánimos. —Solo pensaba que si ya es algo vista la canción. Voy a tener muchos admiradores detrás de mí, será un problema. Jess rio. —Es absurdo ¿no te gusta que la gente te conozca? —Para nada soy reservada ¿Quién me crees?—Alison pareció ofenderse sin revuelto. —Bueno vale… eso se puede arreglar, solo ponte una máscara y ya, o un antifaz. —A ver… —Ella puso las manos en su cintura y luego se abalanzo un poco hacia adelante tratando de insinuar algo evidente— con una máscara me vería absurdamente ridícula, estas como lento hoy, el antifaz sería una mejor opción. —Vale será un anti faz entonces, yo lo conseguiré. —No imposible, lo elegiré yo. Se cual quiero. Sin tener más remedio Jess cedió, no iba a discutir por algo tan trivial como un antifaz, era así de simple Alison ganaba esta vez. —Pero de seguros vas a romperlo. —Si como tú digas Jess. Alison tenía un problema más grande aun. Pánico escénico, nunca pudo controlarlo, también estaba consiente que un estadio llenaba mucha gente. ¡Mucha! ¿en qué problema se había metido? ¡Jesús! —¿Jess y si lo hago mal?— Su voz se tornó insegura. Jess estaba tomando uno de los libros en la estantería de la recámara cuando escucho aquellas palabras. Entonces dejo el libro en su lugar y fue directamente a ponerse enfrente de la chica. Agarro sus manos y las puso contra su pecho. —Todo estará bien. Yo estoy contigo. —Vale Jess. Sin darse cuenta ella sintió los labios calurosos de Jess pasando de arriba abajo por su boca, él era bastante ágil o ella bastante inexperta. Ambos experimentaron un calor que no conocían, y hasta llegaron a un nuevo mundo. Jess se separó de Alison con algo de fuerza. No sabía que pasaría si se quedaba más tiempo pegado a sus labios, los comparaba como la miel, eran dulces y sabrosos pero también podían ser letales cuando ella lo quisiera. Vehemente ella se deslizo por el cuarto hasta llegar a su cama, y se metió en ella, esperando que Jess la siguiera. Pero el solo se quedó dónde estaba parado, sin moverse ni decir una sola palabra quería saber más de Alison. Ya habían pasado más de medio año juntos desde que se conocieron en el hospital, al ver aquel retrato de su chica recostada en la cama, siendo feliz tal y como era, sintió alivio pero también un fuerte temor, él era consiente mejor que nadie, que podía desaparecer en cualquier momento, por eso había decidido vivir la vida como si fuera la última vez, para ambos. Así no se arrepentiría de nada. Hasta crearon  un lema que solo ellos conocían pero que era romántico; Ámame como si fuera la última noche. Siempre que querían disimular algunas cosas o simplemente ganar tiempo, era una manera elegante y sentimental de decir; No mueras. Un código para ellos dos, nada más para ellos, era la única cosa que no compartían para el resto de la humanidad. A Jess se le revolvió el estómago al pensar que podía perder a su amor, a la única que entendía como era él.  Como era la vida sin nadie a su alrededor que prestara un poco de atención para sí mismo. Vaya mentira en la que se había metido, creer que no amaba a Alison era ser hipócrita con sigo mismo, era realmente una tontería. Si amaba a cada parte de su cuerpo cuando se recostaba en la cama para que le contara cuentos, claro que tenía sus límites estaban en casa, y solo por eso se había salvado de que le hiciera el amor. Jess sentía cosas que sobrepasaban la capa de este mundo, también armaba de la nada ideas solo por ella. Solo por su Alison y para que cargara una sonrisa en su rostro, entonces era de darse cuenta ya. No podía seguir mintiéndose, no era su estilo, ¿para qué?  Era mejor decírselo antes de que se marchara, Alison no estaría para siempre, aunque  no le estaba diciendo tampoco que iba a morir. Otra vez lo invadía el miedo. Tenía tanto miedo que desconocía aquella barrera del mas allá, no sabía cómo combatir lo que estaba detrás de eso que tanto temía. Miro fijamente los ojos de Alison por un momento, estaban crispados y húmedos casi como si fueran a llorar pero solo era felicidad. Nunca había visto una mirada tan bonita, tan envolvente, tan sensual. Brillaban como el vivo  reflejo del sol, e interactuaban con su ambiente, la fijeza dejo de estar en su mirada para luego clavarse en el armario posteriormente en el sillón. ¿Cuántas mujeres habían visto así? Puras y castas con una belleza inigualable, se paró a pensar. Ninguna en la ciudad contaba con eso… Ni Sofy… ni Jazmín y mucho menos aquellas alumnas con las que estudiaba. En lo único que se interesaba era en maquillarse. Qué remedio con esas chicas, eran muy superficiales. —Alison—Ella miro a donde estaba Jess, parado en medio del sillón y la puerta, completamente inmóvil viéndola con fijeza— te amo. Alison sintió como una puñalada entraba en su barriga y la hacía escupir sangre, estaba sorprendida, puso los ojos como un huevo de grande y luego trago saliva. —¿De verdad Jess?—Pregunto incrédula. La mirada desconcertada de Alison era de lo más tierna, Jess sin perder tiempo llego y metió sus dedos en la larga cabellera y luego acaricio su rostro con delicadeza, cuidando de no hacerle daño. —Es la verdad. Nunca te diría una mentira, y menos de esa índole. Ali podía confiar, la severidad en sus palabras y su gesticulación ronca era un indicio que estaba haciendo un esfuerzo para mantener el control. Estaba nervioso y era por ella. Jess había sido en mucho tiempo el primer chico que la hizo sentir deseada, enamorada amada. Y ella guardaba los mismos sentimientos por él. —Entonces si es verdad, yo también te amo Jess, te amo. Terminaron en un tierno abrazo.   Las semanas pasaron con la misma rutina matutina, era de esperarse que las cosas fueran viento en popa,  Jess llegaba por la noche para pasarla con Alison. Había días en los que siquiera buscaban tener algo de divertimiento. Solo disfrutaban de la compañía mutua que ofrecían a cada parte. Un día Alison mostro cual seria el antifaz para el día de la fiesta en el estadio. Él lo miro y se dio cuenta que era muy elegante como si fuera de una baila a donde asistiría una princesa medieval. 
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