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4347 Palabras
Los preparativos para arreglar el jardín iban sobre ruedas, Sofy ayudo voluntariamente a buscar los materiales junto con Jess y Coby. Sofy había adquirido una nueva atracción por Coby, pero no sabía que era, también quiso detenerse a pensar que era, posiblemente las cosas más complicadas del mundo, como lo son el enamoramiento repentino. Ayudaba en el jardín para demostrarle a Coby que podía mantener una promesa. Aunque solo era una colaboración.  Los gritos de Jess se escuchaban por todas partes para organizar el grupo; Karen, Jazmín y Puppy.  Tenían que acabar con el invernadero lo más rápido posible, las flores que aún estaban allí, yacían completamente cuidadas a pesar que nadie se preocupaba por ellas. Con un problema menos ahora tenía que preocuparse de la luz y de podar el árbol para que se viera bien. El agua del estanque a veces chapoteaba la grama y la hacía fangosa, entonces también tuvo que solucionar aquel problema con su cuadrilla, mientras que Sofy y Coby se quedaron adentro fertilizando las flores con pequeños goteros, una tarea que requería de suma paciencia. —Es difícil.—Menciono Sofy. Partiendo el silencio. Ella estaba nerviosa, nunca pensó que un chico pudiera ser tan guapo y tan capaz de demostrar ciertas condiciones por su hermano menor. Sabiendo que la mayoría de personas ahora solo se enfocaban en hacer sus vidas. Los ojos de Coby estaban determinados a cumplir con lo que dijo.  La promesa respectivamente. —Si cuidar una flor puede ser difícil; ahí que depositar fe primeramente, luego agua, fertilizantes para que ningún insecto las vaya a dañar y también abono, pero hay que tener cuidado, porque una mala medida de los fertilizantes y la flor se lastimara. Es como cuidar una mujer.  Ella sonrió con parsimonia. —Seguramente.—Ella miro a una flor y continuo— ¿quieres mucho a tu hermano? La pregunta era difícil de responder. —Jess es un cabeza hueca. Pero es mi hermano menor y lo voy a proteger y ayudar en cualquier cosa que se deba hacer. Ya estoy aquí. Coby se acercó un poco más a ella sin pensarlo, estaba concentrado en las flores, muy concentrado, Sofy vio como un pelo de un rubio perfecto caía por la frente del muchacho y sin dudas lo aparto acariciando el rostro masculino de Coby. Este recibió una descarga de deseo. Una bella chica lo estaba tocando, entonces trato de no perder el control, sus manos estaban podando una flor, y si hacia un movimiento en falso la cortaría, y en aquellas circunstancias  era trágico, con la escases de flores en el invernadero. Coby soltó las pinzas y se puso delante de ella. Sofy sin quitar las manos de su mentón acaricio su rostro un poco más; nunca había tocado algo tan suave y tenso a la vez, estaba frio y caliente en partes. Tenía aquella sensación de que estaba tocando una especie de almohadón sacado de una fábrica tecnología, estaba entretenida. Poco después Coby se quedó mirando sus profundos ojos, con el reflejo de un sol rojizo que entraba por la ventanilla en el techo del invernadero. Se acercó más con algo de timidez haciendo un movimiento suave. Y sin darse cuenta terminaron con un beso apasionado en medio de las flores y un atardecer perfecto.   Jess fue con Karen a buscar algunos objetos que todavía necesitaba para el invernadero, faltaban algunas luces y otras cosas, entonces fueron directamente a la tienda más cercana, Jazmín se quedó mirando los patos y cisnes que aparecían esporádicamente. Jess tenía la tarjeta de crédito de Coby, se la había prestado unos días antes y todavía tenía un buen dinero con el que podía valerse. Karen llevo en su auto a Jess y entonces bajo de la nada a una tienda donde tenían de todo, no era una exageración: hasta Jess quedo impresionado al ver aquella magnifica tienda. Libros, focos, luces de neón, ordenadores, audífonos, completamente todo. Karen dejo esbozar una sonrisa al ver la magnitud de aquella tienda. Entonces buscaron algunas cosas que necesitaban; lo primero eran los bombillos para la iluminación, Jess paso un papel al empleado de la tienda; un chico de no menos de veintiún años y luego  las busco detrás de la tienda, también busco una bomba de agua pequeña y algunos que otros productos para el jardín. Unos fertilizantes y luego unas tenazas para complementar el rejado que haría para conseguir hacer un puente entre la brecha de donde salía el túnel hasta el jardín. Poco después, también compro algunas golosinas para todos, tanto para Karen como para los demás, eran cinco así que compro bastantes golosinas. La cuenta se elevó a unos cuatrocientos dólares, Jess paso la tarjeta y dio su clave luego, monto todas las cosas en el auto donde estaban esperando, Karen, subió al auto y dejo las cosas en el asiento de atrás. La mujer estaba entretenida en algunos muchachos que pasaban por allí, Jess se preguntó si tal vez a ella le gustaba ese tipo de hombres, pero estaba casada tampoco haría ninguna teoría loca en su cabeza. Descarto la idea inmediatamente. —Listo.—Dijo Jess para que regresarán al parque. —Bien. —Ella encendió el motor del carro. Karen condujo lento, lo hacía apropósito, estaba completamente segura que necesitaría más que un sueño para que su hija mejorara, pero… ya vio como todos se estaban esforzando en hacer lo que más necesitaban. —Jess—Tras un momento de silencio ella hablo— ¿Crees que Alison mejore? —No soy Dios para decirlo, solo hagamos nuestra parte. Y que él haga la suya. —Jess lanzo una mirada al cielo. Jess observo el pánico que tenía Karen era su culpa, tenía poco tiempo con su hija por lo que pronosticaban los médicos. Pero tenían esperanzas. Ahora tenían que hacer que con el tiempo que estaban invirtiendo, ella mejorara un poco. —Karen, tienes que calmarte, Alison de seguro mejorara y mucho, ya lo veras. Jess le regalo una sonrisa sincera a Karen, ella se tranquilizó algo. Pero aún tenía esos sentimientos turbios en su mente. —Si Jess siempre voy a estar agradecido contigo. Por todo. —No tienes que agradecerme nada. Solo debemos hacer un esfuerzo más sobre humado. Pero cuanto, el ya había gastado un bien dinero tiempo y hasta su vida al robar los aparatos necesarios para la máquina de respiración. ¿Cuánto más tenía que sacrificar? No tenía que hacerlo, Jess no era responsable de Ali, pero aun así, después de la paliza que le habían dado los policías y también la frecuente rutina de dolor al ver a su chica postrada en una cama lo hacía fluctuar. Claro que era un chico fuerte de los más fuertes que había conocido nunca, pero todo tenía un límite y ya con la paliza que le dieron habían roto el límite. No podía permitirse que alguien más sufriera. No por ella. Sino por él. No quería verlo con la cruz que ella llevaba todos los días, Jess para Karen era como un hijo que nunca tuvo, pero que la vida se lo puso en el camino para cuidarlo y amarlo como tal, no menos. Insignificantemente las cosas no podían cambiar, ella seguía siendo una madre dolida y el, solo Jess. Diablos porque las cosas tienen que ser tan complicadas, un niño intenta ayudar a la madre de su novia —o su amante— pero nada resultaba. ¿Será que el destino les haría una mala jugada? Jess tomo las manos de Karen, ella son tenía la palanca del carro. Ella sintió aquel calorcillo que emanaba de su cuerpo.  Lo miro directamente a los ojos, y su expresión decía, ¡Todo estará bien! Hizo que se recordara de A Mikel, en su juventud cuando se amaban sin preocupaciones. —Tranquila. Fue lo único que dijo el muchacho, mientras tenían que hablar de muchas más cosas, pero lo harían en el parque a solas cuando estuvieran en un lugar más discreto. Pacientemente ella dejo que las emociones la llevaran a calmarse, aquel calorcillo de las manos de Jess era reconfortarle, era justo lo que muchas veces necesitaba en la casa cuando lloraba. Su yerno era lo máximo. Un joven amante que estaba dando su vida por su amada, era lo más lindo que vio desde que estaba en la secundaria,  tal vez si nunca hubiera pasado nada de todo este martirio, hubiera sido el novio indicado para Alison. Como no se daba cuenta de amor que llevaba en su corazón, si estaba saltando por ella como un saltamontes en la maleza, era imposible que nadie se diera cuenta, del amor que Jess sentía por Alison. Aunque la misma tampoco se daba cuenta del todo. Su hija era una torpe, pero no tenia la culpa, estaba enferma, justificaba que así era. Jess se calmó, estaba por dentro que explotaba, también tenía miedo, porque necesitaba más valor. Tenía unas ganas enorme de tirarse a llorar en el regazo de Karen y que pasara sus manos por su cabellera como si estuviera consolando a un bebe, estaba seguro que todo lo estaba volviendo loco. Pero ahora no tenía elección para llorar. Era desperdiciar su tiempo, poniendo obstáculos o se ponía serio para ayudar a su chica, para hacerla ver el lado bueno de la vida y no las cuatro paredes de su casa, Así que no tenía tiempo para llorar Estaba muy ocupado salvando una vida como para hacerlo Recordó cuando le dieron la paliza, ¿hasta dónde iba a llegar por Ali? La respuesta era. Hasta el infinito. Volvieron al jardín, entonces Coby estaba afuera limpiando los vidrios de las ventanas del invernadero. Con Sofy a su lado. Jess hizo un silbido inexplicable que solo ellos dos entendían era como  un código entre hermanos, luego Jazmín apareció y ayudo a cargar algunas cosas, todo lo dejaron apilado en el jardín encima de la grama y Jess se lanzó a él, se acostó en el piso como su fuera a hacer ángeles de nieve y posteriormente cerro los ojos, quería descansar, el viaje lo dejo exhausto. Karen hizo lo mismo, pero no se acostó en la grama, solo se quedó sentada, mientras que los demás aparecían. Al cabo de un rato ellos llegaron a hacer un círculo alrededor de todas las cosas.  Las quejas de Coby no tardaron en escucharse. —¡Esto debió costar una fortuna¡ —Cállate cabezotas, que tu disco se está vendiendo Bien.—Repico Jess desde su lugar en la grama. Puppy descansaba en el regazo de su amo, Sofy también cogió algunas cosas y el ondeo al aire parecía que nunca había visto tales inventos en su vida, aunque para una chica que venía al parque para buscar hombres. —Que nadie se ofenda— eso era una cosa del otro mundo. —Comamos chucherías—Y Jess como sonando un gong imaginario hizo que todos se lanzaran contras las chuches que habían comprado. Poco después de un tiempo no quedaba nada en la grama, solo algunas cositas para el jardín. —Solo las cosas que no eran comestibles—. Entonces todos volvieron a su trabajo, esta vez Jess noto que Coby y Sofy estaban muy acaramelados en ese invernadero, cosa que iba a comprobar mas tarde. —Está tomando forma—Dijo Karen desde donde estaba sentada, allá a la izquierda como perdida del resto. —Si.—Jess se levantó del suelo de un brinco—Y lo hará, haremos que este invernadero putrefacto, sea un lindo jardín para Ali. Karen sonrío. —Karen, ahora necesito que vayas a casa, y entonces pongas conversa a Ali, querido que no sospeche nada, dile que estoy haciendo algunas tareas y por eso no iré estos días, cuando termine la máquina y el invernadero. Rápidamente la traeré. Karen afirmo con la cabeza. —No te esfuerces muchos Jess. Sabes que te puede hacer daño. —Ok. Tranquila estoy acostumbrado a hacer esto. Vete con cuidado y despreocúpate. Ella hizo caso, también estaba cansada no podía hacer nada más, entonces luego de un rato en la mirando atrás, ella se dio cuenta de algo impresionante. No lo había visto antes de esa manera. Pero al ver a Coby por una ventana ayudado de  Sofy con los fertilizantes y demás cosas, podando algunas flores, al ver a Jess poniendo tenacidad en cada uno de sus pasos y esforzándose para que todo está pocilga tomara forma, incluso al ver a Jazmín la que parecía una novia de Jess,—Que descarto enseguida— al verlos a todos ayudado. Vio como ya no estaban ayudando. Se estaban aferrando al deseo que su pequeña niña viviera, ¿Por qué lo hacían? No tenía dinero para pagarles, y  tampoco alcanzaría para todo lo que estaban haciendo, el corazón de Karen quedo conmovido, todos, la dejaron con una lagrima en la mejilla, no esperaba nada más, estaba convencida que también tenía que tener la misma voluntad de todos ellos, que era los que se esforzaban por que Alison viviera. Y tenían más determinación que ella misma que era su madre. Eso no podía seguir así. Rápidamente fue a su casa, allí estaba Alison viendo el cielo desde su ventana, era la promesa que le hizo Jess. Llego la abrazo, sin tener cuidado de lastimar su cuerpo y empezó a hacerle cosquillas, la risa de Alison hizo inundo el cuarto, y era como si la vida en eso cuarto se recuperara, entonces más tarde la lanzo a la cama. —Piedad.—Suplico Alison. Pero Karen no hizo caso y también se lanzó a la cama, siguió con su ataque de cosquillas. —No tendrás piedad pequeña bandida—Dijo Karen con una voz ronca. Karen se detuvo cuando ella estaba completamente sin respiración, mientras se recuperaba le dio un fuerte abrazo. Esperando que ella no se diera cuenta que Jess no iba a venir hoy. Pero fallo. —Mama Jess no ha llegado. —No. Linda no ha llegado, pero juguemos a algo, seguramente llegara más tarde. Alison encogió los hombros. Y antes de que se pusiera pusilánime comenzó otro ataque de cosquillas. Y así un poco más hasta que llego la noche, las siguientes horas pasarían haciendo cosas de hija y madre, o lo que fuera que hacían las chicas, hablando de hombres o de labores seguramente, cuando la noche termino, Karen tomo su celular y puso a buscar algunas cosas que necesitaba saber, entre ellas busco una respuestas para lo que nunca se había preparado antes. Inserto en la búsqueda el término que quería encontrar. Tras dos clics apareció. —Como ser una mejor madre. Finalmente leyó un artículo y se acostó a dormir. Posiblemente fue la etapa que paso por alto, como ser una madre divertida alegre y comprensiva. Pero se había cambiado solo por la pena de ser una madre destinada al ver a su hija muriendo en una camilla. —Gracias Jess.—susurro antes de dormir.   Coby  esa misma noche regreso con Jess y Jazmín a casa, todo estaba completamente listo, solo faltaban algunas cosas que hacer. Pero lo harían mañana sin vacilar, después de que Jess y Jazmín salieran de clases ahora tenían que planear en cómo iban a sacar a Alison de casa. No podía caminar mucho, tampoco podía estar parada por un largo lapso de tiempo solo necesitaba estar preparada, para lo que se viniera, entonces Jess pensó: recordó aquella escena en el hospital. Una silla de ruedas era la mejor opción. —Coby necesito una silla de ruedas para poder llevar a Ali al jardín. SU hermano mayor lo miro de arriba abajo, como si estuviera viendo a un extraño, de verdad que era molesto. —Vaya pides muchas cosas sabias. —Vamos deja lo tacaño solo pídele una a tus conocido o a tu manager. Deja lo cabezotas Ali no puede caminar. —Qué remedio.—Suspiro Coby resignado. Jazmín se despidió de ellos en la siguiente zona residencial, esperaron a que llegara a su casa y ellos siguieron su camino. Jess pensaba, estaba absorto en los preparativos, completamente absorto. —Jess—Mascullo Coby— Eres una gran persona.—El chico frunció el ceño. —No te pongas sentimental. Coby lanzo una carcajada que hasta los vecinos pudieron escuchar a la perfección. —Escucha cabezotas, —Se agacho hasta estar a su altura, ya que Coby le sacaba una diferencia abismal— cuando me llamo la policía pensaba que solo eras un vago, pero al conocer tus verdaderos sentimientos, pude ver que allí estaba otra vez la sangre de la familia, valerosa y humilde, piadosa y benevolente. —Coby… no te pongas sentimental—Susurro. Pero su hermano mayor lo ignoro y luego siguió hablando como si nada pasara. —Eres una gran persona Jess estoy orgulloso de ti. Jess se sintió raro, estaba como pesado y su estómago tenía una sensación parecida a cuando quería vomitar, más tarde hasta su rostro sufrida de espasmos y calambres, estaba apenado, nunca escucho a Coby hablar así antes. Y mucho menos de él. Se sentía raro. —Gracias.—Fue lo único que pudo decir. Un poco incómodo siguió su camino, estaba por detrás de Coby viendo la espalda gigantesca de su hermano. Como era posible que había escondido todo eso de su hermano, es que el cabezotas no sabía decir las cosas cuando las necesitaba, seguramente había pasado algo con Sofy, era la única forma de que se abriera tanto con Jess. Cuando algo pasaba mal se enojaba mucho, pero cuando iba bien hasta le compraban nuevas gafas de sol. Coby era completamente un adulto encerrado en el cuerpo de un joven de veinticinco. Principalmente por la carga de llevar a su familia en sus espaldas y velar por ellos a toda costa sin que a nadie le faltara nada. Era un gran hermano a pesar de ser tan como decirlo, estricto, si digámoslo así para no recalcar que en momentos se comportaba como un total loco y amargado, pero… sí que era un gran hermano que hacia como padre. —¡Coby!—el miro a su hermano que venía desde atrás siguiéndolo en un silencio abrumador— ¿Por qué me ocultas cosas del pasado? Como por ejemplo decirme porque Ramírez te respeta tanto, ¿o porque siempre tienes contactos tan útiles? Coby se quedó en silencio. Se debatía internamente,  decirlo o no, Jess ya no era un niño, creció mientras que la vida fue pasando paulatinamente, quizás muchas cosas pasaban por su cabeza y las preguntas que ahora yacían en su cabeza eran totalmente legales, desde siempre Coby tuvo influencias grandes, cuando Jess iba a clases de escuela siempre ponía dos hombres de traje cuidándolo, y también contaba con vehículos de lujo, cosa que para una escuela tan marginal, era una completa zurrada, pero eso caracterizaba a Coby, desde que sus padres se habían ido, tocaba proteger mejor a todo lo que le quedaba en este mundo. Su hermano Jess, porque ni siquiera se había concentrado en hacer su vida con una chica o formar una familia seria, solo se concentraba en las tocadas y las mujeres que se las podía llevar a la cama, lo hacía, pero nada más todo quedaba allí, era un aquí te pillo aquí te mato y si te he visto no me acuerdo, el mañana es cuento, chao pescao o relación de una sola noche, cuando la relación iba mejor, unos dos polvos más, el decidía cortarla, no dejaría a su hermano en la soledad, por solo unos buenos momentos, y el mejor que nadie sabía cómo se marchitaba el amor, siendo la espada de doble filo más peligrosa del mundo, era más peligrosa que una esquirla de vidrio en el suelo, en la casa de alguien que no usa zapatos. —Son los amigos que he conocido en la vida—Pensó que podía escapar con eso pero… —¡No! ¿Qué niño de una escuela pública, va en un, mercedes y tienes a dos matones que portan cadenas de oro sin ocultarlas o tener un poco de vergüenza? Crees que no note eso, con el paso del tiempo solo me entraron más dudas, pero nunca tuve la osadía de preguntarlo como lo estoy haciendo ahora. —Es verdad.—Coby rio— creo que no puedo seguir ocultando la verdad, eres muy inteligente, me esperaba que no te dieras cuenta. Jess resoplo. —¿Tampoco crees que no me entero de lo que haces en la computadora por las noches? Recuerda soy el dios de la informática, hackear una computadora es más fácil que cepillarme los dientes por las mañanas.—Jess cruzo los brazos y se estancó en medio del camino— hasta que no me lo digas me abstengo a seguir. —¿Ahora haces berrinches? —¡Coby! —Vale te lo contare pero en la casa, aquí no, hace frio y quiero beber un zumo de limón, o algo, tengo hambre. Paso sus manos por el estómago. —Vale. Coby hizo que su hermano dejara de hablar tanto porque seguramente iba a pescar un resfriado con el frio que estaba haciendo, así que fueron a la casa con la mayor rapidez que pudieron, cuando llegaron Jess fue arriba y se encargó de unas cosas, Coby pensó que tal vez no tenía que contar nada, sin embargo no se salvó de ser interrogado por su hermano puesto que algunos minutos más adelante Jess bajo a la cocina en donde estaba Coby cocinando, y cruzo los brazos por encima del espaldar, como queriendo exigir algunas cosas pero no iba a lograr nada puesto que su hermano mayor sabia también jugar a ese juego, y para ganar solo tenía que esperar un poco, ¿Quién hacia la comida? Tenía una pequeña ventaja para buscar explicaciones a la perfección para no crear una imaginación no debida en la cabeza del muchacho, porque Jess se lo tomaba todo a pecho, de verdad todo. El metió el dedo en el guiso y luego la saco la olio y luego se la metió a la boca, la degusto y luego exclamo sin usar ninguna palabra. Luego volvió a cocinar, esperaba que Jess dijera las palabras que quería escuchar, ¿por cuál de todas las cosas que estuvieron raras en su infancia y pre adolescencia iba a escavar del pasado? Jess se aclaró la garganta para luego hacer la pregunta. —¿Coby después que paso el accidente de nuestros padres, donde trabajaste o con quien te juntaste? —¡Mmm! Pues, cuando estaba en la secundaria me toco cuidarte —Se acercó y le desordeno el cabello, Una mañana muy vieja que conservaba el rubio— y pues tuve que empezar a trabajar por todas partes en donde salía un trabajo y creme que fueron muchas cosas. —Coby dio un vistazo a sus recuerdos— después de eso pues vagamos un rato por los departamentos de los hoteles, y créeme rodamos muchos antes de comprar la casa. Creo que cambiábamos de hotel cada dos semanas. Nunca hubo una estabilidad en los trabajos y siempre me despedían.—Siguió meneando la cuchara para que el guiso no se quemara— pero los trabajos no duraban y en algunas partes no podía conservarlos, los jefes se ponían intensos y a pesar de las cosas tan pesadas que estaba viviendo me quedaba tiempo solo para una cosa… mi guitarra. —¿Por eso te gusta tocar tanto?—El afirmo con la cabeza. —Pero eso fue antes que las cosas se pusieran mejor, quede sin trabajo un día, y la renta de la habitación del recinto donde nos quedábamos no esperaba a nadie, lamentablemente me tuve que despedir de aquella guitarra que me había dado nuestro padre, la primera que tuve en mis manos.—Jess vio aquel dolor tan amargo como dulce en el que caía Jess.  Seguramente esa guitarra le encantaba tanto por ser un obsequio de parte del padre.— vendí la guitarra y luego pague la renta pero eso no iba a solucionar mucho, entonces tuve que buscar otro trabajo. Tú apenas eras un mocoso de dos años, y claro las cosas que necesitabas para entonces, eran más importantes que, incluso el alimento para mí.—Coby dibujo una sonrisa al máximo. —¿Qué?—Jess Hizo una pausa sorprendido —Si Jess, pase hambre para que tu tuvieras algo que comer, ¿contento? Ahora déjame seguir, que todo es muy feo en esta historia. Déjame contar cuando el giro de trama sucedió.—Jess volvió a sentarse en la silla y coloco su espalda en el descanso solamente para escuchar a su hermano, ahora su corazón se envolvía en una pequeña culpa que nadie podía borrar—desde luego, busque toda la semana sin embargo mi resilencia no sirvió de nada, así que tuve que terminar en el lugar en donde menos quería. La mafia. —¿Mafia?—Jess estaba incrédulo. —Si la mafia. Allí trabaje con ellos desde esa edad hasta hace dos años, cuando empezó mi carrera como vocalista. Aunque en cierta parte por quien empezó mi carrera fue gracias a la mafia en sí, tengo mucho que agradecerles, no sé qué hubiera sido de mi vida si hubiera tomado otra decisión, pero, sé que las cosas tampoco hubieran sido tan malas, aunque duras sí.—Coby saco de la hornilla la hoyuela en donde estaba cocinando y la coloco en el fregadero— trabaje con ellos haciendo algunas maldades, pero puedes estar tranquilo, tu hermano no ha matado a nadie ni mucho menos, solo le daba una buena tunda a los idiotas que trataban de robarle dinero al jefe o aquellos que no pagaban y también a los que robaban a los pandilleros, en sí, yo era quien hacia el trabajo sucio… pero me pusieron un apodo que llego a ser temido por muchos. Red Rock. 
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