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3573 Palabras
Ella tembló y chillo descontroladamente, pero tampoco se detuvo, por miedo a que le hicieran daño. Jeyson detuvo sus manos en el ombligo, y con los dedos dio algunos giros necesarios para luego, bajar un poco más. Pero fue detenido por los rápidos brazos de Jess quien le dio un golpe en la cabeza utilizando un tubo de cobre. Lisad miro para atrás. —¿Cuando?—Jeyson cayo desmayado al suelo. Sin decir palabras Jess fue y también golpeo a los dos idiotas que fueron guiados por Jeyson, pero Peter logro detenerlo. La chica solamente se quedó en el suelo, tapando su desnudez en una posición fetal, agachada en una esquina rezando para que ese desconocido que se había sublevado ganara. Jess hizo caer a Lisad con un golpe en la mandíbula, el gruño y luego cayo, pero Peter lo detuvo en seco y con su rodilla le dio dos patadas muy fuertes que lo hicieron volver al piso. —¿Qué haces quieres morir JOTA? Jess se fue arrastrado para atrás, tratando de ganar algo de distancia para poderse levantar, todos ellos eran los que querían morir, los que entraban a prisión por violar, eran asesinados, o violados como ellos lo hacían a las mujeres. Jess gruño y mostro los colmillos, su cara estaba ardiendo en ira, y rojo por todas las partes que pudiera ver. —No me asustas niño. Se fue arrastrando más, hasta que pudo estar un poco alejado, pero Peter venia caminando hacia el paulatinamente, sus manos estaban convertidas en puños y la tensión del cuerpo, decía que le iba a pegar más fuerte que las veces anteriores, aunque con un poco de dolor en sus piernas, y en la clavícula, Jess se levantó nuevamente tras sisear. ¡Vaya que le dolía! Se cuadro delante de Peter, no dejaría que se quedara solo con la chica, menos cuando estaba hecha un asco y tramada por el pánico. Ella no haría nada así se lo propusiese. —¡Ven!—Ínsito Jess. Siempre había tenido miedo de Peter, era el más violento y también tenía un cuerpo el doble de fornido que cualquiera de su clase. Pero hoy no era momento para tener miedo, ahora solamente tenía que ser valiente y concentrarse en ganar, no solo para que la policía que debería estar llegando, lo atrapara, sino también para que la chica estuviera a salvo y no quedara traumada con una violación insipiente. Peter al ver aquel atrevimiento dio dos largas zancadas por el pasillo llenos de cosas, y luego trato de golpear a Jess, fracaso en el primer intento, entonces Jess le devolvió el golpe con gran fuerza y después, le hizo retroceder. —¡Maldito!—Declaro Peter. Jess rio de forma burlona. El regreso para dar otro nuevo ataque, pero tampoco iba a dejar que las cosas fueran tan suaves para Jess, se abalanzo sobre él, y luego lo tomo de los hombros, acto seguido Jess hizo lo mismo, haciendo un reto de fuerza entonces los dos caminaron con pasos deliberantes por el pasillo, hasta que Jess resbalo con una lata de cultivos detrás suyo y fue a dar al piso, pero ágilmente se aferró a Peter también haciéndolo caer, cuando estaban en el suelo, sin tiempo para estar adoloridos, Jess se subió en su estómago, y le empezó a pegar directamente a la cara, con todas sus fuerzas y con el puño cerrado. —¡Toma esto Idiota! Peter intento ahorcar a Jess, pero endemoniado el chico de cabello castaño, tomo el cuello de su adversario y lo presiono con fuerza hasta la tráquea, sin lugar para la clemencia, vio como la cara de Peter se desfiguraba del dolor, también su rostro se ponía morado, estaba empezando a quedarse sin aire, hasta que por fin llego ese momento que tanto espero Jess, por aquellos segundos que le parecieron eternos, sus brazos cayeron al suelo como dos columnas de cemento derrumbándose, y el cerro los ojos, allí rápidamente quito las manos de su cuello y comprobó que no estaba muerto, cuando sintió el pulso de su mano derecha se quedó más tranquilo, se levantó del suelo y fue a ver cómo estaba la chica. Avanzo por el pasillo, y entonces cogió la blusa en forma de camisa de la chica y se la ofreció, ella estaba aterrada, y su cara pálida decía que tenía frio. —Tranquila no te hare daño.—Jess se acercó lentamente, como si de un gato se tratase, y puso la camisa encima de la mesa para luego echarse atrás, no podía dejarla sola por si ellos se osaban en levantar, pero tampoco podía quedarse a esperar que los policías vinieran a llevárselo, menos cuando Coby estaba en concierto y Ramírez… Solo Dios sabía dónde estaba el agente ahora mismo, Jess se estreso. La chica tomo la camisa y se la puso pero siguió en aquella esquina, tenía miedo, Jess se acercó un poco hasta quedar a solo algunos pasos de distancia. —Lo siento… solo veníamos a llevarnos unas cosas no queríamos hacerte daño, en realidad tampoco lo teníamos planeado. Pero ellos se descontrolaron, por eso tuve que interceder. Me llamo Jess y de verdad no era mi intención hacerte daño. La chica aun no podía procesar las cosas en su cabeza, pero la voz de ese chico le parecía relajante, entonces decidió en levantarse de donde estaba, y trato de mirar al chico, él se quitó la máscara, debajo de esa cosa tan espantosa, se escondía un chico de facciones atractivas y de ojos claros, ¿Por qué estaría haciendo eso? Pero sabía que era el único distinto a los que estaban tirados en el piso agonizando o inconscientes. Él era bueno lo podía ver. —Gra…cias. —Dijo ella sensiblemente musitando porque su voz ya estaba ronca de tanto llorar, sus ojos muy rojos y sus pómulos enrojecidos con fervor, en otras circunstancias diría que era una chica muy linda. Tan linda como Ali, pero nunca la superaría. Aunque tuviera unos pechos extraordinarios. De repente. Dos policías entraron apuntando con sus armas, rápidamente inmovilizaron a Jess, con un teasser, la electricidad corrió de él, y luego en segundos estaba tambaleándose y estremeciéndose en el suelo, la chica aterrada empezó a gritar mientras que Jess solo trataba de liberarse, pero mil doscientos voltios de un golpe no era nada fácil de procesar. No aguantaba. El otro policía le dio la orden para que se detuviera, si no los mataría. Cuando dejo de sentir ese dolor, entonces se puso encima de él, para esposarlo puso la rodilla de aquel oficial en el cuello de Jess impidiéndole respirar, —Lo están asfixiando.—Declaro la chica, pero el policía hizo caso omiso mientras le ponía las esposas, luego cuando parecía que Jess se iba a quedar sin respiración, el oficial lo soltó, y lo levanto del suelo con violencia, lo estampo contra la pared y le dio dos fuertes golpes en la cabeza usando su dorso, la chica quedo horrorizada. Luego el oficial paso una mirada por el local, para volver a darle otro golpe, mientras que el segundo policía se encargaba de los demás. —Ves lo que haces basura. Y estampo a Jess contra el mostrador. Jess jadeo y también maldijo a la policía, aquel oficial también estaba siendo muy rudo con Jess, acto seguido volvió a golpearlo y por ultimo le dio una descarga más. El segundo policía vino a detenerlo, porque si seguía así lo mataría. Quitando el aparato de sus manos le advirtió que eso no se podía hacer dos veces. El rostro de Jess quedo con muchos moretones. Y la sangre salía de su nariz. La pelea lo había agotado y con la última descarga eléctrica sintió el infierno en la tierra y cerró los ojos desmayándose. Tenía que  robar para salvar a un ser querido ¿Cuántos casos así ocurrirán en el mundo al día? Cien.. Doscientos… Miles, o hasta Millones. Tratando de ayudar a Alison ahora estaba en cuatro patas, inconscientes y adolorido, pero él lo había asumido desde que se montó en el carro de Karen. Lo siguiente no iba ser para nada fácil. Aunque nunca creyó que tampoco fuera algo tan adolorido como lo era ahora, recibir una paliza de parte de la policía y de sus antiguos compañeros. ¡Una doble paliza! Perdón triple… porque cuando Coby se enterara en la noche, o en mitad del concierto que sería peor, también le daría una buena tunda. Sin descartar la que le darían cuando lo acusaran de intentar violar a una mujer. En fin estaba perdido. El sheriff de turno entro en las instalaciones de la tienda, ya todos los maleantes estaban esposados y controlados. Puesto en una fila, donde se encontraban retenidos, en el suelo, con la cabeza al piso, separados e identificados. Un policía tomaba la declaración de la chica. Mientras que el otro cuidaba a los prisioneros. Cuando el entro, dejo que el agente tomara la declaración y fue a ver quiénes eran los delincuentes. El oficial al ver al sheriff se cuadro he hizo el saludo correspondiente. —Sheriff  Ramírez tenemos todo bajo control…—Ramírez le ordeno que descansara y el hizo lo mismo. El buen amigo de Coby paso su vista por los individuos, parecía que eran una banda de… inmediatamente cuando vio aquello quedo estático. ¡No podía ser!  Rápidamente de algunas zancadas se acercó, hasta el chico de cabello claro y piel vampírica, que se parecía mucho a… lentamente puso sus dedos en la barbilla del adolescente, y luego la giro a la derecha para poder verlo. —Jess.—Espeto incrédulo,—¿Por qué? ¿Ahora como se lo digo a Coby?—El sheriff entro en una conmoción, se pasó las manos por la cabeza y luego por la cara, esto era lo peor que podía pasar, y con lámala fama que tenía la policía de someter y hostigar a los prisioneros hasta casi morir. Se volvió a poner de pie y le brindo una mirada fulminante al policía— ¿Tu lo dejaste así?—El cariz de Ramírez no era para jugar. —¡No!—Inmediatamente trato de quitarse la culpa. Su compañero no diría nada. —Si fue el quien le golpeo.—Intervino la chica,—También casi no asfixiaba, se le echó encima y puso su rodilla en el cuello del chico. Él me estaba defendiendo. El oficial mascullo algunas groserías. Rápidamente Ramírez fue hacia él y lo tomo del cuello de su camisa y lo elevo en el aire con gran fuerza. —¿Estás loco? Quieres iniciar una guerra con la mafia.—Sacudió el cuerpo del oficial hasta marearlo. La policía no sabía de nada de lo que le hablaba su Sheriff pero se apresuró a pedir perdón, Ramírez termino por soltarlo y dejarlo caer al suelo. Luego el sheriff se tranquilizó tomando una bocanada de aire, odiaba a los policías que no acataban la orden. —Además uso dos veces la cosa esa que lanza electricidad.—Volvió a interferir la chica. Ramírez respiro hondo y luego le brindo una mirada de muerte a su oficial, alguien iría a la silla eléctrica de la comisaria, para que aprendiera a acatar las normas. ¿Cómo policías como ellos estaban en el departamento? La chica dio la declaración y luego se quedó callada. —Lleven a todos menos a este—Señalo a Jess— a la patrulla. De él me encargo Yo.—Los policías obedecieron sus órdenes como si fueran unos esclavos ante su amo. Rápidamente lo levanto con cuidado, no quería lastimarlo, mas. Comprobó las dos heridas con el Tessear. Eso lo puso más arrecho. Tenso su mandíbula para luego comprobar que estuviera bien, haciendo un chequeo a simple vista parecía ser tan duro como su hermano. Lo apodaría Rocky o no. Ramírez lo cargo en sus brazos, para los dos metros del sheriff y el cuerpo tan fornido como un guerrero griego. El peso de Jess no era nada. Rápidamente salió dela tienda y metió a Jess a la patrulla, en los asientos de atrás, le quito las esposas que seguramente los oficiales habían apretados hasta los huesos, y lo acomodo un poco, arrestar al hermano de Rock Red, significaba guerra, con todos los conocidos que tenía Coby, mas su poder que aun guardaba y hasta las conexiones con los “protectores”, un grupo radical dedicado a hacer de las suyas por el bien común, comandado por un hacendado loco y millonario con sed de justicia. Lo menos que quería ahora Ramírez era entrar en guerra. —¿Qué hago contigo?—Musito mientras se colocaba en el volante, pasando por encima de la palancas de cambios para no tener que salir nuevamente. Siendo el comisario en turno, tenía una patrulla para él solo. Y hoy agradecía eso. Jess despertó, su mirada estaba borrosa, pero podía reconocer dos cosas, la luz blanca, típica de las celdas de la comisaria y también el frio que emparamaba su cuerpo, ¿estaba en la cárcel? Poco a poco se inclinó para sentarse, pero el dolor en su cuerpo era demasiado fuerte, la espalda, se le acalambraba cada vez que intentaba hacerlo, seguido de una punzada gigantesca que lo hacía desfallecer nuevamente, con valentía y conteniendo el dolor se pudo sentar en donde estaba, paso el dorso de su mano por los ojos, para poder recuperar la visión. Cuando finalmente vio, estaba en una oficina. ¿Dónde? La oficina estaba llenas de fotos de oficiales, también había un escritorio gigantesco, rápidamente echo un vistazo. Intento ponerse en pie, pero el dolor en sus piernas lo envaraba, y la clavícula, pues rezaba para que no se la hubieran rota. Le dolía, tanto, que estaba sintiendo el infierno, jadeando logro ponerse en pie, para avanzar unos pocos metros. Los recuerdos llegaban a su mente, el golpe, la pandilla, la tienda y la chica, luego los policías. La pelea que tuvo, por eso tenía tanto dolor. Vaya que se habían descontrolado las cosas. Hasta que Ramírez entro. Jess al verlo, se alegró. —¿Veo que estas bien? Jess encogió los hombros, tenía algo de vergüenza, nadie lo había visto así, nadie. Ni si quiera Coby. —¡Ramírez! —Se aclaró la garganta, también le dolía, diablos todo el cuerpo le dolía, luego continuo— Yo… estaba…—Jadeo. —¡Siéntate! Ya todo está declarado. Salvaste a la chica de ser violada. El semblante de Ramírez era serio y guardaba su complicidad. —Pero… —No tienes que explicar nada Jess, ya dieron la declaración y las cámaras también dicen lo mismo. —Yo estaba robando con ellos.—Grito desesperado y tembloroso. —Eso no lo captaron las cámaras así que no hay pruebas y la chica tampoco dijo nada al respecto… Jess mascullo. Pero Ramírez declaro: —Además tu hermano tiene mucho dinero ¿para que vas a querer robar?—Jess frunció los labios. —Es algo personal. —Cuéntamelo Jess—Ramírez se sentó en la silla del escritorio y luego presto toda la atención a él. —¡No! Nadie además de nosotros puede saberlo. —¿Cómo piensas que te ayude entonces? Jess maldijo pasito. —Bueno pero es algo muy largo. —Entonces siéntate y empieza a hablar, solo tengo—Echo un vistazo al reloj de muñeca— dos horas, espero que sepas resumir.—Agrego de buena manera. —Voy… Y Así Jess  conto toda su aventura con Alison desde que la conoció, extremamente Ramírez no menciono ninguna palabra, ni tampoco protesto como lo hacía Coby, solo escucho atentamente, hasta que la conversación llego a un punto de no retorno, eso sucedió cuando Jess menciono la enfermedad que tenía Alison y los problemas económicos por los que pasaba la familia, también porque Coby no quiso soltar el dinero para hacer aquel  tipo de tratamiento en donde se pondría a jugarse la vida de Alison pero era la única manera de salvarla, el comisario flipaba, también alucinaba todo aquello que hizo era digno de un héroe, boquiabierto cuando explico lo del golpe a la tienda, Ramírez solo se quedó en silencio valorando las opciones. Cruzo las manos entre si y luego puso su barbilla allí, maña que lo relajaba y hacía pensar con claridad. Jess se ganaba un título de héroe pero hizo algo malo, le debía muchas cosas a Coby tampoco lo iba a procesar ni crear un informe como los demás. Pero aun había algo que no entendía. —Jess…—Vocifero El comisario— robaste eso porque necesitabas los materiales para hacer ese aparato. Pero, ¿cómo ibas a llegar a tu casa con los implementos Coby se daría cuenta que aparecieron de la nada? —No le pensé. Solo actué. Alison no tiene tanto tiempo como para ponerme a pensar. —Vaya que eres valiente pequeño loco. ¿Cómo van las heridas? —Los policías pegan más fuertes que tus enemigos. —¡Ja! Si es verdad. Tendré que hacer limpieza en la comisaria. Voy a llamar a Coby, pero tranquilo solo diré que salvaste a una chica. Jess se pudo relajar, tanto que casi caía desmayado nuevamente. Tanta presión lo estaba volviendo loco, sonrió con parsimonia y puso su espalda en el descanso de la silla para disfrutar del frio, emitido por la ventilación de la oficina. —Gracias Ramírez te debo una. —Tranquilo. El comisario salto de la silla y luego salió a hacer algo de papeleo, luego en la patrullo volvió a la escena del crimen, la tienda aún estaba abierta, entonces entro y saco la mochila que Jess portaba en el asalto, luego la subió a la patrulla y regreso a la comisaria, estando allí, proceso a los demás perpetradores y luego llamo a Coby quien respondió de mala gana porque estaba en medio de un concierto. Cuando escucho las palabras que decía Ramírez rápidamente dejo el concierto en pausa y salió disparado a la comisaria en donde estaba Jess, el comisario antes de que Coby llegara a poner orden, entro a la oficina nuevamente. —Ya llame a tu hermano vendrá pronto. —Si…—Mascullo sin muchas ganas. —Solo le conté sobre lo de que eras un héroe. —Vale una mentira pero me ahorra una tunda.—El comisario rio. —Por otra parte…—El comisario cogió un papel en blanco del escritorio y luego escribió con un Bolí encima de él— mañana iras a esa dirección allí hay unas cosas que necesitaras si quieres salvar a Alison. —Jess frunció el ceño—dile al chico que este de turno, que vas de mi parte, le dejare un mensaje para que te reconozca cuando entres en el recinto. El estiro sus manos por encima de la mesa y puso el papel en el abrigo de Jess, entendía una cosa, esa sangre que corría por sus venas, era como la de Red Rock, como la de su hermano, darían su vida para salvar a otros. Comparados a sus policías, ninguno equiparaba el valor del muchacho, y hasta se asombraba que pudiera resistir tanto. El sí tenía aquel significado que escondía detrás de la palabra policía, alguien que cuidaba a las personas por encima de todo. No, alguien que abusa del poder. —Vale… —Jess estaba pusilánime. —Si necesitas algo mas solo tienes que decirme. Jess afirmo con la cabeza. Pasaron unas horas hasta que Coby llego, cuando vio a su hermano tan golpeado y hecho un asco, le entro rabia. Rápidamente le dio un abrazo a Jess, dejándolo más adolorido, agradeció a Ramírez nuevamente, y llevo a Jess a casa rápidamente. Cuando Jess estaba tendido en la cama, solo pensaba en Alison y en todo aquello que había echo por ella, era una suerte que la policía no lo fuera a arrestar y pagar con cárcel aquel delito, pero también estaba muy agradecido con Ramírez, busco entre el abrigo la notita, allí estaba una dirección, un nombre y una hora. Volvió a colocarla allí. A pesar de aquella paliza que había recibido, no se arrepentía de nada. Era por Ali, y no lo harían caer tan fácilmente. Aunque por ese día, ya tenía suficiente, Morfeo llego y puso sus semillas en la cabeza del muchacho, para dormir en su reconfortarle colchón y con su manta acogedora, tan siquiera Coby no estaba molesto con él, era una parte buena. Al día siguiente como ya se sentía mejor, Jess fue a la dirección que le dio Ramírez, allí solo le esperaba una sorpresa grande. Dio el papelillo al muchacho, que estaba a la orden del recinto y luego también dijo su nombre, inmediatamente el busco unas cosas y volvió con una mochila negra, que Jess ya conocía, el chico entrego las cosas y luego el salió de allí con rapidez, la situación fue extraña pero tampoco se detuvo a pensar mucho. Una cuadra más arriba, abrió la mochila solo para sorprenderse, eran los materiales que necesitaba para comenzar con el dispositivo. Recobrando la esperanza y la alegría fue directamente al jardín, esperaba que Sofy estuviera allí, tenían mucho que hacer por delante. Jess estaría eternamente agradecido con el comisario.                        
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