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4030 Palabras
Coby alzo la sartén y la puso en el fuego luego pico unos tomates y los despaturró, lavo y los puso en el susodicho, fue a la lava platos y abrió el grifo, un gran chorro de agua salió, se lavó las manos y luego se secó con una servilleta. —Lo salve una noche de alguien que intentaba matarlo a él y a su amigo. Nada más eso, pero desde aquello dice que me debe la vida, y siempre me hace favores sin rechistar, ese tipo es un completo loco, me invito una cerveza a sabiendas de quien era. Me dio gracia su valentía y la acepte, desde entonces mi trabajo en la mafia se hacía más fácil, cuando él estaba patrullando salíamos a hacer justicia, las calles fueron muy seguras en esa época. —¿Coby el dinero? ¿De dónde has sacado tanto? —Buena pregunta… cuando empecé en la mafia la paga era buena, pero solo gastaba para lo necesario, comida, el recinto, aseo personal y también cosas para ti. Con el paso del tiempo tuve que comprar cosas para mi trabajo… —Esas son las nudilleras plateadas que están en la parte de debajo de la chimenea—Jess chisporroteaba emoción por los ojos—¿en serio las utilizabas? —¿Cómo sabes de ellas?—Pregunto Coby sorprendido de su conocimiento. —Pues… te vi hace algunos días, cuando las empuñabas, pero tú no me viste y te especie un poco.—Jess se encogió de hombros apenado. —No espíes a la gente es malo. —Vale. —Bueno también compre un traje, es rojo completamente con un sombrero panamá, que aún conservo. Ese era el atuendo de red rock el más temido de la noche. Regresando al tema del dinero, fui invirtiendo en cosas que me daban dinero, unas tiendas, casas y luego acciones, para el tercer año de mi trabajo con ellos, tú ya sabias hablar y casi ibas a la escuela, yo tenía mansiones casi por todo el país, y también contactos que conocí en fiestas y reuniones de gala. El jefe siempre me tuvo mucha confianza por ser el único que era justo y no se dejaba manipular por las ansias de riquezas, él decía algo como: Hijo eres muy buen consejero, y luchador, paciente calmado pero peligroso. Eres peligroso porque usas la cabeza. Como su mano derecha, entonces me llevaba a todas partes y pase muy poco tiempo contigo. Una niñera te cuido como hasta los diez, y luego la despedí porque yo me salí de esa vida. Entendí que la vida no era solamente hacer dinero, faltaba lo espiritual, la familia y luego con un conocido de una disquera me lance al mundo de la música. —Coby nunca pensé que hubieras pasado por tanto. —Sí. —¿y que hiciste con las acciones y las casa? —Pues algunas las vendí, otras las regale a gente necesitada, en fin, me prometí a mí mismo que dejaría esa vida de príncipe que tenía, y me dedicaría a ser más humilde y generoso, repartí mis riquezas a algunas ONG, y otras pues se las di a gente necesitada de la ciudad, compre esta casa y también la moto, desde ese día, no he querido ser más un hombre que haga daño a las demás personas. Lo dije desde el inicio. Odio la violencia. Solo estaba allí porque necesitaba dinero para criarte. Solamente. —Gracias Coby. Por ser tan buen padre… —¡Ja! Ahora eres tú el que se pone sentimental. Coby volvió hacia él, y desordeno su cabello con parsimonia, Jess logro liberarse con un golpe bajo y luego siguieron la conversa. —Tengo una última pregunta… —¿No te ha bastado con todo esto? Jess hizo caso omiso de la pregunta.  —¿Porque nunca has conseguido a alguien que este contigo? Digo una novia. Coby tardo tanto en responder aquella pregunta, que tal vez, Jess pensó que nunca la iba a responder, Coby sirvió algo de estofado en un plato y lo acompaño con arroz y un bistec, le sirvió a Jess, y luego se sirvió en su plato favorito, pensaba que tal vez no iba a responder aquella pregunta. —Cuando…—Coby hablo pero se detuvo para pensar las cosas que iba a decir, para eso no tenía una respuesta sólida, solo una niebla que no le dejaba hablar perfectamente, pero también tenía que explicar aquella parte de su vida. Jess era listo, luego de meditarlo continuo—  No,—Corrigió lo anterior— siempre me concentraba en hacer el trabajo, nunca pensé que podía tener algo como una novia, y por ejemplo, una pareja estable. Y desde que he comenzado como cantante, pues creo que no me he concentrado en eso. Jess medito mientras comía algunas porciones del bistec, entonces se le cruzo una idea. —¿Y qué piensas de Sofy?—Espeto Jess a sabiendas que lo iba a evadir. —Eh… bueno… eh, —Coby titubeaba y no podía encontrar una respuesta concisa, era una loca, declaración, Coby estaba puesto contra las cuerdas, entre la espada y la pared.— no sé qué decirte, es una buena persona. Jess rio malvadamente. —¿No me digas que Red Rock un tipo tan duro, ahora está nervioso por la presencia de una chica tan mona con Sofy? Coby procrastino. —No en lo absoluto—Declaro intentando escaquearse. —Si.—Jess ahora adoptaba ese tono insistente, que hacia un poco irritable la conversa. Pero a boca necia odios sordos. —No. —Vamos ¿te vas a escaquear? Pensé que tenías más… —¿Huevos? Claro que sí.—Afirmo con orgullo.—¿Crees que cuidarte es fácil? Jess rio a carcajadas. —¿Entonces porque niegas que te gusta un poquito Sofy? he visto cómo te pones incómodo y también como es que la miras cuando usa su mini falda. Coby se enrojeció. —¿Ni digas esas cosas? —¿Ahora eres mojigato?—Jess alzo los brazos en cruz al aire. Coby frunció el ceño. —Claro que no, ¿Por qué dices eso? —Te gusta Sofy, admítelo. —No.—Coby se encogió de hombros. Frunció los labios y también recostó su espalda al descanso de la silla. —Piénsalo hermano ella puede traer buenas cosas a tu vida—Hizo un movimiento con las cejas en tono incitador. —Pero cuantos años tiene. —La mayoría de edad—Agrego Jess rápidamente. Coby resoplo. —Es muy joven. —¿Y tú piensas que eres viejo? Vamos apenas tienes veinticinco años.—A estas alturas el que parecía el padre era Jess. Coby se levantó de la mesa y puso el plato debajo del chorro del agua, desde allí respondió aunque cabizbajo. —Nunca he querido dar un paso más, en una relación. —Entonces creo que es hora de que lo hagas. —No creo. —Nada cambia si tú no cambias. Piénsalo cabezotas.—Jess se levantó de la silla de un brinquito— Bueno iré a descansar mañana tenemos que ir a donde Alison y espero que todo vaya bien. ¡Dios quiera! Coby siguió lavando los platos, sabía de ante mano que las cosas que decía la boca burlona pero sabias de Jess, eran completamente ciertas. Si no cambiaba iba a seguir en el mismo bucle, siguiendo la rutina a la cual estaba enganchado. De solo ir a un concierto, cantar y tirarse a la chica más bonita que estaba en la discoteca, eso no lo llevaría a nada. Ni siquiera a una relación de una noche. Tenía que cambiar. De tanto recordar llego al pasado, recordando aquella chica que murió en sus brazos, por culpa de la mafia. Y también aquellos momentos anteriores tenían que ver, en la frustración de Coby, desde que la perdió a ella juro que no se enamoraría de nadie, hasta que llego Sofy a su vida, como caída del cielo con una sonrisa brillosa adorno todo en su interior. La efervescencia subió con las piernas tonificadas de la chica, moviéndose por la sala a sus anchas, hicieron que se hinchara y un dolor emergente de su entre pierna necesitaba ser calmado, ni siquiera sabía porque ella estaba ese día allí, solo sabía que Jess la había traído para hablar de algunas cosas que tenían planeado para Alison, el desde la cocina la escrutaba y pasaba su mirada por cada curva de su cuerpo, deseando poder tocarla. Manosearla, masajear, aquella piel aterciopelada y medio bronceada, combinada con aquel cabello oscuro, terminado en unas puntas platinadas. —¡Diablos tiene razón!—Dijo a la soledad de la cocina. Para cuando termino de lavar los platos, quienes eran fieles consejeros de duelos pasados, se dio cuenta que lo que dijo Jess era razón, estaba enamorado de Sofy, y por eso ahora se interesaba en hacerle compañía a su hermano, solo para poder verla. Parecía un adolescente. La mañana siguiente llego con adelanto y Jess tenía que bañarse y prepararse para ir a por Karen, luego acomodar las últimas cosas en el jardín para dar aquella colosal sorpresa a Alison. Mando un mensaje a Karen para que estuviera preparada. Él se fue a bañar y se puso una ropa decente para la a ocasión. Coby rápidamente llego a la habitación y pregunto a Jess si estaba listo, el pidió un momento y luego volvió abajo, rápidamente Jess termino de hacer todo lo que necesitaba, entro al baño por última vez, antes de salir a la casa de Karen, miro al espejo: todo esto, representaba el esfuerzo que habían puesto, las ojeras gigantescas en sus ojos, no era nada más que por tratar de llevar ese vida, de ajetreo tratando de salvar a Alison, pero había valido la pena, solo por ver su sonrisa. Choco el puño con el Jess que se reflejaba en la otra dimensión del espejo, aunque eran iguales sabía que algo había cambiado. No era el mismo que solo buscaba aventura unos meses atrás. —Pero debes guardar el secreto, no quiero que mi faceta de chico malo se vaya a dañar—Dijo al espejo. Brindándose una sonrisa se alejó lentamente de espejo. Pero sabía una cosa. Si estaba era la cruzada para la salvación de la princesa debía seguir firme, y no vacilar con los asedios que el destino tenía preparado, el villano que todos tildan de inocente y favorable, pero su reputación era consagrada, él podía mover las piezas del ajedrez como le plazcan, como quisiera y como más le favoreciera, aun así. Sabiendo que no podía hacer mucho, cogiendo una bocanada de aire, y dejando atrás la comodidad de su habitación. Iría a intentar lo que muchos doctores se negaban. Salvar a Alison. Darle una vida digna. Se encomendó a Dios pidiendo fuerzas tras persignarse y con orgullo fue a la batalla. Alison Entro sin problemas al carro, tenía una perspectiva común de la vida, estaba un poco cansada, pero le gustaba tener una cita con Jess, aunque no le dijo a donde iría, pero tampoco dejo de mirar aquel bulto de cosas abarrotadas en la parte de atrás del carro, le parecía sospechoso, Coby le puso una conversa para poder relajarla. En si temas sin importancia, pero que la distraía mientras Jess tapaba la máquina. Jess escondió la máquina. —Chica vamos a comer helados, —Dijo Jess. —Entonces me sacas para comer helados, muy bien Jess, creo que mama te ha aceptado como un buen chico. Coby rio un poco. El carro de Karen estaba conocido por Coby, Alison también sospecho, pero no le dio importancia. —Jess no tenemos mucho tiempo, así lo que vayas hacer hazlo rápido. —Si hermano.   Karen tomo entre sus brazos los duros músculos de Maikel hacía tiempo que no hacían el amor, el paso su lengua por todas partes hasta colmarla de placer, y ella hizo que los chicos tuvieran una cortina de humo algo duradera para sacar a Alison de la casa. > pensó. Aunque Maikel no estaba de acuerdo con aquella idea infame e insegura de sacar a Ali de la casa.   Coby condujo sin dilaciones hasta el parque en donde siempre se encontraban, Ali reconoció el parque, y estaba completamente agradecida. Pudo volver a ver aquel parque tan hermoso, aunque tal vez fuera la última vez, era la última vez que lo vería. Sonrió con valerosidad esperando a que Jess se bajara del carro. —Coby lleva estos bultos a tu sabes dónde, luego llegare allá espérame. Son tus instrumentos para la tocada.—Jess le guiño el ojo, hasta que entonces la bajo del carro y la llevo hasta la heladería, con la excusa de que Coby los buscaría más tarde, pero el tiempo también era un obstáculo no tenían mucho de este factor. Debían llegar antes de que el coito de Maikel terminara con Karen, Jess admiro que tuviera que cederle su cuerpo para que su hija pudiera tener un momento de felicidad le parecía lindo, era una gran madre. —Comamos helados.—Dijo Jess y pido una tanda de banana-split. Sabroso y grasoso, goteaba azúcar por los lados. ¡Un delicioso Helado! Alison comió helados hasta quedarse sin energías y bien llena, su pequeño estomago iba a estallar. —Jess. —Hablo Ali— no quiero que pienses mal de mí, ni que soy una mala persona que no agradece lo que hacen por ella. Pero, ¿porque te esfuerzas tanto si voy a morir? Jess dejó caer la cuchara al plato, su declaración lo dejo callado. Trago saliva. Entro en pánico. No tenía una respuesta concisa para decirle a Alison. Miro para todos los lados tratando de buscar la respuesta, no la encontraba. Demonios porque Ali dice eso ahora. Jess cogió una bocanada de aire y soltó un taco sin pensarlo. —Pues no hay que morir sin antes llegar a roma. > —No entiendo.—Alison ladeo la cabeza confundida. —No hay que morir eso es todo. Mejor hablemos de otra cosa. —Bien. Pudo escaparse un poco de las cosas que estaba sintiendo en el corazón. Alison no entendía porque Jess quería ocultarle cosas, ocultarle que estaba siendo bondadoso con ella, como si no supiera que iba a morir próximamente. La conversa se tornó en algunas historias que contaba Jess. No quería escuchar lo que Ali pronosticaba; la muerte. Quería escuchar de sus mimos labios, que se iba a aferrar a la vida aunque fuera un poco, que lo haría y que no tendría por qué preocuparse, porque él estaría allí con ella, odiaba que se pusiera pusilánime. Quería verla Feliz. Sonreír con su destello hermoso y luego llevarla a casa, verla hasta que se quedaran dormidas y luego robarle un beso tierno. Así pasaron media hora, hasta que la señal de Coby intervino; un mensaje con la corneta del carro, Jess entendió perfectamente. —Alison vamos a dar un paseo.—Dijo mientras se levantaba de la silla— Te prometo que si te cansas entonces te llevare en mis brazos. ¿Vale? Parecía conmovedor y emocionante. Pero Ali asintió con la cabeza. —Tiene que ser rápido, papá ya estará llegando a la casa… sabes que se puede  poner molesto. —¡Claro! Sino estaré dispuesto a que me golpee un poco. Alison rio un poco. Jess se abalanzo sobre ella y la ayudo, tomándola en los brazos. —Primero pasaremos por el parque, quiero que veas algo. Y luego nos iremos a tu casa, descuida Coby nos llevara. No tienes que preocuparte. Jess sonrió con malicia. Lo único que no sabía Alison era la existencia de “aquello” en el parque. Un as bajo la manda, una manera de decir, SI a la vida. Entonces caminaron, hasta que se encontraron con una puerta gigantesca era el parque. Las flores adornaban el camino hasta el estanque central, pero esas flores parecían marchistas como si no tuvieran vida. Faltaba algo; tal vez color o dedicación, los jardineros no las cuidaban. —Es fatal.—Menciono Alison pusilánime, mirando a una parte lejana del parque, estaba comprobando una cosa. —¿Qué? —Dijo Jess pasito a su oído. —No cuidan las flores. —Oh si, que pena son tan bellas.—Repico Jess. —Lástima que no puedo estar aquí tanto, su polen me hace daño, si pudiera tendría un jardín entero, solo para podarlas, para arreglarlas y cuidarlas, pero no puedo. Ella se encogió de hombros tras la declaración. Los rayos del sol empezaban a cansarla y su respiración se agito un poco, hasta que tuvieron que sentarse en una banquita para luego descansar. Jess miro a su alrededor. Parecía que todo estaba listo para la sorpresa. Jess no podía contenerse, como lo iba a hacer, la única manera de mantenerla feliz era cumplir sus seños, pero también traía consecuencias. Hasta sintió ganas de dejarlo todo, cambiar el plan y dar por muerto el invernadero. Pero pensó en todo el esfuerzo que Coby y los demás tuvieron que hacer para conseguir que aquellas flores estuvieran así. Sus rostros sonrientes se vinieron a su mente. > las palabras de su hermano volvieron a su cabeza,  la imagen de Ali muriendo, tampoco podía contenerla. Hacia un esfuerzo enorme para contenerse, quería gritar, besarla, huir, entro en pánico, hasta que sus manos empezaron a temblar. No le mostro nunca a Ali que estaba nervioso. Trato de calmarse un poco, lo podía hacer, estaba completamente agitado, tenía que calmarse. Hasta que una voz en su cabeza grito; “Basta” “Cálmate” Se calmó un poco.  Cuando recupero la conciencia y la calma, observo a Alison, un destello de luz adornaba su cara. Era como una princesa de los cuentos de hadas. Era bellísima, era su chica, se veía tan tierna, generosa, con algunas pecas en su rostro, el cabello bien cuidado, que olía a algún champú caro. Que más daba, si la vida iba acabar él quería estar con ella, solamente quería estar con ella, siempre, quería ser su esposo, su amigo, su amante. Jess congio una bocana de aire. Se llenó de fuerzas y volvió a vociferar algunas palabras: —Espérame aquí. Vale no te vayas a mover. Alison asintió con la cabeza. Rápidamente  Jess cruzo el pequeño puente que estaba dividiendo a su invernadero del parque. Allí aguardaban Coby y Jazmín, también lo hacia Sofy. —¿Que pasa Jess?—Pregunto su hermano conmovido. —Una venda necesito una venda, quiero que sea una sorpresa. Todos se echaron a buscar una venda, pero nadie encontraba nada, yacía el pánico y la frustración entonces para poder cumplir con los deseos de Jess, a jazmín no le quedó más, que trozar un pedazo de falda, todos escucharon como se rasgó la tela. Estaban impresionados. —No hay tiempo, no preguntes solo tráela. —Jazmín le entrego la venda a Jess. —¡Jazmín!—Repico Jess. —No hables solo tráela, Karen debe estar por llamar. —Jazmín empujo a Jess para que fuera a traer a Ali. Jess salió del fuerte con dirección a la banca, corrió hasta encontrar a Ali contemplando el paisaje, moviendo los pies en sincronía, disfrutando hasta el último momento de su vida. Hasta el último. —Jess regresaste—Dijo al verla— ¿Dónde estabas? La respiración de Jess estaba agitada, por tanto dar carreras, así que se hecho hacia delante para recuperar el aliento. —Ali… Tengo una sorpresa para ti.—Dijo cuándo pudo recuperar la voz. Ella solamente ladeo la cabeza en dudas. —¿Qué es? —No te la puedo dar aquí, es muy grande. —Alison frunció el ceño—Déjame que te lleve, pero tienes que ponerte una venda porque si no, ya no sería una sorpresa. Alison desconfió un poco, pero bueno que le iba  a hacer, era Jess, sabía que si no podía llevarla, le vendaría y entonces la cargaría hasta que la llevara a donde estaba esa sorpresa. Tenía que darse por vencida así que acepto con parsimonia y sin poner ninguna dilación. A Jess le sorprendió. Se acercó a ella, tanto que casi pudo besarla. —Ni se te ocurra hacer una tontería Jess.—Refuto con voz firme. —Entendido. Su voz le daba confianza y locamente estaba comprometida a hacer lo que él decía, pero tampoco sería su rehén. —Vamos toma mi mano te iré guiando. Alison hizo lo que Jess decía. Alison caminaba dudosa tal vez se veía ridícula: ¿Qué quiere Jess? seguramente es una sorpresa loca, ¿Qué será? Diablos porque se anda con tantos rodeos, igual no hay nada que me sorprenda, aunque no puedo negar que es mono, esto de lo que me habla es completamente interesante, me mola, hasta me siento un poco rebelde, ¡ay! Jess pienso que puedes ser el mejor de los muchachos solo si te lo propones, ¿Por qué te conformas conmigo, con un estorbo con una lisiada moribunda como yo? De verdad que no entiendo... —Camina con cuidado te avisare en donde haya un escalón. Jess fue guiando con disimulo a la chica hasta que empezaron a subir el puente, la madera se tambaleaba un poco. Y los muchachos estaban viendo del otro lado, la brisa recorría por el rostro de Ali, haciendo que un cosquilleo la invadiera. Alison caminaba con parsimonia era como si supiera en donde estaban las cosas, como si pedidera ver tras la venda. —¿Seguro que no estás viendo Ali? —No veo nada Jess, te lo aseguro. —¿Entonces porque caminas tan normal a pesar de estar vendada? —Porque confió en ti. Jess abrió los ojos hasta que parecía que se iban a salir de sus cuencas, estaba asombrado. Su corazón casi explotaba del asombro. Ali de verdad le dijo que confiaba en él. ¡Y lo estaba haciendo! Muchas emociones se trasladaron al pecho del muchacho, demasiadas, tanto que no pudo controlarlas, tenía una necesidad de besar a Alison y quererla, pensar que no tenía tal enfermedad y quedarse eternamente en el jardín que todos prepararon para ella. Tomarlo como lecho y vivir una historia sin fin.   La brisa acariciaba los cabellos sueltos de Alison, era una sensación conmovedora para la chica, nunca supo que era una ventisca leve. Jess fue conduciendo a Alison hasta que entraron en el jardín. Alison pudo notar el cambio debajo de sus pies. Aquella madera tambaleante y que rechinaba, era una forma bonita de saber cómo las diferentes cosas pueden pasar por la vida, ¿A dónde la iba a llevar Jess? A un estanque, sabía que había una cerca, el parque siempre estaba colmado de patos y cisnes, quería ver uno, se sentía agraciada, y hasta amada, el chico Jess pudo romper una barrera en Alison. Vamos que era una historia conmovedora, y hasta cierto punto tenían necesidad de quererse, que no lo podían hacer era otra cosa. AL llegar al jardín los muchachos se escondieron detrás del árbol. —Déjame ver—Decía jazmín siendo la última y la que estaba detrás de la espalda gigantesca de Coby que no se apartaba para nada del árbol. —Tranquilízate, ellos están en el jardín, ahora solo necesitan entrar al invernadero y ver las maravillas de amapolas que hemos dejado allí. Coby tenía una sonrisa orgullosa, era completamente un loco. Sofy sintió un pequeño miedo. Los susurros eran constantes. Jess se puso delante de Alison; sin quitarle la venda, entonces hablo. —Quiero que sepas algo Ali.—Titubeo antes de decir alguna palabra, tenía nervios— Yo… pues, Yo… ¿Cómo? Jess suspiro frustrado y se encogió de hombros, no conseguía las palabras para decirle a Alison aquello que sentía. 
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