ANGELO.
Al final de cuentas tuve que prometerle a Emma que iría al partido de Ben solo para que no pensara que pasa algo extraño entre él y yo.
Durante los últimos días había estado pensando en distintas excusas para no ir pero sabía que ella no iba a creerme y por eso llegué a la conclusión de que no tenía más opción que ir a ese maldito partido.
Por eso ahora me encontraba sentado en el sofá, mirando fijo el reloj que cuelga de la pared mientras mordía mí labio inferior de lo nervioso que estaba. Era obvio que no quería ir, pero si no lo hacía, Emma amenazó con no volverme a hablar y eso si que no lo podría soportar.
_ ¡Mierda!_ Pasé las manos por mí rostro.
Estoy seguro que a Ben no le va gustar verme allí, lo que no entiendo es porque ella se empecinó en que yo fuera.
Di muchas vueltas dentro de mí departamento tratando de tomar valor hasta que finalmente decidí ir no sin antes ducharme y cambiarme de ropa ya que estaba con el pijama puesto desde la mañana. Luego de alistarme, fui inmediatamente en busca de mí motocicleta y antes de que me arrepintiera salí lo más rápido que pude en dirección hacia el lugar a donde se iba a llevar a cabo el encuentro.
Al llegar a la universidad donde concurre Ben dudé por un momento en si debía entrar o no pero al mismo tiempo no quería quedar como un cobarde y justamente por eso decidí seguir adelante.
Rodeé el edificio de la universidad y seguí un camino de cemento que conduce al campo de juego, pero al llegar ahí me encontré con la sorpresa de que el partido ya había terminado.
Las gradas estaban vacías y en la cancha no quedaba nadie entonces cuando estaba a punto de irme ví que Ben venía en mí dirección acompañado de otros jugadores.
Me di la vuelta e intenté irme antes de que me viera pero cuando quise salir del campo de juego choqué con otros chicos que venían entrando por la gran puerta de metal
_ ¡Fíjate por dónde vas!_ El chico con el choqué levantó la voz consiguiendo que Ben me viera.
Él se quedó mirándome sorprendido y yo inmediatamente salí de allí lo más rápido que pude pero cuando estaba a tan solo unos metros de salir de la universidad sentí que alguien me detuvo sujetándome del brazo.
_ ¿Que haces aquí?_ Me giró poniéndome frente a él.
_ Vine porque le prometí a Emma que la acompañaría, pero al parecer llegué tarde al partido..._ Murmuré sin mirarlo.
_ ¿Ni siquiera eso puedes hacer bien?_ Sonrió con ironía consiguiendo que yo lo mirara con odio._ Ella ya se fue. Dijo que tenía que estudiar.
_ Entonces no tengo nada que hacer aquí._ Lo aparté con el brazo con la intención de marcharme pero él volvió a sujetarme pegando su cuerpo al mío.
_ ¿No vas a preguntarme cómo me fue en el partido, Ángel?_ Me susurró cerca del oído.
_ ¿Que carajo estás haciendo?_ Me cubrí la oreja luego de sentir su alimento caliente mientras miraba en ambas direcciones asegurándome que nadie nos haya visto en esa situación.
Ben sonrió de lado al verme tan nervioso y yo no entendía que es lo que estaba buscando al hacer ese tipo de cosas.
Nos quedamos mirando en silencio por un par de segundos hasta que oímos las voces de los otros jugadores acercándose y por eso lo empujé poniendo distancia entre ambos.
_ ¡Ben, iremos a celebrar al bar donde trabaja mí hermana! Ella dijo que nos conseguirá descuento en las bebidas._ Gritó un muchacho desde la puerta del vestuario.
_ De acuerdo, ya voy._ Les respondió mientras yo trataba de ocultar mí rostro sonrojado de esos muchachos.
_ Tu amigo también puede venir con nosotros._ Dijo el mismo chico y entonces Ben me miró de inmediato esperando mí respuesta.
_ Tengo cosas que hacer pero gracias por la invitación._ Le respondí a ese chico.
_ Oye, no seas tímido. Los amigos de nuestro capitán son bienvenidos a celebrar con nosotros._ Me dijo otro muchacho.
_ De verdad se los agradezco pero no puedo...
_ ¿A que le tienes miedo?_ Murmuro en voz baja sin que ellos oyeran._ Solo vamos a celebrar nuestro triunfo. Luego de brindar puedes irte._ Me dijo con indiferencia.
No sé que pretendía al querer que fuera con ellos pero ya que esos muchachos me habían invitado tan amablemente, no iba a negarme, además era una buena oportunidad para molestar al idiota de Ben.
_ Está bien. Iré con ustedes._ Les respondí con una sonrisa.
_ Genial._ Él chico que me invitó me extendió la mano._ Soy Eduard Smith ¿y tú?
_ Angelo Griffin._ Estreche su mano.
_ Un placer conocerte Angelo._ Los demás se acercaron a mí y se fueron presentando uno por uno mientras Ben estaba a un costado con sus brazos cruzados.
Después de esa amistosa presentación nos fuimos todos juntos hacia el bar donde trabaja la hermana de Eduard. El lugar era bastante grande y poco iluminado, en su interior sonaba una música extraña que jamás había oído antes mientras un grupo de parejas bailaban en el centro de la pista.
_ Eduard, ¿Que es este lugar?_ Preguntó uno de los muchachos.
_ Mí hermana me dijo que hoy es noche de música latina._ Se encogió de hombros.
_ ¿Que carajo es eso? Vamos a otro lugar._ Agregó otro chico.
_ A esta hora no encontraremos otro bar abierto, además mí hermana dijo que nos hará descuento en las bebidas._ Trató de convencer a sus amigos pero al parecer ellos estaban decididos a irse.
_ No lo sé.. ¿Tu que opinas capitán?_ Le preguntaron a Ben.
Él estaba serio y al parecer no le agradaba el ambiente del lugar cosa que a mí me divertía mucho y por eso decidí convencerlos de que nos quedáramos aquí.
_ Oigan, el lugar es genial. Tenemos bebidas a mitad de precio y además está repleto de chicas hermosas ¿Que más quieren?_ Les dije consiguiendo que vieran a las bailarinas que estaban en el centro de la pista de baile.
En cuanto vieron a las chicas cambiaron de parecer inmediatamente y se ubicaron en una mesa de la orilla mientras Eduard buscaba bebidas en la barra.
Yo me dejé caer en un sofá de cuero dando una mirada alrededor mientras Ben se sentaba en el otro extremo con sus brazos cruzados.
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BEN
Creo que fue una mala idea que Angelo viniera con nosotros debido a que la relación entre ambos está bastante tensa y como si eso fuera poco, mis amigos están alrededor de él como si fuera su abeja reina, aunque en realidad eso era de esperarse ya que a pesar de ser distante, tiene una personalidad magnética que atrae a las demás personas.
_ Oye, Ben._ Eduard me rodeó con el brazo._ Tu amigo está atrayendo la atención de todas las chicas del lugar. Creo que fue una gran idea invitarlo a venir con nosotros._ Miré alrededor notando como la mayoría de las chicas lo estaban mirando.
Él siempre acaparó la atención tanto de las mujeres como de los hombres, no es algo que no sepa, lo malo es que de cierto modo me molesta que eso sea así.
_ No menosprecies a nuestro capitán, él también rompe corazones a dónde sea que va._ Agregó Chris dando un sorbo a su bebida.
_ Lo sé, pero tienes que aceptar que a las mujeres les atraen los hombres que se ven rudos como Angelo. Solo míralo, cabello largo, tatuajes y piercings._ Dí un largo sorbo a mí bebida tratando de disimular el hecho de que estaba molestándome bastante toda la atención que él estaba recibiendo por parte de mis amigos.
_ ¿Me preguntó cuántos piercings tendrá?_ Mencionó Chris mirando a Angelo._ ¿Serán seis o siete?
_ Tiene ocho._ Respondí dejando el vaso bruscamente sobre la mesa._ En la lengua también tiene uno._ Murmuré entre dientes.
Ellos se me quedaron viendo raro pero yo no les preste atención, solo me giré en dirección a la pista en donde habían varías personas bailando. Por suerte él estaba del otro lado de la mesa y no escuchó nuestra absurda conversación.
De tanto en tanto lo miraba de reojo sin que se diera cuenta y entonces, en un momento de la noche, vi que una hermosa muchacha se le acercó y luego le susurró algo al oído logrando que él le sonriera mientras negaba con la cabeza.
No sé que carajo estaba pasando conmigo, ni porque estaba tan incómodo, pero lo cierto es que me sentía cada vez más molesto y con ganas de ahogar esta maldita frustración con alcohol...
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