ANGELO
Creí que la iba a pasar mal debido a que Ben y yo no estamos en buenos términos pero por suerte sus amigos son muy agradables y me hicieron sentir a gusto. Además el ambiente de este lugar es justo a lo que yo estoy acostumbrado, por eso decidí ignorar la cara de mal humor de mí amigo y me dediqué a divertirme.
Mientras bebía y conversaba con los muchachos noté que una hermosa morena de cabello rizado estaba mirándome fijo desde el otro extremo de la pista de baile, ella claramente estaba buscando mí atención y debido a que yo necesitaba un poco de diversión, decidí seguirle su juego de seducción.
Cuando finalmente se decidió a encararme, caminó sensualmente moviendo sus caderas de un lado a otro mientras yo la observaba detenidamente a medida que exhalaba el humo del cigarrillo. Se detuvo frente a mí y luego de correr su cabello hacia un costado se inclinó un poco para susurrarme algo al oído.
_ ¿Quieres bailar conmigo?_ Su prominente escote y ese perfume a chanel que despedía su cuerpo estaban obligándome a aceptar su invitación.
_ No soy bueno bailando._ le respondí con mí clásica sonrisa seductora.
_ Tu solo quédate quieto cariño, que yo me encargo del resto._ Me respondió con picardía cosa que me gustó bastante.
_ No lo sé. Déjame pensarlo un momento._ Miré a los muchachos y me di cuenta que ninguno había tenido suerte ligando, por eso se me ocurrió hacer algo para ayudarlos._ Sabés, no quiero dejar solos a mis amigos._ Ella sonrió entendiendo mí indirecta.
_ De acuerdo. Eso puede arreglarse._ Se dió la vuelta y le hizo señas a un grupo de chicas, las cuáles inmediatamente se acercaron a nuestra mesa e invitaron a bailar al resto de los muchachos. El único que se negó fue Ben.
_ ¿Porque no quieres bailar? ¿A qué le tienes miedo?_ Le dije burlándome de él.
_ No le temo a nada, es solo que no tengo ganas de hacerlo._ Respondió con sus brazos cruzados evitando mirarme.
_ Eres un aburrido._ Le respondí.
_ ¿Y bien? ¿Ya podemos bailar?_ Me preguntó la morena interrumpiendo mí conversación.
_ Por supuesto._ La tomé de la mano mirando de reojo a Ben, quien se quedó sentado con cara de amargado.
En cuanto llegamos a la pista de baile, la muchacha comenzó a mover su cuerpo de manera sensual mientras yo mantenía mis manos sobre su diminuta cintura. Estaba claro que ella buscaba mucho más que un simple baile y obviamente yo estaba dispuesto a darle lo que me pidiera ya que no suelo negarme cuando alguien me provoca de esa manera.
Cuando se trata de pasar una buena noche de sexo no hago distinción entre hombre o mujer, ya que puedo hacerlo con cualquiera que me atraiga físicamente.
Mientras bailábamos, ella frotaba su cuerpo contra el mío y en ese punto yo ya me había olvidado por completo que Ben estaba sentado a tan solo unos metros de distancia de nosotros.
En un momento de la noche miré en dirección a nuestra mesa y noté que él me estaba mirando fijo, al parecer estaba molesto por la expresión que tenía en su rostro pero aún así decidí ignorarlo y seguí divirtiéndome con esa muchacha.
De pronto comenzó a sonar una canción que había oído hace tiempo cuando Oliver me obligaba a acompañarlo a sus clases de salsa y que por cierto, la letra describía perfectamente lo que estaba sintiendo en este momento.
~Yo no me niego al amor, no me niego a nada que me dé pasión. Yo no me niego a sus besos que son traicioneros y matan de dolor. Si soy sentimental. Cuando te acuestes con alguien ya tú verás que no es igual. Lo vas a lamentar...~ En cuanto oí esa parte de la canción lo miré nuevamente y entonces no pude evitar guiñarle el ojo solo para molestarlo un poco.
Realmente me la estaba pasando bien, no solo tenía a una hermosa muchacha entre mis brazos, también había conseguido molestar a Ben y debo reconocer que esa era la mejor parte de todo esto.
De un momento a otro la morena robó un beso de mis labios el cuál correspondí a medida que la acercaba a mí cuerpo. A esa altura de la noche ya estaba desesperado por irme de allí y al parecer ella también quería lo mismo.
_ ¿Quieres ir a mí departamento?_ me susurró logrando que una sonrisa se dibujara en mí rostro.
_ De acuerdo. Déjame que me despida de mis amigos._ Le respondí.
Ella se quedó esperándome junto a la barra mientras yo regresaba a la mesa para decirle a los muchachos que iba a marcharme pero cuando llegué ahí noté que Ben no estaba.
_ ¿Dónde está Ben?_ Le pregunté a Eduard.
_ El capi está en el baño. Creo que bebió de más y se siente mal.
En cuanto dijo eso me dirigí al baño de inmediato porque estaba preocupado por él ya que no está acostumbrado a beber, además siendo deportista no es bueno que haga ese tipo de cosas.
Al entrar al sanitario de hombres noté que uno de los cubículos tenía la puerta cerrada por lo que supuse que él estaba adentro.
_ Ben, soy Angelo. ¿Estás bien?_ Golpeé para que me abriera.
Al no recibir respuesta de su parte apoyé la oreja sobre la puerta para tratar de oír algo pero extrañamente no sé oía nada del otro lado.
Estaba a punto de ir a buscar ayuda cuando escuché que la puerta se abrió y entonces él me jaló del brazo hacia el interior del cubículo acorralándome contra la pared de ese diminuto lugar.
_ Ángel..._ Susurró apoyando sus manos a cada lado de mí cuerpo.
_ ¿Que haces?_ Coloqué mis manos sobre su pecho tratando de poner distancia entre ambos ya que su rostro estaba a pocos centímetros de distancia del mío.
Ben estaba mirándome de una manera tan intensa que logró hacerme sentir incómodo y por eso tuve que bajar la mirada para evitar hacer contacto visual con él.
_ Ángel... ¿Porque?_ Inesperadamente apoyó su frente sobre mí hombro logrando ponerme más nervioso de lo que ya estaba._ ¿Porque me haces ésto?
Su respiración caliente golpeando suavemente mí cuello me hizo erizar la piel al instante recordándome que por más que me acueste con una persona distinta cada noche, mí cuerpo siempre reaccionara distinto ante su presencia.
Cerré mis ojos por un momento mientras olía el perfume que su cabello despedía y al mismo tiempo trataba de tomar valor para terminar con esta incómoda situación.
_ Ben, estás ebrio._ Le susurré._ Será mejor que te vayas a casa.
Al oír lo que dije levantó su cabeza de mí hombro y luego me tomó del mentón tocándome el labio inferior con su pulgar.
No sé que carajo estaba pasando por mí mente en ese momento pero lo cierto es que mí cuerpo estaba reaccionando involuntariamente ante esos toques sutiles que me llevan a perder completamente la razón.
_ ¿De verdad quieres que me vaya, Ángel?_ Miré sus labios húmedos y luego volví a perderme en ésos ojos avellana que vuelven loco.
_ No..._ Respondí con un susurró casi imperceptible mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
ⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋⵋ