Andrés Todo el enojo de ver la forma en que el médico coqueteaba con Alma se me fue con la noche de pasión que tuvimos. No puedo dejar de pensar que jamás había estado tan celoso ante simples miradas y comentarios que hasta podrían considerarse inocentes. Sin dudas nunca había sentido esto por nadie, y por más que quiera no logro sentir culpa al respecto, aunque estoy esperando el momento oportuno para hablar con Silvia sobre nuestra relación, que sin dudas voy a terminar en cuanto hablemos. -Gracias, no sé cómo hiciste, pero sos el mejor –leo en el mensaje de Alma, que acompaña al mail de recursos humanos, donde le indican que puede tomarse tranquila la licencia. Contesto con una respuesta dulce y melosa, de esas que sólo con ella me salen, pero inmediatamente mando a llamar a mi jefa

