Anthonela una vez, devuelto el anillo de compromiso a Gustavo, camina hacia la camioneta que carga su hermano y le hace señas con sus manos, para que la espere. Mientras Gustavo, asombrado de la reacción de la joven guarda el anillo y se monta en su Porsche, todo asombrado. Él pensó, ella vuelve, pero no fue así, y se quedó observándola por el retrovisor, como se iba con su hermano en la camioneta.
Gustavo, ante este evento, analizo si por esta tontería le devolvió el anillo de compromiso que no hará, cuando se entere que está casado y no se lo confeso desde el inicio. El, al ver que ellos salen del estacionamiento, decide seguirlos, por si acaso.
Mientras, en la camioneta, Anthonela al montarse, le pide la saque de ahí de una vez, el sin comprender nada enciende la camioneta y sale. Al salir del estacionamiento, su hermano le exige una explicación…
- Ahora, Antho dime ¿qué paso? Porque no me dejaste despedir de Gustavo…
- Ella respondió… es muy celoso.
- Su hermano dudando, le pregunto… ¿Por qué lo dices?
- Ella… no te diste cuenta, como no me dejo despedirme del Capitán
- El… yo hubiese hecho lo mismo…
- Antho pregunta desconcertada… ¿Cómo así?
- Su hermano le respondió… desde que llegamos al yate, el Capitán y su asistente no te quitaban la vista del encima…
- Ella… estas exagerando, el solo se portó amable conmigo…
- ¡Ay hermanita! Tu estas sobrada en tus leyes, pero en experiencia de vida, no. Te aseguro que si alguien bucea a Rosalin, como esos tipos hicieron contigo, yo hago lo mismo, es más siendo el dueño, los despidos. Y con todo que ella aun no me ha dado el sí…
- Interrumpe Rosalin, diciendo… porque no me has preguntado.
-Jesús, reduce la velocidad, se orilla y estaciona la camioneta, suelta el volante y mirando a Rosalin, le pregunta… ¿quieres ser mi novia?
- Esta responde, si, si quiero. Anthonela observándolos confundida, presencia como su hermano y su mejor amiga se besan.
- Ella tapándose la cara, al voltear la cara hacia la ventana de la camioneta, observa a Gustavo de pie en la puerta de la camioneta, quien abriéndola y muy serio, le pide por favor que baje…
Jesús reacciona junto con Rosalin ante su voz. Al bajar su hermana, Gustavo cierra la puerta y le grita…
- Te sigo…
Jesús con la misma, enciende la camioneta, dejando a su hermana y a Gustavo caminando hacia el Porsche de este. Una vez en el coche, el abre la puerta, la ayuda a montar. Da la vuelta al vehículo, y se monta él.
- Una vez dentro, le dice… no te voy a estar pidiendo disculpa por todo lo que hago ni justificándome, no estoy acostumbrado a eso, todo esto, es tan nuevo para ti como para mí. Te pedí hace unos minutos comprensión… y lamentablemente esta fue tu respuesta. Silencio… El enciende el coche y se incorpora a la vía, no sin antes solicitarle, por favor, ponte y ajusta el cinturón de seguridad.
Anthonela callada, analizando la situación y recordando los últimos minutos, así como las palabras de su hermano, no sabía realmente que hacer ni que decir… prefirió callar. El abriendo la guantera saca el portarretrato y se lo entrega… esto es tuyo. Lo tenía guardado para dártelo mañana, pero no, creo que ya estuvo fuerte el fin de semana y necesito descansar.
- Ella contemplando la foto y derramando dos lágrimas, que cayeron justo en el portarretrato, le comenta… está muy linda, te ves precioso…
- El… la preciosa ahí, eres tú.
- Ya casi cerca de la casa de Anthonela, el muy calmado, la mira a los ojos y le manifiesta… discúlpame por haberte sacado de la tranquilidad de tu hogar y traerte a este laberinto de emociones que me está costando dominar. Creo será mejor reconsideremos todo. Estaciono su coche frente a la casa de Anthonela, detrás de la camioneta de Jesús, se soltó el cinturón, bajo del coche y le abrió la puerta, controlando sus inmensas ganas de besarla.
- Ella, sin saber que decir… solo respondió hasta luego y nuevamente gracias.
- Él se despidió de Jesús y de Rosalin, les deseo muchas felicidades, que terminaran de disfrutar el fin de semana. Antes de subirse al coche, le pregunto ¿Cómo saliste en algebra?
- El, le responde… excelente saque 10 la máxima nota. Gracias, esa te la debo totalmente a ti. Me tenía bloqueado para cursar la otras materias que le prelan.
- Gustavo satisfecho, le dijo… eso es obra tuya. Chao, nos vemos el lunes.
Jesús miro a su hermana y el portarretrato que tenía en la mano, supuso era la foto que él fue a revelar el día anterior. Le dio mucha tristeza ver a su hermana en ese estado, después de tanta felicidad en el día, le dijo que se montara en la camioneta, antes que sus padres la vieran así, ella miro hacia la casa y luego hacia la camioneta, haciendo exactamente lo que le pedía su hermano.
El conociéndola la llevo a una heladería que estaba cerca de la casa, donde pudieran conversar. Al llegar, él se baja, abre la puerta para que bajen las dos y las invita a comerse un rico helado de chocolate, el preferido de Antho. Ella, con el portarretrato en la mano se baja y antes que su hermano le preguntara algo, soltó el llanto. Rosalin se preocupó y la abrazo, diciéndole… hermanita dime que te pasa, Antho entre sollozos les conto, lo que había pasado… Su hermano, para calmarla, fue a la barra y pidió tres helados de chocolate y eligió el que más le gustaba a su hermana.
Gustavo, que los había seguido, sin que se percataran, al darse cuenta que la joven estaba llorando, no pudo resistir verla así y se bajó del Porsche, ellos concentrados en el llanto de Antho, no se dieron cuenta que el venia caminando exactamente hacia ellos.
- Así que cuando hablo, para pedir, por favor, lo dejaran solo con Anthonela, todos quedaron en shock, y ella aún más, quiso salir corriendo del lugar, pero el, la detuvo, abrazándola contra su pecho.
Aunque ella al principio se resistió, ya sabía cómo controlarla, por lo tanto, otra vez en público, la volvió a besar, este beso suave y delicado, para tranquilizarla, tenía un sabor divino, obviamente para él, se mezclaron las lágrimas y el sabor de labios de Antho. El, la retuvo hasta que sintió que ella le respondía. Una vez calmada, fue soltándola poco a poco, entonces, le hablo como a una bebe… ven mi amor, mirando a los lados, observo caras conocidas, que de inmediato voltearon, para disimular el haber presenciado la escena, vamos a una mesa más reservada, Jesús adivinando que quería Gustavo, hablo a unos de los meseros y este los llevo a otra área de la heladería, mas privado.
Los cuatro caminaron hasta allá. Jesús al entrar, le pidió al mesero que por favor ubicara dos mesas cercanas. Este así lo hizo, de tal manera que Gustavo y Anthonela fueron ubicados, en un lugar discreto de poco acceso al resto de los comensales. Al llegar a la mesa acompañados del mesero, Gustavo le solicito por favor, el helado de chocolate más grande que puedas vender, acompañado con trocito de chocolate y lluvia de maní.
El mesero se retira y pregunta al joven Jesús que pedirá, este le contesta, que ya hizo el pedido, le entrega la factura para que lo reclame y lo traiga, por favor.
- Mientras, Gustavo en la mesa con Antho, le susurra al oído… me fascino este último beso, es un sabor exquisito y extraordinario, el sabor de tus labios mezclado con tus lágrimas. Ella sonrió ante su ocurrencia, el arrepentido de haberla hecho llorar, le acaricia las mejillas y nuevamente dice… perdón, perdón y mil veces perdón, si quieres me arrodillo…
- Anthonela, interrumpiéndolo, le pide por favor no lo hagas. Ya hemos hecho mucho oso hoy…
- El, sin importar el qué dirán, en este momento, le recuerda… te dije esta mañana que estaba experimentando contigo emociones que nunca había sentido, obvio, hasta ahora, nunca me había enamorado, nunca había amado como te amo a ti. En líneas generales, no conocía los celos, ya los conozco, son unos sentimientos horrorosos, que te juro, jamás desearía volver a sentir.
- Ella se sincera con él, yo también los experimente hoy, cuando te fuiste y Mildred la novia de Irwin, sabía más cosas de ti, que yo…
- El interrumpiéndola… le dice, pero no me comentaste nada. Justo en ese momento llega a la mesa, dos servicios de helado, el joven mesero les explica, que el joven de la otra mesa ya había pedido, tres helados, que ellos, en la otra mesa se quedaron con dos, por lo tanto, aquí están los dos restantes.
Gustavo le dio las gracias y le dijo… por favor sirve a las dos mesas agua, mineral y carga todo a mi cuenta. El joven se retira.
- Gustavo muy intrigado, le solicito mayor explicación a lo que le había comentado, mientras el, colocaba en el lugar de ella, el helado más grande y el agarro el otro.
- Anthonela le suplico…por favor come este conmigo…
- El sonriendo y feliz de nuevo, le contesto… era lo que más deseaba, pero quiero dártelo yo ¿puedo?
- Ella encantada, le respondió… sí.
- Así degustaron los dos poco a poco el helado, dándole incluso directamente de su boca. Una vez hecho esto, Gustavo, le pregunto ¿porque sentiste celos de Mildred? Te aclaro, ella siempre ha sido la novia de Irwin, ya no sé cuánto tiempo llevan de novio, creo nos casamos primero tu y yo, que ellos. La respeto mucho, te lo juro. Y volvió a darle otro bocado del helado y luego probó él.
- Ella sonriendo, le conto lo ocurrido en la mañana y la reacción que tuvo. El abrazándola nuevamente, le sugirió… debemos controlar más nuestras emociones, te prometo, desde hoy no hacerte una escena más de celos. Y que conste, no desconfió de ti. Yo sé quién eres tú, aparte de ser la mujer que amo.
- Ella, con su portarretrato en la mano, le dijo… gracias, esta precioso el regalo, me encanto, además, te ves muy guapo…
- El… me veo así, porque en esa foto hay una imagen de espejo, reflejo de lo que tengo en mi frente.
- Ella, ya controlada totalmente, se acercó a él y lo beso… hablándole muy pegadita a sus labios, le pidió perdón… perdóname tu a mí también, por no haber tenido la paciencia y tolerancia que me pediste y haberme portado como una niña malcriada. Que cuando trates con papa y mama te darás cuenta, nunca lo fui. También perdóname por haberte devuelto el anillo que con tanto amor e ilusión me regalaste.
- El, sacándolo del bolsillo, lo mira y le dice, mi amor eterno, no sé si dártelo, me dio mala vibra cuando lo pusiste en mi mano. Creo mejor lo devuelvo, porque me deje llevar porque naciste en abril, debí comprarte el que realmente me gusto para ti… ¿te parece? ¿No te enojaras conmigo?...
- Ella sonriendo le contesta… has como quieras, vida, lo único que realmente me importa eres tú. De esta manera, el guarda nuevamente el anillo en el bolsillo. Y le besa las manos. Diciendo…
- Te juro mañana tienes tu anillo en tus manos.
- Ella sonriendo, le recuerda… mañana es Domingo, en la mañana vamos todos a misa…
- El pregunta a ¿cuál iglesia?
- Ella responde, Nuestra Señora de la Paz, que está cerca de la casa, por la cancha deportiva…
- El… ya sé dónde es. Terminaron de comer los helados y le dio un beso en la frente, cerrando sus ojos.
- Antho, sintió una gran ternura en este beso, por eso le comento… eres muy tierno y cariñoso, me fascina aún más, esta actitud tuya. El sonriendo y sintiendo unas ganas inmensas de hacerla suya, pregunto…
- ¿Nos vamos? Me siento cansado y aún tengo cosas por hacer. Van a ser las 6 de la tarde.
- Ella asombrada de lo rápido que se fue el tiempo, le dijo… si, también necesito revisar unos documentos, antes de irme a dormir.
- El, la vuelve a mirar antes de hacer señas al mesero para que le traiga la cuenta, y le asegura… te queda espectacular ese bronceado, te ves aún más hermosa.
- Ella agradeciendo el cumplido y más en intimidad con él, le confiesa… y tú, te ves muy atractivo, hermoso, mi galán de cine. Y los dos rieron.
- Vino el mesonero con la cuenta, Gustavo pago y salió con ella, tomados de las manos.
- Al salir, le dice a Jesús… adelántate por favor, te sigo. Así arranca su Porsche detrás de la camioneta, como estaban cerca de la casa de Anthonela, no se tardaron mucho, unos cinco minutos. Él se baja, abre la puerta del lado de Anthonela, la besa muy discretamente y se despide diciéndole un sencillo hasta mañana, lo mismo hace con Jesús y Rosalin.
- Jesús guarda la camioneta y los tres entran a la casa, sus padres estaban en la sala de estar, observando televisión cuando ellos llegaron. Les preguntaron cómo les fue y los tres, contestaron a una misma voz, excelente, muy bien y rieron en complicidad absoluta.
Al subir, Rosalin acompaña a Anthonela a su recamara y toda intrigada le pregunta… ¿Qué paso? Esta le dijo, por ahora, gracias a Dios todo resuelto y nada, nos comprometimos a controlar nuestras emociones para evitar escenas como esta.
Mientras Gustavo, llega a la casa y ve un coche conocido en la puerta de entrada, poniéndose los dedos donde nace la nariz, hace presión en esta zona de su cara, y piensa, no puede ser, lo que estoy viendo, esto no me puede estar pasando, justo en este momento. Conduce hasta el garaje techado, guarda el Porsche. Se baja, respira profundo y entra a la casa; encontrando sentadas en la sala de espera a Lorena y a Marcia Montenegro. Esta por lo visto había regresado de su viaje. El, muy caballero se acerca a esta última, le da un beso en la mejilla y le pregunta…
-¿Cómo estás? ¿Cómo te fue?
- Marcia, muy sincera le comenta, aquí mi amor asombrada, lo rápido que me dieron un golpe de estado contigo, así que te casaste, no me invitaste, no me avisaste, no me dijiste nada… eres muy mal amigo, porque me hubieses evitado este papelito que hice…
- Lorena, pensando en un ataque de palabras de parte de él, prefirió retirarse a su recamara… diciendo, los dejo para que platiquen tranquilamente.
- Marcia, asombrada le comenta… que matrimonio tan civilizado, yo no te dejaría solo con ninguna ex, a menos que este muy segura, pero lo raro es que por el saludo, es más, a ella no la saludaste, esa mujer no te interesa, si alguien te conoce soy yo. Así que explícame, por favor, que pasa aquí.
- Gustavo, con pocas ganas de explicar, solo comento, si, Marcia me case hace mes y medio. Yo te llame a un número que me dejaste, para aprovechar y darte la noticia, pero tú ya te habías ido de ese hotel.
- Esta totalmente asombrada, le comento… no me digas que el día del cumpleaños de Irwin, tu y yo tuvimos nuestra despedida.
- Así es, le confirmo él.
- Ella totalmente sacudida por la noticia, le comento… si esperas que te felicite y te desee felicidad, te equivocas conmigo, no te lo diré. Así que chao, me largo. Tenía otro concepto de ti. Y lo que más me duele es que me cambiaste por una casquivana.
- El para evitar tener más problema, prefirió que Marcia se alejara con una imagen errada de él. La acompaño a su auto y la despidió. Ella dándose cuenta que Lorena miraba por una de las ventanas de arriba, se paró de frente a Gustavo y lo beso apasionadamente. Pero el, no le respondió.
-Ella, le dijo… no puedo creer que esa modelo de quinta, te tenga así. Chao Gustavo, me das lastima.
Gustavo se quedó de pie, viendo el coche salir de la mansión y sacudiendo su cabeza y sus pensamientos, pensó… es preferible que sea así, no quiero que ninguna de ellas se acerque a Antho. Aunque en cualquier momento se enteraran, de seguir él y ella, teniendo esos encuentros y pleitos públicos. Esto era algo que él estaba consciente debía cambiar, no podía ir celando a Anthonela con cualquiera si ella no le ha dado motivos. Llegando a estas conclusiones, entro a la mansión. Cansado como estaba, venia loco por descansar, había pasado un día muy agotador, por lo tanto, subió se encerró en su habitación se metió al jaccuzi. Estuvo unos veinte minutos, salió ya más relajado. Se vistió muy casual, bajo y volvió a salir esta vez en la camioneta.
Se dirigió al Centro Comercial de máximo lujo en la Isla, ubico en él, una joyería y entro para comprar su anillo de compromiso, le consulto al encargado y este le recomendó un diamante en talla esmeralda con dos rubíes procedentes de las minas de Maghook. Según el propietario, los rubíes representan el amor, la emoción, el coraje y la pasión. Y todo esto junto es Anthonela para él. Se sonrió.
Salió de la joyería y se encontró con unos conocidos a quienes tenía tiempo no veía. Estuvo unos treinta minutos más en el Centro Comercial con ellos, se despidió, alegando otros compromisos y se fue rumbo a la mansión. En el trayecto a la casa, Gustavo reflexiono como cambio su vida tan bruscamente, hace unos meses atrás, a esta hora se estaba preparando para irse a divertir en cualquier discoteca, con la modelo o mujer de turno, y quien lo viera hoy, irreconocible, domesticado totalmente, rumbo a su casa, para ir a dormir y levantarse temprano, al día siguiente e ir a la iglesia para acompañar a Anthonela, y hacerle entrega del anillo que sellaría su amor, aunque, por lo vivido hoy, no se arriesgaba a contar la verdad sobre su matrimonio todavía.
Llego a la mansión, guardo el vehículo, entro por la terraza y busco a Flor, al encontrarla, le pidió algo sencillo para cenar y que lo acompañara con un jugo, mientras, él iba al Despacho para atender unos asuntos. Al entrar, llamo a Jorge Luis, de repente por la hora aun este despierto, así fue, este le contesto, le pregunto cómo se encontraba, pero este le dijo que va a tener que extender su estadía, porque el proceso en ese país, era más burocrático y le hizo una explicación detallada del mismo, solicitándole autorización para trasladarse a otro país y de regreso pasaba, buscando los documentos para traer todos los originales a la isla. A Gustavo le pareció perfecto y le autorizo a realizarlo.
El preocupado porque eso significa, mínimo unos veinte o treinta días más, sin poder contar la verdad a su amada, prefería arriesgarse, asegurarse el amor de Antho y volverse indispensable para ella, en todo caso, iba a tratar de organizar su compromiso con Anthonela para cuando volviera su tía. Ya tomo una decisión, se iba a ir acercando a la familia de Antho para que lo conocieran.
Salió del Despacho, ya decidido que al día siguiente acompañaría a Anthonela a la misa. Fue al comedor, Flor ya había servido y el comió solo como siempre lo hacía cuando estaba en la casa. Una vez terminado de cenar se despidió del personal del servicio y subió a su habitación. Ahí, llamo a Antho, ella misma respondió, del otro lado de la línea…
- Buenas noches, familia Mogollón a sus órdenes…
- El… pronto, más pronto de lo que imaginas, cambiaras tu apellido por el Morales, tenlo por seguro…
- Ella emocionada le comenta… Dios mediante, por fa, acostúmbrate a poner tus planes en las manos de Dios.
- El, esa es otra cosa que me fascina de ti, tu fe en un Dios Superior, en un ser supremo, eso me recuerda mucho a mi madre, ella era una mujer de fe.
- Recuerdo que más joven me expresaba así, pero ya después, fui dejando ese hábito. Voy a retornarlo por ti.
- Hazlo, por favor, por los dos. Renueva tus votos con Dios, con nuestro Creador.
- El… mi padre hasta el día anterior a que viviera el desenlace de su enfermedad, asistió a misa en la Catedral, él siempre iba ahí porque tanto el Obispo como el Sacerdote eran sus amigos desde hace muchos años. No sabes cuánto me lamento hoy, no haberlo acompañado.
- Ella… pero si te sientes bien con ellos porque los conoces y son tus amigos, yo te puedo acompañar los domingos en la tarde, así aprovechamos compartimos un rato y de paso renuevas tus votos con Dios ¿te parece?
- Me fascina la idea, pero lo haremos más adelante, de repente cuando ya estemos casados, por ahora, prefiero irme incorporando poco a poco a tu familia, hasta que tu consideres pertinente hablar con ellos ¿estamos?
- Ella, me encanta cuando das por hecho nuestro matrimonio, porque me das la seguridad que esto no es un juego para ti. Acabo de encontrar dos revistas donde te hicieron unas entrevista, el año pasado, a pesar que sales solo, cuando te preguntan por una posible relación con dos mujeres de la farándula… tú no lo niegas, una de ellas es la modelo Marcia Montenegro. Me puedes responder ¿Qué significa para ti?
- El… ¿es una entrevista? Riendo y para saciar su curiosidad, le responde... Marcia ha sido una gran amiga para mí, tanto en las buenas como en las no tan buenas. Estoy segura en este funeral de papa, no me acompaño porque no se encontraba en el país, por compromisos de trabajos, de no me hubiera acompañado.
- Ella… dicen que es una mujer muy bella…
- El… tú lo eres más. Antho, no se ha dónde quieres llegar con este interrogatorio; pero te aclaro: primero, tu belleza es natural, eres mucho más bella que las mujeres que he conocido, las que están en ese medio, en general no son así, es gracias al maquillaje y a los arreglos que le hacen, para que se vean así de espectaculares y segundo, tú me conociste hace aproximadamente un mes, por favor, no tomes en cuenta lo que pertenece a mi pasado, tu Gustavo es el de hoy, este con el que hablas, el que te ha abierto su corazón y su alma para decirte cuanto te ama, porque lo nuestro aunque a muchos de repente no les parezca, ha sido un amor a primera vista.
- Ella… discúlpame, pero al revisar en la biblioteca de mi casa, en busca de una ley que no encuentro, me topé con unas revistas y al ojearlas, estabas tú. Comprende por favor, que ahora sienta curiosidad por saber más cosas de ti…
- El, la interrumpe… pregúntame ¿Qué quieres saber?
- Ella… no así no, me da pena. El riéndose con una fuerte carcajada, le amenaza cariñosamente…
- Si estuvieras aquí a mi lado, te mordiera los labios como lo hiciste tú conmigo hoy…
- Ella, riéndose suavemente, le comenta, fue un impulso…
- El… deseo que tus impulsos sean siempre míos, sobre todo si son de esta naturaleza.
- El para que no siguiera curioseando, prefirió despedirse… hasta mañana mi amor ¿a qué hora debo estar en la iglesia?
- Ella… siete y treinta para que podamos hablar un ratico antes de que comience la misa.
- El… ok, como mande señora de Morales. Te amo.
- Ella… y yo a ti.
Los dos colgaron simultáneamente, con la promesa de encontrarse al otro día, para iniciar una nueva vida, tanto para el como para ella. Que mientras el, no le diga la verdad, será como una bomba de tiempo entre ellos, por temor que en cualquier momento, alguien le comente algo.
Gustavo al colgar, pensó hacer a Jesús su apoyo total. Así que, a quien primero le comentara su situación será a él. Se propuso una meta, a más tardar el lunes antes que Jesús se retire de la empresa le pondrá al tanto de su situación. Con esta idea y decisión ya tomada, apago la luz y se acostó a dormir.