Capítulo 20. El tío de Gustavo…

4874 Palabras
Al día siguiente, Gustavo se levantó temprano, hizo su rutina de aseo diario. Entro a su vestier, busco una vestimenta muy casual, pero adecuada para asistir a un templo, solo que volvió a combinar un pantalón blanco largo, con una camisa azul eléctrico, que la sabia, le resaltaba mucho. Por su parte Anthonela, se levantó muy temprano, al igual que Gustavo, eligió el color azul eléctrico, era un vestido de falda ancha que le caía cuatro dedos por encima de sus rodillas, le acompañaba un cinturón blanco, que acentuaba su pequeña y elegante cintura; además, combinaba con sus zapatos y bolsa de color blanco, además de algunos accesorios. - Sergio, su hermano mayor llevaría el Volkswagen, porque iba a buscar a su novia y su hermana; los demás se irían en la camioneta que conducía Jesús. Sonó el timbre, era Rosalin quien iría con ellos a misa. - Jesús, de inmediato salió a recibirla, deseándole buenos días, y ahí, delante de su padre, le estampa un beso en los labios, quien mira atónitos a los dos, pues, no sabía nada que ellos mantuvieran una relación. Su hijo muy decidido, le comenta… te presento a mi novia. El padre todo sonreído y como ya sentía a Rosalin parte de la familia, le dio la bienvenida a la familia con un cálido abrazo. - En ese momento, su mama y Anthonela salen lista para ir hacia la camioneta, doblando sus matillas, cuando el papa las detiene, para darles las buenas nuevas del noviazgo de Jesús con Rosalin. Ellas sonriendo felicitaron a los dos. Una vez todos en la camioneta, Jesús arranco suavemente, llevando a su lado a su amada Rosalin. Todos conversaban animadamente, salvo, Anthonela que iba concentrada en el camino y en los coches que pasaban. Al entrar al estacionamiento de la iglesia, cerca de la entrada al templo observo el Porsche de Gustavo, pero a él, no lo veía por ningún lado. Ella preocupada como tomaría su papa su relación con Gustavo, entro al templo un poquito nerviosa. Al entrar, respiro profundo, se colocó la mantilla y observando discretamente toda la nave central de la iglesia, camino hacías las bancas delanteras, donde siempre se sentaban. En vista que la primera hilera estaba ocupada, se sentó en la segunda hilera, al lado de su mama. Ya habían pasado como diez minutos, cuando Anthonela ve salir de la parte trasera del altar a Gustavo conversando muy familiarmente con el Sacerdote. El al observarla, le comento algo a este, y los dos mirándola, caminaron hacia donde ella estaba. El Sacerdote, se adelanta y saluda a la familia y expresa me falta Sergio. Don Rafael le responde… anda buscando a Marilyn. - En eso llega Sergio y manifiesta… aquí estoy. - El sacerdote le recuerda, hoy te toca cantar el salmo; Sergio camina rápido al grupo de música. Mientras, el, aprovecha y les presenta a su sobrino, Gustavo Morales. Todos sonrieron porque ya lo conocían. - El saludándolos a todos, expreso… es un verdadero placer volverlos a ver. - El tio de Gustavo mirando el reloj, dijo… luego seguimos charlando ya me quedan tres minutos para iniciar la misa. Mirando a su sobrino le dice… por favor, no te vayas a ir sin despedirte de mí. - Él le respondió… seguro tío. Volviendo la mirada hacia Anthonela, le pregunto… ¿hay algún problema si me siento a tu lado? - Ella, contesto… no, no hay ningún problema. Todos se movieron para que él se pudiera acomodar. Comenzando así la misa. El perdido en sus pensamientos estuvo callado durante toda la misa, pensando lo que le dijo su tío: esa era una familia muy querida por la comunidad, intachable, los padres de Anthonela, eran los encargados de dictar los cursillos nupciales. Anthonela, daba asesorías gratuitas una vez a la semana en el Despacho parroquial a las personas de pocos recursos y Jesús era colaborador del Sacerdote, porque hasta antes de entrar a la Universidad y comenzar a trabajar, era monaguillo. Gustavo, pensó mejor lo de darle un anillo de compromiso a Anthonela, según su tío, sería como una burla hacia los padres de la joven, estando aun casado. Perdido en sus pensamientos, no había escuchado parte del contenido y mensaje de la Eucaristía. Nuevamente se concentra en la misa. Al momento del abrazo de la paz, el abraza primero a Anthonela y en eso ve venir a su tío hacia él, emocionado de haberlo vuelto a encontrar, sale del área de las bancas y lo abraza muy profundamente. Pensando en lo mucho que debían hablar. Así que volvió a la banca y termino de dar el abrazo de la paz al resto de la familia de Anthonela. Ella se sentía muy orgullosa de él. Él se incorporó a la misa, pero no comulgo. Una vez finalizada la Eucaristía y saliendo detrás del cortejo de la familia de Anthonela, tomo una decisión y con la misma la planteo… - Señor Rafael y señora Ana María, deseo invitarlos a desayunar a todos, sin excepción, pero desearía agregar a esa invitación a mi tío, realmente tenía más de seis años que no sabía de él, desde que me fui para Europa y deseo de corazón compartir con él. Ustedes me harían el honor de acompañarme. - Ellos encantados, de inmediato aceptaron y le dijeron que sí. Todos estimaban mucho al Padre. Con la misma, Gustavo pidió permiso y salió a buscar a su tío. - Al llegar donde él estaba, lo invito a desayunar, pero le explico que sería con la familia de Anthonela, porque él había venido con la intención de compartir con su familia, para que lo fueran conociendo, deseo entrar y conocer su mundo. Su tío acepto, siempre y cuando lo trajera temprano porque en la tarde tenía otra misa, pero a la una debía estar en el hospital visitando un enfermo. Gustavo feliz por esto, lo acompaña hacia el estacionamiento donde se encontraba Anthonela con toda su familia. El Sacerdote al llegar, felicita a Sergio porque el salmo cantado le había quedado perfecto. Y les dice a todos vamos pues, que necesito retornar temprano a la Iglesia. Antes de caminar hacia el vehículo, llama a Anthonela y le dice… hija nos puedes acompañar. Ella preocupada por la conducta de Gustavo, quien estaba muy distraído, respondió… sí. Una  vez que ella camina hacia el auto, Gustavo se adelanta y abre la puerta del pasajero, la ayuda asentarse y luego, por el lado del chofer, su tío pasa hacia el asiento de atrás, ya que el Porsche solo tenía dos puertas. Una vez adentro y esperando salieran los hermanos de Anthonela, enciende el coche y le pide a su tío que mire hacia atrás que había algo, su tío voltea, preguntando ¿Qué? Y el aprovecha para besar a Anthonela y le dice, es algo que quería hacer desde que te vi, su tío le dice…Gustavo ahí no hay nada, el riéndose y guiñándole un ojo a Anthonela, le comenta tranquilo, tío, era algo que tú no podías ver. El tío entendiendo a lo que se refería, se rio a carcajada y era la misma risa de él.    - O sea, hijo que no se te ha quitado ese habito. - El, responde… no, no te creas con Anthonela, estoy rompiendo hábitos, políticas y filosofías de vida… - El tío lo aconseja… tú sabes que  debes controlar tus impulsos y deseos, ella es muy joven, para mí, es una niña aun. Y con la misma le pregunta a Antho… ¿Cuántos años tienes hija? Me parece fue antier que te bautice y ayer hiciste la primera comunión… - Anthonela, responde un poco apenada, 21 años, cumplo los 22 el día 22 de este mes. - El tío continuo… o sea que tu Gustavo le llevas diez años, aparte de tu experiencia y vivencia desde muy joven, porque recuerdo que recién graduado de Administrador tu padre te quiso soltar al mundo y que asumieras responsabilidades que se veían muy extremas. Sé que lo hizo por tu bien y porque confiaba en ti, él sabía bien lo que había sembrado; tenía una fe ciega en ti, tú no tenías límite, solo el Cielo, y por eso de repente eres como eres. Te consideras muy suficiente que a veces caes en la prepotencia y no te das cuenta. - Gustavo, un poco triste, le contesta… gracias tío, me estas ayudando bárbaramente con Anthonela. - El tío… estoy siendo sincero, y lamentable para mí, los conozco a los dos. Fui tu consejero espiritual hasta que te fuiste y de Antho he sido su consejero toda la vida. Así que los dos van a actuar con prudencia, mucho sentido común y van a poner todo sobre la mesa. Yo te puedo acompañar cuando hables con los padres de Anthonela, pero primero resolverás ese entuerto donde te metió tu padre, antes no. - Dirigiéndose a Anthonela, el sacerdote agrego… ahora entiendo lo que te atormentaba la semana pasada, pero te aseguro que lo conozco, no es hombre d eso, él no está jugando contigo, te ama sinceramente. Pero él debe resolver unos asuntos primero, antes de poner en tu mano ese anillo de compromiso, que está loco por entregarte. Gustavo freno de repente y dijo… tío, yo le ofrecí a ella que hoy su mano llevaría ese anillo… - El tío, le respondió… tu eres libre de hacer lo que quieras, Nuestro Padre Celestial te dio libre albedrio para que tomes decisiones por tu cuenta, solo te estoy recomendando lo que creo es más conveniente para todos. En lo que los pueda ayudar cuentan conmigo. Anthonela yo te doy fe, de lo responsable, honesto, honrado y sincero que es mi sobrino. Y que a veces por cumplir ese mandamiento de honrar a padre y madre, hace cosas que están en contra de su voluntad, pero por acatar lo impuesto por su padre, él lo hace. - Gustavo le dice, llegamos y nos están esperando. - Todos se bajaron y caminaron tranquilamente hacia donde estaba el grupo esperando. Gustavo llama a Jesús y le pregunta… ¿conoces a alguien aquí? - Jesús responde… sí. - Bueno, entonces por favor, contáctalo, para que nos ubiquen, de ser posible que unan varias mesas, para que estemos todos juntos y podamos conversar tranquilamente. Jesús, obedeciendo a Gustavo, entro, busco al mesero amigo y salió para avisar a Gustavo que ya los atenderían. No habían pasado tres minutos, cuando el joven sale y los llama, ellos lo siguen, los ubican en un lugar ideal, tranquilo, con grandes ventanales desde donde se podía observar la playa y las palmeras. Gustavo le dice algo en el oído a Jesús, y este se encarga de ubicar a cada quien en la mesa. El, se ubica en uno de los extremos de la mesa, a su lado derecho sentó a Anthonela y en el lado izquierdo a su tío, para que en el otro extremo se sentara Don Rafael, su esposa, hijos y futuras nueras. Ya todos ubicados, Gustavo, pregunto al amigo de Jesús si había maître. El mesero le dijo que si, este le pidió que por favor lo llamara y que además él se encargara de atenderlos. El joven pidiendo permiso, va y llama al maître. Llega el maître, se pone a sus órdenes, Gustavo lo mira y le pregunta… ¿Carlos Luis? - Este le reconoce, a pesar que tenía tantos años sin verle, le contesta emocionado, si joven Gustavo soy yo. ¿Cómo está? Supe lo de la muerte de su papa, reciba mis condolencias, usted sabe que apreciaba mucho a su papa. - Gustavo, responde… gracias y si me consta, aunque nunca entendí porque te fuiste de Lilimor. ¿Cómo te va? ¿Te sientes bien aquí? - El maître contesta… si joven gracias a Dios, me va muy bien y realmente me siento bien. Es un gran placer para mí, volverlo a ver y más poderle atender. Sabe aquí tenemos su desayuno favorito y se lo recomiendo, es calidad y excelencia… - Gustavo, le dice… te tomo la palabra, siempre he confiado en tus recomendaciones, tu eres el mejor, hasta que hace poco conocí a alguien que con tus mismos dotes y talentos se ha convertido en mi mejor catador, por eso no hay lugar donde no lo quiera llevar. Y dirigiendo su mano hacia Jesús, lo presento, Carlos Luis te presento a Jesús. Sabes Lilimor se está perdiendo un gran maître con Jesús, pero yo lo necesito más como mi asistente personal, ha sido excelente para mí, y aquí Jesús delante de todos, quiero agradecerte tu apoyo y tu calidad extraordinaria, sobre todo para estar dispuesto siempre a aprender. Jesús, dando la mano al maître, le respondió a Gustavo… quien debe aquí agradecer soy yo, mi trabajo, mi crecimiento personal y profesional, tu apoyo incondicional y hasta tus clases particulares, papa y mama por fin pase algebra, con la más alta calificación, excelente, 10 puntos y todo gracias a que mi amigo Gustavo, de su tiempo tan comprometido, saco tiempo para explicarme. El profesor antenoche, una vez que corrigió, no lo podía creer, le rete, que me colocara otro adicional y se lo hice igual. Fue perfecto, ahora siento que me gane su respeto, gracias a ti. -Gustavo, le respondió… eso es obra tuya, gracias a tu dedicación y esfuerzo. Señor Rafael y señora Ana María, los felicito realmente por sus obras, porque definidamente los hijos somos frutos de las obras de nuestros padres. Los felicito, aunque no he tenido la oportunidad de compartir con Sergio, imagino que debe ser tan extraordinario como Jesús y Anthonela. Sergio sonriendo con él y ya más confiado, porque al principio tenía recelo de esta amistad de Gustavo con Jesús, le dio las gracias. - Los padres de Anthonela, se tomaron de la mano y se sintieron muy satisfecho de lo expresado por Gustavo, así que estos para retribuir a Gustavo por todo lo que ha hecho con su hijo, le invitaron para que el próximo domingo acuda a su casa a disfrutar de una rica parrillada. - Comentando el papa de Anthonela… no es solo porque la prepara mi mujer, pero es la parrilla más sabrosa del mundo. - Gustavo, encantado con la familia, acepto de inmediato… y de una vez les dijo, pero a mí me gusta siempre llevar algo para las parrillas a las cuales voy invitado, usted, dígame con que colaboro. - El padre de Anthonela, riendo igual a Jesús, le expreso… no jovencito, usted es el invitado de honor y es totalmente en su honor, así que solo necesitamos su presencia y obviamente la de su tío. Porque la invitación es para los dos.  - El totalmente agradecido por este gesto, les prometió que ahí estaría. - Antho y Jesús, dijeron en coro... Dios mediante. El sonriendo, lo repitió… Dios mediante, ahí estaré. Su tío apoyándolo les dijo y yo iré con él, porque espero que me vengas a buscar… - Gustavo riendo, le respondió… claro tío, yo te busco. A La par de esto pregunto… ¿dejamos que el maître nos traiga lo mejor de la casa? O prefieren algo en especial, por favor pidan lo que quieran… Dirigiéndose al maître, le dice… Carlos Luis tráenos jugos para calmar un poco la sed, que cada quien se sirva a su gusto, trae lo suficiente, para repetir. - El maître se retiró, prometiendo servir rápido. Gustavo tocando la mano de su tío, le confeso… estoy feliz de verte de nuevo. ¿Cuándo te puedo volver a ver? - Su tío, le respondió… de repente sea más fácil para ti venir a mí, ya sabes dónde estoy, dile a Antho que te del número de la sacristía y me avisas para ponernos de acuerdo la hora. Tengo misa todas las tardes de 6 a 7 pm. Si entras primero a misa, me alegraría mucho. - El… te prometo que lo hare… Y mirando a Antho, sin poderla tocar, le dijo me acompañas a misa, ¿te parece? - El tío… no te aproveches y que no sea tu excusa, para ir a misa, te quiero ahí de corazón, presente no ausente… - El, interrumpiendo a su tío, le dijo…si cascarrabias, sabes, estas peor que antes. Los dos sonrieron y Antho, asombrada observo, que tenían la misma sonrisa. - Ella le contesto… si te acompaño. Justo en ese momento llegaron dos meseros con las jarras de jugos, de distintos sabores. También llegaron con ellos dos jóvenes decoradoras, se acercaron y fueron adornando la mesa con arreglos florales donde se  apreciaban rosas, blancas, rosadas y rojas, de igual manera, iban preparando rápidamente los jugos en sus respectivos vasos adornados con frutas, según el gusto de cada comensal, con sus respectivos platos. Colocando igual en envases muy finos y delicados salsas y postres. Ellos se quedaron asombrados como con las mismas frutas hacían los envases que contenían otras salsas o bebidas. La mesa principal junto con dos mesas pequeñas acondicionadas a los lados, una cerca de Don Rafael y la otra del lado donde esta Gustavo, quedaron perfectas. Una vez concluyeron, Gustavo cedió el derecho de palabra a su tío, para que este bendiga la comida. Luego, simplemente el agrego, levantando su vaso, salud y buen provecho para todos. Gustavo se sentía feliz, pudo conversar con casi todos, especialmente con su tío y su amada Anthonela. - Siendo ya casi la una de la tarde, el tío de Gustavo, le dice… hijo llévame, se me hizo tarde, necesito ir al hospital. Luego, necesito  volver a la iglesia para la siguiente misa. El padre se levantó, se despidió de todos, Gustavo se acercó al maître y le entrego su tarjeta, abierta para lo que sea, mientras el vuelve. - Anthonela de pie, despide al cura, y en eso se le acerca Gustavo muy disimuladamente, le pregunta al oído… ¿te puedo pedir delante de tus padres me acompañes? ella asintiendo con la cabeza, lo mira a los ojos, toda enamorada. - Él se acerca al papa de Anthonela y le explica, llevo a mi tío a la iglesia y regreso. El señor con la cabeza asiente. Gustavo aprovechando esto le pide además, permiso para que Anthonela lo acompañe, el nuevamente asiente con la cabeza. Gustavo con la cabeza le hace un gesto a Anthonela para que salga adelante con su tío. Él iba más atrás. Así al llegar al coche, abre la puerta del pasajero y ayuda a montar a Anthonela, al dar la vuelta, abre la puerta y ayuda a montar a su tío en la parte trasera del vehículo. Una vez en el auto, lo enciende y arranca hacia la iglesia. En el trayecto conversa con su tío y se ponen de acuerdo para verse el día miércoles, en la hora del almuerzo. Llegaron rápido a la Iglesia y Gustavo se baja, para ayudar a salir del coche a su tío, quien se despide de Anthonela y le exige mucho juicio y sentido común. - Ella entendiendo perfectamente a lo que se refiere el tío de Gustavo, le respondió… si padre lo tendré. - El padre… Dios te bendiga hija y salió del auto. El padre hablo unos minutos con Gustavo, quien con la cabeza baja solo asentía ante todo lo que él le decía. Al terminar de hablar con el tío, él se monta nuevamente en el coche y le dice… así se enoje y me excomulgue mi tío, no puedo más Antho, ella no entendiendo, se echa para atrás, pero los brazos y manos de él fueron más rápidas en velocidad y la atrajo hacia así, besándola como nunca, con demasiada pasión y deseo. - Anthonela, quien había estado anhelando esos besos de él, le respondió de inmediato y se fundieron en un apasionado beso, de esos que nublan los sentidos y derriten cualquier molde de hielo. Era como si el fuego los consumiera. - Controlándose los dos por el lugar donde se encontraban, se separaron muy suavemente. Gustavo casi fuera de sí, al punto de quiebre, mortificado por ese secreto que no podía revelar aun Anthonela. Por todo el amor que sentía por ella y que estaba a punto de desbordar, le pidió un minuto para calmarse, se bajó del vehículo y camino hasta llegar debajo de un árbol. Estuvo ahí por espacio de unos cinco minutos. Su tío al verlo, volvió a salir, se acercó hasta donde estaba el. - Gustavo, realmente perturbado, al ver llegar a su tío, le dice… no puedo, si me entiendes, no puedo más con este  amor y deseo que siento por ella, siento que me voy a volver loco, si no tomo decisiones rápidas. Esto es más fuerte que yo, siento que la conozco de toda la vista, que fue creada para mí, que es mi alma gemela. Por Dios tío, no tengo el aguante que me pides. - Su tío, angustiado por él, lo invito a que entrara a la iglesia y al vigilante, le dijo que estuviera pendiente del coche y de la muchacha que estaba dentro del coche. - Anthonela, por su parte, estaba muy angustiada, tenía otra vez, esa sensación punzo penetrante, con él. Era como una señal de que algo malo pasa o pasaría. Trato de recordar todo lo que le dijo el padre, pero había cosas que no entendía. ¿Qué problema tan grave tenia Gustavo? De repente, pensando en tantas cosas, se le vino a la mente, que él pudiera estar enfermo, pero rechazando de inmediato ese pensamiento, sacudiendo sus manos, empezó a decir, apártate de mí satanás, Gustavo está sano, vivo y perfecto, gracias Padre.   Bajándose del coche, se preocupó que ya tenían quince minutos que habían salido del restaurante y de seguro los estarían esperando. Pero pensando que lo más importante era Gustavo, comenzó a pedir a Dios lo ayudara en el problema que tenía y que permitiera ella pudiera acompañarlo y ayudarlo en ese problema que tenía. Le ofrecía hacer una misa de gracias si lograba liberar a Gustavo del problema. Terminando esta oración, venia Gustavo con el padre y le dijo vamos hija, yo los acompaño porque suspendieron el acto que tenía. Ella extrañada, porque el padre había dicho que iba para el hospital a ver un enfermo. - En todo caso, lo relevante era Gustavo. Así que al él, sentarse frente al volante ella le pregunto… ¿te sientes mejor? - El, le respondió… si mi amor eterno, ya me paso. Gracias por tu comprensión. Encendiendo el vehículo, Gustavo vuelve a salir del estacionamiento y sale hacia el restaurante donde está la familia de Anthonela, esperándolo. El apenado, porque era el anfitrión y los dejo solos, se baja y trata de disimular el conflicto interno que siente. El tío se baja sonriendo, para desviar un poco la atención y camina al lado de Antho, pidiéndole por favor que disculpe a su sobrino, siempre ha sido y fue un hombre ecuánime con dominio de sus emociones, pero él piensa que la muerte de su papa lo ha afectado más, de lo que él quiere aceptar. - Antho, comprendiendo totalmente la situación, le responde… no se preocupe padre seré tolerante y comprensiva con él. - El sacerdote, en vista que ya estaban cerca de la mesa, volvió a saludar, bueno mi gente amada aquí vuelvo, suspendieron la visita que debía hacer y me devolví (risas). - El papa de Anthonela, en broma, le dice a Gustavo que venía detrás del sacerdote y de su hija… yo pensé que me habías robado la muchacha… - El, abriendo su corazón sinceramente le dice… ganas no me faltan…porque Anthonela es una mujer muy bella, centrada, inteligente, honrada, cualquiera se puede enamorar fuertemente de ella, en fracción de segundos. ¿Usted cree en el amor a primera vista? Anthonela a punto de show, lo mira, suplicante, el serio como estaba, la mira y se ríe. Y después comenta en broma, no creo  su hija se deje robar, con ella todo es legal, por algo es una de las noveles abogadas más importante de la Isla, lástima que no quiere trabajar para mí. - Antho riéndose y siguiendo el juego le dice…no me quieres pagar lo te exijo. Todos rieron, por el intercambio de palabras, pensando que realmente Anthonela había rechazado a Gustavo, en el aspecto laboral. - El sentándose nuevamente donde estaba, llamo al maître, pero dirigiendo la mirada hacia la mama de Anthonela, le pregunto… Señora Ana, puedo pedir una botella para que nos bebamos aunque sea un whisky cada uno de nosotros, y no sé ustedes ¿que desean beber? - Ella le responde, pero por favor uno solo, usted tiene que manejar, mis hijos también. - El, estando de acuerdo con ella, no pidió la botella, sino que le dijo a Carlos Luis, tráeme mi bebida favorita, espero la recuerdes… - El maître respondió, claro que si jefe, un clásico whisky a la roca. Jesús apoyando a Gustavo, pidió lo mismo, e igual hicieron Don Rafael y Sergio. El padre pidió un vino blanco. Y las damas todas pidieron piña colada sin licor. - Gustavo, para disculparse por el retardo, llevando a su tío. Les invito a almorzar ahí mismo y así no tendría que cocinar nada la señora Ana María. Ella encantada, fue la primera que aceptó la invitación, le siguieron los demás. - Don Rafael, para ponerlos al día de lo que había sucedido, mientras llevaban al padre, les informo que Jesús y Rosalin, ya eran novios. Todos aplaudieron… - Gustavo le dijo, amigo eso merece un brindis, esperemos que nos traigan las bebidas. Y así fue, al llegar los dos meseros que los estaban atendiendo, con las bebidas, el, propuso un brindis por la felicidad de su amigo Jesús y su novia Rosalin. El sacerdote los bendijo, y les pidió mucho juicio y sentido común. Todos rieron. - Después de esto Gustavo le hace señas al maître y le pregunta que nos recomiendas, para el almuerzo. El maître iba a empezar a explicarle, cuando el dando un toquecito a su vaso con el de Anthonela, les pidió atención, vamos a escuchar a Carlos Luis que tiene sugerencias para hacernos. El maître explico y todos aceptaron sus recomendaciones, el salió y en menos de quince minutos volvió con los servicios listos. - Todos degustaron las comidas servidas y luego les sirvieron un postre, en esto si cada uno eligió lo que quiso, salvo para Antho que lo eligió el, muy disimuladamente, había mandado traer una fuente pequeña de chocolate cerca de ella para que disfrutara su postre con este rico baño de chocolate puro y derretido, del mejor. Ya pasadas las tres, los padres de Anthonela, preocupados de estar fuera de su casa tanto tiempo, le dan las gracias a Gustavo, le recuerdan la invitación para el siguiente domingo y le avisan que se retiran por porque realmente necesitan descansar. Su tío igual le recuerda, que también necesita retirarse porque a las cinco tiene misa. - Gustavo le hace seña al maître para la cuenta,  se levanta, va con él, paga y llama a los meseros a quienes agradece dándole las manos y entregándoles una muy buena propina. Desde la mesa, los familiares de Antho observan que los gratifico a todos muy bien, todos estaban muy sonreídos. Su tío, dándose cuenta que estaban pendientes de esto, les informo, si algo ha tenido Gustavo siempre, es que a pesar de tener todo, él se ha ganado por su propia cuenta la gran mayoría de las cosas que tiene y lo otro es su bondad, mi sobrino es muy bondadoso y siempre trata de ayudar al que lo necesite. En ese momento, observan cuando abraza al maître, le da la mano y le recuerda que está totalmente a sus órdenes, por ahora solo está dedicado a los negocios de su papa aquí en la islas, y las islas cercanas. Así que sabes dónde ubicarme, cualquier cosa. El maître muy agradecido, también se puso a sus órdenes. Gustavo se despidió y camino hacia la mesa para despedirse de todos. Así fueron saliendo del Restaurante. Gustavo se había quedado de último con su tío, Jesús y Anthonela, para despedirse de ellos. En vista que los padres de Anthonela ya habían salido, Gustavo le dice a Antho mi amor, te llamo hoy en la noche, voy a llevar a tío y de ahí me voy directo para la casa. Ella toda orgullosa de él, le agradece todo lo que hizo hoy por su familia y les respondió... - Tranquilo, voy a esperar tu llamada. El por respeto a su tío, se despidió de ella con un beso en la mejilla. Jesús al igual que Anthonela le agradeció el día tan extraordinario que les hizo pasar y se despidió hasta el otro día. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR