Comenzar a decaer

1253 Palabras
Ese último encuentro fue determinante en el cambio que Jack dio. Como si Dinna hubiera inyectado en sus venas una especie de droga que no le permitía razonar como normalmente lo deberá hacer un hombre adulto, racional y conocedor de las personas, y capaz de ver venir y oler la manipulación cuando viene acompañada de un cuerpo hermoso y aparentemente virginal pese a que reconocía que él no había sido el primer hombre con el que ella estaba, comenzó a cegarse a la verdad, y eso para Dinna era conveniente. Sus artimañas empezaron a rendir frutos, porque Jack si bien no tomó las vacaciones que ella le sugirió para alejarlo de la casa de modas por unos días para retrasar la finalización del diseño de la colección que llevarían al evento donde su casa de modas también participaría, sí logró hacerlo sucumbir a sus locuras, una de ellas se dio justo cuando él estaba en medio de una reunión con Frangelico y los diseñadores. Se encontraba concentrado escuchando la explicación que uno de ellos le estaba dando para sugerir un cambio en uno de los diseños con la finalidad de darle un atractivo diferente, algo que pudiera romper con lo cotidiano, su móvil vibró en su bolsillo, ignoró el primer llamado, y luego el segundo, al tercer llamado no se pudo contener y lo sacó del bolsillo. Se encontró con que tenía dos llamadas perdidas del número de la mujer y varios mensajes. Obvió revisar las llamadas no así los mensajes, y fue el peor error para él, porque desde ese mismo instante todo comenzó a cambiar más de lo que ya le estaba sucediendo. El mensaje que abrió era una foto, una imagen tan viva y real de ella de piernas abiertas chorreante de pasión, y al pie de la fotografía le colocó las palabras: “Si vienes pronto podrás ser quien sacie estás ansias de tenerte conmigo, por favor, no hagas que intente complacerme yo misma, no se me da esto” Y al final de la nota colocó su nombre acompañado de una emoji que consistió en un labio color carmín. De la impresión se ahogó, un exceso de tos lo sorprendió y también al resto de las personas que estaban alrededor escuchando la explicación de uno de los presentes en la sala de reuniones. Frangelico lo miró preocupado —Denle un vaso con agua por favor —pidió moviendo las manos en preocupación el hombre desde el otro extremo de la mesa. Nervioso de que descubrieran la razón por la que se encontraba tan ahogado, guardó el teléfono en su bolsillo, tomó entre sus manos el vaso con agua que le ofrecieron y sorbió un poco sin respirar. —¿Te sientes mejor? —le preguntó Frangelico al verlo más en calma. Asintió en un movimiento de cabeza, aunque sabía que no estaba bien. El morbo se apoderó de su mente, y estaba a punto de hacerlo con su cuerpo, por lo que pidió salir un momento de la sala. —Anda, aquí te esperamos —le dijo Frangelico entendiendo que debía tomar aire fresco. Jack bajó hasta su oficina y allí se encerró en su baño privado, marcó el número de Dinna. —Hola amor —la saludó apenas escuchó que contesto la llamada. —¿Dime que ya vienes en camino? —preguntó la mujer en respuesta. —En camino ¿para dónde? —le preguntó a sabiendas que no debió hacer esa pregunta, era consciente de que no debía ir, o no debería ir, estaba en su hora de trabajo y en medio de una importante reunión. —En la habitación 55 del hotel que está a media cuadra de tu casa de modas —le dijo la mujer. —¡Wow! Jack volvió a atragantarse, sintió calor, mucho calor y sus terminaciones nerviosas comenzaron a despertar, se aflojó la corbata y el cuello de la camisa al sentir que su manzana de adam estaba aprisionada y su garganta estaba asfixiada. —Ven baby —le pidió ella en un tono de voz tierno y demostrativo de la necesidad que bien reflejó en la fotografía. —Estoy en medio de una reunión —le dijo titubeante. —¿Me vas a dejar así? —inquirió sugestiva—. Estoy necesitada de tí, no creo poder calmarme, y esto es algo doloroso, enciende tu cámara para que me veas —le pidió con voz insistente. Jack como no decía que no a ninguna de sus peticiones accedió, y ella estaba viendo en riesgo su plan, presentía que esa vez parecía que si se negaría abiertamente, decidió usar el último y gran recurso. Con la nueva imagen que reflejó la pantalla de su teléfono terminó de ponerlo en contra de la pared, acostada en un diván comenzó a masajear sus partes de manera insistente mientras que con la otra mano acariciaba sus pechos inflamados. —Esto duele baby —le dijo mientras estiraba sus pezones para demostrarle el nivel de locura que había en su cabeza, pero que él veía como algo sensual, y más si ella le estaba haciendo creer que era producto del deseo que él despertaba en ella—. ¿Ves cuán ansiosa estoy? Estaba tan hipnotizado por lo que estaba disfrutando que no podía ni responderle. —Ven, ¿sí? —lo invitó una vez más. —¿Có… cómo se llama el hotel? Y así abandonó la casa de modas, olvidándose por completo de la reunión y de la importancia de su opinión para terminar esos diseños. Dinna en su habilidad se encargó de entretenerlo el resto del día dentro de esa habitación. Hizo y deshizo de él y con él como bien lo había planificado. Salieron del hotel bien entrada la noche, eran alrededor de las once de la noche cuando ella fue la que se excusó en que debía volver a su casa a resolver unos pendientes, pensó que con eso ya había logrado su cometido, creyó que ya nada podía hacer Frangelico, Jack había fallado a su deber. Jack quedó tan extasiado después de toda la tarde que pasaron haciendo el amor que no le dio importancia a su excusa. Lo que ella dijera en ese instante era palabra sagrada, no consideraba hacerle preguntas, creyó innecesario pedir una respuesta pues no tenía interrogantes y menos si ella lo convenció con la promesa de verse al día siguiente. La acompañó hasta el lugar donde ella le dijo que tenía estacionado su automóvil, y allí mismo luego de que ella se perdió de su vista, mientras pensaba en tomar un taxi para irse a casa, recordó a Frangelico y el error tan grande que había cometido. Tomó su móvil y como era de esperarlo tenía muchas llamadas perdidas de él y de la empresa. Lo llamó. —¿Dónde estás Jack? —le preguntó en un grito—. Te fuiste y nos dejaste colgados. Sabes lo importante que es esta colección… Frangelico iba a continuar regañándolo, pero él no estaba para escucharlo, por lo que lo interrumpió. —Dime que decidieron, en este momento estoy ingresando en la casa de modas, mañana a primera horas tendrás los diseños con las correcciones que decidieron. Y así fue, pasó toda la noche trabajando, y se sentía tan relajado por lo sucedido esa tarde con Dinna que no caía en cuenta que esta primera falta comenzaba a poner en duda su nivel de responsabilidad frente a Frangelico y el resto de los diseñadores.
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