Un paso entre dos Alfas

2255 Palabras
Golpeé la mesa con tanta fuerza que los vasos temblaron. -¡Maldita sea!- gruñí, caminando de un lado a otro. Tiro de mi cabello, Mi lobo me desespera más. Siempre está la imagen de sus ojos, la forma de sus labios..¡AHH! MALDICIÓN... -Mírate, Zarp. Una semana sin verla y ya pareces alguien con sentimientos. Me detuve, respirando entre cortado -¿Cómo se atreve ese... Abel a venir hasta aquí? ¿Acaso quiere morir? El estaba con ella. Maldición ese un desgraciado traidor.. ¿Y si planea llevársela? ¡Lo mato! Juro que lo mato Luck suspiró, casi con lástima. -Por favor, Zarp. Tú y yo sabemos que Abel no te tiene miedo. Reí, una carcajada seca -Yo tampoco. Él se fue con los malditos humanos. Luck gruñó, provocandome un dolor de cabeza -Recuerda que mi mate es una humana. No permitiré que hables así. Me acerqué al espejo. Allí estaba su reflejo. Luck, serio, con los ojos rojos, mirándome como si yo fuera el enemigo aquí.. -¿Alfa Zarp? Un golpe en la puerta me sacó de ese trance. Abrí con brusquedad. El beta me miró nervioso. -Zarp... Abel está en la casa de la señora Rosa. Lleva mucho tiempo allí. ¿Que hago? Cerré la puerta de golpe. El control se me escapó de las manos. -¡Iremos para allá!- rugí, tomando las llaves y saliendo con pasos pesados. En el camino, Alia me cerró el paso. Sus ojos brillaban. -Hay una humana en el pueblo. La voy a sacar. Ya suficiente tenemos con la anciana del bosque... ¡Es más, hasta es su nieta! Además ¿Por qué no me lo dijiste? Eres el Alfa aquí... Me detuve, la sangre hirviendo. -¿Qué dijiste? Alia se cruzó de brazos, desafiante. -¿La apoyas? Tú, Zarp, el alfa... ¿apoyas a esa puta? La tomé por el cuello, apretando con fuerza, Luck tomo el control de mi cuerpo -Te salvas de que no golpeo mujeres... pero te lo advierto, no sigas. Alia me miró con los ojos llenos de lágrimas. -¿Luck? Asentí lentamente. Ella se tapó la boca y cayó al suelo, temblando. -La conseguiste... ¿es ella? Parpadeé, con desprecio, volví a tomar el control -Eres la luna de esta manada. Solo preocúpate por darle lo que necesita el pueblo. -Si. Tienes razón soy la luna de esta manada ¿Verdad? Más no tu luna.. Alia me tomó del brazo, desesperada. La aparté con violencia. -Vete con los que has estado. No me jodas. No vengas a dar lastima cuando desde el día 1 ya tenías planeado hasta como desaserte de mi.. -¿Que dices?- dijo indignada. -5 días duraste fuera de la manada ¿Dónde estabas? No me importa.. Solo vuelve a desaparecer.. Me aleje de ella. Y recordé como me encerré días atrás para no buscar a la humana. Pedí que me encerraran. Pero salí, ella está en mi cabeza, aunque desearía que no. -Eres un desgraciado, Zarp- se burló Luck dentro de mí -La odias, pero no puedes dejar de pensar en ella. Me miré al espejo otra vez. Ajusté mi chaqueta, peiné mi cabello. -¿Desde cuándo me importa tanto mi apariencia?- murmuré con asco. Luck rió. -Desde que ella existe. Tomé las llaves. Alia seguía parada observando me sería, con los brazos cruzados Sali de la casa, el motor rugió. Mi odio ardía. Pero debajo de todo... estaba esa maldita necesidad de verla. Golpee mi cabeza contra el asiento -¿Te imaginas que Abel les diga para que se vayan para su manada? -Callate Luck. No estoy de humor para tus chistes.. El rugido de mi motor se apagó con un golpe seco contra el maldito auto que bloqueaba la entrada de la cabaña. El metal crujió, y yo sonreí apenas, con una satisfacción retorcida Abel salió despacio, brazos cruzados, mirada fría. Ese desgraciado traidor.. Acomode mis gafas oscuras, baje lento y el empezó a caminar en mi dirección -¿Qué haces aquí?- escupí las palabras -Este es mi territorio. Él arqueó una ceja -Vine de visita. -No acepto visitas. Lárgate. -Oblígame- Su tono era un filo, y yo sentí el impulso de romperle la mandíbula. Abel ladeó la cabeza, sonrisa mínima. -Aquí hay otra humana... ya tú sabes, ¿no? ¿Qué haces siguiéndola? Mis ojos se abrieron, el aire se me cortó en el pecho. -No es tu problema. -Claro que sí. -¿En serio? No creo, ella está en mi territorio -Y ella es mi territorio. Porque ella es mía. El puño se me elevó solo, la rabia me quemaba. Abel no se movió, solo me miró fijo, como si esperara el golpe. Y entonces, mi respiración se aceleró al escuchar su voz.. Maldición -¡Ya basta, vale!- La humana apareció entre nosotros, con esa fuerza inesperada en su acento, cerré mis ojos -Esto no es un gallinero. Baja la mano Me quedé sin palabras. Bajé el puño, serio, tragando la furia. Abel sonrió de lado, disfrutando mi silencio -Y tú, Abel- La humana lo señaló con el dedo -¿para qué traes a tus matones pa' acá? -Ese no es de los míos. Mejor entremos. Ella me miró directo. -¿Y tú quién eres? -Yo soy el que debería preguntar eso... además, tú eres... Abel se interpuso, su cuerpo cortando mi frase. Lo miré con odio. Mi pecho se contrae, siento ganas de correr, gritar. Es como cuando ví a mis padres muertos. Pensé que este dolor solo lo viviría una vez.. -Vengo por la señora Rosa- menti entre dientes. Algo dentro de mí volvió a doler. Ella solo lleva casi un mes aqui y ya yo me siento perdido.. -Entonces no te quedes ahí. Puedes pasar- me dijo la humana detallando me de arriba abajo, su mirada se conecto con la mía. Sus pupilas están dilatas, aunque tiemblan apenas.. Siento como Abel me tropieza al pasar. Suspire Dentro de la cabaña, el silencio era intenso. Abel y yo sentados, callados, mientras la humana hablaba sin parar, mientras comía con ganas.. -Ay no me digan que son esas clases de personas que no comen al frente de otras.. Yo tengo un amigo así- dijo mientras bebé jugo.. Un momento.. Me giro para ver al desgraciado y el tiene la boca semi abierta mientras la ve con un gesto de molestia. Me reí. Inseguro, ja.. Se molestó nada más porque menciono un amigo. Por favor, -Zarp controla tu corazón que nos vas a matar- gruño mi lobo dentro de mi. Mientras aprieto mis dientes.. -Los humanos son muy unidos- susurré entre dientes. La humana me vio y asintió. -Creo que ya me acostumbré cuando dicen humanos.. Aunque pensándolo bien, ustedes parecen como... -¿Cómo que? Pregunto Abel, yo me gire viendo para otro lado.. -Yo leí de unos demonios que eran grandes y musculosos. Abrí mis ojos y me ahogue, con mi propia saliva.. Ella se rió, la vi serio. Ella continuo -¿Demonios? Ay damita. Soy peor que ellos Que cursi.. Este ya no da la talla.. Dan asco como se vuelven. Ay soy peor que ellos. Ay Damita.. Por favor. La observo reír mientras come, tiene una pierna montada en la silla y la otra cruzada mientras come. Parece un mono.. niego al verla -Si las miradas mataran ya estuviera muerta.. Parpadee, reaccione.. -¿Disculpa? ¿Dijiste algo?- pregunté -Que la dejes de mirar- intervino Abel. Lo mire -Como me gustaría que mis amigos vinieran. Acá es un bonito lugar Subí mi ceja.. -No queremos que el alfa se moleste al ver humanos aquí- dijo Abel, con esa maldita voz arrogante. -Ñonga.. ¿Puedes venir? Me quiero recostar un rato. Me levanté al igual que el idiota.. La humana fue corriendo. Su espalda es tan fina y su cuello delicado. -Aléjate de ella- me soltó Abel, bajo, firme. -¿Quien me lo va a impedir? ¿Tu? ¡Ha! No me digas ¿Me disparas? O mejor me vas a torturar. -Sabes que no soy capaz.. Al menos contigo no.. Pero te lo advierto Zarp. Está bien yo no quería debilidades, pero todo cambio, y no fue cuando la vi. Todo cambio fue cuando mate alguien que quería hacerle daño, y cuando la vi temblar.. Cuando ví sus ojos y vi mi reflejo.. Tu jamás vas a entender que es lo que siento. Porque decidiste ser un maldito sociopata.. -No estoy por ella. Lo sabes- le di la espalda -Es una humana. Él rió, burlón. -¿Y? Te vi, Zarp. Te vi esa maldita noche siguiéndola. -No sé de qué hablas. Luck estaba dando una vuelta. Abel miró hacia donde la humana había desaparecido. -Le obedeciste.. No me golpeaste -Solo no te quise golpear.. -Tú ya tienes a tu mujer, déjala en paz. Se que ella es hermosa.. -¿Hermosa? Parece una ramita seca.. Él sonrió con desprecio. Me tomo por el hombro -Guerra avisada... No termino la frase.. -Tú tienes a miles de mujeres.. ¿También la quieres a ella? No me digas que no te has acostado con una humana- hable entre dientes apartandolo de un manotazo -Ami me gustaría.. -Eres un... La puerta se abrió. La humana estro rápido y nos señaló.. Sus ojos estaban rojos y un poco hinchados -Mi abuela estaba bien hasta que llegaron ustedes. Me crucé de brazos. -¿A quién le hablas así? -¿A quién más? A ti. A este- Señaló a Abel. Abel levantó las manos. -Tu abuela estaba bien, lo que pasa es que el alfa... -¡No sigas!- Ella lo cortó, voz firme -Me tienen harta con ese tal alfa. Mejor no sigas, que ni siquiera lo conozco y ya lo odio. Mi abuela lo alaba porque según él la cuida. ¿La cuida? ¡Por favor! Mi abuela estaba mal aquí cuando llegué. Y hasta horita habla bien de ese tal Alfa.. El silencio me quemó. Trague saliva, ella se ve desesperada. Empezó acomodar su cabello -Yo soy el alfa. Abel me miró, la humana me apuntó con la mirada. -¿Qué creías, que me iba a quedar callada? Pues no. Déjame llevarme a mi abuela. Porque al parecer ella no se va por los recuerdos de mi abuelo, pero sé que es por ti. Sus palabras me atravesaron. Dolor, rabia, algo que no entiendo que significa.. -Aca ella tiene todo- dije bajo -De donde yo vengo- continuó ella, firme -la economía no es buena, pero algo es algo. Aquí lo único que veo es odio. No puedo trabajar, en ningún lugar. ¿Por qué? Porque las personas al parecer te lo dirán a ti. Que soy una humana ¿Y? ¿Y ellos que son? Todos somos iguales ante el todo poderoso.. Solo soy una persona que quiere que su abuela esté bien. Eso es todo.. Abel la miró, trato de acercarse pero ella se rio. -Pero eso no me quita el hambre- me reí sin querer. Mordi mi labio y la vi.. -Eres fuerte.. Si quieres llevarte a tu abuela está bien. Pero no puedo dejar que te vayas con esa impresión de mi man.. De mi hogar -¿Excuse me? Murmuró Abel con la boca abierta, viéndome -¿Ya estamos perdidos?- dijo Luck, me puse serio y tomé mis cosas. Pase por al lado de ella. Me gire al verla que tenía las mejillas rosadas.. -Creo que es momento de irnos- tome el brazo de Abel. El lo apartó rápido -Creo que es lo mejor. Estoy algo cansada- susurro ella.. -Adios damita- dijo Abel mientras le guiña. Yo ruedo los ojos, voto el aire que tenía contenido Salí de la cabaña y fui directo a mi auto.. cerré la puerta.. Pegue mi cabeza del volante.. -Idiota.. Idiotaaaa Idiotaaaa Idiotaaaa Eleve mi vista.. Ella sale hablando con Abel, ambos rien.. Abel está cambiado con ella, incluso hasta se le ve feliz. No tiene esa aura oscura.. -Somos hermanos.. Tus hijos serán mis sobrinos, y mis hijos te dirán tío.. Un recuerdo mi invadió. Mi corazón se apretó, lo golpeó.. Me golpeó el pecho, el se despide sin darle un abrazo ni beso. Eso no es construnmbre de el. Abel ¿Siendo respetuoso? -Nuestras bodas serán juntas... Es un juramento Le dije yo hace años.. mi cabeza descansa.. -¡LARGATE ABEL! ¡MALDITO TRAIDOR! TU SABES QUE ELLOS LOS MATARON.. vete con ellos.. largo.. maldito seas Le grité.. Lo golpee, pero ese golpe me dolió más a mi. -Ahora si. Vamos hablar de hombre a animal.. Me gire y el subió a mi auto.. Suspire -¿Por qué le dijiste que no quier se que vaya con esa impresión? -Porque es tu pareja. Y creo que hicimos un juramento de que tus hijos me llamarán tío. Mi problema es con los humanos, no con tus futuros hijos.. Encendí el auto el se quedó en silencio.. Lo ví -¿Luck? -No imbécil soy Zarp. Además secuestrare a mis sobrinos en un futuro y los pondré en tu contra. Y en el de ella. Y viéndola bien.. Ahhh.. Es horrible.. Pero para gustos disgustos.. ahora bajate de mi auto que hueles a ella... El se me quedó viendo serio.. Y bajo lento, yo solo ví al frente.. Continuó viéndome.. Me gire al sentir una mirada.. -¿por qué tú? Murmuré al ver cómo acomoda el pequeño jardín.. la observo por un rato más -Aun sigue siendo fea..
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