Mujerón

1290 Palabras
Había terminado de limpiar hasta el último rincón de las casas. Mis manos aún olían a desinfectante y mis músculos se sentían rígidos, pero la satisfacción de ver el lugar impecable no me la quitaba nadie. Recuerdo como vi a Zarp alejarse. Su auto solo se movía como si hubiera una fiesta ahí dentro. Pero lo que más me llamó la atención no fue él, sino Abel. Cuando salio del auto, en un parpadeo, su semblante amable se borró, reemplazado por una expresión parecida a cuando lo ví por primera vez, una seriedad que me dio escalofríos. ¿Qué demonios pasa en este pueblo? Todos actúan como si guardaran un secreto. –Tengo que estar alerta me dije, echando un vistazo a mi abuela, que seguía en un sueño profundo y pesado. Ya es casi de noche y aún no despierta. Tal vez ella sepa algo, o tal vez mi instinto simplemente me está gritando que ese par no son de fiar. Me quité la ropa y me di un baño rápido. Necesitaba desestresarme, me puse algo ligero, un conjunto que me permitiera moverme, y me solté el cabello. Me ví en el espejo.. El propio nido de pájaro -Lo que hace falta aquí es música– Murmuré, saqué mi teléfono del bolso, sin señal. Lo dejé a un lado con un suspiro, pero entonces recordé que tenía una canción guardada en la memoria interna. –¡Si! Una sonrisa se me escapó. Le di al play y las primeras notas llenaron la habitación. Me puse en puntas de pie, estirando los brazos hacia el techo, dejando que el ritmo guiara mis movimientos. Empecé a bailar, girando, olvidando por un momento el ambiente extraño del pueblo. –!!!!!!! De pronto, unos golpes fuertes en la puerta interrumpieron mi coreografía improvisada. Me acerqué a la ventana y vi a una mujer. Se veía impecable, hermosa, pero su mirada... uff, pesadísima. Abrí la puerta con una sonrisa. -¡Hola! Buenas no...- No alcancé a terminar. La mujer entró sin pedir permiso, barriendo el lugar con una mirada extraña. -Disculpe ¿quién es usted?– pregunté, ladeando la cabeza. Ella se giró, clavando sus ojos en los míos con una hostilidad nada agradable.. Sonreí –Voy a ser directa contigo, ¿me entiendes?– dijo ella rodando sus ojos y de inmediato repitió en un inglés –I'm going to be direct with you, do you understand me? Elevé las manos en señal de paz y caminé hacia el teléfono para apagar la música. -Te entiendo, te entiendo- le dije con calma, lo importante es que no hablo en húngaro –Pero por favor, dime en castellano para poder entenderte mejor. No hace falta el Duolingo Ella se puso rígida, como si mi amabilidad le ofendiera. Suspire –¿Cuánto quieres?– soltó seria –¿De qué?– parpadeé, genuinamente confundida –¿Quiere comprar la casa? Porque no es mía –¿Cuánto dinero quieres?– Su voz era ronca, fuerte. Miré por la ventana un segundo, procesando la propuesta. -¿Tengo que hacer algo malo?– hable en voz baja, acercandome hacia ella. Ella dió pasos de retroceso –Porque si es así, créame, no sé guardar secretos. La mujer rodó los ojos con una exasperación dramática. –No quiero que estés aquí. ¿Cuánto dinero quieres para que te largues y dejes al Alfa Zarp en paz? No pude evitarlo. Solté una carcajada, me senté en una de las sillas, señalando la otra. –¿Quiere café? Mire que para hacer negocios, no hay nada como la cafeína ¿no cree? Ella me miró como si yo fuera un bicho raro. -¿Lo aceptas? -No sé por qué me ofrece eso solo para irme- dije, recostándome en el respaldo -Yo estoy aquí solo por mi abuela. Además, ese tal Zarp vino por ella, no por mí. –Sí, claro...– siseó ella, y se rió sin nada de gracia –¡Es en serio!– Asentí –Usted es tan hermosa, ¿de verdad cree que yo estoy atrás de ese hombre? Ay, por favor, si apenas lo conocí hoy. ¿Acaso no me ve? ¡Una pierna de usted son dos mías! Tiene un porte increíble. Ella me analizó, me levanté, serví una taza de café humeante y se la puse enfrente. Me senté de nuevo, apoyando los codos en la mesa. -Vamos, dígame... ¿de quién quiere que hablemos mal? Ella se quedó seria, mirando el café como si tuviera veneno. –Ay, dígame ya, que me dejó con la intriga– insistí, dándole un golpecito juguetón a la mesa –Además, usted anda detrás de las mujeres de ese tal Zarp... Ay, por favor, pero bueno, no puedo criticar los gustos ajenos. Cada quien con su tema. El cuerpo no lo es todo.. –¿A qué te refieres? –A el.. Su forma de ser. Bueno, pero me supongo que no debe de ser así con usted ¿Verdad?– di un sorbo a mi taza de café. Ella solo me observaba sería, con una mueca en sus labios.. Le palmeé la mano antes de que pudiera reaccionar. –Un hombre que ama de verdad no anda tras las mujeres, solo tiene ojos para la suya. Grávese eso. La mujer se puso de pie de un salto, retirando su mano como si la hubiera quemado. -Por eso mismo te estoy ofreciendo dinero para que te largues. -Y ya le dije, estoy por mi abuela– respondí sin perder la sonrisa –Si por mí fuera, me la llevo lejos de este lugar ahora mismo. No vine aquí para quitar marido ajeno, créame que tengo mejores cosas que hacer. Ella me miró de arriba abajo. -¿De dónde eres tú? –¿Harica? Me gire, en ese momento, escuché un movimiento en la habitación de al lado. Mi abuela se estaba despertando. –¿Luna... Alia?– balbuceó mi abuela con voz ronca haciendo entrada a la cocina. Miré a la mujer. -¿Luna? ¿Así te llamas? Qué nombre tan bonito, me encanta. Luna no dijo ni una palabra más. Me lanzó una última mirada y salió de la casa a zancadas, tan altiva como entró. Mi abuela se acercó a mí, temblando un poco, con el rostro pálido. Me tomó de los brazos, revisándome. -¿Estás bien? ¿Segura?- preguntó con un hilo de voz. –Estoy bien, abu– le dije, dándole un abrazo para calmarla –Además, esa mujer es muy amigable. Mi abuela se separó, abriendo los ojos de par en par. -¿Qué? –Es en serio– me encogí de hombros, empezando a recoger la taza de café –Es una de las personas más amigables que he conocido. A parte de la señora Graciela, Alia me ofreció hasta dinero para viajar. Creo que la gente aquí es muy generosa, solo que no sabe cómo expresarse con una desconocida.. Tan bella esa mujer –Hari.. Por favor, ten cuidado –Pobre de ella. Se parece a una amiga mía.. ¿Has podido creer abu?.. Como semejante de mujerón va andar detrás de un bicho como ese tal Zarp. –¡Hari! No hables así hija. No lo conoces.. –Ay por favor abuela. Engaña a su mujer, que es hermosísima, imagínate que quedará para las tuqueque como yo.. Ay mi Dios, lo bueno es que tengo salud– me reí Hola mis amores. Volví con otra historia 😏😻🥵 Si gustan pueden seguirme.. Por cierto si este libro llega a pasar hacer de paga, como los anteriores. Pueden buscarlos en mi cuenta de Watt. pad.. Michellegamezzz 😻 Si llegan allí pueden apoyarme 😻😻
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