Lago

1400 Palabras
La abuela me observo por un rato. Desde que me desperté está así —Anda, camina un rato, deja de sobre pensar. Aquí no hay nada que ocultar. Es en serio Hari, –Esta bien, iré a donde la señora Graciela. Ojalá y no esté su hijo.. –No creo, el no puede venir seguido Me gire de golpe.. Mi abuela elevó sus manos, –Se que este lugar oculta algo. Eso de secretos no me gusta, además que hay de los murmullos que escuchamos en la madrugada. Además la puerta sonó.. Mi abuela quedó en silencio, me puse mis joggers anchos y una camisa cualquiera. Ella me miró y negó —Ay ñonga, lo que te falta es una tazita y listo, pareces indigente. Me miré la ropa y fruncí el ceño. —No digas eso, abu. Así me siento cómoda. Ella se rió. —Conste, acá hace mucho viento. Si te lleva, no sé. Le saqué la lengua. —Por lo menos tendré cómo balancearme. Los joggers me ayudan como paracaídas. Su carcajada me siguió hasta la puerta. Le tiré un beso y salí. El camino estaba tranquilo… hasta que lo vi. El lobo blanco. Otra vez. Se acercó, me olfateó como si buscara algo. —¿Qué te ocurre, odioso? Tenía tiempo sin verte— le solté Rodó los ojos. Sí, un lobo rodando los ojos. Me reí. —Pareces una persona. No eres normal Me di la vuelta para seguir, pero me cerró el paso. —¡Permiso!— intenté apartarlo, pero era enorme, pesado. –¿Te acostaste? Ay no te pases... Lo empuje y nada. —Dios, pesas como un panda. Gruñó. –Ahhhh Yo también gruñí, imitando lo. Él ladeó la cabeza, y dió un paso de retroceso.. –Ah.. ¿Viste? Yo también soy una per... Loba, cierto, eres un lobo no perro. Y yo soy una loba. No una... Olvídalo Avanzó hacia mí, –¿Que haces? Recuerda no se comen a los amo.. Camino gruñendo bajo. Retrocedí, me pegue a la baranda donde termina el puente de madera, tropecé… –¡Mierda! Caí al lago. El agua helada me cortó la respiración. Flote, me hundí, volví a salir. El lobo me miraba fijo desde la orilla. —¡Auxilio!— grité Él rodó los ojos y se sentó, como aburrido. Me revolví en el agua, y de pronto… desapareció. –¡Ayuda! El aire cambió. Un aroma delicioso me envolvió. Sentí un presentimiento. Elevé mis ojos, y note unos oscuros, intensos. Labios ladeados. Bajé la mirada, su pecho firme, abdominales marcados, la V más abajo. Sentí el calor en mi rostro.Me hundí otra vez. Una voz gruesa me atravesó. —Ponte de pie. Parpadeé. Me levanté lentamente, empapada. —Por eso digo que no me estaba ahogando… solo jugaba con… Busqué al lobo. Nada. Zarp —¿Con quién?— pregunté serio, mirando alrededor. —Con mi mascota. Tosí fuerte. —¿Qué? ¿Mascota?— ella empezó a salir del lago, la tomé por la camisa, al ver que casi se caía con el lodo. —Nada. Mejor aléjate, no quiero problemas. La seguí. Maldición ¿Por qué la sigo? —¿Con quién?– pregunte. —Con nadie. Solo vete. Por tu culpa perdí a mi mascota. —Estás empapada. Ve a cambiarte— —“Ve a cambiarte”— murmuro imitando lo que le dije.. ¿Este palillo quien se cree? Negué, ella se rió —¿Por qué te alejas de mí? ¡Detente! Ella continúo.. –¡Es una orden!— gruñi bajo, ella me dió una mirada con su ceja alzada.. Yo alcé la mía, esperando su intento de gruñido.. –No recibo órdenes. Al menos que seas mi profesor. –Por favor, detente– hable bajo, al verla algo cansada —No quiero problemas, en serio, alfa. Me detuve en seco. Mi respiración se volvió agitada.. —¿Cómo me llamaste?— La tomé por los hombros. Ella alzo su vista.. Sus ojos café brillaron.. Parecen almendras —Alfa. Así te llamas, ¿no? Medio sonreí, sin querer —¿Te reíste? Ay, te salen los hoyuelos. Miré a otro lado. Luego a ella —Prefiero que me llames… az én alfám. —Az én alfàm— repitió Asentí, y solo puedo ver cómo las gotas caen por su cabello, y mueren en su rostro.. Su nariz se arruga cuando habla, sus labios finos están un poco pálidos, —Bueno, te dejo— me di la vuelta Harica: —Cómo anda así por aquí sin pudor… solo con un mono, sin camisa, sin zapatos. Por eso la Luna esa lo cela. Es que si yo tuviera un novio así. Ay señor.. Zarp: Me giré, viéndola. Ella se dio la vuelta y se fue. Ando así porque soy un hombre lobo niñita.. —El lago no le quitó el aroma, debo de Intentar con algo más fuerte.. –¿Que te hizo pensar que el lago le quitaría el aroma? Por favor Zarp, ella se baña. Además el lago está frío. Casi le daba hipotermia.. Mírala parece un helado.. –Sera la paleta sin el helado –No te pases Zarp.. La vi entrar en la cabaña.. Luck gruñó dentro de mí, su voz áspera. —¿Le dijiste que te llamara mi alfa? az én alfám. —Deja de hablar, mejor cállate— escupí entre dientes –Ya vimos que está bien. —Si no quieres que vuelva a perder el control, más te vale que eches a Alia. Te lo advertí, Zarp. Te dije que Alia no era de fiar. ¡Maldición! te dije que estaba extraña cuando regresó ayer. Y lo dejaste pasar. Me transforme.. Y al llegar a mi casa. Golpeé la pared, mis nudillos ardiendo. El eco de mis pasos siguió hasta la habitación abandonada. Allí estaba ella, Alia, parada frente a la ventana, —No vuelvas a ir a donde ella— le ordené Alia se rió, me dió una mirada y se recogió el cabello, dejando ver mi marca en ella. Una que hice por obligación. —¿O qué? Me acerqué. Ella retrocedió un paso. —No soy capaz de golpear mujeres— murmuré. —Lo sé— respondió con un tono de burla –Si así fueras. Ya estuviera bajo tierra.. —Lástima que no soy Zarp— la interrumpio Luck. Tomando el control —Te lo advierto, Alia no vuelvas a acercarte a mi mate, porque lo de anoche será peor. Sé de tu plan. Sé que quieres sacarla de aquí… para matarla en el camino. Y créeme, si te atreves siquiera a rozar su espacio personal, no quedarán ni tus huellas dactilares. Ella me miró, los ojos húmedos —Ella se burló de mí Luck. Trató de decirme que quiere a los dos… Es una zorra, quiere el poder.. Yo fui para hablar con ella. Y explícarle todo Luck irrumpió, su gruñido retumbando en mi pecho —Lo siento, Alfa ella es una tramposa, solo vino por el poder. No lo ves, ¿Zarp? Yo soy tu luna. Mira tu marca en mi –¡UNA QUE HICE POR EL CONCEJO! ¡NO POR TI! Alia empezó a toser, débil, quebrada. –Es una humana.. Los humanos mataron a tu padre. Luck rugió —Así yo vea que mi mate está matando a alguien, diré que tuvo una razón, aunque no la haya. Y más te vale que cuides tu lengua. Alia se desplomó, la respiración rota. —¡Zarp, no me dejes por ella!— gritó desde el suelo. Me giré, la miré con desprecio. —Jamás te he amado. Y tú a mí tampoco. Sé todo de ti, Alia. Pero tranquila… esa humana no será nada mío. —¡La mataré! Juro que lo haré... Salí de la habitación, dejando su llanto pudrirse en las paredes. Luck gruñó dentro de mí, con odio —Maldito, cómo quiero estar separado de ti. —Lastima que no puedes, tu lastimas a mi luna y yo me alejo de la tuya –¡Maldito! Vas a sufrir Zarp. Jamás le dice Luna a Alia, ¿Y ahora sí? Te odio Zarp. Ojalá mueras, –Si yo muero. Tu te vienes conmigo.. —Lo se, pero no importa.. Lo que importa es que no le hagas nada a mi mate. No me importa morir..
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