—Anunciaste el otro día que te marcharías con tu esposa a la Montaña Sagrada, lo cual coincide con lo que ya me habías dicho. Sin embargo, yo soy un hombre precavido, y como intuyo que ese viaje cambiará tu vida y necesitarás mucho tiempo para pensar en tus propios asuntos, creo que hoy deberíamos referirle a Chen lo que todavía no sabe y que tiene que ver con la guerra, la paz y el buen gobierno. Con esas cosas, en resumen, que se alejan de la espiritualidad pero que contribuyen a la convivencia. Todo eso que casi siempre nos viene dado y en lo que apenas podemos intervenir. Aprovechemos esta comida para ultimar los detalles y dejemos que sea él quien desarrolle su personalidad basándose en todos los conocimientos transmitidos. ¿Qué dices, Hang? ¿Estás preparado? —Lo estoy, pero no por c

