ALEKSANDR Todos en la vida hemos perdido algo. Y ese vacío que se instala en nosotros tras la pérdida puede durar días, meses... o toda la vida. Intentas recomponerte, seguir adelante, pero sabes que la herida sigue abierta. Cuando se trata de alguien importante, cuando lo que se pierde tiene nombre, rostro y una historia compartida... duele más. Los días dejan de tener color y se tiñen de gris. Y entonces la larva del odio, la venganza y la sed de sangre se instala en ti, devorando cada parte de tu alma que aún era salvable. A mí no me arrebataron a una persona. Me arrebataron dos. Aún tengo a mis hermanos, a mi clan, a mi organización. Pero el vacío... ese jamás se llenó. Mi madre suele decir que mientras tenga a Irina, mi pequeña hija, todavía tengo una parte de Zlata mi difunta espos

