Las Reglas Del Juego

1600 Palabras

Me quedé allí, hundida en el colchón, escuchando el eco de mis propios latidos. Estaba incomunicada, vigilada y, lo peor de todo, deseada por el hombre equivocado. Joti había establecido las nuevas reglas: yo era un objeto valioso que debía permanecer bajo llave. Durante los días siguientes, la vida en la mansión adquirió una rutina asfixiante. Las comidas eran actos de tortura silenciosa. Joti se sentaba a la cabecera, controlando cada bocado que me metía en la boca, recordándome que mi única función era nutrir lo que crecía en mi vientre. Max, por su parte, evitaba mirarme directamente a los ojos, pero su presencia me quemaba. Una tarde, mientras intentaba leer un libro en la biblioteca para no volverme loca, Max entró. Estaba vestido con ropa de gimnasia, el sudor hacía que la camiseta

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