La forma en que me miraba… Sus ojos ardían con furia, pero también con algo más. Algo que no entendía aún. Algo que no estaba lista para aceptar. Su piel seguía erizada por mi roce, su respiración agitada, su cuerpo tenso. Sabía que quería respuestas, que las exigía con cada fibra de su ser. Pero todavía no era el momento. No podía permitirme ceder. —Cuando sea el momento, Ángel. Y créeme… está más cerca de lo que piensas. Su mandíbula se apretó con frustración, pero no apartó la mirada. Admiré su valentía en silencio. La forma en que desafiaba todo y a todos sin temor, incluso a mí. Si supiera la verdad… Si entendiera lo que realmente somos el uno para el otro… No. No podía pensar en eso ahora. Me obligué a desviar la mirada. Dereck nos observaba con el ceño fruncido, claramente i

