Jack luego de haber tenido aquel horrible suceso se dirige a casa completamente molesto al estar cubierto de malteada; una vez llega a casa retira su ropa y de inmediato se da una ducha rápida.
Mientras se cambia llega a su cabeza el recuerdo de aquella mujer que tropezó con él, era el colmo que en su primer día en Sydney le sucediera algo tan terrible y desagradable.
Una vez más sale de su habitación, claro está que su genio ya no es el mismo con el que salió tiempo atrás, su lema siempre ha sido la puntualidad, y ahora era él mismo quien estaba incumpliendo con lo que más exigía a sus colaboradores.
Una vez más tomó un taxi con destino a la oficina de Chloe, su socia. Con quién esta es su primera vez que se iban a ver, ya que siempre han hecho negocios a través de llamadas telefónicas.
Jack vive en Nueva York, es un empresario solitario, un completo rompecorazones, además de ser un hombre muy apuesto al cual ninguna mujer lo ha rechazado, cuenta con un poder para hacer negocios bastante admirable.
Su infancia no fue nada agradable debido a que su madre abandonó el hogar a muy temprana edad, siempre estuvo protegido de la manera mejor posible por Jacob, su padre, un poderoso militar quien sufrió bastante por la ausencia de su esposa.
A través del tiempo se iba forjando el carácter de su padre, en su interior no había espacio para la nobleza, paciencia, ni mucho menos empatía. Era más bien catalogado como un hombre extrovertido, orgulloso, interesado y competitivo, que no se doblega ante nada ni nadie.
El taxi se detuvo frente de un enorme edificio, Jack sale del taxi luego de hacer el pago, algo que no está acostumbrado a hacer es dar las gracias, al igual que pedir el favor; ingresa por la puerta principal.
—¿Dónde queda la oficina de Chloe?, ella me espera y no tengo tiempo para perder —pregunta al guardia mostrando que la prisa es bastante.
—Buen día, supongo que usted es el señor Jack, así que por favor siga al ascensor y diríjase hasta el último piso —Jack sin decir nada más continúa con su camino yendo directo al ascensor.
Finalmente llega al último piso, al abrirse la puerta la secretaria muy amablemente se encuentra esperándolo, con una enorme sonrisa en su rostro tratando de elogiar su presencia.
—Buen día señor Jack, sea usted bienvenido —ante la reverencia de la secretaría, Jack lo único que muestra es su indiferencia—. Por favor sígame le mostraré dónde queda la oficina de la señorita Chloe —ella sonroja sus mejillas ante la presencia de un hombre bastante atractivo.
La secretaria da unos cuantos golpes a una puerta de cristal, luego gira la perilla y abrió la puerta quedando a la vista de Jack una hermosa mujer; Chloe tenía el tipo de cuerpo que para él era su debilidad.
—Buen día señor Jack, estoy encantada con su presencia, supuse que iba a estar a la hora que usted indicó, ya que es lo que más recalca; pero bueno lo importante es que ya se encuentre aquí —Jack apretó los labios en señal de molestia ante aquel comentario.
—Buen día —dijo él mientras estiraba su mano queriendo estrecharla con la de ella—. Disculpe el incumplimiento que he provocado, y entiendo que sea causa para que se moleste conmigo, pero este incumplimiento tiene una excusa, una enorme excusa —dijo él en tono de burla.
—Por favor tome asiento, mientras que se pone cómodo le pediré a mi asistente que le traiga algo de tomar —ya safo el botón de su saco y tomo asiento.
Mientras que le traía un vaso con agua él puso al tanto del motivo por el cual había llegado tarde, no lo hacía para que ella comprendiera su tardanza, todo lo contrario lo hacía para ganarse la confianza de ella y así poderla llevar hasta su cama.
En su cabeza sabía que ninguna mujer era imposible, de una u otra manera siempre lograba conseguir su fin. Jack no desaprovecha la oportunidad de escanear minuciosamente a Chloe mientras que habla con argumentos y oraciones muy bien estructuradas.
Su cabello rubio, aquellos ojos color café claro y su perfecto cuerpo delgado provocaba que sus pupilas se deleitarán. Ella correspondía con una sonrisa la cual no era coqueta, era más bien una sonrisa simpática que solía usar para lograr conseguir sus negocios.
—Por varios motivos personales no quería hacer negocios con usted, pero ahora me doy cuenta que hubiera cometido un grave error —Chloe abrió sus ojos quedando sorprendida.
»No se preocupe que no fue por nada malo, siempre suelo tener es distinto en cuanto a los negocios, lo importante es que ahora me encuentro aquí sentado frente a la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida —ante aquel comentario ella solo sonríe y rueda los ojos, no está acostumbrada a sentirse intimidada ante ningún hombre.
—Me halaga señor Jack, siempre que hablaba con usted llegué a imaginar que era un señor con una edad que supera los 60 años; me produjo un poco de curiosidad cuando me pidió aquella extraña condición para asociarse con mi cadena de hoteles.
»En un comienzo llegué a imaginar que solo estaba jugando conmigo, pero ahora que se encuentra aquí puedo asegurar con certeza que los dos saldremos muy bien beneficiados de esta alianza —Jack recuesta su espalda en la silla, cruza la pierna y la observa minuciosamente a los ojos.
—Dígame con exactitud cuál es el verdadero motivo por el cual quiere buscar un socio; al parecer el dinero le fluye de maravilla, su nombre y el de su cadena de hoteles se encuentra en muy buen nivel, el hecho de asociarse conmigo no le podría dejar las mismas ganancias que está recibiendo en estos momentos —Chloe pasó saliva y exhalo con fuerza.
—Verá señor Jack, como usted muy bien lo ha dicho, mis ganancias podrían verse afectadas con nuestra alianza, al mismo tiempo podría obtener un apoyo económico para poder acabar con la competencia —Chloe tomó un sorbo de agua para pasar aquel aquel trago amargo.
—¿Competencia ha dicho? —Jack de inmediato lleva su mano hasta la cabeza, frota con la yema de sus dedos sobre su cabello—. Ese tipo de negocios no me encuentro acostumbrado a hacer, poner mi dinero en sus manos sería como jugar a la lotería.
»Donde todos sabemos que hay pequeñas posibilidades en ganar, pero finalmente lo único seguro es una enorme y terrible derrota, hasta el momento me encontraba seguro de depositar mi confianza en usted, pero ahora me queda bastante claro que donde lo llegue a hacer sería un completo idiota.
Jack se levanta de la silla y ajusta nuevamente el botón de su saco. Ella de inmediato se colocó en pie, carraspeo su garganta al sentirse completamente nerviosa ante las palabras de Jack.
—Espere, por favor escúcheme lo que tengo que decir, solo deme un par de minutos más —Jack una vez más zafo el botón y nuevamente tomó asiento—. Lo siento pero eso era lo que usted quería escuchar, porque de lo contrario no se hubiera tomado la molestia de venir hasta acá.
—Me gusta presenciar los posibles negocios que puedo llegar a hacer, sabía que algo había detrás de todo esta cara bonita, porque donde hubiese sabido que mi dinero iba a estar en riesgo, simplemente con una llamada hubiese bastado todo.
Chloe saca la lengua y la pasa sobre sus labios minuciosamente, se siente completamente desarmada ante un hombre imponente como Jack.
—Ya que se encuentra en esta ciudad podría ayudarme a acabar con la competencia, usted es un hombre de negocios, por ende sabe perfectamente que donde logremos acabar con ellos estaríamos ganando cien veces más de lo que ganaría normalmente —ante aquellas palabras ya levantó su mano y frota su mentón.
La propuesta que Chloe le hace provoca que su instinto ambicioso se active, Jack se toma su tiempo para dar respuesta, porque no será fácil que él dé una respuesta afirmativa sin obtener algo más a cambio.