Pasan los minutos y nada, no hay respuesta, Mia anda muy metida en lo suyo, en silencio, Stephan se da cuenta que quiere tener su espacio, ¿Qué habrá pasado? No lo sabe, pero parecen problemas amorosos. Mejor será que se vaya y espere a sus amigos en la puerta.
—Bueno, mejor me voy, no quiero generarte problemas de alguna forma con tu novio… —le dice tomando sus cosas.
—Ya no hace falta, no vendrá…
—¿No?
—Es un idiota, bueno dice que se le presentó algo, pero debió decírmelo antes, ya me bañé y todo…
—Mmm… pues tal vez le surgió algo a último momento Mia… igual puedes venir conmigo y mis amigos si quieres, para que no te hayas bañado por gusto… de paso me ayudas buscando a Rodrigo en ese bar…
Mia resopla, sabe que el tal Rodrigo no estará en ningún bar, se siente algo culpable, no debió ilusionar a Stephan así.
—¿Qué dices? ¿vamos?
—No lo sé Stephan… ya no tengo ganas de nada…
—¿Tienes algo mejor que hacer?
—Pues puedo ver mi serie… es muy entretenida…
—Vamos, es mi última noche en la ciudad, así te despedirás de quién te hará aprobar la carrera.
—Oye, oye, solo es un curso… pero bien, tu ganas, vayamos a ese bar. Solo porque es tu última noche…
Stephan le regala una sonrisa de oreja a oreja, ahora solo queda esperar a su hermano y Daria, se pregunta que estará haciendo ese par. Tal vez hoy sea una buena noche para darles el pequeño empujón, harían linda pareja de eso no hay duda, sabe que Daria siente algo por su hermano, creyó que era imaginación suya, pero la forma en que lo ira, se ven tan cómplices en todo aspecto. Pero solos no darán ningún paso, por eso está él para ser el héroe de la noche.
—En lo que llegan tus amigos, ¿vamos previando? Tengo gin y un vino.
Vino, Stephan si ha probado el vino, siempre lo toman en las celebraciones importantes, como el cumpleaños de su padre, a veces le invitan en algún matrimonio, bodas de oro, bodas de plata, bautizos, pero solo en algunos, cuando su padre está de humor más que todo. Pero a él no le agrada, es bastante seco para su gusto, pero debe tomarlo y fingir que le agrada, si no sería una ofensa para su padre, a fin y a cabo es su sangre ¿no?
—Mmm… no me gusta mucho el vino, ¿Qué es gin?
—Me haces pensar que tu pueblo es de la prehistoria, te prepararé uno, te va a gustar.
—¿Es dulce?
—Le pondré jarabe de goma, es mi trago favorito, espérame aquí.
Mia se fue por una botella, había guardado el gin rosa para alguna celebración, ¿pero en que momento tendría una? En todo caso ya compraría otro trago más adelante, ahora quería tomar, quería quitarse a Mathias de la cabeza por unos segundos, algo en su excusa le daba mala espina, ¿por qué la había plantado de esa manera?
El gin es traicionero, es verdad, pero solo tomaría un vaso junto a su nuevo amigo, ya en el bar tomaría un par de cervezas, nada más. Tomó la botella, el jarabe de goma, unas frutillas para decorar y claro el agua tónica. Decidió también tomar jugo de cranberry, eso lo haría incluso más dulce y se había dado cuenta que Stephan era dulcero al mango. Jamás había conocido a alguien así, bueno a su primito de 6 años, pero eso es normal, a todos los niños les fascina el dulce.
Regresó al lado de Stephan y sirvió lentamente cada trago, primero las frutillas, seguidos los hielos… los hielos, había olvidado los hielos. ¡Pero que cabezota!
—Voy a sacar unos hielos del freezer, no tardo —le anunció.
En ese instante Stephan sintió que era el momento indicado. Le pondría la gotita de la posición de su hermano en el vaso, para que de una vez por todas olvidara que es un ángel. Sabe que ella ni le creía en lo absoluto, pero mas vale prevenir que lamentar. Y es que ella le había dejado el vaso allí en bandeja.
—Listo, había olvidado poner hielos en el freezer, pero tengo estos de aquí —dijo Mia sonriente volviendo con la hielera llena de unos hielos circulares —me los regalaron en el super por girar una ruleta…
Mia sirvió ambos vasos, Stephan tenía mapeado cual era para él y cuál para ella, el que estaba mas cerca a ella era el que tenía la gota y el que estaba más cerca a él, no tenía nada. Mia se dio la vuelta para tomar otro líquido más y sin que le diera opción de hacer nada, Stephan se secó lo que había en su vaso. Sintió de inmediato como su garganta quemaba, ardía como nunca, ¿acaso él se había tomado la poción? Hizo una mueca inevitable a lo que Mia no pudo evitar reír.
—Pero es que eres tonto, te lo haz tomado puro, estaba abriendo el jarabe de goma.
Stephan no podía ni hablar, el sabor era asqueroso, mil veces peor que el café y es que claro era la primera vez que tomaba y encima puro. Los humanos eran muy raros, se auto torturaban tomando e ingiriendo cosas como esta.
—Ya no quiero nada —se quejó mientras tomaba agua del caño, le hacia mucha gracia a Mia.
—¡Pero ni te esperaste a que sirviera!
—Toma tú, no hay problema.
—Ay Stephan —dijo ella aún riendo. De igual manera preparó dos, ya convencería a Stephan de que probara. —Mira, prueba del mío, esta delicioso.
—No, no , ya he tenido suficiente.
—Vamos Stephan, esta rico —se lo puso en la comisura de los labios, casi casi lo convence, pero recordó un gran pequeño detalle, la gotita de la poción.
—No, no, si quieres tomo en mi vaso.
—Ya veo, no compartes vaso…
—Pues no… tú sabes, con todos los virus que hay…
—Pues estoy vacunada, pero ya que…
Le tiende el otro vaso y lo mira atentamente, espera que su trago le guste. No es especialista en tragos, pero sabe que su gin es delicioso, ella lo prepara bastante dulce, ya si no le gusta es porque está loco. Stephan lo toma lentamente, aún con miedo recordando el anterior sabor. No le fascina, pues tiene algo de esa sustancia que arde, pero ha quedado mucho mejor que antes.
—¿Y bien? ¿Rico?
—Eso de la botella me arde un poco, pero esta pasable.
—¿Con eso te refieres al alcohol? —le pregunta Mia señalando la botella, Stephan asiente —¿Me dices que en serio es la primera vez que tomas?
—Gin sí…
—Bueno, pero el vodka es más fuerte y el ron ni que decir… ¿o nunca haz tomado de esos?
—Mmm nop, ¿tan grave es?
—¿Solo tomas vino?
—Y tampoco es que me guste…
—En serio eres inhumano Stephan —le dice sonriente e incrédula.
Stephan se queda pensativo, ¿Cómo que inhumano? Su pócima aún no hace efecto o ¿qué? Tiene que hacer algo para que se la termine de una vez.
—¿Nos acabamos nuestros vasos?
—¿Quieres secártelo?
—Si así se llama, pues sí…
—Bien, brindemos entonces… por más personas autenticas como tú, fue lindo coincidir Stephan. ¡Salud!
—¡Salud! —repitió él y se llevo su vaso a la boca.