Se adentran en el bar, la música latina aún no comienza. Rodrigo mira la hora en su reloj, vaya que su amigo era tardón, pero que más daba, podrían ir calentando la garganta un poco con uno que otro trago. Mañana era el día de descanso de ambos, no había que entrenar por lo que pasarse de copas no vendría mal. Además, hace muchísimo no tomaba. Se cuida bastante, es atlético, pero celebraciones como la victoria de hoy no pasan todos los días. Ha ganado una fuerte cantidad de dinero con esa apuesta, probablemente pueda planear un viaje o alguna escapada, se lo merece, ¿hace cuanto no sale de vacaciones?
—Dos margaritas por favor —le pide al barman. Una chica con camiseta que dice Team Bride le hace ojitos, el lo nota, pero la ignora. Le besa la mano a Camila haciéndola suspirar.
—¿Siempre ha sido así? —pregunta ella.
—¿Así como?
—Mira a todas las chicas, se derriten por ti… a veces no sé, me causa inseguridad… ¿estás pasando el rato conmigo o va en serio?
—Pues claro que va en serio Cami… ya te lo había dicho —Cami, es la primera vez que le dice así, en parte es raro salir con tu entrenador. Con ese muchacho que te grita si haces mal un ejercicio, que te exige día a día, que le ha sacado lagrimas por llamarle la atención… es casi como un padre, bueno ni tanto.
—¿Y por que yo? Tienes a tantas detrás…
—Porque me gustas tú, ¿hay algo de malo con eso? No te menosprecies, eres preciosa.
—Gracias Rodri…
Camila se queda observando el lugar en lo que su acompañante revisa unos pendientes en el celular. Se ha llenado justo en el momento en que han llegado, ya muchos andan alegrones. Es que claro ellos casi han llegado a media noche, es bastante tarde. Pero ella quería salir si o si, era la ocasión perfecta. ¿Díganme otro motivo para que Rodrigo tomara? No había. Además aún se sentía nerviosa estando a solas con él, esto la ayudaría a soltarse.
En una mesa diviso a un grupo de despedida de soltera, iban con dos chicos bastante guapos, uno se le hacía familiar. ¿Y esa chica no era Mia? ¿Una de las de su clase de diseño? ¿Qué hacía allí?
Ya más tarde iría a saludarla y preguntarle que habían hecho el día de hoy… había faltado por pasar el día con Rodrigo, pero había valido la pena, todo había sido tan mágico.
—Aquí tienen —les alcanzó el barman sus bebidas. Ella le dio un sorbo. Bastante fuerte, pero así le gustaban a ella. Rodrigo sonríe, Camila si le había comentado que le gustaba salir de fiesta, pero jamás la había visto en una y en vivo, a excepción de aquella noche en donde se cruzaron en una discoteca, años atrás. Ella iba con unas amigas de la secundaria. El era mucho mayor, solo le echó el ojo en cuando la ayudó a entrar, pero después la perdió de vista por completo.
—Te veo con sed, ¿uno más?
—Pues claro que vamos a terminar pidiendo más… ¿tú no querrás?
—Soy deportista…
—Ay por favor Rodrigo, no te hagas de rogar, ¿si?
—Me llevas por el mal camino eh… —sonrió él haciéndole además al barman que les sirviera otros iguales.
—Solo es por esta noche, ya después no tomas hasta tu cumpleaños si quieres.
—O hasta el tuyo, en 1 semana ¿no?
Camila sonríe, esta segura que no se sabe su cumpleaños de memoria, de seguro lo ha buscado en f*******:, pero con eso le basta —Yep, en una semana.
—¿Y que planes tienes?
—Bueno, pues justo comienza la primera entrega de unos proyectos finales así que no estoy del todo segura, pero me encantaría hacer un roadtrip, no lo sé.
—Un roadtrip, suena interesante. Hace mucho no hago uno, si es que se te da tiempo, podríamos agendar uno, ¿te parece?
—¿Y tus clases pendientes?
—Ya veo como hago con eso, igual solo sería por un fin de semana, no creo que tenga micho problema…
—Bien, suena bien.
—Bueno, en lo que llega el trago, voy al baño, no demoro.
—Te espero —le dice Camila sonriente viéndolo irse. Vaya chico, el más atlético que conoce. Espera que lo suyo funcione, y que bueno, no sea igual de gritón en casa como lo es en los entrenamientos. Es bastante exigente, sabe que no lo hace de malo, pero su carácter no es muy bueno que digamos. Sobre todo esa pisada que le dio al pobre chico el otro día, eso la desconcertó por completo.
Mia teme porque Adrew se cruce, después del brownie se a animado a tomar, parece una persona completamente distinta. Mas alegre, más liberal, se han unido al grupo de la novia por él, que la ha sacado a bailar de un momento a otro. Todos han probado un poco del brownie, solo un poco ya que ella para salvarlos se ha comido una gran cantidad. No estaban tan fuertes, pero igual ya esta en su viaje. De hecho todo el grupo anda en uno.
Ve que hay una chica solitaria en el bar, ¿debería invitarla a unirse? Mejor no, parece que espera a alguien… Esperen, ¿esa no es Camila? Se pregunta a sí misma achinando los ojos, ¿Qué hace aquí? No puede creerlo, vaya que su palabra tiene demasiado poder. Justo ella dijo que Rodrigo estaría en este bar, ¿y si lo estaba esperando a él?
Mejor será que se acerque a hacerle el habla, así tendrá mayor información y podrá ayudar finalmente a Stephan, se lo merece, él la ha ayudado bastante hoy.
—¿A dónde vas? —le pregunta Stephan jalándola del brazo, no calcula su fuerza por lo que Mia cae sobre él sobre un sillón. Ambos se miran y no pueden dejar de reír, la risa de ambos es muy contagiosa.
—Basta —dice ella intentando dejar las risas, vaya brownies, si que pegaban. Stephan la mira fijamente, la tiene realmente cerca. Hasta ahora no se había dado cuenta de su belleza, no es un ángel, pero tiene facciones muy lindas. Muy delicadas. Ella se aparta de él, después de mirarlo fijamente a los ojos también. De la nada unos deseos de besarlo se apoderaron de ella, por lo que lo empujó, no quería que pasara nada, ella quería a Mathias. Debió haber venido con él. —Vi a Camila en una mesa, iré a hablar con ella…
—¿Camila? ¿Hablas de Camila la de tu clase?
—Esa misma.
—¿Y no estará con Rodrigo?
—Pues iré a averiguarlo.
—Voy contigo —dice tomándola de la mano, ella lo mira fijamente, ¿pero que hace?
Stephan no se da cuenta, los ángeles se toman de la mano a cada rato, no significa nada más que amistad, no imagina que Mia lo fuera a malinterpretar. Pero al ver su expresión decide soltarla, parece que no le ha gustado.
Caminan entra la multitud que se va acumulando, el bar parece una discoteca, parece que es por el dj que esta armando sus cosas, debe ser conocido.
—Camila, ¡Hola! —la saluda Mia. Ella sonríe al verla y pone cara extraña pues ve a Stephan, justo estaba pensando en el muchacho al que Rodrigo piso…
—Hola, a ti te conozco…
—Oh sí… me caí en la bicicleta el otro día… tú novio me dio una golpiza…
—Eso porque me mirabas el culo…
—No te estaba mirando nada —rueda los ojos Stephan.
—Chicos, no quiero ser grosera, pero estoy en una cita… y si Rodrigo ve a Stephan, puede que todo salga mal…
Así que si estaba Rodrigo aquí, genial. Sonríe Stephan para sus adentros, va a lograr terminar con todo esto, al fin.
—No hay de que preocuparse, Stephan viene conmigo…
—¿Es tu novio?
—Estamos saliendo…
Stephan abre los ojos como plato, ¿de qué se perdió?
—Oh… ya veo, bueno… entonces si quieren siéntanse… espero Rodrigo no te reconozca…
—Pues quedó algo traumado con mi gran flexibilidad… probablemente si me recuerde…
—¿Cómo esta tu tobillo?
—Bien, no te preocupes.
—Vaya que ustedes se conocían bien —añadió Mia, que no estaba al tanto de lo ocurrido.
—Hola, hola, probando —comenzó el dj —Nada chicos, siento la demora, pero he venido recargado, así que… ¡Comience la fiesta!
La novia y su team soltó un alarido, una de ellas acompañó a la novia Lucy a una mesa y se pusieron arriba de pie. Sorprendentemente Andrew que iba bastante tomado las siguió junto con Daria, ellos jamás habían bailado salsa, pero allí los tenías, haciendo el ridículo.
—Tus amigos son un caso —rio Mia viéndolos.
—Jamás había visto a Andrew así.
—Pues tendrá que venir más seguido, se ve muy feliz.
—Eso porque está con Daria, míralos, jamás habían bailado juntos…
—Chicos, ahí viene Rodrigo —interrumpió Camila, ellos levantaron la vista y lo vieron fijamente. Estaba extrañado, no esperaba encontrarse con más mocosos allí y los reconocía, los reconocía bien, tanto a Mia, la amiga de una de sus ex como a Stephan, el niñato que iba en la bicicleta el día de ayer en Central Park.
—Eh… ¿hola?
—Hola, habíamos venido a hacerle compañía a Cami en lo que tu demorabas… ya nos vamos.
—Siento la demora Camila, justo me llamaron de un evento…
—Descuida, estuve bien, llegó tu mojito —le alcanzó su vaso.
—Nos vemos chicos —se despidió Mia. No pensó que sentiría esas ganas de pegarle a Rodrigo cuando lo viera cara a cara. Creyó que lo pasado ya no le afectaría, pero no fue así. Al ver esa mirada lo recordó todo. Las noches consolando a su amiga, los problemas que le trajo él… fue duro. Prefería mantenerse lejos de él.
—No hace falta que se vayan chicos, podemos tomar los 4… ¿no es así Rodri?
—Sí claro, normal.
—Bien, pediré unos mojitos para ustedes también entonces.
—No hace falta Cami, no los ves, están en otras.
—¿Estas diciendo que estoy tomada? —se defendió Mia molesta.
—Es evidente ¿no?
—Si vamos a querer esos mojitos, ¿no Stephan?
—Pues… —le lanzó una mirada que él capto al instante —sí, sí, sí vamos a querer.
—Bien, ¿Rodri puedes pedirles?
—Bien, pero será lo último que tome, quiero bailar…
—Bien, tomamos esos y vamos a la pista, quiero que me muestres esos pasos que dices que tienes —Rodrigo le sonrio y al rato regreso con los vasos para los nuevos acompañantes.
—¿Y ustedes bailan?
—¿Salsa? Yo no, desconozco… ¿Tú Stephan?
—No, jamás he estado en Latinoamérica, recién mañana iré a Perú…
—¿Irás a Perú? —pregunto Camila afanada, ella había investigado muchísimo de Perú, de hecho su proyecto final sería de allá…
—Sí, tengo que hacer un trabajo allá.
—¿Tú haces trabajos en todo el mundo? ¿En que trabajas? —preguntó Mia sorprendida.
—Pues es difícil de entender…
—No me digas que de ángel —le dijo riendo.
—Ha de ser dealer o algo así, en Perú hay abundante coca…
—Pues no es dealer —lo defendió Mia segura, la verdad no lo conocía del todo, pero si de algo estaba segura era que Stephan no trabajaba en nada ilegal y menos con ese hermano que tenía.
—Rodrigo basta —le dijo Camila cansada. Era evidente su ataque hacia Stephan.
—Bueno, ¿vamos a la pista?
Jaló a Camila y juntos comenzaron a bailar. Bastante bien en realidad. Stephan contemplaba como se movían, vaya que tenían ritmo. Le gustaría aprender a bailar, es una grandiosa expresión de felicidad, los ángeles no eran tan buenos bailando, se les daba mas cantar. Pero no sería mala idea aprender.
—¿Y? —le dijo Mia a la expectativa —¿Ya lanzarás tu flecha?
Su flecha, lo había olvidado por completo. ¡Vaya tonto! Eso de que el alcohol te pone tonto es verdad. ¿Dónde había dejado su morral? Volteo por todos lados y nada, no estaba por ningún lado.
—¡Mi morral! ¿Haz visto mi morral?
—Mmm… no, lo debes haber dejado… —Y pum de pronto una flecha cae directamente en medio de los dos, en la mesa en donde estaban. Ay no. Voltearon y vieron a la novia alocada lanzando flechas por doquier. Andrew estaba bastante ocupado conversando con Daria que no había notado absolutamente nada. ¿Por qué? Justo cuando ya estaban por terminar con esto… Maldito alcohol, no debió tomar nada. Se puso de pie y se sacudió, pensando que así los efectos del trago cesarían.
—¡Daria! —le gritó en vano, la música iba bastante fuerte. No lo iba a escuchar, estaban bastante lejos.
Gracias a Dios ella levantó la vista y vio a la novia aún lanzando flechas a lo loco. Se puso de pie y le quitó el morral de inmediato. Stephan suspiro de alivio, al menos ya no lanzaría más, ahora debía recuperar sus flechas, ¿Cuántas habría lanzado?
—Bueno cambio de planes, ahora la misión será recoger estás —le dijo a Mia tomando la flecha de la mesa.
—No debiste traer tantas…
—No creí que una loca las lanzaría porque sí.
—Está borracha y son flechas de cupido, dime, si tu estuvieras borracho y tuvieras la oportunidad de lanzar flechas, ¿lo harías?
—Pues no… obvio no…
—Bueno yo sí y al parecer ella también… en fin, a buscar esas flechas —dijo Mia poniéndose de pie. No sabía porque le seguía el juego a Stephan con eso de las flechas, pero bueno, no tenía algo más entretenido que hacer…