Yolanda esbozo una amplia sonrisa y sacudió la cabeza, riéndose. Al parecer llevaba tanto tiempo en le periodismo de Washington que ya nada la sorprendía.
-Oh, Gabs, tenía la corazonada de que quizá Sexton y tú os hubieráis enrollado. No me sorprende. Sexton tiene su reputación y tú eres una chica muy guapa. Es una pena lo de las fotos, aunque yo no me preocuparía eso.
>
Gabrielle le explicó que Tench había acusado a Sexton de aceptar sobornos ilegales de compañías espaciales y que acababa de ser testigo de una reunión secreta de la Fundación para las Fronteras Espaciales que confirmaba tales sospechas. De nuevo la expresión de Yolanda mostró escasa sorpresa o preocupación...hasta que Gabrielle le dijo lo que pensaba preocuparse.
Yolanda pareció preocuparse.
-Gabrielle, si quieres entregar un documento legal diciendo que te has acostado con un senador de Estados Unidos y que te mantuviste al margen cuando él mintió al respecto, es asunto tuyo. Pero no lo olvides: es un error. Deberías pensar detenidamente en lo que puede significar para ti.
-No me estás escuchando.¡No dispongo de ese tiempo!
-Claro que te estoy escuchando. Mira, cariño, tanto si el tiempo se acaba como si no, hay ciertas cosas que simplemente no se hacen. No se abandona a un senador de Estados Unidos por un escándalo s****l. Es un suicidio. Escúchame bien,niña, si traicionas a un candidato presidencial, ya puedas. Serás una mujer marcada. Hay mucha gente que gasta grandes sumas de dinero en llevar a sus candidatos a lo más alto. Aquí hay en juego altas finanzas de poder..la clase de poder por la que la gente mata.
Gabrielle se había quedado callada.
-Personalmente-dijo Yolanda-, creo que Tench ha intentado presionarte con la esperanza de que hagas alguna estupidez, de que te asustes y así confieses el affair- añadió Yolanda señalando al sobre rojo que Gabrielle tenía entre las manos-. Esas fotos de Sexton y tú no significan nada a menos que uno de los dos admitía que son auténticas. La Casa Blanca sabe que si filtra esas fotos, Sexton alegará que son fraudulentos y se las tirará al Presidente a la cara.
-Ya lo había pensado, aunque el asunto de los sobornos para la financiación de la campaña me parece...
-Piénsalo bien, cariño. Si la Casa Blanca no ha hecho públicas las alegaciones por soborno, probablemente es que no tiene intención de hacerlo. El Presidente se toma muy en serio lo de no caer en una campaña negativa. Yo creo que simplemente decidió ahorrarse un escándalo de la industria aeroespacial y envió a Tench a por ti con un farol con la esperanza de poder asustarse para que confesaras el rollo s****l. Es decir, para que apuñalaras a tu candidato por la espalda.
Gabrielle lo meditó.Lo que decía Yolanda tenía sentido y, sin embargo, había algo que todavía no acababa de encajar. Gabrielle señaló a través del cristal a la bulliciosa sala de noticias.
-Yolanda, os estáis preparando para una importante rueda de prensa presidencial. Si el Presidente no piensa hacer pública ninguna cuestión relacionada con sobornos ni con sexo,¿para qué ha convocado la conferencia?
Yolanda parecía perpleja.
-Espera un minuto.¿Acaso crees que esta rueda de prensa se ha convocado para hablar de Sexton y de ti?
-O de los sobornos. O de ambas cosas. Tench ,me ha dicho que tenía hasta las ocho de esta noche para firmar una confesión. De lo contrario, el Presidente anunciaría que...
La risa de Yolanda sacudió por completo la cabina de cristal.
-¡Por favor! ¡Un minuto! ¡No puedo creer lo que estoy oyendo!
Gabrielle no estaba de humor para bromas.
-¿Qué?
-Escucha, Gabs-logró por fin decir Yolanda entre risas-. Créeme.Llevo dieciséis años tratando con la Casa Blanca y te aseguro que no hay ninguna posibilidad de que Zach Herney haya convocado a los medios de comunicación del mundo entero para anunciar que sospechaba que el senador Sexton esta aceptando financiación de dudosa procedencia para su compañía o que esta acostándose contigo. Ese es el tipo de informacion que tú infliltrarias. Los presidentes no ganan popularidad interrumpiendo la programación regular de los medios de comunicación para arengar sobre sexo o sobre supuestas infracciones de difusas leyes sobre la financiación de campañas.
-¿Difusas? -replico Gabrielle-. ¡Vender descaradamente tu decision sobre el proyecto de ley espacial por millones de dolares para la publicidad difícilmente puede considerarse un asunto difuso!
-¿Estas segura de que eso es lo que esta haciendo? -El tono de voz de Yolanda era ahora mas duro -. ¿Estas lo bastante segura como para anunciarlo en la televisión nacional? Piénsalo. Hacen falta muchas alianzas para conseguir llevar algo a cabo en los tiempos que corren, y la financiación de una campaña es un asunto muy complejo. Quizá la reunión de Sexton fuera perfectamente legal.
-Esta incumpliendo la ley -dijo Gabrielle. >
-O eso era lo que quería Marjorie Tench que creyeras. Los candidatos aceptan donativos bajo mano constantemente de las grandes empresas. Quizás no parezca demasiado elegante, pero no es necesariamente ilegal. De hecho la mayoría de asuntos legales no se centran en saber de donde procede el dinero, sino en como decide gastarlo el candidato.
Gabrielle vacilo. Ahora se sentía insegura.
-Gabs, la Casa Blanca te ha engañado esta tarde. Ha intentado volverte en contra de tu candidato y por el momento te has tragado el farol. Si tuviera que decirte en quien confiar, creo que me quedaría con Sexton antes de saltar del barco y caer en manos de alguien como Marjorie Tench.
A Yolanda le sonó el teléfono. Respondió, asintiendo, soltando breves afirmaciones, tomando notas.
-Interesante -dijo por fin -. Estaré ahí enseguida. Gracias.
Yolanda colgó y se volvió con una ceja arqueada.
-Gabs, al parecer estabas equivocadas. Tal como he predicho.
-¿Que ocurre?
-Todavía no dispongo de los detalles, pero esto es lo que puedo decirte: la rueda de prensa del Presidente no tiene nada que ver con escándalos sexuales no con financiación de campañas.
Gabrielle fue presa de un destello de esperanza y deseo creerla con todas sus fuerzas.
-¿Como lo sabes?
-Alguien acaba de filtrar la informacion desde dentro según la cual la rueda de prensa tiene que ver con la NASA.
Gabrielle se incorporo de golpe.
-¿Con la NASA?
Yolanda le respondió con un guiño.
-Esta podría ser tu noche de suerte. Apuesto a que el presidente Herney esta sintiendo tanta presión por parte del senador Sexton que ha decidido que la Casa Blanca no tiene mas remedio que retirar su apoyo a la Estación Espacial Internacional. Eso explica la convocatoria ante los medios de comunicación.
>
Gabrielle era incapaz de imaginarlo.
Yolanda se levanto.
-El ataque de Tench de esta tarde era probablemente un esfuerzo desesperado por comprometer a Sexton antes de que el Presidente tuviera que hacer publica la mala noticia. No hay nada como un escándalo s****l para desviar la atencion de otro fracaso presidencial. En cualquier caso, Gabs, tengo trabajo. Mi consejo es que te tomes un cae, te quedes aquí sentada, enciendas mi televisor y disfrutes de esto como el resto de nosotros. Faltan veinte minutos para la rueda de prensa y te repito que no hay la menor posibilidad de que el Presidente se dedique a echar mierda a nadie esta noche. Tiene al mundo entero mirándole. Lo que tenga que decir es algo de mucho peso -añadió con un guiño tranquilizador -. Y ahora dame el sobre.
-¿Que?
Yolanda le tendió una mano exigente.
-Estas fotos se quedaran bajo llave en mi escritorio hasta que todo esto haya pasado. Quiero estar segura de que no harías ninguna estupidez.
A regañadientes, Gabrielle le dio el sobre.
Yolanda guardo cuidadosamente las fotos bajo llave en un cajón del escritorio y se metió las llaves en el bolsillo.
-Me lo agradecerás, Gabs, te lo juro -dijo, despeinando con la mano a Gabrielle en actitud cariñosa al salir-. Tranquila. Tengo la sensacion de que vamos a tener buenas noticias.
Gabrielle se quedo sentada sola en el despacho e intento dejar que la actitud segura de Yolanda le levantara el animo. Sin embargo,lo único en lo que poda pensar era en la sonrisa satisfecha que se habia dibujado en el rostro de Marjorie Tench esa tarde. No podía ni imaginar lo que el Presidente estaba a punto de decirle al mundo, pero sin duda no iba a ser una buena noticia para el senador Sexton.