Rachel Sexton tenia la sensacion de que la estuvieran quemando viva.
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Intento abrir los ojos, pero lo único que logro distinguir fueron formas nebulosas y luces cegadoras. Llovía a su alrededor. Era una lluvia caliente y abrazadora que rebotaba contra su piel desnuda. Estaba tumbada de costado y podía sentir unas baldosas calientes debajo del cuerpo. Se acurruco aun mas en posición fetal, intentando protegerse del liquido abrazador que caía sobre elle desde arriba. Olía a productos químicos. Quizás se trataba de clorina. Intento alejarse a gatas de allí, pero no pudo. Unas manos fuertes la sujetaron por los hombros, impidiéndole moverse.
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Instintivamente, volvió a luchar por escapar, y de nuevo se le impidió moverse en cuanto las fuertes manos la inmovilizaron contra el suelo.
-Quédese donde esta -dijo una voz de hombre. Su acento era norteamericano. Profesional -. Pronto habrá terminado.
>, se pregunto . > Intento ver con claridad. Las luces de aquel lugar eran muy potentes. Tuvo la sensacion de que la habitacion era pequeña.
Agobiante. Techos bajos.
-¡Me estoy abrazando! -el grito de Rachel dono como un susurro.
-Esta usted bien -dijo la voz -. Es agua templada. Créame.
Entonces Rachel se dio cuenta de que estaba casi desnuda. Solo llevaba puesta su ropa interior empapada. No sintió la menor vergüenza. Tenia la cabeza llena de otras muchas cosas.
Ahora los recuerdos estaban empezando a llegar como un torrente. La plataforma de hielo. El RPT. El ataque. > Intento unir las piezas de aquel rompecabezas, pero tenia la mente aletargada, como las piezas atascadas de una maquina. Sumida en aquella borrosa confusión solo se le ocurrió pensar en una cosa: >
Intento enfocar su borrosa visión, pero solo alcanzo a ver a unos hombres que, de pie, se cernían sobre ella. Estaban vestidos con idénticos monos azules. Quiso hablar, pero su boca se negó a articular una sola palabra. La sensacion de escozor que le abrasaba la piel daba paso a unas repentinas y profundas oleadas de dolor que le recorrían los músculos como temblores sísmicos.
-No oponga resistencia -dijo el hombre que estaba de pie sobre ella -. La sangre le tiene que volver a fluir por la musculatura -. Hablaba como un medico -. Intente mover los brazos y las piernas todo lo que pueda.
El dolor que atormentaba el cuerpo de Rachel era comparable a la sensacion de que le estuvieran golpeando cada musculo como un martillo. Siguió tumbada sobre las baldosas mientras se le contraía el pecho y apenas podía respirar.
-Mueve los brazos y las piernas -insistió el hombre-. Da igual lo que sienta al hacerlo.
Rachel intento. Con cada movimiento sentía como si le estuviera clavando un cuchillo en las articulaciones. La temperatura de los chorros de agua habia vuelto a aumentar. De nuevo aquella sensacion de quemazón. El terrible dolor no remitió. Justo en el momento en que creyó que no podía soportarlo ni un instante mas, noto que alguien le ponía una inyección. El dolor pareció remitir rápidamente, cada vez menos violento, menguado. Intento quedarse quieta, pero los chorros de agua siguieron golpeándola. El hombre que se cernía sobre ella le sujetaba los brazos y los movía.
> Estaba demasiado débil para luchar. Por su rostro se deslizaban lagrimas de agotamiento y de dolor. Cerro con fuerza los ojos, aislándose del mundo exterior.
Por fin, las agujas y los pinchazos empezaron a remitir. La lluvia que le caía encima desapareció. Cuando abrió los ojos tenia la visión mas clara.
Entonces los vio.
Corky y Tolland estaban tumbados junto a ella, temblando, medio desnudos y empapados. A juzgar por la expresión de angustia reflejada en sus rostros, Rachel supuso que acababan de soportar la misma experiencia que ella. Los ojos marrones de Michael Tolland estaban inyectados de sangre y parecían vidrios. Cuando vio a Rachel, logro esbozar una sonrisa débil a pesar de que sus labios azulados no dejaban de temblar.
Ella intento incorporarse para echar una mirada al extraño entorno en el que se hallaban. Los tres estaban acostados, temblando, formando un batiburrillo de extremidades semidesnudas, en el suelo de una diminuta sala de duchas.