La sala de prensa estaba repleta. Cámaras, micrófonos, luces calientes. Periodistas murmurando, redes en vivo, pantallas encendidas. A las 10:00 en punto, Armin Stein entró. Traje oscuro. Postura firme. Sin sonreír. Sin fingir. Tomó asiento frente al micrófono. Los flashes comenzaron. Las manos se levantaron. Los murmullos crecían. Pero él levantó una mano para pedir silencio. Y habló. —Buenos días a todos. Su voz era tranquila, pero cada palabra tenía peso. —Estoy aquí para hacer algo que normalmente no hago: hablar de mi vida personal. No por gusto. Sino porque es necesario. El murmullo volvió, pero él continuó sin vacilar. —Mi relación con la modelo ___ ha terminado. Hace tiempo que no éramos pareja en lo emocional, pero seguíamos juntos por costumbre… por imagen.

