El sol brillaba como un reflector sobre la superficie azul turquesa del mar. Maroon caminaba por la orilla con un short mojado pegado a la piel, el bikini n***o y el cabello salvaje ondeando con el viento. Armin estaba recostado en una tumbona, con gafas oscuras, la piel dorada por el sol y un vaso de piña colada medio vacío. Ella se detuvo frente a él con una sonrisa peligrosa. —Vamos, campeón. Una carrera en jetski. ¿O tienes miedo de perder contra mí? Armin se quitó las gafas lentamente, con esa expresión arrogante que la volvía loca. —¿Miedo yo? Princesa, tú sabes que la velocidad es lo mío. Se levantó, el bañador bajo y el ego alto. Le pasó la mano por la cintura mientras se inclinaba al oído. —Prepárate… porque no voy a tener piedad. Ella lo miró de reojo, mordiéndose el

