9:06 a.m. – Mesa del desayuno Kai estaba embadurnado de mermelada, contando cómo su abuela lo dejó servirse cinco cucharadas de Nutella sin juzgarlo. —Fue… glorioso. Dijo que necesitaba energía emocional. Comí como siete panes. Maroon sonreía, tomando su café con aire de “todo está bajo control”. Armin leía el periódico como si no lo hubiera usado la noche anterior para emparejar la cama. Y entonces, desde el otro extremo de la mesa… una voz clara, seria, molesta: —Exijo saber por qué nos dejaron con los abuelos. Silencio absoluto. Maroon levantó una ceja. —¿Exiges? —EXIJO —repitió Emilie, cruzada de brazos—. Y quiero un reporte detallado de sus movimientos entre las 6:00 p.m. y las 4:00 a.m. Armin tosió con nervios. —¿Qué te hace pensar que pasó algo especial? —Mamá hue

