Y acto seguido pasé a ver el video de mi mujercita. Lo que vi me dejó completamente fuera de juego. En el vídeo salía ella hablando por teléfono conmigo, su amiga Eva era quien grababa el video, esto lo pude saber porque estiró el brazo mostrando su cara y haciendo el gesto con el pulgar hacia arriba. Volvió a girar hacia mi mujer y se escuchaba la conversación que estaba teniendo con ella la noche previa. Ambas reían divertidas, y en ese momento Eva empezó a gemir de forma fingida. Mi mujer decía toda la retahíla de palabras y frases mal sonantes que pronunciamos la noche anterior. El beso en el culo sí que fue verdad, y lo grabaron convenientemente. El resto de situaciones, fueron fingidas y convenientemente grabadas para que yo tuviera la prueba de su engaño y no me montara películas.

