Atrapé su clítoris con mis labios y empecé a jugar con él dentro de mi boca, mi lengua le daba ligeros golpecitos. Mis manos pellizcaban sus pezones, recorrían el resto de su cuerpo. Ella se tuvo que sentar en los bancos y me puse de rodillas a comerle el coño como si no hubiese un mañana. La penetré con mi lengua para dar vueltas en su interior, metí todo lo que pude y ella me agarró de la nuca, hubo un momento en el que apenas podía respirar, pero eso lejos de agobiarme me encendió más. Pude separarme un poco y la dije -¿Te gusta ahogarme con tu coño, puta?-tuve miedo de que se enfada por el vocabulario. Pero… -Claro que me gusta, pedazo de cabrón. Come coño-y volvió a apretarme de la nuca obligándome a comérselo. Estaba delicioso, el coño de cada chica es completamente distinto. H

