Oficina, susto y un poco de lorazepam

2525 Palabras

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Amélie * * * * * * * * * * * * —Esta es tu oficina —me señala adusto al pararse frente a un cubículo con paredes de vidrio. Eso era lo único que dividía nuestros cubículos: paredes de vidrio. —Gracias —respondo con seriedad al acercarme a mi nuevo lugar de trabajo y abrir su puerta para poder entrar e instalarme. Sin embargo, antes de entrar por completo, me detengo en el marco de la puerta y me giro a verlo. —¿A qué hora nos reuniremos para conversar sobre el artículo de la semana? —le pregunto curiosa. —No habrá reuniones —es lo único que articula para después, sacar sus llaves y abrir la puerta de su cubículo (el cual era más grande, ventilado y moderno que el mío). —Pero tenemos que… —No habrá reuniones

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