Los días que pensé serían los más felices de mi vida, se han vuelto un tormento y todo por poner mis ilusiones en un amor no correspondido. Pero yo de verdad creí que Anthony, me quería, que de verdad era especial para él, pero no es así y creo que mi única esperanza es el Marqués. Si debo enfocarme en él, o me quedaré solterona.
Me fui temprano a mi habitación no tenía ánimos de nada solo quería dormir y quedarme en mi cama por siempre, pero al día siguiente era el baile de los Potter, no tenía muchas ganas de asistir, pero tenía que hacerlo, estaba en mi temporada y no podía simplemente no aparecer siendo la favorita de su majestad.
Los Potter son un tanto raros y extravagantes, sus bailes siempre son con colores muy llamativos, por así decirlo, las mujeres debemos ir de color rojo y me incomodaba un poco, siempre he sentido que ese color es como muy seductor. Claro, si fuera para Anthony, me pondría el vestido más encantador, pero después de lo que le dije, no sé si vaya al baile. Es siempre tan rencoroso, que estoy segura de que no se acercará a mí de nuevo.
Mi madre me ordenó un vestido hermoso para esta noche, sencillo, pero elegante. Mi padre, al verme, primero se le iluminó la mirada y después enfureció y dijo que no me alejara de él en toda la noche; claro, mi madre le fue peleando todo el camino. Yo esta vez no dije nada, no tenía el ánimo y mucho menos ilusiones de ser asediada. Con la vigilancia de todos en el primer día de mi debut, estoy segura de que todos los caballeros se espantaron.
Nadie volvió, a excepción del Marqués, y creo estar casi segura de que los tontos de mis hermanos y más de esos mocosos de Evans y Thomas, algo tramaron para hacer llegar malos rumores.
Llegamos, esta vez solo venimos mis padres y yo. Elizabeth y el príncipe tienen una reunión con otras personas. Los abuelos dijeron no tener ánimos de venir hoy, la verdad es que al abuelo no le agradan mucho los Potter. William, llegaría aquí, me siento un poco más libre, sin los tontos de mis hermanos menores y Elizabeth, queriéndome proteger de todo. Entramos y de nuevo las miradas se posan en nosotros, me pone nerviosa.
—Señorita Amber, ha iluminado usted todo el salón. —El Marqués, se acerca a mí una vez que entramos por completo.
—Marqués —Mis padres lo saludan.
—Vizcondes.
Mis padres comienzan a saludar a todo el mundo al igual que yo. El Marqués me solicita un baile y después desaparece. Sorprendentemente, un par de caballeros más se acercan a mí a solicitarme un baile. Son caballeros importantes, caballeros que no se presentaron en mi casa y que hoy, sorprendentemente, se acercaron.
Bailo con un par de caballeros, no sé si soy yo la que no tiene ánimos o si es que de verdad todos estos hombres están huecos. Sus conversaciones son tan vacías y banales. Extraño las conversaciones con ese tonto, si es un grosero, pero también es un hombre inteligente, que tiene ideas tan esperanzadoras. Muevo mi cabeza en negación, no puedo seguir recordándolo en cada momento.
Terminó el baile y huyó de ese caballero. Voy por algo de beber, necesito refrescarme con algo. Con la copa en mi mano me giro y veo al Marqués bailando con una joven, me quedo observando hasta que una voz conocida me distrae y giro para mirarlo.
—¿Te ha roto el corazón, verlo con otra? —Me quedo observándolo y es que esta noche se ve tan guapo, tan varonil, que me he quedado como tonta.
—No tiene nada de malo que baile con otras, yo también he bailado con otros caballeros, además no somos nada como para que rompa mi corazón.
—Sí, te he visto, eres la sensación de la noche, todos de nuevo han caído hipnotizados por tu belleza —No sé cómo tomar esas palabras.
—Creo que ha ayudado a que mis hermanos y el abuelo no estén vigilando.
—Si eso puede ser, Thomas y Evans, a pesar de ser muy jóvenes aún, son de ciudad, aunque sin duda el más temible es tu abuelo. —Anthony, que siempre le ha temido al abuelo, dice que siente que siempre lo ha visto raro y amenazante.
—El abuelo es un amor, tú y tus temores de niño.
—Es un amor contigo, porque eres su consentida y justo por eso me odia. Me ve como una amenaza, supongo.
—¿Una amenaza tú? ¿Por qué lo serías?
—Porque soy un hombre guapo, inteligente, simpático, con presencia y seguro, ha de pensar que caerás rendida de amor por mí —dice sin más y yo siento que el corazón dio como un brinco ante esto, no sé si aún siga dentro de mí o salió corriendo.
—¿Inteligente? ¿Quién te dijo semejante mentira? Para nada eres inteligente, yo más bien digo que eres un tonto —digo tratando de desviar la conversación—, de pronto siento que mi cuerpo tiembla y no sé qué responder.
—¿Y de lo demás que dices?
—¿De lo demás?
—Sí, si solo pusiste objeción a mi inteligencia, eso quiere decir que de lo demás sí estás de acuerdo. La pequeña Amber, piensa que soy guapo, simpático, con presencia, a y por cierto olvidaba lo del coche, también tierno. —Se pone frente a mí y me dice mirándome directo a los ojos. Me mira de una manera tan extraña, que me deja sin palabras.
—Te falto decir que también te considero un loco —respondo lo más segura que puedo—, no quiero que él note que me tiene atrapada en una situación extraña, porque todo esto solo está haciendo que caiga de nuevo en mis tontas ilusiones. Él nunca me había hablado de esa manera, ni de temas así.
—¡También! ¿Entonces si soy guapo? Mírame y dime, ¿qué tan guapo soy? —Al decirme me da una sonrisa seductora que me deja totalmente perdida.
—Señorita Amber, Duque, lamento interrumpir, pero es momento de nuestro baile —El Marqués, llega y nos dice.
—Marqués, lamento decirle esto, pero ya no hay espacio en la tarjeta de la señorita para un baile más. Justo me acaba de conceder todos los bailes restantes de la noche a mí —Esto sí es totalmente inesperado, ¿qué le pasa? —Amber, vamos —me dice demandante y extiende su mano, yo la tomo sin pensar.
—Un momento, Duque, usted podrá tener los bailes restantes, pero este me lo concedió a mí y se irá conmigo —El Marqués dice y nos detiene —. Señorita, ¿me hace el honor, por favor? —El Marqués me extiende la mano y yo no sé qué hacer, no imaginé estar en medio de un enfrentamiento así.