Cap. 8 Pretendiente oficial.

1373 Palabras
De pronto siento como si todo se hubiera quedado en silencio, como si el resto de las personas no existieran, me siento agitada sin saber por qué, estoy en medio de estos dos hombres, que se miran con rabia, como si quisieran destrozarse uno al otro y yo no sé qué hacer, no sé qué decir y sé que la decisión que tome será mala, muy mala, puedo ocasionar un problema y eso me atemoriza. —Tranquila, jamás te pondría en una situación difícil, diste tu palabra al caballero y debes cumplir —Anthony, me toma de los hombros y me dice mirándome a los ojos —Pero no olvides que el resto de la noche es mía —Marqués, adelante. No soy capaz de emitir una sola palabra, simplemente asiento con la cabeza y voy con el Marqués, para iniciar el baile. Estoy en realidad consternada, no entiendo qué está pasando y la verdad no quiero pensar. —Lamento haberla puesto en esta situación, me disculpo, es solo que no podía perder el disfrute de tener la dicha de estar cerca de usted. —No se preocupe, no pasa nada. —La noto muy seria. ¿Le molesta mi presencia? ¿Quiere que paremos el baile? —No, Marqués, no, discúlpeme, creo que solo me sorprendió un poco el pequeño enfrentamiento con Anthony. —Para serle sincero a mí, también me sorprendió su actitud. Pensé que ustedes solo eran amigos, no que él estuviera interesado en usted como hombre. —No sé qué responder a lo que dice, porque, aunque eso pareciera, no estoy segura. Anthony es capaz de que solo dijo eso porque el Marqués no le agrada. —No lo tome a mal, a veces solo juega. —¿Eso quiere decir que no es un peligro? —¿Un peligro? —Sí, creo que si él fuera su pretendiente oficial sería muy difícil competirle. Ustedes son amigos desde niños, la conoce, sabe qué le gusta, qué le molesta. Y le confieso que eso me atemoriza, no quiero perderla. —¿Perderme? —Perdón, es una manera de decirlo, es que creo que por el momento yo soy el único pretendiente oficial que tiene, eso me tiene muy ilusionado. Pero si él pretende competir, déjeme decirle que, aunque sé que tengo desventaja, haré todo lo posible por ganar. —Es lo último que dice al terminar el baile. —¿De verdad el resto de la noche se la concedió solo a su amigo? ¿No cree que debería reconsiderarlo? Si él no es su pretendiente oficial, sería terrible que le quite la oportunidad de poder entablar una conversación con quien en verdad estamos interesados en conocerla más —Antes de irme me detiene para decirme y yo me siento como una tonta por no tener respuesta a sus preguntas y más bien sentirme igual de confundida y con las mismas dudas que él. —Marqués, ¿quién le dijo a usted que yo no soy un pretendiente oficial? —A mis espaldas de nuevo aparece Anthony. —No se ha presentado como tal Duque, solo aparece para interrumpir, para oponerse a que yo pueda cortejar a la señorita como es debido, pero jamás deja claras sus intenciones —Tiene toda la razón, me dan ganas de decir, pero me contengo porque no creo que sea prudente —Yo he sido claro y estoy tratando de esforzarme para tener un momento con la señorita Amber, pero usted parece querer evitarlo ¿puedo saber la razón? —Creo que el Marqués, ha dicho justo lo que quiero saber. —¿Se ha esforzado? Eso lo dudo, se ha pasado la noche bailando con otras jóvenes debutantes, sin contar que lo vi conversando con otra justo después de su paseo con Amber, la vez pasada —Anthony, también tiene razón el Marqués hoy apenas si me había saludado y eso de que lo vio conversando con otra joven me molesta de alguna forma. —Hoy me ocupé porque, su majestad, me presentó a un par de madres que me pidieron bailar con sus hijas. Su majestad se ha encargado de regar la voz de que mi familia espera que regrese casado y he de confesar que me han asediado un poco —Claro tenía que ser cosa de la bruja, seguro al enterarse de que me estaba pretendiendo orquesto un plan para alejarlo de mí —Y respecto a la dama con la que conversaba en la panadería era justo una de esas jóvenes que me habían presentado y solo estaba dando mis saludos. Lamento que haya malinterpretado la situación, Duque, tal vez por la prisa de llevar a su amiga la tarta de manzana para la madre de ella, un detalle encantador, por cierto —Me giré a observar a Anthony, ¿así que regresó por la tarta que quería la presumida de Harper? —Bien, le daré el beneficio de la duda. Por ahora me disculpo, está por iniciar la siguiente cuadrilla y no podemos perdernos un solo baile, Amber, vamos. —Antes de que le permita bailar con la señorita, debería responder cuáles son sus intenciones, porque si solo es en plan de amigo, que quiere molestarla creo que tendré que intervenir y solicitar el apoyo de la familia para que se me dé la oportunidad de estar con ella y hacer el cortejo adecuadamente. —¿Y si le respondo que soy un pretendiente oficial más? —Si es así, creo que comprendo que estamos en competencia y en ese caso esta batalla la doy por perdida, pero así sabré a qué me enfrento y ya no dejaré que se base en su amistad de infancia, ya que esto ya no es un juego y creo que debería ser una competencia justa. —Bien, pues entonces considéreme un pretendiente oficial de la señorita —Escuchar eso ha hecho que mi corazón no salte, sino que se detenga por completo —Vamos —Me toma de la mano y me lleva con él. Veo el rostro del Marqués y su mirada se ha puesto triste y oscura a la vez. Vamos al centro de la pista y comienza a sonar la música y comenzamos a danzar. Es un baile que he ensayado tanto, me lo sé de memoria, pero con lo que él dijo mi mente está en blanco y me he equivocado ya en dos ocasiones. Terminamos la cuadrilla, justo a las demás parejas, después de eso comienza a sonar un vals, él sin más me toma por la cintura y me lleva a dar giros. De pronto el mundo dejó de existir y solo me concentro en su mirada y su sonrisa. Me sonríe de una manera especial, no deja de mirarme y yo simplemente me dejo llevar por él. —¿Por qué dijiste eso? —Sin darme cuenta, preguntó. Me siento como extraña a mi cuerpo, mi boca parece que no podía controlarse. —¿Qué cosa? —Lo de ser mi pretendiente, ¿es un juego más? —¿De verdad crees que estoy jugando? —No lo sé, Anthony, estos días has estado actuando tan raro, que no lo sé. Y necesito que estés claro. —¿Te gustaría que fuera un juego o que sea verdad? —Me gustaría que fueras sincero. —Bien, pues sí, desde hoy soy tu pretendiente. —Pero, ¿por qué? ¿Por qué de repente? —¿De repente? Esto no es de repente, te lo dije desde siempre, tú serás mi esposa, solo estoy cumpliendo lo que prometí. —¿Es solo por eso? ¿Por la promesa? —¿Tú crees que yo me casaría solo por una promesa de niño? No sabes que yo no hago las cosas si no es qué deseo hacerlas —Es lo único que dice y yo me comienzo a sentir que me falta el aire. Esto es un sueño, si debe ser un sueño, él ha dicho que lo desea, pero ¿es de verdad esto? ¿Solo desea que sea su esposa o me quiere? ¿Por qué no es claro? Pienso, mientras siento que toda gira a mi alrededor y después todo se pone oscuro.
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