Cap. 20 Celos.

1077 Palabras
Tal como lo dijo Elizabeth, mi padre estaba enloquecido viendo arreglos por todas partes, afortunadamente mi madre sabe como calmarlo, ella al igual que mi hermano y yo estábamos emocionadas, creo que les agrada que Anthony, me este pretendiendo. Me la paso dando giros por toda la casa, quiero llenar mis ojos con la imagen de todas estas bellas flores, estoy tan feliz. Dormir imposible me la pase recordando cada palabra, cada mirada, cada sonrisa y creo que no estaba tan equivocada cuando pensé que él me quería, solo que es un tonto y un buen amigo. Saber que es un buen hombre me hace admirarlo, aunque me moleste que sea para ese par, que estoy segura de que se provechan de él. Me levanto temprano, pido me preparen el baño, me quiero sentir fresca y bella, más hermosa que ayer, quiero que cada día el me vea como las más linda, quiero volver a ver esa mirada que me dio ayer, esa mirada de admiración, de creo que era deseo. Desayuno con prisa, y pido a mi madre que mande lejos a Thomas y Evans, quiero otra tarde hermosas como la de ayer. —Señorita Amber, tiene visita —El ama de llaves me avisa. Me emociono y sin preguntar salgo corriendo al salón. —¡Marques! —Digo con sorpresa porque no pensé que fuera él. —Señorita Amber, tan hermosa como siempre. —Gracias Marques, siempre tan amable. —Creo que mi visita es algo inoportuna, creo que espera a alguien más. —En efecto Marques, como siempre su presencia es inoportuna —Anthony, aparece detrás de él. —Duque, siempre tan directo. —Solo digo la verdad ¿y digamos a que debemos su visita? —Creo que no es necesario decírselo, es claro que vengo a ver a la señorita, hacer visita como su pretendiente. —Pues lamento decirle que hoy no se podrá ya que Amber y yo tenemos hoy una cita, así que lo mejor será que se retire. —Señorita me disculpo por no avisar, ¿puedo visitarla mañana? —Ay no, el Marques, me dice y en su rostro se ve tristeza. Yo no se que decir Anthony, solo me observa serio, pero no puedo ser descortés. —Claro, mañana esta bien —Anthony, alza una ceja y ese es su gesto cuando trata de disimular que esta furioso. —Bien, regreso mañana. Por cierto, le he traído unos ricos chocolates espero sean de su agrado, los disfrute y al comerlos piense en mi —El Marques como siempre con su manera tan fresca de decir las cosas, siento que mi rostro se ha puesto colorado. Me da la caja de chocolates y se va, yo no se que hacer o como actuar con Anthony, por su rostro se que esta molesto, muy molesto. —¿Por qué aceptaste verlo? —Porque no puedo ser descortés, él se ha portado siempre como un caballero. —Ya no deberías aceptarlo. —¿Por qué no? —Porque aquí estoy yo ¿o es que él te interesa? —No, es un caballero y ha sido amable pero no tengo interés en él —Confieso y el tonto sonríe. —Entonces dile que ya no vuelva, recházalo. —¿Así de simple? ¿y si él es la única oportunidad que tenga? —Digo con intención de hacerlo enojar y ver si por fin dice lo que he esperado. —Tu única oportunidad soy yo. No necesitas a nadie más ¿no te quedo claro ayer? —No del todo, fue un lindo paseo, una exquisita comida y las flores son hermosas, pero muy claro no has sido —Sonríe. —La pequeña Amber, quiere escucharlo directamente. Que traviesa. —Es lo justo, no suelo ser adivina y si dejare de lado al Marques, tengo que saber el motivo. —El motivo señorita que es que usted nunca debió aceptar a nadie más porque siempre me ha tenido a mí. Me has tenido desde siempre Amber, he sido tuyo desde esa tarde en que nuestros padres nos llevaron al parque y me arrojaste esa piedra, debiste saber desde ese momento donde en lugar de regresarte ese golpe que me dolió horrible, te di un beso en la mejilla. Desde ese día aún a pesar de ser un niño quede enamorado. ¿Ese es suficiente motivo? —El mejor motivo de todos y siendo así mañana aclaro las cosas con el Marques. —Bien, solo procura ser rápida, que por la tarde vendré de nuevo para ir a dar un paseo y ahora dame esto, el chocolate no es buenos para las mujeres —Me arrebata los chocolates y comienza a comerlos. —Anthony, no. Dame uno. —Nada tu no comerás nada de esto, no quiero que pienses en él —Vuelve a llenar su boca con más chocolates. —¿Celoso? —Muy celoso —Confiesa y juro que quisiera brincar de la felicidad. —¿Y porque los celos? —Se que estoy siendo ambiciosa, pero quiero escucharlo, es como el momento que he esperado y que necesito para yo también decirlo. —Porque estoy enamorado. —Duque, creo que esas confesiones no se hacen tan abiertamente —Mi padre aparece en ese momento. —Vizconde, disculpe. —Creo que he dejado muchas libertades en esta temporada Amber, no sabia que el Duque vendría. —Padre, pensé que mi madre le había dicho. —No, últimamente nadie me dice nada, llenan mi casa de flores y nadie me avisa —Mi padre actúa raro. —Vizconde mi disculpo por eso —Anthony, se disculpa, mi padre no dice nada y solo entra al salón. Vamos detrás de él, no entiendo por qué se encuentra tan molesto. Tomo asiento y nosotros solo hacemos lo mismo que él y nos sentamos todos en absoluto silencio. —Duque, le han traído un mensaje urgente —Mi padre esta por decir algo, cuando un guardia entra y le entrega una nota a Anthony, la toma y lee. —Me disculpo tengo que retirarme, tengo un asunto urgente por atender —Se pone de pie y dice. —¿Qué ha pasado? —Pregunto preocupada. —Tengo que ir a casa de los Wrigth, nos vemos mañana — Es lo ultimo que dice y se va, yo no comprendo que pasa, ¿porque tiene que ir a casa de ellas y tan urgente?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR