Cap. 18 Mia.

1177 Palabras
Me quedo detrás del muro. Cuándo veo que es Lucy, la que viene, Amber se levanta y casi cae, alcance a correr para sostenerla. —¡Señorita Amber! ¿Qué tiene? —Lucy, grita y corre para verla. —Guarda silencio, Lucy, o la van a descubrir, ayúdame a llevarla a su alcoba —le digo a su doncella y solo abre sus ojos y asiente. Corre a abrir su puerta y yo la cargo y llevo hasta su cama. —Ay, Dios, ¿pero qué le pasó? —Su doncella está tan sorprendida. —Se puso a hacer travesuras solo eso, sigue siendo una niña. Ayúdala a recostarse y prohibido que digas una palabra de esto, ¿me escuchaste? —La doncella asiente —Bien, ahora me voy. —Anthony, no te vayas, quédate —me sostiene la mano cuando di media vuelta para salir —. Bésame de nuevo —se levanta y me pide mientras hace otro puchero—, su doncella solo baja la mirada. —Deja de jugar, Amber —digo con nerviosismo por la presencia de Lucy. —Claro, tú quieras besar a Harper, ¿no te gustó mi beso? Lo puedo hacer mejor. —Amber, esto no es apropiado —se acerca a mí y no sé qué hacer Lucy, solo observa —Me, me tengo que ir. —Vete, si eso es lo que quieres, vete. No te quiero ver, vete o te mato —Me avienta y aprovecho para salir, no puedo seguir ahí dentro o no podré contenerme y no puedo hacer algo así. No está bien, no es apropiado, Amber, no lo merece. Me quedo esperando afuera hasta que veo salir a Lucy. —¿Ya se durmió? —Sí, me costó un poco ponerle el camisón, pero lo logré, apenas tocó la cama y cayó perdida. —Bien, por favor, no digas nada de lo que pasó esta noche, ni mucho menos lo que dijo. — ¿Cómo ves, está imaginando cosas que no pasaron? Seguro, mañana al despertar ni lo recordará, así que no quiero que la atormentes diciéndole todo lo que dijo, no tiene caso. ¿Entendiste? —Solo me observa nerviosa —Lucy, si dices algo, Amber, tendrá problemas. ¿Y no quieres eso? ¿O sí? —Mueve su cabeza en negación —Bien entonces esto será nuestro secreto, nada de esto pasó y cuando ella te pregunte dirás que ella subió sola, que nadie la vio y que fuiste tú quien la llevo a su alcoba y si pregunta por mí le dirás que y estuve toda la noche con su familia en el salón —Asiente con su cabeza —Mañana temprano le darás esta bebida, la hará sentirse un poco mejor, porque creo que querrá morir al abrir los ojos. —¿Mañana saldrá? —No, mañana no, pero pasado tiene un paseo con el Marqués —Lucy, me dice. —Bien, toma, se lo traes temprano antes de que todos se levanten y se den cuenta. Le dejo una nota con un remedio para el malestar que seguro tendrá y me voy. Me siento tan confundido con todo lo que pasó. Me recuesto en mi cama, cierro los ojos y no puedo sacar de mi mente ese beso. Mi cuerpo reacciona con deseo al recordar lo que ese beso me hizo sentir. La amo con locura y agradezco que Lucy, estuviera ahí o no sé si me hubiera podido controlar. Sé que está mala, que no debo que ensuciara su nombre con solo pensar, pero es que ese beso, ese beso, solo me hizo quedar más prendido de ella. Ella dijo que también sintió cosas, estaba ebria, sí, pero justo por eso es que fue sincera. Ese beso también le provocó emociones, no le soy indiferente. Lo sentí, sentí cómo su cuerpo vibró y esa es la esperanza que necesitaba. La señal de que, si puedo ganarme su amor, tal vez está deslumbrada por ese Marqués, pero en mis brazos se estremeció y eso es todo lo que yo necesitaba para aferrarme y no dejarla ir. No puede dormir, la ansiedad por verla me está matando, pero tampoco creo prudente ir a verla. ¿Será que no recuerda nada? ¿O qué estará arrepentida? No puedo con la incertidumbre, pero no puedo hacer nada. Me enfoco en mis negocios y trato de no pensar, pero al llegar la noche de nuevo, el recuerdo de su beso, la rabia de saber que saldrá con el Marqués, me mata. Sé que Amber, no es así, pero la duda de saber si el que la hubiera visto así hubiera sido él, ¿será que también lo besaba? No, mi Amber, no es así, tal vez el alcohol la hizo hacer lo que de verdad siente. Al despertar no puedo con los celos de saberla con él, debí preguntar a donde irían, no sé donde buscarla, doy un par de vueltas por los parques centrales y nada, no los vi, me desespero y creo que es mejor esperar en su casa, no dejaré que se libre de mí, no cuando ya es mía, soy un caballero y ese beso la hace mía, solamente mía. No lo diré porque sería manchar su nombre, hacerla caer en la deshonra, pero después de eso ella no puede ser de nadie. Espero pacientemente, pero tardan demasiado. Escucho un carruaje y me asomo por la ventana. Son ellos, y él la deja en la puerta. Se ven tan contentos, tan sonrientes. ¿Por qué no sonríe así cuando está conmigo? Antes lo hacía, tengo que lograr que vuelva a sonreír a mi lado, de que se sienta feliz de tenerme. Me ganaré, su amor. Sé que le agrada ese beso, lo demostró, solo es cuestión de hacer que se enamore por completo. Me levanto temprano y me alisto para ir por Amber. Estoy en exceso nervioso, espero que todo salga bien. Al llegar, ella tarda un poco en bajar, pero al hacerlo quedó deslumbrado, se ve más hermosa que nunca. —Te ves hermosa —le digo y ella se sorprende al escucharme, nunca se lo había dicho. —¿De verdad? —preguntó incrédula. —Eres la mujer más hermosa y lo sabes, no sé por qué te sorprendes —Su rostro se pone rojo, creo que se ha puesto nerviosa. —Gracias por el cumplido. —Solo digo la verdad —le sonrió, ella igual y lanza un suspiro. Le ayudo a subir al coche. Lucy, sube y después yo. Me siento justo frente a ella y vuelvo a sonreírle. Ella baja la mirada avergonzada, no sabe qué hacer y creo que eso es bueno, logró ponerla nerviosa, ese es un gran paso. —¿A dónde iremos? —Eso es una sorpresa, lo sabrás cuando lleguemos, pero estoy seguro de que te encantara —le digo—. Ella vuelve a suspirar y gira su rostro hacia la ventana. Creo que no sabe cómo actuar, ni qué decir, Lucy, solo sonríe al vernos.
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