Cap. 15 Una visita.

1052 Palabras
No quiero salir de mi habitación, no sé si mis padres me vieron en ese estado, tal vez a esta hora ya hay un escándalo allá afuera y yo no quiero salir a enfrentarlo, además de que mi cabeza siento que me estallara. —Señorita Amber, qué bueno que ya despertó. ¿Cómo se siente? —Mi doncella entra con una bandeja. —¿Por qué lo preguntas? —¿No recuerda lo que pasó anoche? —¿Qué pasó? —Definitivamente, no lo recuerda, ¿y cómo podría hacerlo, con el estado en el que estaba? Le traje esta bebida, es buena para recuperarse después de todo lo que bebió. —¿Cómo sabes eso? ¿Quién más lo sabe? —Por fortuna solo yo. Pero si beba esto antes de que se haga feo, le ayudará bastante. —Me da una bebida que sabe horrible, pero que espero en verdad me ayude. —Ahora sí, dime. ¿Qué es lo que pasó anoche? ¿Tú me trajiste aquí? ¿Tú me pusiste mi camisón? —Sí, señorita, yo le puse el camisón. Anoche subí pensando que ya se encontraba en su alcoba, pero al entrar no estaba. Al salir, venía usted caminando por el pasillo, que cómo logró subir, eso sí, no sé, porque Dios no podía ni sostenerse en pie. La alcance a sostener y la traje a su alcoba. —¿Y nadie más me vio? —No, bueno, no creo, ya hubiera escuchado algo, pero no creo, todos estaban abajo. Sus hermanos, junto con su padre, abuelo y su amigo el Duque, estuvieron en el salón bebiendo y jugando hasta tarde. Su madre, abuela y su alteza, estuvieron igual hasta muy tarde en el salón. —¿Anthony, se quedó hasta muy tarde? ¿Nunca salió del salón? —Mi padre nos dijo que ahí estuvieron todos hasta muy entrada la noche, él los estuvo atendiendo. Así que tranquila, estoy segura de que nadie se dio cuenta, pero no debería hacer esas cosas, no es apropiado para una señorita. —Ni que lo digas, estoy tan arrepentida. ¿Y dime, dije algo anoche? ¿Algo que no sea apropiado? —Lucy, me mira como apenada y eso es señal de que sí. —Solo que quería matar al duque. —¿Solo eso? —ella asiente con su cabeza. —Bueno, eso no es inapropiado, es mi mayor deseo en esta vida —ella sonríe pensando que bromeó. Pero la realidad es que no, que de verdad quiero asesinarlo. Ahora estoy más confundida y, por otra parte, agradecida de que nadie de mi familia me vio. Si es verdad lo que dice Lucy y él nunca salió del salón, entonces todo lo imagine, fue el efecto de la bebida y eso, por una parte, me deja en paz, pero, por otro lado, me pone triste, saber que ese beso solo fue producto de mi imaginación es doloroso, porque es algo que tal vez solo pasara ahí, en mis sueños. Pasada la tarde en ese mismo jardín en que estuve anoche, saber que no fue real me llena de tranquilidad y al mismo tiempo de frustración. Me siento como acorralada y con ganas de salir a ver y preguntarle, pero sé que eso no se puede. Si es verdad, sería una locura, ¿y si él se siente ofendido? Un día de frustración total, lo que está claro es que mi familia ni se enteró de lo que hice, ese es un buen punto. Así que creo que lo mejor es dejar, así las cosas, en realidad creo que solo me estoy atormentando sola, por algo que solo fue producto de mi imaginación. Al día siguiente tengo el paseo con el Marqués y lo mejor será que disfrute de mi tarde y olvide las locuras de mi cabeza. Si hubiera pasado algo conociendo lo recto que es Anthony, hubiera venido a decirme algo, a solicitar que se cumplan las reglas y más ahora que anda tan respetuoso de ellas, lo que significa que es claro que todo fue producto de mi imaginación. —Señorita Amber, tan bella como siempre —El Marqués, siempre tan lindo. —Siempre tan amable, Marqués. —Solo digo la verdad, es usted la mujer más bella del mundo y miré que lo digo con sustento. He viajado por todo el mundo y le aseguro que ninguna mujer se le compara en belleza. —Se siente tan bien, ser alagada, me gusta la forma tan directa y a la vez sutil de decirme que soy bella. Pasamos una tarde muy agradable, fuimos por un helado y conversamos mucho, es un hombre tan inteligente, de mundo, tal como lo menciono ha visitado cada rincón, desde muy joven se dedicó a viajar con su familia, tiene negocios por todos lados y me promete llevarme a todos esos fantásticos lugares si es que lo acepto claro. Fantasea un poco con una luna de miel por América. Estar con el Marqués, me hizo olvidar un poco al tonto de Anthony. Estoy segura de que si me esfuerzo pronto podré sacarlo de mi corazón para entregarme por completo al Marqués. No creo que tenga que pensarlo más, el Marqués, es el hombre que me conviene. —Señorita, qué bueno que ha llegado, la esperan en el salón. —¿A mí? ¿Quién? —El duque Anthony, lleva esperando ya mucho tiempo —El ama de llaves me dice y mi tonto corazón se acelera, ahí está de nuevo enloqueciendo por alguien que no nos quiere, así debió ponerse con los cumplidos de Marqués. —¿A qué se debe tu visita? —Entró y preguntó directo. —¿No es obvio? Soy tu pretendiente, vine a hacerte la visita. —Pues estoy muy cansada para visitas, el paseo con el Marqués me dejó agotada. —Bien, no pensaba en salir, podemos tomar el té y sentarnos a conversar. —No tengo ningún interés en platicar contigo. —No puedes ser descortés. —¿Me obligarás entonces? —Sí, exigiré ser tratado como el caballero que soy, sabes que no puedes negarte. Así que vamos, ¿qué mínimo me debes conceder una taza de té? —Dice con tan frialdad, que lo desconozco, nunca me había obligado a algo.
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