Cap. 4 Paseo.

1301 Palabras
Salí de ahí con mis ilusiones y corazón destrozados y sintiéndome un poco culpable, vamos, él nunca me ha dicho que me quiere o que yo le guste. Hemos sido amigos desde niños y desde entonces él ha sido protector conmigo, como lo han sido también mis hermanos. Tal vez estoy siendo grosera e injusta con él. De niños, sí me decía que sería su esposa cuando creciéramos y que le pertenecía, pero ahora veo que solo eran juegos de niños, yo soy la que se hizo ilusiones sola. Él, desde que comenzamos a crecer, no me ha insinuado que yo le guste. Alguna vez, Elizabeth, me dijo cuando estaba todo el problema con Max, que crecer era doloroso, que las cosas no suelen ser como las soñamos y ahora estoy comprobando que tenía razón. Mis ilusiones de niña tonta eran eso solo ilusiones. Anthony es mi amigo y como tal ha actuado, me ha cuidado como siempre y solo he sido yo la que se ha creado ilusiones falsas. Tal vez a él le gusta Harper, claro, seguro por eso se la pasó bailando con ella, pero qué tonta soy, como he podido creer otra cosa. Lo mejor será quitarme esas ilusiones tontas de mi cabeza y poner atención a los caballeros que hoy se han dado su tiempo de venir y mostrarme sus atenciones, en especial el Marqués. Es un buen mozo, caballeroso, atento, y sin duda un gran partido y lo que todas sueñan. Me voy a dormir sin siquiera bajar a cenar, he dado como pretexto estar cansada y llena de tantos bocadillos, aunque la realidad es que no probé uno solo. Su presencia me ponía nerviosa y el estómago se me revolvía, que no podía probar uno solo. Me levanto temprano, bueno, la realidad es que no pude dormir nada, por pasarme recordando cada cosa que Anthony y yo hemos vivido, y me he dado cuenta de que yo solo me he creado ilusiones, nada da una señal de que él pueda sentir algo por mí. Solo han sido ideas mías. Así que salgo de la cama, me alisto para ir al paseo con el Marqués, me pongo más linda que nunca, tengo que sacar de mi mente esas ideas que me he creado y olvidar ese tonto amor. —Pero qué hermosa estas, mi niña —Mi madre me dice al verme bajar. —Sin duda tengo las hijas más hermosas del mundo —Ese es mi padre que viene detrás de ella —. ¿A qué se debe ese arreglo? —Hola, madre, gracias, padre, bueno verás que el Marqués Charles, me ha invitado a dar un paseo. —No puede ser, ¿para qué pregunté? Claro, tenía que ser, había olvidado que estás de temporada. No puedo creer esto, ayer eras una bebé. ¿Hay manera de cancelar ese paseo? —¡Edward! Por dios como dices eso y no, no hay manera de cancelar, además a mi parecer el Marqués, es un muy buen partido, además que es joven, inteligente, de muy buena familia, creo que es un excelente candidato —Mi madre reprende como siempre a mi padre por sus celos, eso me hace sonreír y olvidar un poco todo el dram que me he creado yo sola. —Pues no lo sé, hay mucho que averiguar antes de saber si es excelente o no. Amber, no olvides que no puedes salir sin tu doncella y pediré que un par de guardias los acompañen. —¿Guardias? Padre, ¿para qué los guardias? —Para cuidar a mi pequeña, ¿no es obvio? —Pero eso es una exageración, puedes asustar o ahuyentar al Marqués, tal y como lo hicieron ayer con la mayoría de los caballeros que se presentaron. A esta hora ya debemos ser el tema de conversación, nadie querrá pretender a Amber, si sigues con esas cosas. —Mi madre reclama. —O va con guardias o no hay paseo y si nadie la quiere pretender por mí no hay problema, aún es muy joven, así que él que quiera pretender a mi pequeña tendrá que soportar mis reglas o si no que busque a alguien más, Ahora con permiso tengo asuntos que atender —Mi padre se va y mi madre y yo solo nos vemos con cara de que tendremos que aceptar. Después de todo lo sucedido con Elizabeth, mi padre ha sido un poco más estricto y duro. El marqués llegó a la hora acordada y se sorprendió un poco cuando le indicó que solo podemos salir si los guardias nos acompañan. —El Vizconde es bastante protector por lo que veo. —Lo siento y espero que no se moleste, pero son las condiciones de mi padre. —No se preocupe, lo entiendo, tal vez yo haría lo mismo si tuviera una hija tan hermosa. Aunque en realidad sí me sorprendió un poco y es algo extraño sentirse vigilado. —Si no se siente cómodo, podemos volver. —¡Ho no, no! Nada de eso, yo soy capaz de soportar la vigilancia de toda la guardia del país con tal de tener el privilegio de estar a su lado. Es tan lindo y directo, sus galanteos son bastante claros, no titubea en dejar claro que en verdad le interesó. Damos un paseo por el parque y me llena de atenciones. Es un hombre atento, me deja expresarme, no es presumido y es bastante divertido, tiene un sentido del humor bastante natural, me ha hecho reír bastante. Justo ahora la gente nos observa bastante, ya que me ha dado un ataque de risa por sus ocurrencias. —Amber, qué gusto verte tan feliz y sonriente —Escucho esa horrible voz a mis espaldas, la voz de la presumida de Harper. Me giro para responderle, pero al hacerlo mi corazón se paraliza, está con él. —Harper, Anthony, qué gusto verlos —Es lo único que se me ocurre decir. —El gusto es de nosotros, querida, y más al verte tan feliz, presiento que pronto se anunciará el primer matrimonio de la temporada —Ella dice con su tono venenoso y él me observa con una mirada extraña, como de odio, de desprecio. —Eso, señorita, sería grandioso y un sueño para mí, ojalá que sus predicciones se hagan realidad. —El Marqués le responde y yo solo giro para observarlo ante su respuesta tan directa y atrevida. —Marqués, definitivamente lo suyo es la imprudencia, ¿no cree que sea muy pronto para dar esas respuestas? Tiene dos días de haber conocido a la señorita como para atreverse a decir eso y más sin que ella esté de acuerdo por lo visto. No acepto que sea tan irrespetuoso con sus declaraciones. —Duque, como siempre tan de mal humor. Ahora tal vez yo sea imprudente, pero usted es demasiado entrometido, ¿no lo cree? Que yo sepa que no es familia de la señorita como para opinar si es adecuada o no una conversación, así, ahora le comento que, desde el segundo uno, he sido claro en mis intenciones con la señorita, no aspiro solo a una amistad, sino a tener el honor de ser el afortunado de ser aceptado por ella. No creo que eso esté mal, dado que la temporada ha iniciado, la señorita ha sido presentada y yo he presentado ya mis respetos. Soy su pretendiente oficialmente, así que no hay nada de malo, al menos que usted tenga alguna otra razón para oponerse. Yo me quedo sin saber qué hacer ante tal enfrentamiento. Anthony se ve tan molesto, su rostro está rojo y sus puños los ha apretado. El Marqués le ha respondido, le ha dejado claro sus intenciones y yo me siento tan nerviosa, tan asustada por esto.
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