Cap. 5 Incomprensión.

1486 Palabras
—La razón, Marqués, es que es usted un atrevido y Amber, es una joven inocente, casi una niña, que no está lista para ese tipo de galanteos. Ella no puede ser tratada así —Anthony responde y con su respuesta cada vez me queda más claro que él solo me ve como eso, como una niña; para él no existo como mujer. Bajo la mirada para contener las lágrimas que amenazan con salir y es que esto duele, duele más de lo que imagine. —¿Y cómo se supone que debo tratarla, Duque? —Con ternura, con dulzura, con amor —Su respuesta me deja helada, alzo la mirada con sorpresa ante su respuesta y lo observo interrogante por lo que ha dicho, él también me mira directo a los ojos, con una mirada que ya no está cargada de ese coraje u odio, sino con algo más que no entiendo —Amber, es una mujer dulce, es un poco rebelde y bastante alegre, pero eso no es señal de que sea tratada de una manera tan descortés. Su declaración de Marqués, carece de galanteo, de amor, de la dulzura que un hombre debe de dar a la mujer que ama y desea que sea su esposa. —¿Ha dicho, mujer? ¿En verdad lo ha dicho? Mi corazón parece galopar con lo que acaba de decir, y sentir su mirada me tiene como hipnotizada. —Me ha dejado sin palabras, tiene razón y señorita Amber, me disculpo por ser tan bruto en mi manera de expresarme y si la he ofendido con mis palabras tan directas, solo había querido dejar claro que estoy completamente encantado por usted y le prometo que me esforzaré para ser un hombre digno de usted, tal como lo ha aconsejado su amigo —No se preocupe, Marqués, yo no me he sentido ofendida y comprendo —No sé qué decir, no es que el Marqués haya sido grosero, ni me ha ofendido, solo es Anthony, que de repente se le ha dado por ser tan exigente con las reglas. No lo comprendo. —Bueno, aclarado el malentendido, nos despedimos. Vamos, Anthony, dejemos que sigan disfrutando de su paseo. —No, creo que después del malentendido, el Marqués, comprende lo que tiene que hacer para pretender a Amber y no creo que sea adecuado que el paseo siga. Amber vamos, te llevaré a casa. —Pero Anthony, quedamos en dar un paseo y que me acompañarías por las tartas para mi madre —Harper, empieza a hacer berrinche —Amber, no es nada tuyo, para que te tomes estas molestias. —Harper, el paseo lo podemos dar mañana y la tarta de tu madre no creo que sea prudente comprarla, ya que ha estado enferma. Mejor deja que se recupere y volvemos otro día, ahora vamos, Amber vamos —Nos ordena y camina. —Marqués, me disculpo por todo esto yo… —Amber, vámonos. —No se preocupe, yo entiendo es mejor que vaya con el Duque, no quiero que su opinión pueda afectar en el futuro al hacérsela llegar a su familia, así que es mejor que vaya y yo la visito después cumpliendo con lo que su amigo sugirió —El marqués se muestra comprensivo ante la actitud loca y grosera de Anthony. —Amber, te estoy esperando —Me grita y eso, en verdad, me ha puesto de mal humor. ¿Quién se cree? —Marqués, con su permiso —Se despide y vuelve a caminar y yo detrás de él. De verdad que no lo comprendo y menos me comprendo a mí misma por obedecerle, como dijo Harper, él no es nada mío para darme órdenes. Se cree mi hermano, pero no lo es. Subimos a su coche, los tres vamos callados y molestos, Harper, porque se le arruinó su paseo, él no comprendo por qué realmente y yo por obedecerle, bien pude negarme, nada me obligaba a venir con él, no tiene derecho sobre mí, soy una tonta el marqués seguro no volverá con la vigilancia de mi padre y las escenas de Anthony, seguro se desilusionará. Me siento apenada con él, realmente ha sido atento y dulce, amable. No sé de dónde saco Anthony, esas cosas, yo no le veo lo malo, es lo esperado, para eso debute, para ser cortejada. Pasamos a casa de Harper y baja sin despedirse. Anthony, parece darle igual su enojo, solo me observa. Me siento enojada por estar aquí y la vez nerviosa con su mirada. —Fuiste muy grosero, ¿puedo saber qué te pasa? —No puedo contenerme y le pregunto, porque necesito saber qué le pasa. —¿Grosero? El grosero es él por ser tan descarado con sus intenciones y tú deberías darte más a respetar. —Yo me doy a respetar, él no ha sido grosero, solo un poco directo con sus intenciones. —¿Directo? Ha sido un descarado, pero tal parece que tú lo disfrutas. Te desconozco, ¿es tanta tu necesidad de recibir atención que pasas por alto sus insinuaciones con tanta falta de decoro? —La que te desconoce, soy yo, estás insoportable, tan grosero, tan respetuoso de las reglas, cuando eres tú quien más las critica. Estás actuando como si estuvieras … —Me detengo porque no soy capaz de decirlo, no quiero que piense mal. —¿Cómo si estuviera qué? —Cambia de lugar y se sienta junto a mí, se sienta tan cerca —¿Cómo si estuviera que Amber? —Toma mi barbilla con su mano y gira mi rostro para que lo mire, quedamos tan cerca, puedo sentir su respiración. Y me pierdo en esos bellos ojos color miel tan claros ya profundos. —Como si estuvieras —Dios no puedo ni hablar, sus labios están tan cerca, si sentir su mirada, que no sé si soy yo, pero siento cómo él también observa mis labios —Como si estuvieras loco, si eso pareces loco —él sonríe. —¿Loco? ¿De verdad te parezco un loco? —Siento que se acerca más, Dios, ¿será que me va a besar? ¿Creen, que estaré de nuevo ilusionándome? —Sí, porque te enojas de todo, me dices cosas groseras y luego pareces tierno —Ay, no debí decir lo último. Pero es que su cercanía me tiene tan nerviosa, creo que podría cometer una locura si no se aleja, no puedo apartar mi mirada de esos labios que de cerca se ven tan. ¡Ay, no dios, perdóname por mis malos pensamientos! —La dulce Amber, cree que soy tierno, eso es nuevo —sonríe burlón —No olvidaré este momento, jamás me habías dicho cosas lindas, hasta que por fin vas abriendo los ojos y vas notando mis cualidades. La pequeña Amber, está creciendo —Este tonto se está burlando de mí. —¿Sabes más bien qué eres? —¿Qué? —Un gran tonto, el más tonto de todos y parte de todo loco. Eres un peligro, deberían encerrarte —digo con coraje—, porque como siempre, él solo está jugando y yo casi que cometo una tontería. Ay, no, ¿cómo se hubiera reído de mí si lo hubiera besado? —Ya llegamos, puedes largarte, no necesito que sigas siendo mi vigilante —Me alejo de él. —¿Te enojaste? —Me detiene del brazo cuando estoy por salir del coche. —Claro que me enojé, arruinaste mi cita por tus tonterías y tus locuras. Posiblemente, el Marqués no quiere volver a verme, y todo por tus tonterías. —Ah, ¿entonces es eso? ¿Tu molestia es por arruinar tu cita con él? —Sí, y te advierto que no lo volveré a dejar pasar, no quiero que te vuelvas a meter en mis cosas, mantente alejado de mí. —¿Eso quieres? ¿De veras quieres que me aleje de ti? —Si quiero que te mantengas lejos, no dejaré que arruines mi futuro por tus tontos juegos. —Bien, si eso quieres, está bien, no volveré a intervenir, ni cuidaré de ti. —No tienes por qué hacerlo tú y yo no somos nada, así que espero que lo cumplas —digo y salgo furiosa de ahí. Me siento como una tonta, él solo juega al hermano mayor, o lo hace por molestarme, como cuando escondía mis muñecas para hacerme llorar. Es un tonto, que solo está jugando a molestarme, tomando un papel que no le corresponde por molestar, sigue siendo ese niño que siempre me defendía de todos para que no me hicieron llorar, porque solo él quería hacerlo, solo él puede herirme, solo que esta vez en verdad lo está haciendo, ¿no se dará cuenta de que ya no somos niños, que ahora si me lastiman sus juegos? ¿De verdad no se dará cuenta de mis sentimientos?
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